De nuevo, gracias por la elección de leer.

Es medianamente corto a comparación del anterior.


Miedo.

Cuando entré al departamento me sorprendió ver que a diferencia del auto de Takeru, este se encontraba en mejores condiciones. Estaba bien aseado y sin lugar a dudas no encontraría de nuevo alguna prenda comprometedora, o por lo menos esperaba que fuera así. Me dirigí a una esquina del lobby para dejar algunas cosas, Takeru ya las vería después. Busque con la mirada a Daisuke, él se encontraba viendo la televisión y comiendo algunas frituras, metía su puño entero a la bolsa y se la llevaba a su boca sin pensarlo dos veces.

—Puedes atragantarte—el me miró de mala gana.

—¿Y eso que importa? A todo esto ¿Por qué sigues aquí?, pensé que te irías con las pesadas de las chicas—el chico volvió a ver la televisión, pero imagine que eso no le impediría escuchar mi respuesta por muy vaga que fuera.

—No son pesadas, sólo son ellas, ¿Sigues enojado por lo de la ropa? —el chico dejó escapar un bufido de molestia.

—No, simplemente Miyako ocasiona un escándalo por todo, ¡demonios! —el chico apago el televisor y lanzo el control remoto al sofá contiguo al suyo—es que no entiendo porque ella se empecina tanto en molestarme cada vez que puede, incluso en la escuela, ella siempre está sobre mí, imagine que cuando comenzara a salir con Ken bajarían sus constantes sermones y gritos, pero al parecer ha pasado todo lo contrario.

—Ella debe de tener sus razones—Takeru entró finalmente, se veía algo consternado, como si le molestase algo—Dai, arréglate, nos vamos en diez—el moreno lo miro de mala gana. Por un momento había pensado que se había tranquilizado, pero supongo que ellos siempre serán la viva imagen de Taichi y Yamato.

—Vayan ustedes, no me encuentro de humor y no le quiero aguar la fiesta a nadie—sin decir otra palabra se levantó de su asiento y se encamino al cuarto que supongo era el suyo en el apartamento.

El pequeño lobby comenzó a hundirse en el silencio. Takeru aún seguía con la mente perdida en algún pensamiento que no era de mi incumbencia, fue el momento de debatir si quedarme a que las cosas se arreglaran o salir por la puerta y probar suerte para poder tomar un taxi y que me llevara a la dirección que Yama nos había indicado. Este silencio me ponía nerviosa, usualmente estaba acostumbrada al ruido y al alboroto que causaban todos juntos, pero supongo que esos días estaban por acabar. Comencé a pensar en todos, en cómo serían las cosas cuando las cartas de recomendación llegaran; Taichi seguramente ya tendría algo pensado, fuese lo que fuese, con Yama la respuesta era obvia, seguiría tocando música hasta que se hartara, Mimi planeaba regresar a Norte América con Michael, Sora trabajaría en la tienda de flores de su familia, Joe estaba próximo a convertirse en un Medico sobresaliente, Koushiro siempre había tenido un futuro brillante en el área de la tecnología. Todos tenían un lugar al cual pertenecían, todos menos ella. Aún no tenía planeado que hacer con su vida de ahora en adelante, ahora que la escuela había terminado las cosas se volvían más complicadas, había que buscar un empleo, un lugar donde vivir, comenzar a ser un adulto.

—¿En qué piensas? —Takeru tomó asiento aún lado mío, se recostó un poco sobre el sofá quedando mirando directamente viendo hacia mí. Me quité mis zapatos e imité la posición de mí amigo.

—En cosas, supongo que en el futuro, en todo lo que me asusta de él—Takeru asintió. La forma en la que ellos conversaban podía llegar a resolver muchos pensamientos caóticos que tuvieran, podían hacer magia entre ellos para facilitártele la solución al otro o para tomar una decisión. Claro que para ellos eran simples platicas—¿Tú sabes lo que harás con tu vida?

—Supongo, me graduare de cualquier universidad, y después habrá que ser un adulto ¿no? Así de sencillo es—asentí, Takeru estaba equivocado, no era fácil, fácil era decirlo y hacer como si fueran sencillo. Todo lo contrario, a la realidad—quizá me salté algunas cosas, pero todo viene con el tiempo, o eso espero.

—Yo no sé qué hacer, tampoco es que no quiera ser una adulta, pero simplemente no creo estar lista—me encogí en mi lugar, abrace como pude mis piernas y deje que el tiempo pasara. Takeru parecía esperar a que continuar—la escuela era sencilla porque sólo había que estudiar y sacar sobresalientes, pero el mundo de afuera, ese mundo es un caos.

—Un hermoso caos—T. K se inclinó hacia mí y me miro con esa mirada de confianza y comprensión que le caracterizaba sólo a él y no a su hermano como la mayoría de sus expresiones—No sé lo que vaya a ser de nosotros el futuro, Meiko. Pero mientras estemos juntos supongo que las cosas no pueden ser tan malas, por eso nos hicimos amigos ¿No es así? Para apoyarnos cuando lo necesitásemos, porque en algún punto tuvimos miedo, y el miedo nos llevó a encontrarnos.

