Hola de nuevo.
Me da mucho gusto saber que no soy la única, que ve un poco (o mucho) de química entre esos dos. Lena es una rebelde, porque creció sola y Huey es el más estudioso y cuidadoso de los tres ¿cómo no encontrar química en ellos?
Espero que esta segunda parte les agrade, recuerden que estaré esperando su review.
Disclaimer: Ducktales y sus personajes son propiedad de The Walt Disney Company. Esta fanfic fue creado solo con fines recreativos.
0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0
¿CUÁL BESO?
Una vez que subieron todos a la limosina, Launchpad acomodo el espejo retrovisor, mirando en su reflejo a los consternados patitos. Dewey, Louie y Huey, van sentados dándole la espalda a McQuack, mientras que las chicas están sentadas frente a ellos – Eh… vamos a casa amiguitos – Launchpad enciende el vehículo.
Dewey y Louie intercambiaron miradas, viendo con preocupación, el rostro melancólico de Huey, que no apartaba los ojos de su libro, ahora estropeado.
Lo que no imaginaban, era lo que le estaba pasando a su hermano. Ciertamente, tenía la mirada fija en su libro, pero la mente ocupada en algo más. Esa sensación que dejaron los labios de Lena sobre los suyos, se repetía una y otra vez. Era como si la calidez que sintió en los labios, fuera creciendo en el interior de su pecho.
Una furtiva mirada de Huey hacia Lena, fue suficiente para colorear sus mejillas.
Por otro lado, Lena observaba a Huey, teniendo cuidado de no ser vista por sus hermanos.
Percibiendo el tenso ambiente, la preadolescente solo rodo los ojos, se recargo en el asiento de la limosina, subió una pierna y saco el celular, fingiendo como si no hubiera pasado nada – Y dime Webby, ¿qué te pareció la película? – pregunta sin más, con la esperanza de calmar las aguas.
El silencio de su mejor amiga, la extraño – ¿Webby? – se giro y noto que Webby aun mostraba la sorpresa por el beso – Ay no, ya la descompuse – pensó Lena y de inmediato, la tomo de los hombros – ¿Webby me escuchas?
Despacio, Webby dirigió sus ojos a Lena, y estos empezaron a desprender un brillo especial. A pesar de los intentos por pasar desapercibidos, Webby se percato de las miradas disimuladas entre Lena y Huey. De inmediato, una gran sonrisa se formo en su pico – ¡Yo seré la dama de honor! – dice sin más y empieza a saltar emocionada.
Pasmada, Lena trata de controlar a su impetuosa amiga – ¿Dama de honor? – se arrodilla en el asiento y la toma de un brazo – ¿De que dama de honor estas hablando?
Con euforia, Webby toma las manos de Lena – ¡Tu dama de honor, cuando te cases con Huey!
– ¡Webby! – clamo una muy abochornada Lena.
– ¡¿Casarse?! – gritaron Dewey y Louie al unísono, mientras que Huey, avergonzado, cubre su cara con la gorra – Argh…
– ¿Casarse? ¿quién va a casarse? – Launchpad voltea hacia ellos, distrayéndose lo suficiente para colisionar con algo. Todos cayeron y Lena soltó su celular, precipitándose justo delante de Huey, provocando por unos segundos, el cruce de miradas. Huey esta a punto de coger el celular, pero Lena se le adelanta.
– Jeje ya llegamos – confirma Launchpad y Lena rápido abre la puerta, jalando a Webby – Ven sígueme.
En tanto, Dewey, Louie y Huey bajaron de la limosina – ¿Huey, estás bien? – le pregunta Dewey.
– Si chicos, yo… – levanta su gorra y guarda la guía de jóvenes castores – solo estoy…
– Si estas bien, entonces… – Louie mira de reojo a Dewey y ambos sonríen – "Lena y Huey sentados en un árbol, k-i-s-s-i-n-g" jajaja – ambos empiezan a dar vueltas alrededor del pato rojo.
Molesto, Huey cruzo sus brazos – Uhhh, se ha enojado el novio de Lena, uhhh – dice Louie a Dewey, en son de broma.
– Uhhh, ahora va a querer otro besito, mua, mua – Dewey aprieta su pico, como si fuera a darle un beso a Huey, quien solo eleva la vista y lo empuja – Oigan chicos basta, que esto es serio – reclama Huey.
– Mmh… mmjm mmjm mmjm – analiza Dewey – O sea, que esta relación va en seriooo, Hubertcito – junta sus manos y hace ojos soñadores.
