Los personajes de Naruto NO me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Capítulo 2

Naruto despertó sobre la confortable cama, cubierto con las frescas sabanas de seda, observó a su alrededor confundido ¿Cómo llegó hasta allí?, si no mal recordaba después de protagonizar la paja de su vida -y mira que lleva más de mil años de vida- había ido hasta su lugar de hospedaje para asearse, después de pensarlo mucho -a decir verdad ni lo pensó- decidió asistir a la fiesta de Chouji, no quería hacerle el feo al líder -en realidad sólo quería ver a Hinata-, allí encontró a muchas diosas hermosas pero ninguna le pareció interesante así que decidió disfrutar de la fiesta en compañía del siempre accesible alcohol -en realidad se embriagó de decepción al no ver a Hinata en la fiesta- y como era de esperarse de quién toma mas alcohol del que su divino cuerpo aguante, terminó ebrio hasta la médula, aún que lo mas probable es que Arata, después de llegar con el regalo y al ser tan fiel a él -o por encontrarle en un estado lamentable- le haya llevado hasta la habitación.

Suspiró con pesadez, tal vez se había excedido con el alcohol, lo bueno de todo aquello era que a diferencia de los humanos, él no tenía resaca, ya saben, beneficios de ser un Dios tan sublime como él -en realidad sólo es necesario ser Dios para no tener resaca, es decir a ningún Dios le da resaca, pero dejarle presumir un poco-, se quitó la ropa y caminó hasta el baño, tomaría una reconfortante ducha para quitar todos los posibles -mas bien seguros- olores que estuviesen mancillando su cuerpo, ingresó en la tina y se le erizó la piel, el agua estaba helada, pero no se podía quejar, eso sería bueno para él, reposó sus brazos a los costados y se puso a tararear alguna canción que lo mas seguro es que haya escuchado de los humanos, pero que mas daba, lo estaba disfrutando.

Pasaron cerca de una hora, el baño había sido realmente reconfortante, bajó vistiendo un traje ceñido en color negro con detalles naranjas, ese era su color favorito, unas botas negras y por supuesto que una elegante capa negra, sonrió a su personal, ellos siempre trabajaban muy bien, no tenía quejas de ellos, fue hasta el comedor y allí se dispuso a esperar su desayuno.

—Buen día Arata -saludó alegremente a su fiel mayordomo y acompañante-

—Buena tarde mi señor, justo iba a su habitación para preguntar por su demor...

—Muero de hambre, trae mi desayuno -interrumpió jugando con el mantelillo de la mesa y sin prestar mucha atencion al hombre-

—Lamento corregirle mi señor, pero son las tres de la tarde, por lo que es hora del almuerzo el cual esta servido en la terraza como lo solicitó

—¿Qué? -dijo evidentemente confundido-

—El señor Sai le espera desde hace veinte minutos -Naruto iba a rechistar cuando Arata continuó interrumpiendo al Dios- usted le invitó a tomar el almuerzo juntos, le avisé cuándo llegó y me ordenó preparar el almuerzo en la terraza.

—¡Haaaa!, lo siento Arata, no lo recuerdo -respondió rascandose la cabeza- creo que me dormí en la tina y respondí entre sueños -sucio mentiroso, ni de coña se había dormido, estaba ocupado en otros asuntitos que le hicieron hablar sin saber que decía-

Arata no se inmutó de la respuesta de su señor, es decir, tantos años de servicio ya le habían preparado para todo, incluso una vez lo encontro durmiendo mientras comía, y es que estaba profundamente dormido, pero también profundamente hambriento y todo eso mientras tenía sexo con una diosa de rango inferior, delante de eso, el que se quede dormido en la tina y aun asi de ordenes es casi normal.

Se levantó de donde estaba con una sonrisa en el rostro y se fue hasta la terraza donde Sai le esperaba pintando el paisaje, parecía que era lo único que a ese Dios le importaba, pintar todo cuanto viera -sobre todo a Ino-, y hacer su trabajo en todo momento, sin descansos.

