·Silent'Tears'of'Morphine·
·Speechless·
Pareja principal: SasuSaku
Parejas implicadas: Ya veremosC:
Disclaimerr applied.
-Diálogos-
Historia
"Pensamientos"
-"Pizarrón Mágico"-
Capitulo 2
Aquí estoy
Sakura fue al sillón anteriormente ocupado por su tutora. ¿Japón?, ¿qué diablos haría ella en Japón? Dios, su vida nunca se había vuelto tan complicada. Solo sabía que no podría persuadir a Tsunade para que la dejara en paz en su pequeño departamento en Estados Unidos. Ya estaba dicho, iría a Japón.
·
·
·
12:08 pm. Aeropuerto JFK, NY.
Miró a ambos lados, solo vio los pasillos con la característica alfombra gris y las amplias ventanas que daban vista a la pista. Hace 8 minutos que Tsunade tuvo que haber llegado y hace 8 minutos que su vuelo debió de haber despegado, pero no, se retrasó con una hora, debido a una falla en la turbina del ala derecha, o al menos eso dijo la voz femenina que captó la atención de los pasajeros del vuelo FR9685 con destino a Tokio, Japón. Sakura suspiró con pesadez y se dirigió a los asientos para esperar a su tutora.
La noche anterior casi no pudo dormir. Después de haber echado la poca ropa que tenía a la maleta, se puso el pijama y se arropó en su cama y estuvo al menos 2 horas viendo el techo en la oscuridad, muchas cosas pasaban por su rosada cabecita. ¿Para qué quería Tsunade mandarla a Japón, habiendo escuelas más cerca aquí en América? Era algo ilógico, pero lo iba a averiguar.
Otra vez la voz que hablaba por el altavoz anunciando los demás vuelos interrumpió sus pensamientos, se sobresaltó un poco y los que pasaban cerca la miraron extrañados de la reacción… o de su apariencia.
Llevaba una blusa de manga larga a rayas, celestes y blancas. Una –muy- larga falda de mezclilla con olanes de encaje blanco y unas simples sandalias celestes combinando con la blusa. Su pelo estaba atado a una cola de caballo baja y la diadema blanca le sostenía el fleco. Sus gafas igual de gruesas y anticuadas como siempre.
Las miradas se paseaban una y otra vez por encima de ella. Sakura empezó a incomodarse. Desvió la vista hacia las ventanas y se entretuvo viendo como los aviones avanzaban y despegaban de la pista, sintió que entraba en trance nuevamente, pero el sonido de alguien sentándose a su lado hizo que volteara su rostro en esa dirección. Piel pálida, facciones finas y unos mechones de pelo lacio y negro como ala de cuervo le colgaban sobre sus ojos de igual color. Sai.
-…-. La mirada interrogante no tardó en aparecer. ¿Cómo no? Si Sai, el que probablemente ha sido el único amigo que ha tenido en toda la vida y el que probablemente es el único que puede aguantar a alguien con su problema, estaba sentado a su lado, con una maleta no muy grande y una gran sonrisa algo fingida.
-Hola fea-. Dijo él simplemente. Sonrió cuando vio el puchero que hizo su amiga.
-…-. Sus facciones se tornaron pensativas y después le dio un golpe en el brazo a Sai.
-¿Y eso por qué?-. Se sobó el brazo.
-…-. Gesto de obviedad por parte de ella. Una idea surcó por su mente y rápido rebusco entre sus cosas, guardadas en el gran bolso que la acompañaba. Su pizarrón.
-¡Mira, tienes un pizarrón! ¡Eres como un pequeño bebé!-. Nuevamente un golpe en el brazo por parte de la pelirosada.-Bueno, bueno, perdón.
-"Estúpido -.-"-. Tenía los ojos entrecerrados y sus labios se fruncían de lado izquierdo. Ese último movimiento con los labios se le había echo ya una manía.
