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Ahora que ya se han presentado mejor, en el próximo capítulo tendremos más acción por parte de las dos, y las conoceremos un poco mejor.

Actualizaré cada domingo. Que tengáis una buena semana! :D

Capitulo 2

Los rayos del sol iluminaban la habitación, la alarma de un teléfono móvil comenzó a sonar. El ruido despertó a Emma que taciturna recordó la noche anterior. Se levantó de un salto para apagar la alarma y no despertar a la chica que dormía en su cama. Lejos de encontrarlo, maldijo el desastre que era su cuarto, tropezó con un bulto de que creía era ropa y tuvo que apoyarse en la cama.

La morena se despertó de golpe, algo había caído encima de sus piernas, y una canción estridente no paraba de sonar, se incorporó rápidamente con su corazón latiendo con fuerza. No estaba en su cama, llevaba aún la ropa de la noche anterior y no reconocía nada.

- ¿Qué ocurre? ¿Dónde estoy?

- Hola… - Le contestó una chica rubia que intentaba incorporarse después de estar tumbada prácticamente encima de ella y se quedaba de rodillas apoyada en la cama. – Me llamo Emma, anoche bebiste demasiado y tuve que traerte a mi casa. – Media sonrisa se escapó de sus labios, tratando de aparentar normalidad ante la extraña situación.

La morena no salía de su asombro, jamás hubiera pensado que ella podía amanecer en casa de una total desconocida, sin recordar absolutamente nada, con ese dolor incipiente en su cabeza, la noche anterior se había pasado… eso estaba claro.

De golpe algo hizo click en su cabeza, tardó varios segundos en reaccionar antes de entrar totalmente en pánico.

- ¡Oh dios mío! ¿Qué hora es? – Esa respuesta dejó desconcertada a la rubia que esperaba tener que explicar lo que había pasado la noche anterior, miró de reojo el reloj de la mesita.

- Son las diez y media pasadas…

- ¡Oh no! He quedado con mi madre a las once, tengo que avisarla…. ¿Dónde está mi bolso?

- Ah! Si… Tu bolso… verás… te lo dejaste en "El Rabbit Hole"

- ¿Cómo? – El gesto de la morena se torció, pero antes de poder decir nada más Emma habló.

- Llevabas tal cantidad de alcohol en sangre que perdiste el número de guardarropa, pero no te preocupes mi amiga Ruby esta avisada y podemos ir a buscarlo ahora mismo.

- ¿Tú amiga Ruby? ¿Pero tú quien eres? ¿Y porque me llevaste contigo?

- Yo trabajo allí, estabas bastante perjudicada y no recordabas dónde estaba tu bolso, así que decidí que vinieras conmigo – La morena estaba totalmente avergonzada ante la situación, nunca hubiera pensado que llegaría a un extremo así, intentó deshacer de su cabeza lo mal que se sentía por lo irresponsable que había sido y bajando la cabeza sólo pudo decir:

- ¿Y mi madre? No puedo llamarla sin más, ni aparecer así…

- ¿Dónde te espera?

- En la Cafetería Granny's, en el campus oeste siempre vamos a tomar un Brunch allí cuando viene a visitarme. – La morena seguía con la cabeza gacha, totalmente avergonzada e incapaz de tomar las riendas de la situación.

- Eso está solo a 5 minutos de aquí – Respondió Emma sonriendo, esa chica necesitaba ayuda y ella la ayudaría. – Haremos una cosa, ahora voy a buscar tu bolso al Rabbit Hole, y mientras tú buscas algo del armario que te guste y vas a Granny's, yo te llevaré el bolso allí en cuanto lo recupere. Si llegas un poco tarde le dices que estabas estudiando en la biblioteca.

La morena abrió y cerró la boca varias veces, era incapaz de decir nada más, aquella chica la había desconcertado, e incapaz de moverse, Emma se levantó de la cama, se quitó la sudadera y se puso un jersey sencillo.