—¿El miedo? —lo miré sin entender—pensé que…

—No, créeme, fue el miedo—el acaricio mi cabeza y revolvió algunos de mis cabellos, era increíble que el siendo tan joven tuviera que darme palabras de aliento, provocaba que me sintiese como una niña.

Takeru se me quedo viendo unos instantes, bajo su mano hasta quedar a la altura de nuestros pies, cogió mi mano entre las suyas, no pude evitar ponerme nerviosa, era la primera vez que un chico me tomaba de esa manera, sus ojos azules invadían todo mi cuerpo como si fuera transparente, como si fuera vapor de agua y el pudiera ver a través de mi ser. Mis piernas temblaban, no podía controlarme, estaba ansiosa, Takeru siempre había sido amable conmigo, pero ahora, ¿Qué era esto de ahora? Se acercó más hasta el punto en que nuestras frentes se rozaron una con la otra, cerré mis ojos en un intento de controlar, quería pensar que él no estaba delante de mí, que su cálida frente no tocaba la mía, que sus manos tan varoniles sostenían sin mayor dificultad las mías que estaban totalmente fuera de control intentando aferrarse a al sofá.

—Eres muy linda Meiko-chan, no me extrañaría que tuvieras a un montón de chicos detrás de ti—levante la vista, aún estaba nerviosa, mis labios tintineaban sin poder evitarlo—últimamente he notado que usas sutilmente un pintalabios inocentemente de un color carmín más fuerte de lo normal, ¿acaso hay alguien a quien debas impresionar?

—Y-yo… n-no es… no es eso…—intente clavar la mirada en otro lado de la habitación, pero él me tomaba del mentón y me hacía regresar a verlo—Takeru…

—Es hermoso, de verdad que lo es—él se acercó más a mí casi a rozarme la comisura de mis labios con los de él—me pregunto si es de algún sabor en especial, quizá fresa...—me sentía tonta, estaba actuando como una chica de secundaria delante de Takeru. Mi pecho brincaba emocionado, estaba casi segura que mi corazón saldría por mi boca en algún momento. ¿Yo estaba deseando que el hermano menor de mi amigo me besara?

—Bien, ya me decidí, supongo que podemos ir un rato y no molestare a nadie, pero deben alejarme de Miyako, de lo contrario seguro habrá problemas—Daisuke salió de su recamara dando pasos por el corredor directo hacia donde nos encontrábamos Takeru y yo—¿Chicos? ¡Se fueron sin mí! —Takeru se rio por lo bajo.

T.K se alejó tranquilamente, dejándome totalmente desarmada y sintiéndome como una tonta. ¿Qué estaba pasando aquí? Lo miré dudando de que él se volteara a verme, pero lo hizo, y ahí estaba, su sonrisa de siempre.

—Eres muy linda Mochizuki-chan—Daisuke entro al lobby rascándose la cabeza. Al parecer no escuchó lo que Takeru me había dicho, pues simplemente se limitó a verme.

—¿Todo bien? ¿Qué tienes Meiko? —lo miré sin entender, Takeru se carcajeo y se alejó alegando que iría a cambiarse de ropa para salir. Daisuke lo miró extraño y después se volteó a verme—Tú cara está roja… ¿Tienes fiebre o algo así? — me levante del sofá y le pregunte donde quedaba el baño, me señalo un lugar al fondo del corredor he imagine que debía ser ahí—¡No tardes! ¡Taichi me prometió que hoy festejaríamos a lo grande! —me apresuré a meterme dentro del baño y cerré la puerta. Cuando me miré al espejo supe que algo andaba mal, estaba sonriendo, yo realmente estaba sonriendo. Para cuando me di cuenta ya había dejado de pensar en el futuro, y cuando terminé de arreglarme un poco el cabello que Takeru había desordenado, salí con la misma sonrisa con la cual había entrado. Daisuke me sonrió y me dijo que lucía mejor, por otro lado, Takeru me miro desde la puerta, él jugaba con las llaves del auto entre sus dedos y las pasaba debes en cuando de una a otra.

—Realmente linda.

Sin más, bajamos los tres del apartamento. Daisuke cogió vuelo y se lanzó al asiento del copiloto, se burló de mí diciéndome que las chicas buenas iban en la parte de atrás. T.K se carcajeo un poco por eso, me abrió la puerta para que subiera. En cuanto arranco el auto me perdí en la conversación de los chicos, hablaban algo de un apartamento en Tokio o algo por el estilo, Daisuke puso algo de música y debes en cuando ambos cantaban al unísono, yo me perdí el resto del viaje pasando mi mirada de Takeru a la ventana, noté que debes en cuando él me miraba por el retrovisor. Ahora entendía lo que Takeru me había dicho respecto al miedo, el miedo no es tan malo después de todo, nos lleva a juntarnos.


Gracias por leer.

Bonito día.