-Oh vamos, sabes que era broma, sabes que te quiero mucho-. Le dio un grande y fuerte abrazo del oso que casi le sacó todo el aire a Sakura.
-…-. De un manotazo apartó a su fastidioso amigo, rodó los ojos y lo volvió a golpear en el brazo. Nuevamente, él se sobó.
-"Se ve pequeña, delgada y frágil, pero cuando me golpea parece un orangután fusionado con ballena"-. Pensó Sai. Al volver a pensar que pasaría si Sakura hubiera oído su pensamiento, un escalofrío le cruzó la espina dorsal y una mueca de terror se instaló por unos segundos en su pálida cara. Sakura lo miró extrañada.- ¿Y cuándo nos vamos?-.
Borró y escribió.- ¿Vamos?-. Ella seguía mirándolo extrañada. ¿A qué se refería con "vamos"?
-Claro, iré contigo a Japón, ¿Piensas que te dejaré sola con todos esos hombres?-. No es que Sai bateara para el otro lado, sino que en parte, conocía una faceta en la "enfermedad" de de Sakura que posiblemente su tutora o la psicóloga jamás habían detectado. No se acercaba a los hombres, sí, él es hombre pero él un tiempo leyó libros de psicología y en parte le ayudo a hacerse amigo de ella, haciéndole ver que por una parte los hombres no eran tan malos como ella pensaba.
¿Por qué no se acercaba a ellos? Él había notado el lenguaje corporal que empleaba involuntariamente cuando estaba cerca de uno. Siempre veía como limpiaba la palma de sus manos en el pantalón, producto del sudor. Se relamía los labios constantemente. Sus cejas se fruncía de vez en cuando y sus ojos mostraban una leve turbulencia, como si le diera miedo mirarlos a la cara. No se confundan, no era androfóbica, porque no era una fobia, o al menos no una completamente. Tal vez sólo los quería mantener lejos de ella. No sabía la razón.
-…-. Ella asintió levemente con la cabeza. A continuación ella estaba montada sobre Sai abrazándolo. Lo quería como si fuera su hermano mayor.
-Ya, ya. Entonces… ¿ahora qué?-. Cuestionó Sai, estaba algo aburrido. Sólo vio a Sakura mover los hombros de arriba abajo indicándole que ella tampoco sabía que hacer.-Está bien, vamos a tomar algo a ese café-.
-…-. No dijo nada, solo asintió nuevamente y se puso a la par de Sai que ya llevaba unos cuantos metros caminados.
Caminaron por el pasillo que tenía los pisos de cerámica blanca, el que conducía al área de restaurantes y lugares de comida rápida. Sai condujo a su amiga a un vetusto* restorán japonés. A decir verdad, se veía bastante bien, no era ni muy anticuado ni muy lujoso, la decoración era perfecta. El frente, que era el que daba al pasillo, no tenía una pared, si no que era una baranda de madera oscura y tenía unos hermosos decorados de flores de loto talladas a mano. Las paredes del fondo eran de un impecable color marfil, las sillas eran de caoba oscura y el almohadón de un inmaculado blanco. Las mesas eran de cedro grueso, casi del mismo color que las sillas, y al centro tenía un cuadrado de granito beige integrado a la mesa, dejando unas orillas de madera de 8 centímetros cada lado. La vajilla se veía cara, era de un color mostaza y cada uno perfectamente centrado sobre los finos manteles individuales de color tostado. Las velas daban una iluminación difusa perfecta.
Se dirigieron a una de las mesas y se sentaron en la que estaba frente a los barandales. Rápidamente una mesera se hizo cargo de sus órdenes: té helado para Sai y limonada para Sakura. Después de que Sai viera como se marchaba la mesera volteó el rostro en dirección a su amiga.
-Bien, ¿Qué dices del cambio?-. Preguntó.
-…-. La verdad es que no se sentía para nada bien con el cambio, pero ahora que sabía que al menos su amigo casi hermano la iba a acompañar y que no estaría sola en esa enorme ciudad la reconfortó.
