Descargo de responsabilidad: Quinn, Rachel y cualquier referencia/personaje de Glee no me pertenecen.


Quinn alisó una vez más su vestido y suspiró mirando la puerta de madera frente a sus ojos, en concreto al gran adorno navideño que colgaba justo en el centro de la misma. La discreción no parecía ser algo común en los Berry. Si, se encontraba en Lima, en la casa de Rachel, bueno de sus padres, y todo porque su novia la había engañado para ir allí en su segunda navidad juntas. ¿Cómo? Invitándola a pasar las fiestas con su familia durante el sexo, y por supuesto dijo que si ¿Qué otra cosa podía haber hecho? En esos momentos no podía pensar con claridad ¿Quién puede? Y allí estaba, en Lima, nerviosa por conocer a los padres de su novia y ansiosa por volver a verla después de casi un mes sin hacerlo. Suspiró por última vez y cuando iba a llamar por fin, la puerta se abrió.

¨ Hey¨ Por suerte fue Rachel quien salió y no uno de sus padres pensó la rubia.

¨ Hey¨ Saludó Quinn con una tímida sonrisa, adorable e irresistible para Rachel. Tanto que dio un paso más cerca de ella para poder besarla y saborear el dulce sabor de sus labios.

¨ Te echaba de menos¨ Dijeron al mismo tiempo riendo. ¨ ¡Vamos! Mis padres están deseando conocerte¨ En ese momento Quinn recordó porque estaba ahí, porque iba a estarlo las dos próximas semanas. ¨ ¿Estas bien? Estas pálida¨ Se preocupó acariciando su mejilla.

¨ Estoy… bien¨

¨ Solo son mis padres, Quinn ¨

¨ Lo sé¨ Dijo sin moverse de la entrada. Quinn había dejado de estar nerviosa para estar asustada. Esos hombres sabían todo lo que en el pasado hizo contra su hija y nadie recibiría bien a alguien capaz de hacer las cosas que ella hizo ¿no? Y aunque Rachel le repitiera infinitas veces que ambos estaban bien con su relación, ella siempre tendría sus dudas.

No hubo tiempo para Rachel de preguntar si se arrepentía de estar ahí o para Quinn de pensar en una respuesta.

¨ Cariño, tu padre necesita ayu… ¨ Hiram dejó de hablar en cuanto se percató de la compañía de su hija.

¨ Papa, esta es Quinn¨ La presentó con una sonrisa deslumbrante de felicidad y destellos de orgullo.

¨ Encantado de tenerte con nosotros, Quinn¨ Saludó cordialmente. Quinn no reaccionó. No hasta que Rachel le dio un pequeño empujoncito en el hombro a la rubia para que reacciona

¨ Gracias por invitarme, señor Berry. Es un placer conocerlo¨ Fue tan cortés que la morena no pudo contener una leve risita. Quinn y su padre desaprobaron su actitud con una sola mirada.

¨ ¿Qué decías de papa?¨ Preguntó la morena para solventar el tenso silencio.

¨ ¡Oh, sí! No encuentra sus gorros especiales de navidad. Dice que tú los guardaste la última vez¨

¨ ¡Ni siquiera estuve aquí en navidad el año pasado papa! ¨ Rachel entró en la casa gritando para que el hombre la escuchara. Su respuesta no tardó en llegar a los oídos de la morena y el resto de personas allí.

¨ ¡No me lo recuerdes, hija. Eso rompió mi corazón! ¨ Quinn no supo si era algún tipo de broma o no, pero se sintió un poco culpable. Rachel no había vuelto a casa por ella después de todo. Hiram negó con la cabeza dando por imposible a esos dos y sintiéndose un poco mal por la joven rubia a su lado después de ver la culpabilidad reflejada en su rostro.

¨No le hagas caso. En cuanto el pavo estuvo en la mesa ni se acordó que tenía una hija¨ Animó a Quinn. Temía que la pobre chica no sobreviviera a aquella noche y su hija decidiera acabar tanto con su vida como con la de su marido, tal y como les había amenazado.

Quinn saludó a Leroy nada más entrar e inmediatamente éste desapareció en la cocina, algo de un pavo a punto de quemarse o algo así había murmurado. Su marido le siguió dejándola solas.

¨ ¿Pavo? ¨ Preguntó Quinn casi divertida por el ajetreo. Rachel se encogió de hombros.

¨ Papa se niega a renunciar a la carne y mucho menos en navidad. Dice que si no hay pavo no es navidad¨

¨ ¿Y no te importa?¨

¨ Normalmente lo haría pero ya se priva de comer carne el resto de veces que vengo de visita. Hoy está permitido¨ Sonrió ladeando la cabeza. ¨ ¿Más tranquila?¨

¨ Un poco¨ Asintió avergonzada.

¨ Menos mal. Después de pasarte cinco minutos en la puerta sin decidirte a llamar, pensé que te irías ¨

¨ Estoy exactamente donde quiero estar, Rach¨ Quinn fue tan sincera que sorprendió a su chica. ¨ ¿Qué era todo eso de los gorros especiales?¨

¨ Nada. Una tontería¨ Dijo sintiéndose ahora ella avergonzada.

¨ Rachel¨

¨Mmm… es algo que hacemos desde que era una niña. Papa tiene estos ridículos gorros de navidad que guarda año tras año y nos obliga a ponérnoslos para la cena¨ Explicó desviando su mirada. Quinn solo pudo seguirla hasta ver que sus ojos estaban enfocados en una fotografía sobre la chimenea en la que aparecía Rachel con sus padres y los famosos gorritos.

¨ Es…gracioso¨ Sonrió. ¨ Y adorable¨ Añadió antes de que Rachel le reprendiera.

¨ ¿Tú crees? ¨ Quinn asintió conteniendo la risa. ¨ ¡Qué bien! Adivina quién va a estrenar gorro esta noche¨ Dijo siendo su turno para reír. Ella estaba acostumbrada pero para Quinn, aquello iba a ser realmente vergonzoso.

¨ ¡No!¨

¨ Si¨ Rio por el gesto preocupado de la rubia. Después lo pensó mejor. ¨ En realidad no tienes que usarlo si no quieres Quinn¨ La tranquilizó.

¨ ¿De verdad?¨

¨ De verdad¨ Le aseguró colocándose el suyo. Quinn sonrió al verla con la prenda en su cabeza y no muy segura de lo que iba a hacer, extendió su mano hacia ella para recoger el gorro con su nombre. Rachel se lo entregó inmediatamente saltando a sus brazos y ella rodo los ojos sin que la viera.

Quinn y Rachel prepararon la mesa, Hiram y Leroy se hicieron cargo de la comida y en poco tiempo los cuatro estaban sentados alrededor de un montón de comida. Quinn estaba segura de que mucha más de la que iban a comer. Cuando la cena dio inicio, Leroy fue el primero en dirigirse a la rubia.

¨ Y bien señorita Fabray ¿Cuáles son sus intenciones con mi hija? ¨ Dijo lo más serio que pudo haciendo que Quinn se atragantara con la comida y empezara a toser.

¨ ¡Papa! Habías prometido no hacerlo¨ Rachel reprochó la actitud de su padre. El hombre solo rio. ¨ No le hagas caso Quinn, está bromeando¨ Susurró mirando con desaprobación a su padre mientras frotaba la espalda de su chica.

¨ Bienvenida a la familia, Quinn¨ Leroy alzó su coma mirando a la pareja con una sonrisa.

¨ Gracias señor Berry¨

¨Oh, cariño. El señor Berry es mi marido, a mi puedes llamarme Leroy¨ Habló relajado y divertido con toda la situación.

Quinn no se equivocaba al pensar que sobraría comida, mucha en realidad, y era una pena o eso pensaba hasta la morena borró cualquier preocupación de su mente al contarle que todos los años sus padres hacían comida de sobra para después poder llevarla al comedor social. Confesión que hizo a Rachel ganar un corto y dulce beso, mucho más de lo que había conseguido en toda la noche con su chica, porque con sus padres delante ni siquiera se había atrevido a sostener su mano.

¨ ¿Quieres subir a mi habitación cuando terminemos aquí? ¨ Se le insinuó la morena dejando otro plato limpio a su lado para que Quinn pudiera secarlo.

¨ ¡Rachel!¨ Quinn le reprendió más alto de lo deseado.

¨ ¿Ocurre algo?¨

¨ ¡Nada, papa! ¨ Gritó a la pregunta de su padre conteniendo la risa. Quinn agradeció en silencio que ninguno de los dos hombres entrara en ese momento o su cara se habría puesto mucho más roja de lo que ya estaba. ¨ ¿Quieres o no? ¨ Volvió a insistir.

¨ No¨

¨ ¿Por qué?¨

¨ Tus padres están justo ahí¨ Señaló hacia el salón con la cabeza como si eso fuera suficiente explicación.

¨ ¿Y vamos a estar dos semanas sin… ¨

¨ ¡Para! Te van a oír¨ Quinn le tapó la boca para que no hablara más. Segundos después la apartó quejándose. ¨ ¡Auch! ¿Por qué me muerdes? ¨

¨ No me dejabas hablar¨ Justificó su travesura. ¨ Y no nos oyen, están viendo la tele¨

¨ ¡En realidad lo oímos todo! ¨ Gritó Leroy avergonzando a Quinn. Rachel no pudo aguantar la risa.

¨ Te odio¨

¨Me quieres¨ Contrarrestó robándole un beso.

Era pasada la media noche cuando otra tradición navideña de la familia Berry llegaba casi a su fin con Rachel acurrucada en los brazos de su novia. Después de los primeros diez minutos de película y con Quinn muy alejada de ella, Rachel no pudo resistirse a ponerse en pie y, alejándose de sus padres, sentarse en sus piernas. ¨ No dejan de murmurar¨ Se excusó señalando a los dos hombres que parecían ajenos a ellas. Quinn se aseguró de que así era y entonces besando su hombro con delicadeza la rodeo por la cintura relajándose solo un poco. Solo hasta que los créditos finales comenzaron a aparecer y la vista de los padres de su novia se posó en ellas. Aunque por sus sonrisas no parecían molestos por la íntima posición que su hija y ella compartían. Es más, se pusieron en pie y se despidieron de ellas deseándoles buenas noches y feliz navidad como si tenerlas allí y en aquella posición fuese algo común.

¨ No ha estado tan mal ¿no crees? ¨

¨ Ha sido perfecto¨ Sonrió para tranquilizar a su chica. Puede que no lo dijera pero ella sabía que había estado nerviosa por la cena y el encuentro, era importante que sus padres la aceptaran.

¨ ¿Quieres ir a la cama ahora?¨ Murmuró Rachel con su cuello haciéndola estremecer. ¨Para dormir, lo prometo¨ Añadió separándose antes de que su chica le regañara. Por su sonrisa Quinn sabía que no era esa su intención.

¨ Si se te ocurre tocarme cuando estemos en la cama, vuelves al sofᨠLe advirtió dejándose llevar de la mano escaleras arriba. Nada más entrar en la habitación Rachel sorprendió a la rubia con un profundo beso, seguido de otros más cortos y juguetones.

¨ Todavía no estamos en la cama¨ Se adelantó a la reprimenda de su novia con una sonrisa traviesa casi irresistible para Quinn, pero no iba a hacer nada con los padres de su novia durmiendo pared con pared. Y si Rachel seguía insistiendo esas dos semanas, iba a necesitar muchas duchas frías.


Segundo año juntas, segunda Navidad!
Gracias por leer.

xD.