Disclaimer: Los personajes de Ruroni Kenshin no me pertenecen, son obra del maestro Nobuhiro Watsuki.
Capítulo 1
2º F
— ¡Kaoru!— La aludida miró hacia la calle que tenía justo a su espalda; una joven de baja estatura y ojos verdes corría hacia ella, su larga trenza negra se movía de un lado a otro y llevaba una mochila en su hombro, no pudo evitar sonreír.
— ¡Misao!— saludó cuándo la había alcanzado. Su mejor amiga no iba a cambiar nunca, aunque era su primer día de clase la ojiverde seguía llevando el uniforme mal puesto; los dos primeros botones de su camisa estaban desatados, la corbata aflojada y el nudo mal hecho, llevaba la chaqueta abierta y la camisa por fuera de la falda. Kaoru suspiró— Es el primer día ¿no puedes arreglarte un poco?— Misao la miró sonrojada pero con una enorme sonrisa.
— Es que he salido tan rápido de mi casa que no he tenido tiempo de preocuparme por nimiedades— se excusó mientras se llevaba una mano a la nuca con una enorme sonrisa— Pero no me cambies de tema— la sonrisa de la joven desapareció, Kaoru alzó una ceja ante el cambio— Hoy es el gran día— dijo con voz expectante.
— ¿El gran día?— preguntó curiosa.
— ¡Sí! Por fin sabremos si nuestros esfuerzos durante los exámenes han dado resultado y así conseguiremos escapar de la temible clase F— le recordó la joven mientras flexionaba sus brazos contra su pecho, emocionada. Kaoru simplemente sonrió pensando en que su amiga había visto demasiada televisión. Pero era verdad, las dos jóvenes entraron en la preparatoria Hiko por los pelos y fueron mandadas a la clase F durante su primer año.
La escuela de Enseñanza Secundaria Superior, o instituto de preparatoria Hiko, era un envidiable centro de estudios situado en una pequeña ciudad que se encontraba a tan solo una hora y media de la bulliciosa ciudad de Tokio. Este había sido fundado por un idealista profesor llamado Seijuro Hiko cuyo sueño siempre había sido poseer el mejor centro educativo del país y, en tan solo veinte años de existencia del centro, estaba muy cerca de conseguirlo. El Instituto disponía de unas excelentes instalaciones, una muy buena reputación dentro del mundo educativo y su sistema de segregación de alumnos según sus calificaciones ayudaba a que el centro escalara en los rankings nacionales. Esta segregación por clases suponía que los alumnos más brillantes del centro se concentraran en la clase A, seguida por la B y la C, respectivamente. Todos los alumnos, al final del curso académico o tras la realización del examen de acceso, eran colocados en una lista dependiendo de su nota media; y esa lista era la que decidía la clase a la que asistirían. Los mejores alumnos, de esta manera, tenían asegurada una clase avanzada en la que podían dar rienda suelta a sus conocimientos y recibir una educación mucho más especializada en una clase totalmente homogénea.
Pero en este maravilloso sistema había un punto flaco… al igual que los alumnos con mejores calificaciones tenían aseguradas una buena clase… los alumnos que se encontraban al final de la lista se aseguraban una clase… un poco más especial. La temida clase F, la que todos los estudiantes luchaban por evitar entrar, en ella normalmente se juntaban todos aquellos alumnos que no tenían ningún interés por los estudios o asistían a la preparatoria obligados por sus padres o por la sociedad. Eran clases difíciles donde a los profesores les tocaba luchar por que sus alumnos mostraran interés por los estudios. Básicamente… la peor de todo el centro; y tanto Misao como Kaoru ya estaban más que acostumbradas a tratar con la "plebe" del instituto.
Pero a pesar de eso, ambas chicas decidieron que su 2º curso no sería igual. Durante el último período de exámenes dedicaron gran parte de su tiempo a estudiar y conseguir subir las notas debido al enorme nivel de exigencia que primaba en el centro; así como, para poder demostrarse a ellas mismas que eran capaces de conseguir lo que se propusieran.