-¿No me vas a contestar?-. Interrogó nuevamente con una sonrisa en la cara.
-…-. Negó con la cabeza.
-¿Por qué no?-.
-…-.
-Vamos-.
-…-.
-Ah, bien me rindo-. Ante la derrotada contestación del chico, Sakura sonrió complacida. De nuevo tomó el bolso y lo esculcó.
-"Eres un torpe"-. Sonrió.
-Oi, ¿sólo para eso usas tu pizarrón?-. Preguntó haciéndose el ofendido.
-…-. Negó con la cabeza, se levanto de su silla y fue y abrazó a su amigo. Era un torpe, pero era su torpe.
-Ya pues, ya-. Se espantó a su amiga agitando los brazos.- ¿Cuándo nos vamos a Japón?-.
-Ahora mismo-. Contestó una tercera voz. Detrás de uno de los barandales, con porte serio y ropas oscuras estaba la tutora de Sakura. Su mirada se posaba unos segundos en la chica y después en el chico, así sucesivamente, ese paliducho no le daba buena espina, tal vez se traía algo con Sakura y ella no lo iba a permitir.
Sai al ver la mirada algo asesina de la rubia se incomodó un poco, y Sakura enseguida lo notó. Frunció el ceño y miró acusadoramente a su tutora. Sai era su amigo, no tenía porque comportarse como la hacía. Dio un golpe a la mesa y se puso a escribir.
-"El avión va a despegar, hay que apurarnos"-. Todo esto con una tierna sonrisa, como sólo ella podía hacerla.
-Vamos entonces-. Lanzó junto con un suspiro Tsunade. No sabía que iba a hacer llegando a Japón. No tenía ni idea de porqué había elegido Japón. O bueno, tal vez, si se hacía a la idea de porque ese lugar. Tal vez, solo tal vez, Sakura encontrara algo que quiso mucho. Sería cosa de tiempo para acostumbrarse a lo que sea que la había llevado a hacer aquello. Pero lo único que si sabía era que Sakura ya no podía estar más ahí. Tenía que curarse y seguir siendo la niña radiante y expresiva que solía ser. Después de todo un tío, o en este caso tía, quiere todo el bien posible para su sobrina, ¿no?
Pagaron las bebidas, tomaron sus pertenencias y se dirigieron a la fila que se encontraba frente a la puerta de abordaje, avanzaban lento, muy lento a decir verdad. Pero eso no le preocupaba, la pregunta seguía rondando su mente. ¿Qué pasaría con su vida? ¿Qué pasaría en Japón?
Con esas y muchísimas más preguntas en mente, dio su pasaporte y camino por el estrecho pasillo, llegando al avión se dedicó a buscar su asiento, cuando lo encontró, se sentó, abrochó el cinturón y se relajó un poco, a un lado de ella estaba Sai, impávido como siempre. Volteó su rostro a la izquierda en dirección a la ventanilla, así es como dejaba su vida atrás. Vio como las nubes se arremolinaban, negras e imponentes. El sonido se fue desvaneciendo y con ellas su conciencia, acunándose al sueño y tarareando muy bajito, la melodía que su madre empleaba para calmar sus terrores nocturnos.
El avión despegó y con él, los pérfidos recuerdos se quedaron en esa gran ciudad.
·
·
·
Konoha County, Japón, Tokio.
El Condado de Konoha era hermoso, se encontraba muy a las afueras de la Ciudad de Tokio, era un amplio campo de verdes pastos, tenía frondosos abedules de troncos gruesos, habían animales de todo tipo, había ciervos, mapaches, tejones, muchas aves y muchísimos tipos de flores (La verdad no sé si esto hay en Japón, no he ido, pero todo esto es ficción así que si digo que lo hay, ustedes imagínenlo y sí, sí lo hay).
