Mejor sé Slytherin – Capítulo 2
Mejor sé Slytherin – Capítulo 2
Por Jharad17
Traducción: Relena Sakurazuka
Disclaimer: No es mío.
N.T.: Antes de leer el episodio, y repitiendo lo dicho en el capítulo anterior, algunas mirarán con curiosidad esta traducción porque ya la está haciendo otra autora (Dulzura Letal), pero ambas tenemos la aprobación de Jharad17, producto de un malentendido entre la autora y yo (falta de comunicación), y en vista de que la agenda tanto mía como la de la otra traductora no encajan, decidimos trabajar por separado, cada una con su traducción.
Por lo tanto reitero, ambas acordamos seguir con nuestros trabajos por separado, no es un plagio ni una de nosotras no tenia permiso, ambas ya hablamos con la autora y ella está al tanto de ello.
Espero su comprensión y que disfruten del segundo episodio.
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Severus Snape había temido este días desde hace once años. Él siempre supo de que Harry Potter llegaría algún día a Hogwarts, el nombre del chico ha estado inscrito desde el día en que nació, después de todo; Y también sabía que tendría que lidiar con el diario recordatorio de James, en sus clases, en el Gran Comedor durante las comidas, e incluso en los pasillos. Había estado fomentando aquel desdén en su mente, y como la arcilla, lo fue moldeando hasta conseguir una forma perfecta para su odio y sus deseos de venganza. Había estado esperando que el chico fuese una copia de su padre. Incluso después de que murieran James y Lily, él sabría que lo iba a tener en la sangre. El muchacho no sería capaz de evitarlo, de eso estaba seguro. Él sería arrogante y vanidoso, un buscador de atención y tan grosero como se pudiese ser, con una particular facilidad para romper reglas.
Pero aún así, no había esperado que el hijo de James y Lily fuera un Slytherin.
Cuando el silencio descendió sobre el Gran Comedor después del anuncio, Severus, por un momento, pensó que había escuchado mal. Tenía que ser un error. No existía manera de que el precioso Niño-Que-Vivió fuera otra cosa que un Gryyfindor como su grandemente adorado y completamente detestable padre. Pero el chico estaba allí, igualmente silencioso, mirando a su alrededor como si todos sus sueños se hubieran venido abajo, ¡Y lo más probable es que haya ocurrido! No hay aplausos, ¡El horror!; antes de que su expresión se volviese cuidadosamente inexpresiva momentos después, y su barbilla se levantase una fracción.
Severus pudo haber aplaudido al sinvergüenza por ello, ¡No dejes que te derroten, muchacho!, pero cuando el chico chocó su mirada con él, meramente le indicó al chico la mesa de Slytherin y Harry fue a sentarse con el resto de su Casa. Después de todo, era como si el hijo de Potter pensara que tenían que aplaudirle sólo por ponerle un sombrero. Los labios de Severus se curvaron en disgusto. Justo como el mocoso de Potter también le bajaba la mirada a su nueva Casa.
Observó que el chico se sentó a un lado de Nott, y observó a Zabini unírseles momentos después. Potter mantenía su cabeza gacha, aunque Severus notaba las miraditas que el estaba dando, probablemente para hallar un modo para poder llamar la atención sobre sí. Mocoso arrogante.
Albus dio un discurso sin sentido, el mismo de cada año, y Severus pudo jurar que había una nota melancólica en la voz del Director. Ah, bueno, es obvio que el vejete pensaba que Potter terminaría en su antigua Casa. Por supuesto que se sentiría decepcionado. ¿No lo estaban todos?
Finalmente el festín propiamente tal dio inicio, y como cada año mientras comían, Severus observaba las interacciones de los estudiantes en las mesas, particularmente en la de Slytherin. Esto generalmente le daba pistas para determinar a cuales grupos tendría que tener bajo la mira en cada año, y siempre utilizaba tal información a su favor. En la mesa de Slytherin, estaba interesado en que, a pesar de que el Barón Sangriento permanecía cerca de Malfoy, desconcentrando al muchacho de su cena, el fantasma sinvergüenza tenía su mirada fija en el mocoso de Potter. Y lucía pensativo.
Severus suspiró. Eso no era una buena señal.
Se quedó observando al Mocoso-Que-Vivió que espiaba a los platos de comida de todos, y luego giró su mirada a otros estudiantes. Notó que el mocoso no sacó comida hasta que todos los platos de los demás hayan sacado su parte. Y luego él agarró una pata de pollo y giró su cuerpo ligeramente, como si fuera un salvaje y protegiese su comida de otros depredadores. Obviamente que las pequeñas serpientes de Slytherin eran predadores, ¡Pero no para robarse la comida del otro, por el amor de Merlín! Ellos tenían modales, ¡No como el Mocoso-que-Vivió-para-Molestar!
