¡Hey! Pasó mucho tiempo, discúlpenme -.- Simplemente no estaba inspirada ¡Capítulo 2!


— ¿Qué hacen ahí parados? Apresúrense—ordenó el padre de ambos chicos que se encontraban a mitad de la escalera, mirándolos expectantes.

— Ah, sí…— respondió el chico saliendo de sus pensamientos, el cual se apresuró a bajar las escaleras seguido de su hermana.

— Leo, Lily, ellos son nuestros hijos—comentó una vez que el par de adolescentes llegó al primer piso. — Len—señaló al chico rubio— y Lenka—esta vez señaló a la chica rubia.

— Un placer conocerlos— saludaron ambos jóvenes amablemente al unísono y al mismo tiempo haciendo una pequeña reverencia.

— ¡Qué lindos! — exclamó Lily abrazándolos en el acto, acción algo incomoda para ellos ya que la acababan de conocer. — ¡Su cabello es rubio como el de Rei, pero sus ojos son tan azules como lo tuyos Yuki! — se emocionó al inspeccionarlos de cerca.

La mujer castaña le sonrió asintiendo.

— ¿Por qué no se los llevan al cuarto de descanso? — indicó a sus hijos haciendo referencia a los primogénitos de los Kagamine. Así los cuatro jóvenes convivirían entre sí, y los adultos se pondrían al día con lo sucedido en los últimos años.

Len miró a su madre y luego a los invitados repetidamente por un momento.

¿Cómo dirigirte a alguien a quien acabas de conocer?

— Ahora regreso—avisó su madre a los demás entendiendo la situación, para después conducir a los cuatro jóvenes a otra habitación de la cual se retiró luego de musitar "Lo dejo en sus manos" a sus hijos.

. . . . . . . . . .

Silencio incomodo.

Hace aproximadamente 10 minutos que estaban ahí y ninguno era capaz de iniciar conversación, únicamente eran capaces de mirarse entre hermanos con sigilo.

Se encontraban en una habitación bastante agradable, con dos sillones en los cuales se acomodaron perfectamente, había una pantalla gigante frente a ellos y una mesa de billar al fondo, al igual que una pequeña vitrina que contenía todo tipo de botellas, probablemente licores y vinos.

— M-Me llamo Rin…— titubeó la ojiverde tratando de aliviar la incomodidad. Le desanimó que ni siquiera su hermano hubiera seguido con las presentaciones después de todo ya habían pasado alrededor de dos minutos, y considerando todo el valor que reunió para pronunciar su nombre eso era mucho tiempo.

— L-Lenka, Inoue Lenka—escuchó una voz titubeante y con timidez, pero eso fue suficiente para recuperar su ánimo. Eso más la cálida sonrisa que le brindó.

Ahora que lo pensaba esa chica era realmente bonita.

Luego de eso un suspiro acompañado de una nueva voz se hicieron presentes. — Len— se presentó el muchacho ojiazul.

— Kagamine Rinto.

Se alegró aún más al escuchar a su hermano auto presentarse, ya que habitualmente era muy antisocial y al final ella terminaba presentándolo ante las personas.

Las chicas se sonrieron entre ellas y los chicos simplemente intercambiaron miradas.

En ese momento de otra puerta conectora entró un señor mayor con traje y alarmado.

— ¡Señorita Lenka, el horno…!

La mencionada se levantó sobresaltada y con pavor corrió hacía la puerta por donde anteriormente salió el hombre. Al parecer la puerta conectaba con la cocina.

Ambos hermanos Kagamine vieron como el ojiazul se daba un manotazo en la frente.

— ¿P-Pasó algo? — cuestionó Rin.

Luego de un suspiro el chico habló. — Se podría decir que preparó una sorpresa para ustedes…pero no es buena midiendo el tiempo…

Fue cuando los ojiverde comprendieron lo que sucedía y luego de unos momentos un delicioso aroma inundó la sala el cual provenía de la cocina.

Tras un par de minutos finalmente Lenka se introdujo nuevamente en la habitación, esta vez con una bandeja cubierta en las manos y seguido de ella su mayordomo con platillos, tazas, trinches y una tetera. Todo acomodado perfectamente entre sus manos.

La ojiazul dejó la bandeja en la pequeña mesita de centro entre ellos, sonrió a los invitados y después prosiguió a repartir la vajilla entre todos, incluido al señor mayor que tenía por ayudante.

— Gracias— agradecieron al unísono ambos Kagamine.

Rin estaba encantada, al parecer a Lenka también se le ocurrió la maravillosa idea de un lindo recibimiento. Sólo que ella sí la había puesto en práctica.

— ¡Está delicioso!— musitó extasiada tras haber dado el primer sorbo a la taza que anteriormente la rubia ojiazul le había proporcionado. — ¿Qué tipo de café es este? ¡Nunca lo había probado!

Lenka sonrió y soltó una pequeña risita.

— Es té—respondieron ambos chicos en la habitación; aunque originalmente la pregunta fue dirigida a la chica de coleta. Incluso el mayordomo pasó una mano por su sonrisa para ocultarla.

— ¿Ah sí? — apenas pudo decir, estaba avergonzada… ¿Tan evidente fue saber que era té?

— No te preocupes, cualquiera se equivoca— la ojiazul la reconfortó comenzando a tomar su lugar después de haber servido las tazas y los platillos. — Es té de canela con leche.

Rin se sorprendió y su gesto la delató. — El de mamá sabe diferente…

— Es porque son diferentes personas— le respondió su hermano con su rostro tan sereno como siempre, con su mirada posada sobre la taza. Ella asintió en respuesta. El de su madre era bueno, pero este en especial era delicioso.

Desde su lugar, Lenka descubrió la bandeja que anteriormente había ubicado en el centro de la mesita, dejando a la vista un pastel que parecía ser de fresas, pues en el exterior estas mismas lo decoraban.

Nuevamente a Rin se le iluminaron los ojos al apenas divisar la torta, y enseguida el delicioso olor del recién horneado se esparció por toda la sala.

Lenka sonrió al ver la expresión sonriente de Rin e inmediatamente se puso en marcha para no hacer esperar a sus invitados, partiendo el pastel cuidadosamente en rebanadas exactas, repartiendo el mismo por los presentes, incluido el señor mayordomo quién agradeció el gesto y se retiró de la habitación.

— Comerlo me parece un pecado…—comentó la Kagamine observando cada detalle de su porción, y efectivamente comprobó que era de fresas, pues tenía el relleno de estas frutas rojas en el centro.

— No comerlo será el pecado— respondió Len a su comentario, quien ya se encontraba degustando rápidamente el pastelito de fresas, como si de un panecillo común se tratara.

Y para Rin ese no era el caso.

Observó a su hermano quién ya había comenzado con su propia rebanada, tan sereno como siempre, sin ninguna expresión concreta en su rostro.

Así que ella también se dispuso a probarlo.

Delicioso, simplemente delicioso.

. . . . . . . . . . .

— ¿Así que transfirieron a sus padres, o algo así? — preguntó Rin a ambos Inoue, más específicamente Lenka, a quién de alguna forma le tomó más confianza. ¿Después de todo eran chicas, no?

La rubia ojiverde había extendido una larga charla lo más interesante que pudo para mantener el ambiente ligero y no esa sensación de extrañeza, y al parecer la ojiazul logró comprender su propósito, pues ella también se mantenía atenta a su plática.

A diferencia de sus hermanos…

Len en ocasiones les seguía la corriente pero por un corto periodo de tiempo, en cambio Rinto no había mencionado palabra en todo el rato y se dedicaba simplemente a observar y asentir.

"Un auténtico antisocial" Era lo que pensaba Rin.

Su conversación actual se centraba en la razón o más bien el motivo por el cual la familia Inoue decidió mudarse a una ciudad como la suya, que si bien no tenía nada que envidiar, no podía compararse con Tokio, la capital de la cual ambos hermanos frente a ellos eran provenientes.

— Sólo a mi padre, mi madre es ama de casa— le respondió Lenka automáticamente con una sonrisa.

"Oh" Fue lo único que Rin pudo decir al respecto.

— ¿Y la escuela? ¿Asistirán a alguna de por aquí? — cambió el tema de conversación mientras jugaba un poco con su cabello, esperanzada.

Si esa chica Lenka iba a su escuela sería genial, la rubia le había caído bastante bien.

— A la más cercana de por aquí, según escuché—esta vez fue Len quien contestó a su pregunta.

Estaba segura, era a la que asistían su hermano y ella.

— ¡Qué bien! Es a la que asistimos nosotros— les comentó emocionada a la vez que se dirigía a Rinto para que este ratificara sus palabras, este último terminó asintiendo abrumado por los gritos de su hermana.

Pero daba igual, pasó toda la vida con ella, así que prácticamente ya se había acostumbrado.

— ¿En cuántas semanas entrarán? —curioseó Rin, tomando en cuenta los tramites y el tiempo para adaptarse y desempacar.

— El próximo lunes.

El rubio volvió a responder su pregunta, y si bien a Rin lo le caía mal, prefería que Lenka le contestara.

— ¡¿El lunes?! — repitió exaltada, eso era rápido, demasiado.

— ¿Cómo puede ser? — Rinto cuestionó de alguna forma interesado. Eso no debía ser muy posible…acababan de llegar el día de ayer.

— Papá tiene contactos—Lenka musitó sonriente y Len reafirmó también con una sonrisa de lado.


Gracias por recibirme en este fandom, es mi primer fic vocaloid:3 Espero y haya sido de su agrado:D

Agradezco enormemente a Fatimasand, Hanna 737, Tokitou-maki y Helena Lugosi. Muchas gracias por leer y comentar:3

Espero y haya sido de su agrado.

By:Lenka387