– Me refiero, a que no se debe enterar nadie – enfatizo Huey –ni el tío Scrooge, ni el tío Donald, ni la señora Beakley, ni…
– ¿De que no se deben enterar? – los patitos escuchan a su costado y ven a Launchpad, curioso por saber la respuesta.
Los trillizos se miraron y Dewey hace a un lado a sus hermanos – tranquilos chicos, yo le explicaré a Launchpad.
Al mismo tiempo, Webby y Lena entraron apresuradas a la habitación de ambas. Ahora, Webby compartía su habitación y no podía estar más contenta por ello. Lena cierra la puerta y se recarga en ella, poniendo una mano en su sien – Primero quiero aclarar, que no me voy a casar con Huey.
– ¿No? – la mágica ilusión que sentía Webby, se desvaneció al escuchar esas palabras – ¿Pero entonces, por qué lo besaste?
– ¡Shhh! – Lena cubre su boca – ¿Quieres que te escuchen? – antes de soltarla, Webby niega con la cabeza.
– Pero no entiendo – Webby jala una silla y se sienta – ¿Qué paso con Huey? – con tristeza, Lena baja la cabeza y se sienta en otra silla – Al principio, pensé que estabas muy enojada con él, pero luego tú… lo besaste y…
– Ash – Lena cubre su rostro con ambas manos – Se lo que pasó ¿sí? – pone los codos en las rodillas – Solo olvídalo ¿quieres?
Preocupada, Webby sentía que algo le pasaba a Lena. Mueve su silla, para estar más cerca de ella – Lena… ¿me contarías si sientes algo por Huey, verdad?
La joven pato no respondió, solo elevo los ojos y sus mejillas se enrojecieron – Pero no es solo eso ¿cierto? – afirma Webby.
Lena solo se encogió en la silla y abrazo sus piernas – Por favor, no le vayas a decir a nadie, ni siquiera a tu abuela.
– Pero, eso es como mentir – el problema para Lena, era que Webby le contaba todo a su abuela. Lena no estaba muy segura, de como iba su relación con la Sra. Beakley. Si bien desde que "regreso", la ex espía la trataba de manera cordial, sabía que no podía equivocarse; no con los que la rescataron – Prométeme que no le dirás nada a tu abuela – insiste Lena y toma las manos de Webby – ¿Estás en esto conmigo?
Haciendo muecas chistosas, Webby finalmente asiente con la cabeza, insegura de no poder guardar ese secreto. Sobre todo, porque intuía que algo más afectaba a su amiga.
– Gracias Webby – Lena se levanta de la silla y Webby la abraza – Por cierto, ¿qué se siente besar?
– Jaja ¡Webby! – Webby sube a su cama y le avienta una almohada. Una amistosa pelea de almohadas empezó entre ellas – Jajaja anda Lena cuéntame.
– ¡Solo fue un beso! – Una almohada cae al lado de Lena – Algún día, tú también besarás a alguien.
– Jeje, bueno… No es que quiera besar a alguien – sonrojada, Webby juega con un mechón de su cabello.
– ¿Ah no? – Lena sonríe maliciosa – Conozco a un pato de tu edad…
– Lena no…
– Al que le gusta la aventura…
Webby intenta tapar el pico de Lena – jajaja basta…
– Y su color favorito es el a-z-u-l jaja… – Webby logra tumbar a Lena, y ambas empiezan a reír en el piso – No es cierto Lena jajaja.
– ¿Qué no es cierto? – escuchan una voz en la entrada y ven a la señora Beakley parada en la puerta. Estaban tan distraídas jugando, que no se dieron cuenta del momento en que llego y abrió la puerta.
Nerviosas, ambas cruzan miradas – eeh… hablamos de…
– ¡Las momias vampiro! – exclama Lena – N-no es cierto… que ya haya… una segunda parte – miran a la señora Beakley, con falsa sonrisa.
Enarcando una ceja, la señora Beakley las observa no muy convencida, pues era lo suficientemente lista, para notar que ocultaban algo. Fuera lo que fuera, estaba segura que lo averiguaría – Esta bien, solo venia a decirles que ya esta lista la merienda.
En otro lado de la mansión, Launchpad escuchaba atento, las explicaciones de Dewey – …Y por eso, no les puedes decir nada al tío Donald o al tío Scrooge.
– Tampoco a la señora Beakley – puntualiza Huey.
Launchpad observa a los tres – Esta bien chicos, de mi pico no saldrá nada – hace como si tomara un cierre imaginario y lo cruza sobre sus labios.