Era un pueblo muy agradable, todos ahí se conocían. La carretera pasaba por el centro del pueblo y los edificios estaban ubicados a cada lado de la carretera. Era un pueblo muy pintoresco y lindo, como un condado común y corriente, con parques, tiendas y calles adoquinadas. Además, tenían una comisaría, un bar, un pequeño hospital, y las casas eran pequeñas pero muy confortables, ahí vivían los granjeros con sus familias. Más alejado del pueblo, tomando una ruta lateral por la carretera y siguiendo paso al pie de la montaña, se ubicaba el Konoha Ranch. Éste último era un condominio privado y algo lujoso, las casas eran grandes, blancas, tenían techos de tejas rojas y las calles estaban adoquinadas también, con camellones en medio y pequeños arbolitos creciendo en ellos.
Si, ese era el lugar de los ricos. Gente que buscaba la tranquilidad, la paz, no el Smog contaminante ni el ruido del tránsito de la ciudad. Además uno de los institutos más cotizados de Japón, el "Konoha Institute from Tokio" (haahaha que imaginación para los nombre ¿no?), se encontraba a un par de millas de ese condado, en efecto era la localización perfecta. Además, estaban lejos de los escándalos y las publicidades amarillistas que esas sabandijas, alias "reporteros", empleaban con la gente de poder.
Pero bueno, no nos desviemos.
De una de las casas más grandes del condominio iba saliendo un joven, ¿quién?, ustedes pueden adivinarlo. Cabello negro con reflejos de un azul oscuro que combinaban con su pálida piel y sus ojos ónice. Cuerpo trabajado, mirada indiferente y caminaba con un aire de desenfado. ¿Saben quien es? Bueno, por sí no lo saben (no creo(:), ése chico era Sasuke Uchiha.
Uchiha se dirigió a su auto, un Porsche Carrera negro, con recubrimiento interior de piel beige, perfecto para alguien como él. En cuanto se subió arrancó, el auto emitió un suave ronroneo, movió la palanca de velocidades y rápidamente salió de ahí. Condujo por el estrecho camino de tierra por cerca de veinte minutos, al final llegó al centro del pueblo, estacionó cerca de ahí y bajó. Ya casi estaba anocheciendo. En la tarde Naruto le había llamado para recordarle la salida que iban a hacer esa noche. Según le dijo iban a estar todos sus amigos: Neji, Gaara, Shikamaru y Suigetsu, además de ellos dos.
Caminó con paso tranquilo en dirección al bar. Algunas muchachas del pueblo se voltearon indiscretamente a mirarlo, sonrió arrogante. Y como no, si en el instituto era uno de los chicos más codiciados, claro, junto con sus amigos. Y aunque algunas veces le molestaba, sabía aprovechar la situación en el momento indicado. Claro, esas muchachas de pueblo no estaban a la altura de su categoría, ni social ni económica. Sacudió la cabeza, y continuó su camino al bar.
El bar se veía muy animado por fuera, las paredes exteriores eran como de madera negra, con columnas talladas perfectamente y arriba un letrero luminoso anunciaba: Konoha Bar. Había 4 puertas anchas, todas de vidrio templado con contornos igual de madera negra. Desde fuera se oía el estruendoso ritmo de la música y casi alcanzaba a oler el humo de los cigarrillos. Cuando atravesó la puerta el sonido lo aturdió, después de varios segundos logró acostumbrarse y con la mirada busco al dobe que tenía por amigo.
Allá lejos, por las mesas que estaban en un rincón, cerca de un pequeño escenario estaban sus amigos, todos reían fuertemente, la mesa estaba llena de cervezas vacías y medio llenas, y uno que otro estaba fumando. Negó con la cabeza. Esos holgazanes nunca iban a cambiar.
Se dirigió a ellos y se sentó en una silla vacía. Saludó a todos con un movimiento de cabeza y se unió a la plática.
-Karin si esta buena-. Comentó Suigetsu, después empezó a reír como loco.