—Hola Sai -saludo alegre el rubio ofreciéndole la mano en señal de saludo-

—Hola Naruto -sonrió este sin responder al gesto del otro-

—Oye, se educado y no me dejes con la mano extendida -debatió indignado-

—No quiero ser descortés, no es esa mi intención, pero tampoco deseo tomar la mano con la que acabas de masturbarte -finalizó con una sonrisa un tanto burlona-

—Pero que... -¡Joder! Se le olvidaba que Sai no es capaz de guardarse nada, mendigo Dios que tenía por amigo- tomemos asiento entonces -completó mas calmado pero con la cara roja, estaba muy avergonzado-

—Bien

Platicaron de algunas cosas tontas o sin sentido, tomaron el almuerzo que les habían preparado, simplemente delicioso pensó Naruto, caminaron un poco por los jardines y regresaron para un postre preparado por Arata, quien por cierto era muy bueno en ello, era algo simple pero delicioso, una crepa de frutos silvestres.

—oye Sai, me gustaría que...

—Mi señor, lamento la interrupción, le ha sido enviado un mensaje espiritual de lady Hinata -irrumpió Arata en la terraza-

—Dale, ¿que esperas? Reproducelo -ordenó desesperado-

Arata asintió y se mostro una imagen de Hinata Hyuga frente a él.

—Buenas tardes Uzumaki-san, envío este mensaje con motivo de su inasistencia a nuestra reunión programada para este día, espero que podamos tenerla a la brevedad posible para restaurar nuestro tratado, sin nada mas me despido por el momento

Los ojos de Naruto brillaron al momento, se sentía estúpido por haber olvidado la reunión pero eso se podía arreglar, no era nada del otro mundo, o bueno si por que eso era el otro mundo, o no lo era, bueno no era como si importara.

—Arata -llamó a su ayudante ignorando la presencia de su amigo- prepara mi mejor traje, también un mensaje de disculpa que haga que cualquier otro mensaje de disculpa se vea frsutrado.

—Si mi señor -respondió armonioso saliendo de la habitación-

—Ya veo -habló Sai con una suave sonrisa-

—¿De que hablas? -preguntó confundido Uzumaki-

—Dime Naruto, ¿si sabes que cuando te envían un mensaje holograma lo normal es fijar la mirada en el rostro del holograma?

—Claro que lo se, ¿por que clase de idiota me tomas? -respondio ofendido-

—Por uno que se la paso mirando los pechos de la imagen holográfica durante los 30 segundos que duró el mensaje

—Eres un idiota Sai -contesto enfurruñado-

—Entonces la deseas, es decir, quieres introducir tu diminuto pene en su cavidad vaginal -miró a Naruto sonrojarse como una manzana roja y casi sacar humo por las orejas-, también veo quieres follarla como un maldito animal, ¿eso es para compensar el tamaño?

Iba a matarlo, pero para suerte del paliducho Arata habia llegado con su traje nuevo y el mensaje de disculpa que grabaría apenas lograra meterlo de lleno en su memoria, comenzó a decirlo una y otra vez mientras Sai le observaba con denetimiento, sonreía de vez en cuando -cosa que ya era de por sí aterrador-, y seguía tomandose todas sus reservas de té.

Una vez hubo memorizado y grabado el mensaje, se sento junto a Sai para compartir un rato mas con él antes de irse a la nueva cita -reunión- con la hermosa Diosa Hinata, apenas su trasero toco el mullido asiento, Sai se puso de pie y comenzó a levantar aus dibujos, tizas y de mas cosas quw había dejado regadas por la mesita, Naruto le observaba confundido pero en silencio.

—Naruto-kun -habló finalmente con todas sus cosas en manos-, he descubierto la verdad de tu corazón, sabes que no puedo callarla, hoy es el día en que todos volvemos a nuestras labores en nuestros respectivos palacios y no puedo irme si esto no esta aclarado

—¿De que vas rarito?