La cena siguió con total calma, y pronto Severus calló los murmullos del hombre con turbante, el profesor de DCAO a su lado, como los ocasionales comentarios de Minerva cuando discutía la selección, claramente ella pensó que el Mocoso tenía que estas en Su Casa, igual de lo que pensaba Albus. Por un breve momento, ¡Consideró decirle que estaba completamente de acuerdo con ella! Pero nunca antes se han quitado alumnos de una Casa, y no iba a iniciar tal tendencia. Y mucho menos con Potter, de todas las personas.
Cuando acabó la cena, observó que los prefectos de Slytherin guiaban a su Casa fuera del Gran Comedor. Se ordenaron antes que sus pares, desde Primer a Séptimo año, silenciosos y en perfecta formación. Asintió educadamente como siempre lo hacía a sus prefectos cuando los demás Jefes de Casas se percataron de cómo sus estudiantes salían del comedor, con los chillidos del banquillo, en estampida y gritando; de cómo sus estudiantes nunca lucirían tan organizados o precisos, ni siquiera pensando en la primera noche. Era una de las muchas cosas que le encantaba echarles en cara.
Después de esperar otros diez minutos, los suficientes como para que los prefectos hayan guiado a las nuevas Serpientes en orden a la Sala Común, Severus se levantó de la mesa principal y enfiló sus pasos a las Mazmorras. La primera noche es siempre la más larga para los nuevos Slytherins, ya que Severus prefería entregarles las reglas de inmediato, a diferencia de otras casas, Gryffindor, ¿Alquien dijo yo?, que raramente tienen reglas a dar, u otros que las entregan por gotera en el curso de los siete años. Por desgracia. Si un niño no conoce las regla, cómo esperaban que éste se diera cuenta que las está rompiendo, y que no saldría de ello mientras no siguiera las reglas y recibiera el apropiado castigo.
Severus estuvo en frente de su Sala Común y tomó aire profundo, frunció el ceño con fiereza, y empujó, abriendo el retrato. Doblando un tanto los brazos, sólo un poco, logró su famoso andar de murciélago, con las túnicas ondeando tras él graciosamente. Le ha tomado más de lo que le gustaría admitir perfeccionar tal movimiento.
En la sala común, nuevamente ordenada por año, sus pequeñas serpientes lo esperaban calladas. Asintió a sus prefectos, Flint y Torrence, haciéndoles saber que han hecho un buen trabajo, y se paró frente al grupo. Sus doce de Primer año, que estaban en el piso de pie o sentados, lo miraban con admiración… excepto por dos de ellos. El más joven de los Malfoy tenía una sonrisita maliciosa que Severus quería quitarle a mordidas, y el mocoso de Potter que estaba mirando al piso.
Mocoso insolente.
Severus aclaró su garganta, y estaba complacido de ver al mocoso sobresaltarse como si hubiese sido golpeado por un hechizo punzante y levantó la mirada. Pero estaba profundamente molesto de que el mocoso se haya perdido su entrada. Bueno, tendría que hacer algo al respecto.
-Todos ustedes son Slytherins,- dijo sin preámbulo fijando su mirada en todos ellos, - Su Casa es un lugar de orgullo y poder. De astucia y supervivencia. De unidad y fuerza. Como miembros de esta Casa, espero que todos y cada uno de ustedes esté bajo sospecha y miedo de otros estudiantes, de sus profesores, e incluso del mismo Director. Oh, sí, ellos les temerán, y en eso se convertirán. Como Salazar Slytherin fue conocido por su poder, y también, era conocido por sus altos estándares de aquellos que entran a su Casa. Todos ustedes tienen el potencial para detentar un gran poder, y el resto del mundo los envidiará por ello.
-Así que déjenme decirles esto ahora: mientras ustedes afilan aquellos talentos en mi territorio, fuera de estas paredes, actuarán como si fueran un solo cuerpo, con sólo un propósito. Unidad de la Casa. Ustedes deben estar unidos. Aquellos que les temen querrán ponerlos unos contra otros, y de esa forma, derrotarlos. Fuera de los límites de las mazmorras de Hogwarts, nadie tendrá piedad de ustedes.
Severus se paseaba mientras hablaba, nunca fue de aquellos que tenían que quedarse quietos mientras hablaban. Cuando fue estudiante, esto le causó un par de problemas. Como un profesor, él podía estar "en cualquier lugar a la vez". Era alentador cómo las posiciones de autoridad le cambian a uno la perspectiva.
-Así que, regla número uno. Sr. Flint, ¿Por favor?
Marcus Flint se puso de pie con la espalda muy recta, incluso más que su acostumbrada pose de soldado, si eso era posible. – Sí, señor. Regla número: La Casa es Slytherin.
-Gracias.- dijo Severus. – No importa dónde estén o qué hagan en Hogwarts, ustedes tienen el orgullo y la unión en su Casa. Esto significa que, si un miembro de su Casa está en peligro o si necesita de ayuda, ustedes lo ayudarán. Esto no es unicamente para deportes o duelos, lo que por supuesto están prohibidos para todos los estudiantes, ¿Correcto, Sr. Higgs?, sino que también en las tareas y en los proyectos que tengan en clases.