-Yo diría que Kana está mejor-. Replicó con una sonrisa Shikamaru, que si bien era serio, las bebidas alcohólicas lo hacían, como decirlo, desenvolverse.
-Jaja, conozco más buenas-. Rió el rubio.
-Dobe, tú solo conoces a tu mamá y a Hinata-. Se burló el pelinegro. Naruto frunció el ceño.
-¿Qué mi prima qué, Uchiha?-. Habló Neji disgustado por lo que pudiera insinuar.
-Claro que no teme, yo conozco muchas chicas lindas-. Respondió el rubio algo enojado por la burla de su amargado amigo.
-Aja, virgencito-. Se burló nuevamente Sasuke, con una sonrisa arrogante plasmada en la cara. A Naruto se le fueron los colores a la cara, más de vergüenza de que fuera cierto, que por enojo. Los demás se atacaron de la risa.
-Yo no soy virgen, no como tú-. Apuntó al azabache con su dedo índice, harto de la burla de sus amigos. Sasuke arrugó el entrecejo, pero no dijo nada más.
-Ya, ya, nenitas-. Interrumpió el pelirrojo, Gaara.- Dejen de pelear, mejor vamos hablando de la apuesta.
-¿Apuesta?-. Interrumpió esta vez Sasuke. ¿Qué demonios se traían entre manos?
-Sí-. Habló por primera vez Shikamaru-. Verás, el año ya está empezando, y como todos los años anteriores, tenemos que escoger una chica y si al final del año no la hemos llevado a la cama, tendrá que pasearse en vestido de camarera por la fuente, el pasillo principal y todos los puntos de interés en la escuela-. Finalizó con una sonrisa.
El rubio rió.- Sería divertido ver al teme en vestido de camarera-. Dijo con su zorruna sonrisa. A cambio solo recibió un golpe en la nuca por parte de su amigo Uchiha.
-¿Y si todos o ninguno logró lo de la apuesta?-. Preguntó Sasuke ahora más interesado, si algo le gustaba a Sasuke Uchiha, eso era ganar, no importaba en qué.
-Si nadie lo logra, cosa que creo algo imposible-. Contestó Neji.- los 6 tendríamos que pasearnos con un vestido de camarera. Pero…-. Hizo una pausa.- Si todos lo pueden hacer, pues, tendríamos la satisfacción de tener a alguien que te caliente la cama por el resto del año.
-¿Qué te caliente la cama o querrás decir otra cosa?-. Rió Suigetsu. Las risas de sus amigos no se hicieron esperar.
-Será un año interesante-. Dijo Shikamaru recostándose en su silla y bebiendo de su cerveza.
-Yo más bien diría, agitado-. Mencionó Gaara con una sonrisa de medio lado plasmada en su pálida cara.
-En eso estoy de acuerdo contigo-. Apoyó Sasuke, que si bien no hacía veinte minutos que había llegado, ya llevaba 5 cervezas y media. Siempre daba tragos grandes y largos tragos, como si fuera agua.
-Y bueno, ¿qué hay con la banda?-. Preguntó Naruto después de un largo silencio.
-Cierto, adivinen qué-. Dijo Suigetsu.
-¿Qué?-. Preguntó Shikamaru con flojera.
-Nos contrataron aquí, por una noche, más exactamente mañana-. Aseguró con una sonrisa y enseñando sus aserrados dientes.
-¡Genial!-. Gritó Naruto, que a pesar del fuerte volumen de la música en el bar logró ganarse varias miradas curiosas.- ¿Cuál tocaremos?-. Preguntó ahora con cara pensativa.
-No lo sé, íbamos a ir a casa de Uchiha mañana después de clases a ensayar y ponernos de acuerdo-. Aclaró Gaara, aun a sabiendas de que no le habían dicho nada a Sasuke.
-¿Y porqué en mi casa?-. Preguntó Sasuke con el ceño fruncido y con tono de irritación een su ronca voz.