Aunque aparte de eso había otras dos grandes razones por las que asistir a la clase A…
— Aoshi-sama— susurró Misao completamente roja, Kaoru no pudo evitar reír ante la reacción de su amiga. Esta se había enamorado perdidamente del mejor estudiante de la escuela y compañero en el club de Kendo de Kaoru, Aoshi Shinomori o también conocido como el hombre de hielo, pues casi nunca mostraba ninguna emoción. La joven Kamiya, a pesar de asistir al mismo club que él, jamás lo había visto sonreír.
— Te veo muy emocionada Misao— comentó, la ojiverde salió de su trance y clavó su codo en el costado de su amiga haciendo que esta diera un respingo.
— ¿Ah sí? Pues no soy yo la que va de un lado para otro diciendo Himura-kun esto, Himura-kun aquello, Himura-kun opina…— Esta vez la que enrojeció fue Kaoru— Vaya suerte tuviste ¿No? Creo que Kenshin Himura, el flamante nuevo capitán del club de Kendo también asiste en el grupo A— La kendoka esquivó la mirada de su amiga— ¡Tú al menos puedes verlo en el club! Yo me tengo que conformar con ver a Aoshi-sama en los descansos.
— Siento ser buena en algo— contestó algo enfurruñada.
Misao había intentado entrar también en el club de kendo, pero era un desastre total. Por el contrario, Kaoru sí que consiguió pasar la prueba y continuar entrenado en su gran pasión desde que era pequeña, el kendo; y de paso conoció a Kenshin Himura, del que terminó irremediablemente enamorada.
Ambas jóvenes continuaron su camino hacia el centro de preparatoria Hiko con las mochilas en sus hombros; una marea de estudiantes se dirigía al mismo sitio que ellas ataviados con el uniforme de chaqueta azul marino, camisa blanca adornada con una corbata de líneas rojas y negras y falda o pantalón grises.
Al ser el primer día de clases los pétalos de los cerezos en flor inundaban la entrada al recinto del centro. En su patio principal se habían habilitado unos paneles informativos donde aparecían los integrantes de las seis clases que había por curso; chicas se abrazaban contentas de asistir a la misma clase, algunos suspiraban aliviados al ver sus nombres en las clases intermedias, mientras que otros se lamentaban al encontrarse en el tablero decorado por una gran F.
Entre toda esa gente se armó un revuelo al ver quien se acercaba, una joven estudiante con el cabello negro y largo hizo aparición acompañada de un chico alto y de mirada fría. Megumi Takani alumna de 2º curso y nueva Presienta del Consejo Estudiantil, elegida al finalizar el anterior curso gracias a su gran carisma, siempre estaba situada en las partes altas en las tablas de notas y poseía una extraordinaria belleza que atraía a casi todos los chicos del instituto. A su lado Aoshi Shinomori, el mejor estudiante del centro, su gran altura lo delataba, aunque su mirada fría hacía que la gente rehusara acercarse a él.
— Creo que vamos en la misma clase otra vez— Dijo la chica mientras miraba el panel de 2º A.
— No me esperaba menos de la Presidenta del Consejo— comentó el joven de ojos grises mientras escrutaba el tablón— Ya sabemos nuestro curso, deberíamos dirigirnos a clase— Ambos jóvenes abandonaron el patio principal y se internaron en el enorme hall del centro.
—¿Te has fijado que Kenshin también está con nosotros?— Comentó Megumi a su lado mientras miraba su reloj.
— Sí— respondió escuetamente mientras se cambiaba los zapatos. Megumi lo imitó, pero cuando llegaron a la escalera principal esta se separó de su compañero de curso.
— Yo no podré asistir todavía a clase, tengo que hablar con el director— Informó— Nos vemos en la presentación— La joven se giró y con paso elegante caminó hacia el pasillo que comunicaba con la zona reservada para los profesores. Aoshi suspiró mientras comenzaba a subir las escaleras hasta llegar al segundo piso, donde se adentró en su nueva clase. Una cabellera roja llamó su atención y se colocó en el sitio que había libre justo a su lado.
— ¡Buenos días Aoshi!— Lo saludó alegremente el pelirrojo, tenía una mirada amable color malva, el pelinegro le devolvió el gesto— Me alegro de que estemos en la misma clase de nuevo.
— Yo también— contestó simplemente.
— Este año continuarás en el club de kendo ¿No?— le preguntó Kenshin acercándose a la mesa de su compañero.
— Mientras no interfiera con mis estudios… podré asistir a alguna práctica— El pelirrojo sonrió, conoció a Aoshi Shinomori en primer año y a pesar de su carácter serio y frío, le caía bastante bien.
— Me alegro de oír eso, el club gana mucho prestigio gracias a ti. Eres uno de los mejores kendokas que he conocido— Aoshi lo miró a los ojos a la vez que alzaba ligeramente sus cejas.
— Eres demasiado humilde, esto te jugará una mala pasada algún día… capitán— Kenshin rio nerviosamente mientras ponía una mano en su cabeza.
— ¡Está bien chicos! Colocaos en su sitio, la presentación está a punto de comenzar— dijo el profesor seriamente mientras entraba en la sala. Todos los alumnos se colocaron al instante en sus respectivos asientos.
Dos chicas miraban con la boca abierta el gran panel que indicaba los cursos, después de todo el esfuerzo y sacrificio…
— ¡No puedo creerlo!— Gritó Misao con las manos en la cabeza, Kaoru a su lado estaba boquiabierta.
— Al parecer los dioses no quieren que estemos en la clase A— dijo con la voz desganada mientras leía su nombre y el de su amiga bajo un gran cartel que ponía 2º F.
— ¿Hemos estudiado tanto para esto?— Misao estaba a punto de llorar mientras señalaba con ambas manos el temido cartel— Tanto sacrificio, estudiando hasta la madrugada, dejando a mi abuelo sólo en el restaurante, leyendo libros… ¡Ni siquiera hemos entrado en la clase E!— Un aura depresiva envolvió a ambas chicas.
— Veo que volvemos a ir a la misma clase— Una voz masculina sorprendió a las jóvenes. Kaoru se giró para mirar al chico que les había hablado. Un joven alto, con el pelo castaño y revuelto las miraba divertido, una llamativa cinta roja adornaba su cabeza, llevaba la camisa por fuera y no usaba la característica corbata roja con líneas negras. En su mejilla había signos de violencia.
— ¡Sano!— Exclamó— ¿No me digas que has vuelto a meterte en una pelea?— el aludido la miró con una ceja alzada y con las manos en los bolsillos. Misao seguía en un rincón con la mirada fija en el tablón.
— Solamente he demostrado a un imbécil que no es superior a nadie— contestó con desgana. La ceja de Kaoru tembló.
— ¿Cuántas veces tengo que decirte que no te metas en problemas?
— Oye, no ha sido culpa mía— El castaño intentó defenderse.
— Sí, claro. Tus puños actúan por separado— dijo mientras lo señalaba con el dedo. La gente a su alrededor miraba curiosa, Kaoru Kamiya era la única que se atrevía a enfrentarse directamente al temido Zanza.
— Venga Kaoru, no te lo tomes tan a pecho y vamos a celebrar que estamos de nuevo en la misma clase— replicó el castaño.
— ¡Yo no voy a celebrar que soy una estúpida!— esta vez habló Misao que con su aura depresiva comenzó a andar hacía su "nueva" clase. Kaoru lo miró con recelo y siguió a su amiga.
Sanosuke suspiró, él no podía evitar estar en la clase F, casi nunca estudiaba y lo único que quería hacer era terminar de una vez el estúpido instituto. Desde que era pequeño se había metido en problemas y aquello le había generado una muy mala reputación, ganándose el apelativo de Zanza. Hacía ya unos años el castaño había encontrado en las peleas una vía de escape, pero con el paso del tiempo todo aquello iba teniendo cada vez menos sentido hasta que notó que estaba quedándose prácticamente vacío… excepto por su mejor amiga Kaoru Kamiya y Misao Makimachi que nunca lo dejaban solo. Sonrió mientras miraba a su amiga de la infancia y a la pequeña comadreja que caminaban juntas hacia la entrada del centro.
— ¡Oh! Es Zanza…— El castaño dirigió su mirada a un par de chicos que había a su izquierda.
— Idiota, no lo mires a la cara— dijo otro mientras se alejaba de él rápidamente. Frunció el ceño, la verdad es que odiaba eso… tomó su mochila y le pegó una patada a una de las papeleras y siguió enfadado a sus dos amigas.
Tras la presentación donde conocieron a su nueva tutora, la señorita Okon, una profesora novata que acababa de entrar al centro, todos los grupos de 2º curso se dirigieron al gimnasio donde se celebraría la ceremonia de apertura. Sanosuke andaba desganado junto a sus dos amigas que al parecer ya habían superado un poco el palo de volver a asistir a la clase F. Misao miraba ensimismada a un joven alto que caminaba unos metros por delante de ellos y Kaoru observaba con preocupación su corte de la mejilla.
— ¿No crees que deberías ir a la enfermería?— Preguntó a su amigo que caminaba con las manos en los bolsillos y con la mirada perdida.
— Esto no es nada, el muy tonto pensaba que podría ganarme con un puño americano— La kendoka tapó su boca.
— ¿Te han golpeado con un puño americano? ¿Y estás orgulloso?— Sano sonrió arrogantemente, Kaoru le golpeó en la herida.
— ¡Auch!
— Te lo mereces— Llegaron al enorme gimnasio y les ordenaron colocarse en filas, Sanosuke como era el más alto, le tocó ocupar el último lugar de la hilera, los chicos que estaban a su lado se alejaron un poco nerviosos, este no hizo caso y aburrido dirigió su mirada castaña al enorme escenario. Varios profesores se encontraban en él, pudo distinguir también a dos alumnos, uno de ellos era un chico alto con el pelo grisáceo, que hablaba alegremente con una chica de larga melena negra que les daba la espalda, pudo imaginar que se trataba de la presidenta del Consejo Estudiantil, recientemente elegida. Aunque él no participó ni en la campaña ni en las votaciones, esos empollones con ganas de poder no le interesaban lo más mínimo.
Cuando todo el mundo estuvo colocado en su sitio, el director del centro Seijuro Hiko se puso frente al atril y tomó la palabra. Hablaba de cosas como la responsabilidad, el estudio, los años de juventud y los buenos recuerdos que debían hacer durante su etapa de estudiantes. El castaño bostezaba sin ningún pudor mientras los chicos que se encontraban junto a él lo miraban temerosos, entonces el director por fin calló y cedió el atril a la presidenta del Consejo Estudiantil. El castaño estaba decidido a irse, no podría aguantar más tiempo allí de pie escuchando estupideces, pero algo se lo impidió. Justo cuando iba a girarse, la presidenta se puso de cara a la asamblea y comenzó a soltar su discurso con voz firme y clara; pero no fue el discurso lo que clavó en el suelo al temido Zanza, sino la belleza de la joven. Nunca se había fijado en ella y se arrepintió enormemente de ello, su pelo largo y negro contrastaba enormemente con su delicada y blanca piel, sus labios eran carnosos y se movían delicadamente mientras hablaba y sus ojos de un marrón oscuro lo hechizaron. No estaba escuchando ni una sola palabra de lo que la joven estaba diciendo, pero estaba ensimismado observando cómo sus labios pronunciaban las palabras y mirando su blanco y largo cuello que acababa en la camisa de su uniforme perfectamente arreglado ¿Por qué no habría puesto más atención a la campaña de elección de presidente? El discurso de la joven acabó y el castaño continuó sin moverse de su sitio hasta que una patada en la pantorrilla lo despertó.
— Estúpido cabeza de pollo ¡Te estamos hablando!— No sabía por qué, pero había hecho enfadar a Misao.
— ¿Qué le pasa a la Comadreja?— Preguntó a Kaoru, que no los estaba mirando.
— Te estoy preguntando si vas a venir luego al restaurante— le dijo la ojiverde— Mi abuelo necesita camareros esta tarde y me ha preguntado si tú estabas libre— Sanosuke alzó las cejas.
— Dile al viejo Okina que cuente conmigo— contestó sin desviar su mirada del escenario, donde aún se encontraba la presidenta del Consejo Estudiantil.
— Yo empiezo con las actividades del club, así que no podré acompañaros— Kaoru estaba haciendo reverencias al ver como Misao la miraba con un deje de odio.
— Pues quizás tenga que plantearme volver a intentar pasar la prueba del club de kendo— comentó mientras cruzaba los brazos con autosuficiencia.
— ¡Vamos Comadreja eso es imposible!— exclamó Sanosuke— Con ese cuerpecillo que tienes te derrotarían soplando.
— ¿Estas insinuando que tengo cuerpo de niña?— El enfado de Misao se hizo mucho más notable.
— Yo no he dicho nada de eso— El castaño alzó las manos con una sonrisa en la cara y la ojiverde se lanzó contra él.
— ¡Sagara!— Ambos jóvenes dejaron de pelearse y la expresión divertida de Sano pasó a una seria— ¿Acabamos de empezar el curso y ya estas armando alboroto?— Un hombre alto y de unos cuarenta y muchos miraba desafiante al castaño con sus afilados ojos; se trataba de uno de los profesores del centro, Hajime Saito, tutor del grupo A.
— No estábamos haciendo nada malo— Contestó el castaño estirando su espalda e intentando ponerse a su altura.
— Quedas advertido, este curso no voy a despegar un ojo de ti. Así que si no quieres ser expulsado… más te vale andarte con cuidado— le advirtió— Por el momento tienes que venir a verme a la sala de profesores… al parecer has roto una de las papeleras del patio— Sanosuke apretaba los puños— ¿Ha quedado claro?— preguntó con arrogancia.
— Muy claro— contestó con rabia, el profesor sonriendo abandonó el gimnasio y puso rumbo a las clases, el humor de Sanosuke cambió totalmente. Sus amigas lo miraron preocupadas, sin duda Saito era el peor profesor del instituto y la había tomado con Sano por su gran capacidad de meterse en líos. Al castaño no le caía nada bien y tenía que contenerse con él. Estaba a punto de golpear algo cuando un joven pelirrojo comenzó a acercarse al grupo, Kaoru enrojeció al instante.
— ¡Buenos días Kamiya-san!— saludó con una sonrisa— Veo que al final no has conseguido estar en una clase superior…
— ¡Himura-kun! Esto… yo…— balbuceó la joven kendoka. Misao la miró con una ceja alzada.
— Supongo que somos tontas y sin remedio— contestó la ojiverde por Kaoru, Kenshin dibujó una amable sonrisa en a cara.
— Seguro que para el próximo curso lo conseguiréis— dijo— Por cierto Kamiya-san, esta tarde empezamos con las actividades del club. Pronto serán las pruebas de acceso de los nuevos miembros y debemos de limpiar el dojo— Kaoru asintió con la cabeza, su rubor no había desaparecido— Ok, entonces nos vemos allí— y se alejó de ellos con una mano alzada.
— ¡Kaoru! ¿Qué te ha pasado? ¿Viene Himura a verte y no le hablas?— Misao la había tomado por los hombros y comenzó a zarandearla, Kaoru reaccionó.
— Supongo que sí— dijo aún ida. Sano miró a su amiga y sonrió ligeramente, aunque la cara de Saito seguía clavada en su cabeza.
Después de aquello, las clases comenzaron con normalidad y Misao iba desesperándose con cara hora que pasaba mirando el reloj, esperando a que marcara la hora del almuerzo. Sanosuke decidió dormir un poco, estaba cansado por la pelea que tuvo por la mañana y sabía que a la hora del almuerzo le esperaba Saito con alguno de sus castigos ridículos. El timbre por fin les indicó el final de las clases de la mañana, una animada Misao sacó su bento con cara de felicidad y comenzó a comer rápidamente.
— Realmente no sé dónde metes toda esa comida Comadreja— comentó el castaño al verla comer de aquella manera.
— Tffu fte cafllasf— dijo con la boca llena mientras que lo señalaba con los palillos con el ceño fruncido, Kaoru la miraba con una ceja alzada mientras sacaba su bento y el de Sano.
— ¿Vas a comer con nosotras?— Preguntó mientras le ofrecía a Sanosuke su comida, este la aceptó y negó con la cabeza.
— Voy a ver que quiere el estúpido de Saito, comeré por el camino— dijo mientras se metía una mano en el bolsillo y ponía rumbo a la sala de profesores sin mucha gana. Miró la comida que le había preparado Kaoru con un poco de asco, desde que iban a la escuela media esta se había empeñado en prepararle los almuerzos, pues en su casa todos eran hombres y eran un desastre. Sanosuke siempre se la comía agradecido, pero no podía afirmar que la cocina fuese una de las cualidades de su mejor amiga, lo abrió para descubrir un poco de arroz salado, unos intentos de salchicha con forma de pulpo y una tortilla que había terminado convirtiéndose en huevos revueltos. Se lo comió rápidamente antes de entrar a la sala de profesores y justo cuando iba abrir la puerta corredera alguien se le adelantó, la presidenta del Consejo Estudiantil cargada de papeles salía en ese momento de la sala. El castaño quedó paralizado al verla, de cerca era aún más guapa.
— ¿Me disculpas?— le preguntó a Sano, este no supo que decir— Estás estorbado y no puedo salir.
— Oh, lo siento— dijo mientras se apartaba y esta salía al pasillo, y sin volver la vista hacia atrás se perdió por unas escaleras. Sanosuke seguía en la misma posición con el pomo de la puerta en sus manos con la mirada fija en donde había desaparecido la chica.
— ¡Sagara! ¿Es usted el nuevo portero o algo parecido?— la voz de Saito, que provenía del interior de la sala de profesores, trajo de vuelta a un Sanosuke que se adentró para ver cuál sería su próximo castigo.
Megumi llegó al piso superior un poco confusa, le sonaba mucho el chico de la cinta roja, y no era por nada bueno. Suspiró y se dirigió a la sala del Consejo Estudiantil, con el comienzo del nuevo curso tenían mucho trabajo y debían de encontrar nuevos miembros de primero para suplir las bajas de los alumnos que ya se habían graduado. La pelinegra se adentró en la sala, colocó la pila de papeles en su escritorio y se sentó para empezar a leerlos; pero varios golpes en la puerta no permitieron que se concentrara.
— Adelante— dijo con desgana, la puerta se abrió y un chico con una cabellera grisácea hizo acto de presencia.
— ¿Te he felicitado ya por tu gran discurso?— Enishi entró con una enorme sonrisa en la cara y una bolsa con comida en una de sus manos— Espero que no hayas almorzado— Megumi suspiró y negó con la cabeza, entonces el chico ampliando su sonrisa se sentó justo enfrente de ella, sacando de sus envoltorios lo que había comprado en la cafetería. Enishi era el Vicepresidente del Consejo Estudiantil y asistía a 3º B, Megumi lo había propuesto para el cargo porque siempre había pensado que era una persona trabajadora y entregada, aunque desde hacía unas semanas ya no estaba tan segura de eso, pues el chico buscaba cualquier excusa para estar con ella a solas y no exactamente para hablar de trabajo. Aquello estaba empezando a agobiar a una pelinegra, que con un onigiri en la boca, intentaba volver a centrarse en el trabajo que tenía entre manos.
— ¿Podrías ayudarme con esto?— dijo al ver que el chico iba a empezar una conversación.
— Vaya Megumi-san, sí que eres aplicada. El primer día del curso y en la hora del almuerzo… no me extraña que hayas vuelto a entrar en la clase A— comentó mientras recibía varios informes de los clubs.
La hora del almuerzo pasó más o menos tranquila y cuando faltaban pocos minutos para el comienzo de las clases de la tarde, la presidenta del Consejo Estudiantil pudo escapar de la sala. Con paso ligero y contestando cortésmente a los saludos que recibía por los pasillos con una ligera inclinación de cabeza, subió a la terraza del edificio. Una vez estuvo fuera y comprobó que no había nadie, se apoyó en la barandilla para fijarse en las preciosas vistas del río que fluía justo al lado del edificio, de la ciudad y de la montaña que colindaba con ella, a lo lejos también se podía divisar el mar. Se aflojó la corbata que rodeaba su cuello y desató el primer botón dejando llegar el aire mejor a sus pulmones, la brisa de primavera era agradable y por un momento tuvo la tentación de no asistir a las siguientes clases. Entonces un ruido procedente de su espalda la alertó, en realidad se dio cuenta de que no era un ruido, sino un alumno del instituto blasfemando contra Saito mientras barría la terraza. Megumi pudo identificar su llamativa cinta roja, fue en ese momento cuando el castaño se dio cuenta de que no estaba solo y miró enfadado a la chica de pelo negro, aunque su mirada cambió cuando se dio cuenta de quién se trataba.
— Pensaba que no había nadie— dijo la pelinegra mientras volvía a arreglar su corbata y se dirigía a la salida— Siento haberte importunado— Sanosuke seguía en la misma posición ¿Qué clase de palabra era importunado?