- Esa puerta de la derecha es el armario, coge lo que quieras, el lavabo esta justo enfrente de mi puerta, al salir al pasillo.- Iba hablando mientras se ponía la chaqueta, buscaba las llaves de casa y su bolso - Cuando salgas de casa gira a la derecha por la avenida principal y ya encontrarás Granny's. Nos vemos allí preciosa! - ¿Preciosa? ¿Se había despedido así de verdad? Emma se abofeteó mentalmente por esa estúpida frase y salió sin más de la casa.

Cuando el torbellino rubio ya había salido de la habitación la morena seguía en la cama apoyada en el dosel, miró otra vez el reloj, eran casi las once de la mañana no podía retrasarse mucho o su madre se molestaría y no dejaría de hacerle preguntas incomodas, ya tenía suficiente por ese día pensó, cerró los ojos un segundo, inspiró hondo y se levantó, sin más fue hacia el armario que había señalado la rubia, estaba todo lleno de tejanos, camisetas y sudaderas, sentía que estaba en el armario de una adolescente.

Se decidió por unos tejanos oscuros y un jersey blanco roto, obligó a su cerebro a reactivarse, se encontraba totalmente apesadumbrada y su estomago amenazaba con volverse del revés, sus movimientos eran lentos, se prometió a sí misma no volver a beber en mucho tiempo.

Salió hacia el baño, no tardó en encontrarlo, la puerta estaba abierta. Se apoyó en el lavamanos y respiró, no se reconocía en el espejo, tenía una expresión cansada y triste, y unas ojeras marcadas por no haberse limpiado el maquillaje la noche anterior. Se lavó bien la cara con agua fresca que le hizo sentir mucho mejor, encontró un pequeño estuche de maquillaje e hizo lo que buenamente pudo, se cepilló el cabello y salió de allí igual de rápido que la rubia.

Los zapatos le iban grandes así que tenía que caminar con cuidado para no tropezarse, giró a la derecha y siguió la avenida central, por suerte reconoció el lugar ya que pasaba por allí a menudo para ir a estudiar a la biblioteca de esa zona del campus, dónde abundaban las hermandades y los alumnos de años superiores, era un lugar más tranquilo, alejado del campus Norte donde se encontraban la mayoría de estudiantes de primero y sus estúpidas fiestas que se alargaban toda la noche y no dejaban dormir a los estudiantes de residencias cercanas, cruzó una zona amplia de jardines y llegó a Granny's en tiempo record.

Miró el reloj del local, las once y veinte, suspiró y buscó a su madre con la mirada, se encontraba sentada al fondo de espaldas a la puerta, una sonrisa salió de los labios de la morena, ese día su madre había decidido llevar con ella a su hermana pequeña Zelena, una pequeña pelirroja de trece años, que ya la había visto y le hacía señas para que fuera a sentarse con ellas.

- ¡Zelena! ¡Has venido!

- ¡Hola, Regina!

- Buenas días Madre

- Buenos días hija

- Ya veo que esta Universidad a la que has decidido acudir ya te ha hecho perder totalmente la puntualidad y el respeto a tu familia – La morena reviró los ojos, mientras se sentaba al lado de su hermana y le daba un afectuoso abrazo.

- Estaba estudiando en la biblioteca y no me di cuenta de la hora que era.

- Hemos empezado a comer, espero que no te importe.

- No por supuesto que no – Respondió Regina mientras miraba la carta y decidía que pedir para intentar acallar a su estomago.

Pasó media hora de charla superflua entre madre e hija mientras ésta se giraba hacía la puerta esperando a aquella chica que le traería su bolso, la pequeña Zelena explicaba a su hermana mayor como iban las cosas en el instituto.

- ¿Qué te pasa hija? Te noto inquieta.

- No es nada madre, estoy un poco cansada.

- ¿Qué tal estas después de lo sucedido con Robin? ¿Crees que ya podéis volver a veros y hablar? – Regina se crispó de repente, esperaba que su madre pudiera obviar el tema, pero estaba claro que aquello era pedir demasiado. Cuando Regina iba a contestar a su madre alguien le tocó la espalda.

- ¡Aquí estas! Menos mal que te encuentro, te dejaste el bolso en la biblioteca. – Aquella chica rubia acababa de llegar, con una sonrisa, intentó recordar su nombre, pero no lo conseguía.

- Oh… vaya… Muchas gracias… - Su corazón empezó a latir deprisa, ¿Qué le ocurría? Volver a ver a la rubia le había hecho recordar su imprudencia de la noche anterior, sintió vergüenza y otra vez se quedó sin habla.

- Buenas días, soy Cora Mills, la madre de Regina, Usted es… - Preguntó Cora totalmente desconcertada ante la actitud tímida de su hija.

- Buenas Días, me llamo Emma Swan y soy amiga de su hija – Respondió Emma con una sonrisa.

- Y yo soy Zelena su hermana – Contestó la niña ajena a la situación

- Encantada de conocerte Zelena

Ante la pasividad de Regina y Cora, Emma sonrió a la niña que le hizo hueco a su lado, y le ofrecía sentarse con ellas.

- Si eres amiga de Regina come con nosotras

Emma ofreció el bolso a Regina y se sentó delante de ella, dándole las gracias a la pequeña por la invitación, le pidió un café a la camarera que pasaba por allí en ese momento. Cora levantó una ceja asombrada por la actitud de la rubia.

- ¿Estudia usted con Regina, Emma?

- No, yo estudio Administración de Empresa pero coincidimos en un seminario hace unas semanas y a veces vamos a estudiar juntas.

- Administración de Empresa que interesante… es la carrera que nos hubiera gustado que estudiara Regina, tanto para mí como para su padre fue un autentico disgusto que decidiera especializarse en literatura. - La morena torció el gesto, como se atrevía su madre a hablar así delante de alguien que no conocía de nada, cuando se dispuso a contestar la rubia se le adelantó.

- No importa la carrera que uno decida escoger, lo importante es que haga algo que le de felicidad.

¡Vaya hippie! Pensó Cora en ese momento, no sólo estaba disgustada por la carrera que había escogido su hija, sino que no había escogido una universidad de prestigio, y encima sus amistades dejaban mucho que desear, ¿qué le pasaba a su hija? La había educado para conseguir la excelencia.

- A mí me encantaría ser Veterinaria y curar a los animales, eso me hace muy feliz - Respondía Zelena al lado de Emma, haciendo sonreír a Regina y endureciendo el gesto de su madre.

- Pues seguro que serás una Veterinaria de éxito – Contestó Regina que parecía que había vuelto a la conversación después de la llegada de Emma.

- Madre, ¿puedo pedir un helado?

- No, no puedes, sabes que tienes que cuidar tu línea ahora que tu cuerpo empieza a experimentar cambios, sabes que los helados engordan mucho – Respondió Cora sin ninguna vergüenza e incomodando a Emma que no daba crédito con la actitud de aquella mujer con sus hijas. La niña agacho la cabeza sin rechistar.

- Buena Emma, muchas gracias por devolverme el bolso, has sido muy amable, creo que luego te llamaré para quedar y volver a estudiar otro día – Dijo Regina intentando hacer desaparecer a la rubia, se sentía muy mal cada vez que su madre actuaba así y no quería que la aquella chica que no conocía de nada, viera como actuaba su madre. Emma por su parte incomoda ante la situación y entendiendo el gesto de la morena se bebió de un trago el café que le quedaba y se levantó.

- No ha sido nada, esperaré tu llamada – sonrió a Regina y Zelena, antes de dirigirse a Cora – Encantada de conocerla señora Mills.

- Un placer, me alegra que mi hija se codee con una futura empresaria por fin me da una alegría sobre todo después de su ruptura con el chico más influyente del campus. – Regina suspiró ante ese comentario totalmente innecesario y Emma con incredulidad volvió a sonreír mientras se marchaba. Regina se giró y la vio acercarse a la barra, pagar su café y susurrar algo a la camarera al oído, volvió a despedirse con la mano y la rubia se fue.

Al rato la camarera se acercó a su mesa con una copa de 3 tipos de helado distinto y se lo sirvió a Zelena, la niña que no podía estar más feliz miró a su madre.

- No hemos pedido nada

- Lo ha pedido la chica rubia que se ha marchado hace un momento, ha dicho expresamente que no podían devolverlo y ya estaba pagado

- Está bien...

Regina no pudo evitar sonreír y agradecer a aquella chica el gesto, tenía que volver a verla y darle las gracias por todo aquello…