-Fácil-. Empezó Suigetsu, con un tono –estúpido, según Sasuke- de obviedad.- Tú casa es la más grande, tú casa tiene una sola recámara gigante para ensayar y tú casa tiene los instrumentos-. Finalizó con otra sonrisa. Los demás asintieron dándole la razón.
-Tsk, estúpidos-. Insultó a sus amigos, aún con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
-Vamos teme, que mejor que una tarde de amigos-. Animó el rubio.
-No cuando tus amigos son unos puercos buenos para nada, que destrozan hogares-. Dijo Sasuke, más para sí que para sus amigos.
-¡Ey!-. Gritaron todos sus amigos, para después aventarle a Uchiha lo que quedaba en cada una de sus botellas de cerveza, iniciando así una guerra de agua amarilla, y con eso la posible expulsión del bar por esa noche.
·
·
·
Aeropuerto Internacional de Tokio, Japón.
Dios, estaba tan nerviosa, podía sentir como sus piernas temblaban levemente mientras caminaba por los pasillos del aeropuerto, hacía treinta y cinco minutos que su vuelo había aterrizado, salieron y fue junto con Sai y Tsunade a la sala donde recogieron sus maletas, después de tratar de conseguir un taxi que los llevara a la casa que Tsunade había mencionado mientras se encontraban en el avión.
Eran las 2 de la mañana en Japón, pero parecía no importar porque muchas de las calles estaban con tráfico, había gente caminando por las aceras como si fueran las 4 de la tarde, y algunos negocios todavía estaban abiertos. Tokio si que era una ciudad ocupada, casi o más que Nueva York. Sakura veía por la ventana del taxi, la ciudad en sí era hermosa. Sai parecía que trataba de enviar un mensaje de texto por celular. Y Tsunade estaba leyendo un par de documentos, tal vez de su trabajo. Tsunade había estudiado mercadotecnia, se especializaba más en la imagen y distribución del producto que vendían, tal vez por eso, también se habían mudado a Japón, su trabajo la hacía viajar constantemente, por contrataciones y cosas que Sakura no entendía muy bien
Sakura después de ver tanto por la ventana se aburrió, y volteó curiosa por saber que estaban haciendo sus acompañantes. Lo mismo que habían estado haciendo desde que se subieron al taxi. Rodó los ojos y bufó bajito. Sai la volteó a ver.
-¿Qué pasa feita linda?-. Preguntó con una sonrisa, una de verdad no de esas que ponía siempre que estaba con los demás. Sólo con ella era así, era Sai.
-…-. Negó con la cabeza. Después una interrogante surcó por su mente, buscó su pizarrón.
-Hmm-. Se extrañó de verla tan concentrada buscando algo y después de verla escribir en su pizarrón.- ¿Qué pasa?-.
-"¿Dónde vivirás?"-. Tenía que preguntárselo, hasta ahora se había planteado esa pregunta. Le mostró el pizarrón con una cara interrogante, ceja izquierda alzada y la mueca con la boca.
-Oh, por eso no te preocupes-. Dijo tratando de calmarla. Tsunade alzó unos segundos la vista hacia esos dos y después se concentró de nuevo en los papeles que tenía en las manos, pero con los oídos puestos en su conversación.
-"¿Entonces, dónde?"-. Ahora con una sonrisa más tranquilizada.
-Con ustedes-. Respondió simplemente con una sonrisa en la cara, sabía como era Tsunade y quería ver su reacción.
-¿!QUÉEEE!-. Gritó la rubia. Acto seguido la oji-jade abrazo a su amigo, emocionada. No tendría que estar sola todo el día mientras Tsunade se iba a hacer sabrá Dios que cosas.
-Así como lo oye, viviré con ustedes-.
-¿Y quién te dijo que puedes hacer eso?-. Preguntó Tsunade frunciendo el ceño.