—Debes decirle la verdad sobre tus sentimientos a Hinata-san, de lo contrario como parte de mi autoridad yo mismo lo haré

—¿Y que esperas que le diga?, Oh Hinata-san, debo confesarle que me muero por follarle, ya sabe, quiero introducir mi miembro erecto y latente de deseo en su hermoso coño por el resto de mi eterna vida -hablo sarcastico-, no puedo hacer eso, ¡Idiota!

—Dile lo que sientes, deja de pensar con tus lujuriosas bolas y comienza a usar la cabeza mi amigo

Dio la vuelta y caminó hasta la puerta principal, del otro lado le esperaba el carruaje que le llevaría hasta su mansión, se detuvo en el umbral dea casa y miró a su amigo

—También pide su perdón -El rubio le miró confundido-, ya sabes, por haberte masturbado a su espalda y ensuciar su bosque purificador con tus restos lechosos.

Salió rápidamente antes de ser golpeado por una pesada bota.

En su residencia, Hinata había movilizado a todos para que preparan bocadillos y té, Naruto había hecho una nueva programación para su reunión, esta sería en algunos minutos, debía atenderlo bien y darle por su lado para que esta no se alargara.

Debía protegerlo, seguro que si él se enteraba de sus sentimientos por él querría derribarla sobre una cama y hacerle cosas lujuriosas, eso significaria peligro para ambos, lo mejor es que todo siguiera normal.

Le dolía que no la recordara pero no podía pedir mucho, en ese entonces él siempre llegaba tarde a las reuniones y por eso no sabía quien era, a Sai lo recordaba por que eran muy buenos amigos, a Ino por ser la novia de Sai, a Shikamaru por que habían holgazaneado juntos en varías ocasiones, a Chouji por sus típicas peleas de comida y a Tenten por que siempre peleaban, ella en cambio era muy tímida y no era capaz de entablar conversación alguna con él.

Cuándo salió de sus divagaciones un sexy rubio de ojos azules que vestía un traje negro se dirigía a ella con una mirada seductora tan tipica de él, Naruto Uzumaki había llegado.

—Lady Hinata -saludó con una reverencia- lamento presentarme ante usted en mi estado, pero no podía permitirme plantarle de nuevo.

—Agradezco que haya asistido a esta reunión apesar de su estado de Salud, prometo que sera todo muy rápido para que pueda regresar a descansar.

—Muchas gracias -tomó asiento y comenzó a liberar un poco su energía-, disculpe el poco control sobre mis energías, me encuentro un poco debilitado

—No se pteocupe -respondió sonrojada-

—Y digame, ¿que es lo que desea para que la restitución de nuestro tratado se lleve a cabo?

—Quisiera que pudiesemos conservar la virginidad de las jóvenes humanas hasta la edad de 18 años, pero solo por una temporada -habló con seguridad ignorando la cara de bobo con la que él la observaba, seguro que ni prestaba atención a lo que ella decía- en lo que el balance se restituye, seguido de eso usted podra seguir cumpliendo con su trabajo con jovenes de 15 años siempre y cuando estas sean desposadas.

—Me parece razonable -respondió con una sonrisa seductora mientras dejaba ir su energía sin control-

—¡Hmmm! -eso, acaso ¿era un gemido?, no había podido evitarlo, en verdad que no, las energias de Naruto eran fuertes y podrian hacerte excitar en un instante- mu-muchas gracias.

—Lamento que mi energía le cause problemas -se disculpó con inocencia, falsa por supuesto, esos problemas para él era el paraíso, no imagino que al dejar ir su energía los pezones de la Diosa frente a el reaccionarían, es que los veía claramente a través de la ropa, y él se estaba comenzando a poner duro como una roca de tan solo verlos-

—Entonces podemos firmar el acuerdo ya mismo para que pueda descansar, no quisiese abusar de su buena disposición -sonrio agradecida Hyuga-

—Claro que sí -su corazón se detuvo al momento en que vio a la diosa remover sus piernas con incomodidad, joder que estaba excitada y el no se quedaba atrás-, emm... Me gustaría esperar a Hajime si no le molesta, es solo por una pequeña cosa -"mentiroso" pensó, era la mentira mas ridícula que habia dicho en toda su existencia, nisiquiera necesitaba a Hajime-

—Claro que si -no podía decirle "solo firma y largate", estaba excitada, mucho, pero no se perdonaría ser grosera con él, no le quedaba mas que soportar un poco mas-.

Pasaron algunos minutos, mas bien pasaron muchos minutos, bastantes, era obvio -al menos para Naruto- que Hajime no se aparecería por allí ni de chiste, incluso Hinata comenzaba a sospecharlo, Arata solo observaba a Naruto observar de un lado a otro, perder por momentos la mirada en los pechos de la diosa y babear como un camello, girar de nuevo la cabeza y reir como un retrasado, él solo queria darse un golpe en la frente con la palma de su mano, era ridículo, pero ese sujeto era su Dios, quien lo educó y le dio todo cuando no tenía nada, le estaba muy agradecido, realmente le agradecía, pero en ocasiones su actitud era infantil, estupida e incluso muy pervertida como ahora, pero era su Dios y le debía respeto fidelidad y sobre todo apoyo aun en sus planes mas ridículos.

—Lady Hyuga -irrumpió una de las asistentes de la susodicha- en la entrada principal se encuentra el a asistente de Lord Uzumaki, Hajime Osuka.

—Hazle pasar porfavor -respondió con amabilidad-

Oh, Hajime había llegado... ¡¿HAJIME ESTABA ALLÍ?!, ¿como paso eso?, fácil, Arata era en verdad de confianza, muuucha confianza, seguro que el se encargó de decirle a Hajime que fuese, ¿bajo que pretexto?, eso era lo de menos, lo importante es que estaba allí, podría hacer el tonto un rato y hacer tiempo, fingir gravedad, seguido de delirios muy reales y declararle su amor a la hermosa Hinata mientras fingía estar al borde de la mas falsa y burda muerte, oh si, ese plan era fantástico.

—Mis respetos Lady Hyuga -saludo Hajime, naruto estaba orgulloso de cuan educados eran sus chicos-, lamento la intromisión hasta su hogar.

—No se preocupe, no es nada -le sonrió ella con dulzura, era tan tierna-

—Mi señor -se dirigió hacia el Uzumaki, este sonrió satisfecho- aquí está sus calzoncillos de la suerte que me pidió le trajera.

¡CRACK!

Naruto, su orgullo, su dignidad e incluso su alma se habían quebrado.

¿Debería quemarlos y luego despellejarlos o primero los despellejaba y luego les quemaba? ¿Sería mejor opción empalarlos como lo hacía ese tal Blad tepes?, ahora mismo mientras mentalmente recogía los restos de su dignidad y orgullo planeaba la mejor manera de asesinar a sus dos asistentes... Es que lo merecían ¿Cómo se atreven a hablar de sus calzoncillos de la suerte con estampado de ranitas?, estúpidos chicos, ese era un regalo de su amada madre, no podía solo ser tocado y ya.

Otro de los motivos era... ¡QUE EXCUSA TAN MAS RIDÍCULA!, Hinata se hallaba riéndose discretamente de él, y en su cara.

—Gracias Hajime -respondió finalmente tomando los calzoncillos con extrema delicadeza y mostrando una sonrisa aparentemente "tranquila", esa que prometía sufrimiento, dolor y gritos, si que lo iban a sufrir.

—Puede ocupar mi baño para cambiarse -mencionó ella divertida, ¿donde había quedado su reciente excitación?, seguro que en el mismo lugar donde quedo la dignidad de Naruto-

—Muchas gracias -dijo el pobre hombre avergonzado-

Naruto se adentró a el baño, se miró en el espejo por algunos minutos y se rió de su situación, a pesar de que sus asistentes siempre hacían una que otra estupidez no podría dañarlos, ellos siempre lo soñortaban a él con sus planes ridículos, los quería así como eran. Tomó los calzoncillos, los dobló y guardó en el compartimento cerca de la capa, no iba a ponerselos allí ni en ese momento, revisó que todo estuviese en orden y salió de allí, fue hasta donde estaba Hinata y tomó asiento mientras sus asistentes sonreían satisfechos de su "perfecto" plan.

—Disculpadme las molestias Lady Hinata

—No es ninguna molestia -le sonrió tan dulce que él comenzaba a babear-

—Pasemos a firmar el tratado -dijo Naruto, claro que con algunos sucios planes en mente-

Un estruendo resonó por el lugar, parecía ser una explosión que venía del ala izquierda del lugar, varías asistentes entraron a la sala corriendo alegando de haber sido solo un accidente con una caldera vieja, pero se veían realmente asustadas, Hinata les sonrió y como acto de defensa y tranquilidad dejo ir sus energías para tranquilizar a las mujeres dejando en el aire una aura blanca de pureza que llamaba a Naruto.

El dolor de su entrepierna se hizo mortalmente fuerte, su erección dolía con solo el roce que se ejercia en la ropa que le cubría, su rostro se puso rojo y sus energías pedian a gritos escapar, atrapar en sus redes a la mujer frente a él, arrastrarla a sus brazos y hacerla suya una y otra vez sin inportar las consecuencias de tales acciones, el dolor era insoportable que calló de rodillas, Arata y Hajime lo ayudaron a incorporarse mientras el trataba inútilmente de cubrir con sus manos su erección para no ser vista pir nadie.

Entre todo el barullo que se había creado Hinata se percató de que había dejado ir su energía de manera despreocupada, giró su cabeza y se encontró con Naruto de rodillas en el suelo mientras intentaba ser sostenido por sus asistentes, cos sus manos cubría su entrepierna pero aun asi era visible cual era el problema, seguro que le era doloroso, en ese momento no había pensado en Naruto, solo había actuado como de costumbre para tranquilizar a las chicas, se sentía muy culpable.

Sus energías comenzaron a ingresar de nuevo en su interior, se acercó a Naruto a sabiendas de que en su estado era muy peligroso, pero no podía dejarlo así, les pidió a los dos chicos que lo llevasen hasta su habitación en la parte alta y fue tras de ellos.

—Lo siento mucho -decía ella a un lado de naruto- realmente lo siento.

—No se preocupe, no pasa nada -que sínico era, solo quería que ella saliera de la habitación para él poder correr hasta el baño y masturbarse como un poseso maniaco con complejo de ninfómano-

—Lady Hyuga -saludo una de las asistentes- ya han arreglado lo del incidente, lamentamos el inconveniente

—No se preocupen, solo tengan mas cuidado la proxima vez.

—Asi sera mi señora

Hinata le dedicó una suave sonrisa, en un acto de amabilidad posó su delgada mano sobre el hombro del hombre, fueron sólo algunos segundos, se dio media vuelta y salió de la habitación.

Cuándo se aseguró de que todos estuviesen suficientemente alejados de la habitación, Naruto se levantó de un solo salto, corrió hasta el sanitario donde casi choca contra la pared y cae de bruces contra el suelo, resbaló solo un poco pero al final logró entrar, cerró con fuerza la puerta y comenzó a bajarse los pantalones con mucha velocidad.

Un suspiro brotó de los rosados labios, el dolor en su miembro era horrible, con su mano derecha comenzó a masajearlo a todo lo largo, con su mano izquierda apretó con suficiente fuerza el glande mientra soltaba suspiros por la calma que las caricias le brindaba, se recostó de la blanca pared y llevó su mente hasta un estado de trance y lujuria, se dejo envolver en sus pensamientos nada sanos, se dejó llevar por la sensación que imaginaba que el cuerpo desnudo de Hinata podría llegarle a hacer sentir.

Estaba perdido.