– Lo que no entiendo, es porque Lena te eligió a ti – Louie peina sus cabellos hacia atrás – teniendo cerca a un pato más maduro y con mejor estilo.
– Jaja ¿más maduro? – Huey despeina a Louie – te recuerdo, que yo soy el hermano mayor.
Dewey se aproxima a sus hermanos, apoyando una mano en su pecho – Serás el mayor por tres segundos, pero yo soy el más cool de los tres.
– Jajaja si como no – Louie brinca a la espalda de Dewey y este lo carga. Huey toma la guía de los jóvenes castores debajo su gorra, y la mira pensativo – Pero en serio… ¿por qué me eligió?
– ¿Quién te eligió, Huey? – Los cuatro se vuelven y ven a Donald, curioso por saber de que esta hablando Huey.
– Eh… n-nadie tío Donald – rápido, Huey oculta su libro bajo la gorra, antes de que su tío vea el desastre. Donald nota que Huey actúa extraño, eleva la vista a Launchpad y este empieza a silbar – Ooook… – rasca su cabeza – Vengan, es hora de merendar.
La señora Beakley, Webby y Lena llegaron al enorme comedor, casi al mismo tiempo que Launchpad, Donald, Louie, Dewey y Huey. Lena y Huey se miraron un instante, desviando la vista, avergonzados – Que bien que ya estén aquí todos – expresa Scrooge, llegando con varios mapas enrollados – Después de merendar, necesitaré hablar contigo, Launchpad.
Todos se acomodaron en sus asientos. Scrooge por supuesto, en la cabecera del antiguo comedor. A su izquierda, estaba el lugar de Bentina Beakley (quien se dirigió a la cocina), después le seguían Webby, Lena y Launchpad. A la derecha de McDuck, estaba Donald, y a propósito, Dewey y Louie dejaron libre el asiento frente a Lena, para Huey – Puedes sentarte aquí, querido Hubert – menciona Dewey en tono burlón.
Molesto, Huey rodo los ojos, se sentó y empezó a sentirse ansioso – ¿Quieren comportarse ustedes dos, por favor? – habla entre dientes.
– No te preocupes – Louie miro a Lena y esta entrecerró los ojos, imaginando que tramaban esos dos – No te molestaremos delante de tu novia jajaja – esto último lo dice en voz baja, solo para que Huey pudiera escuchar.
Al ver la interacción entre los sobrinos, Launchpad empezó a mortificarse. Tenía miedo de equivocarse y terminar confesando lo del beso – Er… ¿Y de qué quiere hablar conmigo, señor McD? – Beakley le sirve un vaso de leche, junto con unos pancakes.
– Hay un tesoro que siempre he querido conseguir – pone el mapa en la mesa – se cree que los diamantes más preciosos del mundo, están en alguna parte cercana a Hawái.
– Pero tío, tú tienes muchos diamantes – expresa Dewey – ¿Qué tienen esos diamantes de especiales?
– Esos diamantes son de colores – Scrooge recoge el mapa y la señora Beakley le sirve unos pancakes – ¿Sabes lo valiosos que pueden ser esos diamantes de colores, muchacho?
– ¿Y-y donde están exactamente? – pregunta Huey, intentando distraer su mente de la presencia de Lena – Según la guía de… – sube la mano a su gorra, deteniéndose al ultimo segundo – Mjm, mjm… Quiero decir, según he leído, la mayoría de los diamantes se encuentran en las regiones más antiguas de la corteza terrestre, como África o Siberia.
– Basado en mis investigaciones, y si los cálculos de las corrientes submarinas son correctos, estarán cerca de la Isla del Beso, cuya historia…
– PPPRRRRRRR – sin poder evitarlo, Launchpad escupe el sorbo de leche que acababa de tomar, mojando un poco a Louie, que está frente a él – ¡Launchpad!
– ¡¿Beso, cuál beso?! – McQuack se gira y ve que los adultos lo miran extrañados, mientras que Huey se pone rojo como salsa. Ruborizada, Lena le hace señas para que se controle, Dewey pone una mano en la frente, negando con la cabeza y Webby se tensa – Oh, lo siento amiguito.
– ¡Nadie ha mencionado nada de…! – Webby se pone de pie y Lena la sienta de golpe – cállate Webby – le susurra.
La señora Beakley, Donald y Scrooge se voltearon a ver – Chicos ¿hay algo que quieran decirnos? – interroga Beakley, mirando fijamente a Webby y Lena, al tiempo que baja las ultimas charolas, con frutas y chocolates, para acompañar los pancakes.
– Es solo – responde Louie, limpiándose con una servilleta – Que estamos emocionados por la película.
– Es verdad – Bentina Beakley se sienta al lado de su nieta, notando el obvio nerviosismo de Webby – ¿Por qué no nos cuentan la película que vieron, Lena?
Dejando caer su tenedor, Lena titubea su respuesta, ya que gracias a Huey, no presto mucha atención al filme de terror – l-la película – nerviosa, juega con una fresa sobre el pancake – Oh si… pu-pues es sobre momias… va-vampiros… gente, ya sabe…
– Se trata de cinco exploradores que buscan el enigmático tesoro del faraón – Huey empieza a explicar, aunque sus palabras, salen más rápido de lo que quisiera, hablando casi sin pausar – Quien antes de morir le pidió ayuda a un vampiro para que chupara la sangre de varios esclavos y fueron embalsamados vivos así siempre cuidarían su tumba y su tesoro – Huey voltea a ver a Lena, sonriendo tímidamente y sonrojando sus mejillas – e-eso los convirtió, en momias vampiros.
Ante la defensa de Huey, Lena baja la vista y esboza una pequeña sonrisa – Uhhh Huuuubert…– Louie esta a punto de hacer un comentario sarcástico, cuando ve que Dewey, Webby, Lena y Huey le miran fijamente – Ehhhh… que buena explicación jejeje – ríe nervioso.
Donald se fija en el plato de Huey, notando que no ha probado bocado. Se levanta y se acerca a su sobrino – Huey, no has probado tu merienda – toma el plato con chocolates – ¿Quieres que le ponga kisses a tus pancakes?
Pronto, Webby se pone de pie – ¡Los kisses no tienen nada que ver con Huey! – Lena le da un pequeño codazo, haciendo que se siente.
Scrooge enarca una ceja, y esta a punto de decir algo, cuando Louie lo interrumpe – Jajajaja – el pato verde, no puede aguantar la ironía de la situación – Estoy seguro, de que le encantan los "kisses" a Huey, tío Donald, jajajaja.
Sin entender el sarcasmo, Donald revuelve cariñosamente la gorra de Huey, dejando caer la guía de los jóvenes castores sobre la mesa – ¿Huey, qué le paso a tu libro? – molesto, voltea a ver a Louie, pensando que él era culpable y por eso se mofaba – ¿Louie, tú arruinaste su libro?
– ¿Yo? – enojado, señala a Dewey – ¡Si fue Dewey quien lo tiro en ese charco de agua!
Donald voltea a ver a Dewey, con manos en la cintura – ¡Yo no hice nada! – se defiende Dewey – ¡Todo es culpa de Lena!
– ¡¿Mi culpa?! – Lena se levanta – ¡Fue Huey quien empezó, distrayéndome en el cine!
A estas alturas, los adultos solo veían como los chicos se echaban la culpa entre ellos.
– ¡¿Qué?! – Huey apoya sus manos en la mesa– ¡Yo no te distraje! ¡Tú no pusiste atención a la película!
– ¡Hubiera puesto atención, si Louie no se hubiera asustado como una niñita! – se queja Lena.
– ¡Oigan, no me metan en sus asuntos! – protesta Louie, cruzando sus brazos.
Después del intercambio de palabras, un silencio incomodo se formo en la mesa, hasta que Launchpad hablo – Ufff, pensé que alguien iba a mencionar el beso que Lena le dio a Huey.
– ¡LAUNCHPAD! – exclamaron los chicos, Lena cubrió su rostro avergonzada y Huey se encogió en su silla, totalmente apenado.
– ¡¿BESO?! – Beakley, Scrooge y Donald se sorprendieron al escuchar esto. Los tres se voltearon a ver y fijaron los ojos en Lena.
– Lena, tú te quedas primero – sentencia Scrooge McDuck, poniéndose de pie y apoyando firme su bastón – Los demás salgan, ¡ahora!
0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0 - 0
ConTinUarA…
Y bien ¿Qué piensan de este nuevo capítulo? ¿Les gusto? ¿Cómo creen que van a reaccionar los adultos, ahora que ya saben lo del beso?
¿Qué le dirán a Lena? Y en cuanto a Lena ¿qué es lo que la estará molestando? Quizás el presentimiento de Webby no este equivocado y algo le pasa a su mejor amiga.
Nos leemos después ;)
MaRyMoRaNTe:)