-"YO"-. Sakura agitó su pizarrón por todo el taxi, tratando de llamar la atención, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Yo no te doy permiso Sakura, ése no va a vivir con nosotras-. Sentenció su tutora.
Borró. Escribió rápidamente.-"Por favor"-. Volvió a agitar su pizarroncito.
-Qué no-.
Agitó el pizarrón.
-No, Sakura-.
Volvió a agitarlo.
-No-. Frunció más el ceño, como si fuera posible. Sai veía la escena divertido.
Lo agitó.
-NO-.
Y lo agitó.
-¡NO!-.
Una…
-¡NO!-.
Y otra…
-¡Sakura, basta!-. Gritó
Y otra vez…
-¡Esta bien, esta bien, esta bieeeen!-. Aceptó de una buena vez la mujer.
Una fuerte carcajada por parte de Sai. Sakura como mono abrazando a su tutora en la incómoda cabina del taxi. Y Tsunade soltando algunas maldiciones.
¡Vaya comienzo de su nueva vida en Japón!
Más le valía a ese chico no propasarse con su pequeña cuando estuvieran en la casa, si le llegaba a tocar UN pelo, no diría ni siquiera "Auxilio" y ya estaría enterrado a muchos metros bajo tierra en una autopista desolada en las afueras de Tokio.
"Estos niños van a terminar matándome o peor, sacándome canas".
Sakura por fin se bajó de ella y regresó a su lado del asiento, vio como ella y su amigo, Sai, hacían dibujos en su pizarrón para entretenerse en lo que quedaba de viaje, vio como de vez en cuando ella reía, en silencio claro, pero con una gran sonrisa, también vio como ese chico la miraba cuando reía. Más le valía no hacerle daño.
Fue entonces cuando se dio cuenta que estaban llegando, Sakura volteó rápidamente a la ventana y al principio no vio nada, la ciudad había desaparecido, después vio unos luces difusas, más adelante las luces se fueron haciendo un poco mas claras, un pequeño pueblo. ¿No iban a vivir en la ciudad?
Lo único que se oía en el automóvil eran las viejas canciones en japonés que sonaban en la radio. Que extraño. En serio pensó que vivirían en un departamento en el centro de la ciudad, como en Nueva York. Confundida, volteó a ver a su tutora.
-Sé que piensas y no, no vamos a vivir en la ciudad, pienso que es mejor vivir al aire libre, tú sabes, los pueblitos y eso-. Contestó Tsunade a la mirada de la pelirosa.
-¿Entonces, a dónde vamos?-. Preguntó Sai, confundido también.
-Chicos-. Hizo una pausa-. Bienvenidos a Konoha County-. Finalizó con una sonrisa algo misteriosa, la misma que había utilizado con Sakura en el consultorio de la psicóloga el día anterior.
Los dos adolescentes se miraron entra sí, con expresión preocupada.
¿Ahora qué demonios les iba a deparar en Konoha County?
Créanme chicos, ni siquiera se lo imaginan.
·
·
Dios, por fin lo terminéC: ,, enserio mi imaginación se esfumó por esta semana, se fue de vacaciones o yo qué diablos iré a saber. Además de que me estoy mudando, y con todo eso de cambiarse, la ropa, los muebles, TODO, dios, no tuve casi nada de tiempo, no sé si me quedo muy bien, no quede muy convencida, pero ustedes deciden, ¿nee?
Tampoco las iba a abandonar sin continuación así que, jeje, ¿Reviews?
Gracias:
·AndiiUchiha
· rukia alejandra
·Pau-chan22
· Silvermist23
· X-Blazen Divny-X
· setsuna17
· Park lee
· akyraa
· sysa12
Enserio, gracias por sus comentarios, me animan a seguir:')
Bueno, ya solo para aclarar un poco, trataré de subir todos los sábados, que son cuando más tiempo tengo así que, gracias por leer, y más gracias si vas a comentarC:
