Capítulo 2
Kagome arribó al hangar del aeropuerto de la Ciudad de México, camino lentamente por la sala de espera,se encontraba en un corta fase de tranquilidad y sosiego, pero bien sabía que este pequeño lapso se acabaría y lo que dejó atrás de nuevo le afectaría cuando estuviera sola y no rodeada por personas que distrajeron su atención como lo estaba ese día.
Salió de la sala de espera del aeropuerto con su maleta pequeña en una mano y jalando el equipaje grande con la otra, empezó a buscar a la persona que vendría por ella volteando para todos lados y no la encontraba, se acomodo su bolsa de mano en su hombro y echó otra mirada fue cuando vio a una chica risueña de largo pelo castaño que levantaba las manos dando pequeños saltos, sonrió enormemente al reconocerla y corrió acercándose a ella.
—Oh Sango, amiga, te extrañe mucho—rió Kagome escandalosamente soltando su maleta y estrechándola en un cariñoso y enorme abrazo.
La aludida dio un saltito a su encuentro correspondiendo a su abrazo —Yo también te extrañe demasiado, seis años sin vernos demasiado tiempo pero por fin te decidiste a venir,-suspiro- bueno vamos al auto para ir a casa, debes de estar cansada—Sango la soltó y comenzaron a caminar hacia la salida tomando donde estaba el vehículo de Sango.
—Kagome, hay tanto que tenemos que hablar pero bueno tendremos todo el tiempo del mundo—sango dio un gritito de emoción meciendo su cabellera castaña— ¡no sabes amiga lo feliz que estoy de que estés aquí!, me sentía tan sola aunque tengo demasiadas dudas, tienes que contarme todo lo que sucedió con Inuyasha, yo en verdad pensé que tu y el acabarían juntos.
Kagome que sonreía lo dejo de hacer—Sango preferiría no hablar de Inuyasha si no te importa por lo menos no en este momento, quiero olvidarme de el, lo borraré de mi vida.
Sango la miro incontables segundos con ojos entrecerrados, Kagome supo con esa sola mirada que no la dejaría en paz hasta que le contara lo que había sucedido y se lo contaría, pero no en ese momento sentía que no se encontraba lista ni preparada.
Escucho un suspiro y un "como digas Kag" de parte de la castaña quien desactivo la alarma de su nissan sentra metió la maleta a la cajuela y se introdujeron al interior del automóvil.
—Bueno vamos a casa, te quedaras conmigo y no quiero un no como respuesta—expresó amenazadoramente señalándome con el dedo.
Kagome sonrió.
—No iba a decir otra cosa, te agradezco esto Sango, no sé cómo empezar sola desde el principio, no tengo a nadie más, tengo que buscar una universidad para continuar mis estudios, una casa y aprender a manejar el dinero de papá, sin ti amiga no podría .
Sango encendió el auto y avanzo—lo se Kagome pero no te preocupes amiga yo te ayudare en todo lo que pueda, para algo eres mi mejor amiga y mientras yo esté aquí te auxiliare en lo que necesites.
—Gracias.
Por el camino charlaron bastantes cosas, Kagome se dio cuenta que Sango tenía demasiado que contar, estaba trabajando en una transnacional como gerente junior mientras terminaba su carrera, lo cual le alegraba mucho a Kagome.
Al llegar al departamento de Sango, ella la instalo le dio un pequeño tour por su departamento y se fue deprisa ya que le habían hablado por un problema de su trabajo, y Kagome suspiro del alivio tirándose al colchón de la cama , tendría tiempo para respirar antes de contarle la historia completa a Sango sobre su huida de la casa de sus padrinos los Taisho.
Dios sabía que todavía el dolor pesaría mucho sobre ella durante un largo tiempo, pero no se dejaría vencer por el, ella lograría salir adelante.
Encendió la tv mientras acomodaba la ropa de su maleta en el closet. Era raro estar en México después de aquellas maravillosas vacaciones en Puerto Vallarta junto a los que fueron su familia después de la muerte de sus padres, los Taisho, pero así tenían que ser las cosas.
Después de un largo rato de ver la TV se levantó y acudió a donde seria su cuarto, estaba decorado estilo medievo había unos candelabros con veladoras nuevas y unas cortinas de seda transparente rodeaban la cama, sonrió para sí misma Sango recordaba su gusto por lo medieval.
Se dio un rápido baño ya que quería salir a conocer un poco el DF.
Se vistió lo más casual posible, unos jeans azul claro, una blusa verde de manga larga su cabello en una coleta alta y unos lentes oscuros.
Tomó el teléfono y marcó el número de Sango.
A los dos timbradas Sango contesto
-halo Kag sucede algo?
-Amiga voy a salir un rato, no te molesta.
-Oh no para nada me molesta solo ten mucho cuidado, me avisas donde andas para recogerte vale para ir a comer después.
-Ya se resolvio tu problema.
-en esas ando, pero ya casi acabo, yo te marco cuando valla para allá, te llevare a comer las mejores enchiladas que hayas probado.
-ok vale me marcas amiga te quiero.
-vale yo también te quiero y no sabes el gusto que me da que estés aquí.
-te quiero loca en un rato nos vemos.
-Vale
Kagome colgó y tomó las llaves que Sango le había dejado sobre la mesa de la sala,dijo que eran una copia de las suyas, Kagome sonrió, su amiga ya tenia planeado que se quedara a vivir con ella.
Cerro la puerta y bajó por el ascensor.
Salió caminando con su bolsa en la mano mirando para todos lados menos al camino sacó su celular para ver la hora.
De pronto tropezó con una roca y su celular salió volando por los aires, soltó unas maldiciones y miro como un sujeto de pelo color plata que le daba la espalda recogía su teléfono su corazón bombeó, solo conocía a tres personas con ese color de pelo, el volteo y sus ojos casi se salen de sus órbitas.
-Sesshomaru-expresó sorprendida, sumamente sorprendida lo miró a los ojos y sonrió contenta le dio un abrazo fuerte.
-Kagome-dijo más sorprendido que ella-qué haces aquí?
Kagome lo vio, era igual que de antaño, sus ojos dorados que parecían inexpresivos para otros pero para ella no, seguían igual de hermosos, hace tanto que no lo veía y el siempre se había portado bien con ella la cuidaba y la mimaba mucho a pesar de su carácter, algo que extrañaba mucho a todos,pero todo cambió después de que Inuno se casara de nuevo luego de la muerte de Irazue ,su madre, quien en verdad era su madrina y no Izayoi pero se había acostumbrado a ella, a su bondad que la quería como tal, pero Sesshomaru se enteró que Izayoi e Inuno tuvieron una relación antes de que su madre muriera y Inuyasha había nacido de esa relación y se lo habían ocultado, Sesshomaru se fue de su casa y solo a ella le mandaba carta de vez en cuando pero jamás le decía donde estaba.
-Aquí vivo acabo de llegar hoy.-le dije mientras me separaba de él ,me entregó mi celular.
-Eso me sorprende- dijo con voz profunda-pensé que estabas aun en casa de Inuno.
-pues-levanto los hombros -ya ves que no.
Sesshomaru la vio de pies a cabeza haciéndola sonrojar, la veía como convenciéndose de algo.
-Te ves hermosa pequeña-dijo Sesshoamaru-perdón-sonrió y Kagome parpadeo incrédula-ya no eres pequeña.
Kagome no podía creerlo,Sesshoamru sonriendo ahora si que lo había visto todo, realmente todo.