Higgs tuvo la decencia de lucir avergonzado, después de que su duelo a final del año pasado terminó como un completo desastre, requiriendo no menos de tres profesores para lidiar con el asunto. Severus giró su mirada hacia sus nuevas Serpientes. – Tener orgullo en Slytherin también significa que mantengan vestimentas adecuadas todo el tiempo, incluso su ropa interior – esperó hasta que las risitas terminaran para continuar – Y en cada momento en que estén dentro del edificio, se comportarán como una dama del mundo mágico o como un caballero lo harían. Sus prefectos les darán una lista de modales que memorizar y obedecer, y espero que comprendan que no toleraré fallas mientras cumplas con tales órdenes, en absoluto, todas inmediatamente efectivas.
Sus grandes ojos se fijaron en él, y se permitió un momento para que ellos le tomen el peso a lo que acaba de decir antes de continuar. Incluso el mocoso de Potter parecía atento, incluso un poco asustado, lo cual era un tanto sorpresivo. – Existen horarios estrictos para su horario para hacer sus tareas y para dormir que seguirán cuidadosamente, y estarán despiertos, vestidos y desayunando con toda su casa a las oh, siete y media cada mañana. Incluyendo fines de semana, Srta. Hutchins, ¿Quedó claro?
La perezosa muchacha de Segundo año era una amenaza, pero ella asintió rápidamente.
-El programa de las horas de sueño está publicado en aquel pizarrón, – Severus dijo y les indicó en pizarrón de las noticias justo detrás del retrato. – Como también su programa del baño en la mañana. Las desviaciones de este programa y sus tiempos asignados no serán tolerados – gruñó, y envió una mirada a las cuatro chicas de Sexto año, que notablemente, cada año desde que iban en Primero, se tomaban demasiado tiempo en arreglarse, siendo la causa del retraso de sus compañeras de Casa.
Sorprendentemente, el mocoso subió la vista ante esto, y su mirada estaba en pánico, pero rápidamente la escondió. ¿Qué demonios…?
Severus suprimió sus preocupaciones y continuó con su discurso por una hora y media, pasando por las reglas y sus consecuencias por romper cada una de ellas, y sugiriendo a sus Serpientes familiarizarse unas con otras también por cualquier orden de las otras Casas, así se irán preparando mejor en la gran arena de Hogwarts.
Al final, llegó la parte que más detestaba. - ¿Hay alguna pregunta?
Malfoy levantó la mano. Nada fuera de lo común.
-¿Si, Señor Malfoy?
-Cuándo son las postulaciones para el Quidditch, señor?
Severus siseó. -¿Te crees listo para ello, verdad?- sin esperar, o suponer, alguna respuesta, siguió, - las postulaciones para el equipo serán publicadas por el Capitán de este año, Marcus Flint. Con respecto a las noticias, desde Quinto año pueden publican sin autorización. Todo el resto necesita el permiso y aprobación de un prefecto. ¿Algo más?
Volvió a sisear cuando vio la mano de Potter alzarse – ¿Señor Potter? ¿Tiene alguna pregunta?
-Sí, señor. – el muchacho no parece haber sido afectado por su condescendiente tono, como si lo esperase. – ¿Estamos autorizados para enviar lechuzas por paquetes?, Em, ¿Cómo por ejemplo si ordenase algo al Callejón Diagon?
Severus alzo los labios en molestia – ¿Tratando ya traer tus golosinas? ¿O al famoso Harry Potter se olvidó de empacar sus plumas?
Un par de estudiantes se rieron, y el chico miró a todos lados y se mordió el labio. Luego lo soltó, levantó su mentón, como si fuese de acero para lo que sea que viniese. A Severus le recordó agudamente otra época, otro chico, y por experiencia propia, con la necesidad de ser visto como un valiente. – Sí, señor. Algo por el estilo.
Severus movió su cabeza ante la verdadera enormidad de la idiotez del mocoso. Seguramente tuvo una lista. – Sí, pueden usar lechuzas del colegio o las propias para tales fines. ¿Hay alguna otra pregunta?
Cuando ya no habían más manos, Severus de volteó y les recordó a los prefectos la reunión, los que les entregaron la lista específica de reglas, entregaron el programa de estudios desde Primer a Tercer año, y les mostraron a las más jóvenes Serpientes sus dormitorios.
Cuando la última de sus serpientes se había ido de la sala común, él se retiró. Nada mal, decidió mientras entraba a sus aposentos y se servía dos dedos de whisky de fuego para disfrutar junto con el último número de la Alianza de Maestros de Pociones de Europa.
Todo hubiera salido perfecto, si no le hubiesen cargado con el Mocoso Que Continuaba Sorprendiéndolo.