En su mente imaginaba a Hinata desnuda, mostrando su hermoso y turgente pecho, seguro que sus pezones eran rosados adornados por una aureola que le llamaria a lamerle, morderle y mamarle como si de un crio se tratara, con sus ojos cerrados podía ver claramente la imagen de la mujer hermosa rodeada de esa aura de pureza y timidez, con las piernas cerradas impidiéndole ver su centro por la vergüenza, ah era una imagen tan hermosa.

Soltó gruñidos cuando aceleró los movimientos de su mano, se relamia los labios y los mordía al imaginarse penetrando el rosado y húmedo coño de su diosa con su duro falo, el sonido en su mente era como una hermosa sinfonía, como lo tragaría todo, tocaría su útero y se sumergiría de la forma mas lenta y deliciosa posible, en su mano su miembro temblaba, sus piernas se estaban doblegando, estaba a nada de alcanzar el cielo.

Soltó un gruñido fuerte y claro, cayó de rodillas al suelo sin dejar de mover su mano envolviendo su miembro caliente, susurro entre gemidos el nombre de la Hyuga una y otra vez, el líquido preseminal cesó dando paso a sus fluidos, se estaba corriendo aún mas que aquella vez en el bosque, el morbo que le daba imaginarla de esa forma en el lugar donde seguramente ella se desnudaba y limpiaba sus partes, donde sin nada de lujuria ella acariciaba sus pechos para asearlos, sus piernas para limpiarlas y su hermoso trasero para dejarlo tan limpio como su mente, le daba tanto maldito morbo que no podia evitarcorrerse a chorros, caliente, tan bien y tanto, si seguía así terminaría por quedarse seco en una o dos faenas más.

Resbalo golpeando una de las repisas llenas de perfumes y cremas de aromas que seguramente habían sido ofrecidas por los humanos, el estruendo en toda la habitación fue grande, pero él ni siquiera se inmutó, estaba absorto en las sensaciones que aún inundaba su cuerpo, la puerta se abrió de pronto dejando delante de él la figura preocupada de Hinata, la sorprendida de Hajime y la divertida de Arata -mataría a este último apenas se recuperara-.

Su vista se volvió borrosa, su cabeza comenzó a doler y sus energías comenzaron a esparcirse sin control, era la parte mas pura de sus energías, la parte que no podía controlar, la que actuaba por instinto propio, esta misma energía envio señales a sus súbditos, debian salir rápido de ahí o serian desconocidos para la lujuria y honestamente jamás se había follado a un hombre y no pensaba hacerlo.

—Hinata-sama -habló finalmente un preocupado Arata haciendo una reverencia- debemos salir de la habitación, venga con nosotros porfavor.

—¿Que le pasa a Naruto-san? -estaba preocupado observando como la azulina mirada pasaba de ser opaca a brillosa y llena de lívido-

—Esta perdiendo el control, debemos salir de aquí -susurro observando a Naruto ponerse de píe y comenzar a caminar hacía ellos de manera lenta y con una sonrisa que auguraba mal- acompañeme por favor

—Si Naruto-san esta mal no podemos dejarle solo -rebatió preocupada-

—Es por su seguridad, no estaremos bien si nos quedamos, nosotros nos encargaremos

—Yo no podría...

Los cuerpos de Arata y Hajime salieron volando fuera de la habitación, Hinata vio todo en camara lenta, llevó su mirada hasta el rubio e instantáneamente retrocedió unos pasos.

—Hi-na-ta~ -canturreo él comenzando a quitarse el resto de la ropa- que te parece si jugamos un ratito.

—Naruto-san... ¿Que pasa?

—Ahora nada, mas tarde quiza algo más -respondió completamente desnudo-, todo depende que tanto deseas jugar

—Llamaré a alguien para aue le atienda, considero que no esta siendo...

—¿No estoy siendo que? -dijo sacando su lengua y comenzando a lamer el blanco cuello de la chica-

—Basta, detengase por favor

—¿Segura?, puedo oler el deseo emanando de tu cuerpo, me deseas tanto como yo a ti

—Naruto-kun -acunó el rostro de él entre sus suaves manos-, no hagas esto, esta prohibido para los dos.

—Si, esta prohibido pero es tan bueno -comenzó a olfatear su cuello-, llámame Naruto-kun mientras te follo, eso sería aún mas bueno

—Naruto-kun, por favor no hagas esto -suplicó asustada-

—Shhh, solo abre tus piernas y deja que me hunda en ti, preciosura

El rubio recosto a la Hyuga sobre la cama, llevo sus manos hasta el cuello que había mordido con anterioridad, repartió suaves caricias y comenzó a acercar sus labios a los agenos, los acarició con los propios y se dio el derecho de lamerlos, suspiró extasiado y selló el beso.

Los labios de Naruto se movieron hambrientos sobre los de ella, de forma brusca le hizo abrir la boca para introducir su lengua en esta, laa grandes manos se movieron hasta sus piernas y comenzaron a delinearlas por encima de la ropa, ella quería quitarlo, quería alejarlo y salir corriendo de allí, estaba asustada no por lo que le fuese hacer, estaba asustada por las consecuencias que eso podría traer, sabía que era puro instinto lo que le llevaba a hacer ese tipo de cosas, sabía que no estaba consciente, por eso mismo no podría culparle, pero para poder protegerlo debía alejarlo de ella, detenerlo ahora que estaba a tiempo.

El sonido de su vestido rasgandose le sacó de sus pensamientos, vio sus pechos rebotar fuera de la tela, los ojos de Naruto brillar y su boca saborearse, la raposa lengua del Uzumaki se rozó con el rosado y sensible pezón provocandole un gemido, cuándo lo vio acercar de nuevo la lengua colocó su palma en el denudo pecho de él y le golpeó con una palma de aire alejándolo al instante y dejándolo en el suelo, mientras ella aprovechó de cubrir su denudez con mantas de la cama.

La puerta de la habitación de abrió de golpe, un pequeño zorro naranja que miró hacía donde Naruto se encontraba poniendose de pie sonriendo con sorna.

—Me encanta la rudeza, sobre todo si la ruda eres tú

—NARUTOOOOO~ -gritó el zorrito-

El zorro corrio y salto sobre el rubio entrando por completo en su cuerpo y regresandolo a la normalidad.

—Señor~ -corrieron ambos hombres a levantarlo-, ¿Por que encerró a Kurama-san en la bodega y no nos dijo nada?

—¿Kurama?, no me digan que lo dejaron salir -dijo aún confundido-

—Señor, de no haberlo hecho, usted estaría en problemas -dijo serio Arata-

Cuando iba a preguntar que pasó, su mirada se topo con la tímida de Hinata, estaba sobre la cama, cubierta con una sabana recostada de la pared, con sus brazos trataba de cubrirse en signo de protección, sus ojitos estaban rojos y húmedos, su cuerpo temblaba mientras se retraía mas en la cama.

En ese momento se sintió miserable, se sintió sucio y avergonzado, sabía lo que había hecho, eso explicaba por que Kurama estaba dentro de él de nuevo, no lo sabía a detalle pero por ahora no quería saberlo.

Miró a Hinata que no le sostuvo la mirada, allí lo supo.

La había cagado en grande.

Hola, emmm... Bueno gracias por leer y esperar a pesar que me demoré bastante en actualizar, lo iba hacer ayer pero todo lo que escribí se borró por error y llore jajaja... Espero que les haya gustado el capítulo de hoy, regalenme un review plox...

Por cierto que estoy feliz, Kaneki y Touka se casaron, se viene el bebé y yo estoy vuelta loca con ese manga, luego que el final de Fairy Tail se acerca, aún recuerdo cuando era Naruto el que estaba finalizando :c pero bueno que se le va a hacer... Espero seguir contando con su apoyo... Besitos :3 y tengan una excelente semana 7u7