— ¿Tú eres la presidenta de los estudiantes, verdad?— preguntó el castaño mientras se apoyaba en el recogedor. Megumi le dedicó una mirada bastante arrogante para el gusto de Sanosuke.
— Y supongo que tú eres Zanza ¿Me equivoco?— estaba claro de quien era aquel chico, todo el instituto había oído hablar de él y ella como presidenta del Consejo Estudiantil no iba a ser menos.
— Muy aguda señorita— contestó con ironía.
— Supongo que debería de decir lo mismo— La pelinegra tomó el pomo de la puerta dispuesta a irse— Ahora que yo soy la encargada del Consejo de Estudiantil no voy a dejar que nada empañe el nombre de nuestra escuela, ni siquiera un matón de tres al cuarto— Dirigió una fría mirada a Sanosuke y salió de la terraza dejando a un sorprendido castaño ¿Dónde estaba la dulce chica que había dado el discurso de apertura de curso aquella mañana?
— Vaya secretos escondes… Kitsune…— susurró mientras una sonrisa aparecía en su cara, continuó con su tarea.
N.A.
¡Hola de nuevo a todos los que habéis decidido pasar por esta humilde historia! ¿Cómo estáis? Me hace muy feliz poder comprobar como el universo de Kenshin sigue vivo y con mucha fuerza. ¡Somos la resistencia! ¡Muchas gracias por los reviews! Me encanta que estos personajes no terminen de caer en el olvido, pues son maravillosos.
Bueno, ahora me gustaría poder hablaros un poco más de este fic… subir ese prólogo tan corto tiene un sentido, y es básicamente el de presentar un contraste entre ese primer contacto breve con la historia y la historia en sí. Algo así como lo de que las primeras apariencias engañan… mensaje del que está infectado este fic. Mi vida es un poco montaña rusa por el trabajo, pero nunca me he terminado de quitar de la cabeza la historia que hoy os presento (ahora sí). Ha sido un proyecto largo y difícil, lo que iba a ser un fic sencillo y divertido sobre un Sanosuke y una Megumi adolescentes en un instituto, se fue enrevesado hasta convertirse en lo que es hoy… ¡Una historia muy ambiciosa que consta de 38 capítulos, más de 300 páginas de Word (y subiendo) y muchos quebraderos de cabeza! Y por fin tras mucho esfuerzo aquí la tenéis. El fic estará dividido en dos temporadas y las publicaciones no tendrán establecidas una fecha rígida, irán oscilando entre una semana o dos, según del tiempo que disponga para realizar las revisiones pertinentes, pero tranquilos, publicaré ;)
Como he dicho al principio, hay mucha miga que masticar y mucha tela por cortar así que espero que disfrutéis leyéndola tanto como yo he disfrutado escribiéndola.
Datos de interés
Ahora en este huequecito me gustaría explicar algunas cosas sobre los institutos de Japón, por si hay alguien que tenga dudas sobre él. (Pedagogía time!)
Yo soy española así que mi sistema educativo es bastante, bastante, bastante diferente al japonés, aunque creo que me he conseguido especializar bastante en él (a estas alturas creo que ya puedo dedicarme a la educación comparada).
Okey, en Japón el curso escolar y académico comienza el 1 de abril, coincidiendo con la floración de los cerezos (está época del año es muy especial en su cultura, pues marca un nuevo inicio y las flores de cerezo inspiran miles de metáforas acerca de lo efímera que es la vida, etc…). Los cursos constan de tres trimestres separados por las vacaciones de agosto y las de Navidad y hay cuatro tipos distintos de escuelas:
- Las guarderías, donde van los niños de 0-5 años, estas son privadas por lo que no son de asistencia obligatoria.
- Las Escuelas Primarias. Donde es obligatoria su asistencia y van los niños de 6-12 años.
- Escuelas Secundarias Medias. Cualquiera que haya visto anime conocerá este tipo de escuelas. Son centros donde se da una enseñanza puente entre la Educación Primaria y la Educación Secundaria Superior (Bachillerato, preparatoria, pre-universitaria, etc.x1000…) Se da en otro centro distinto a la escuela primaria y los centros de secundaria superior. A ella asisten los alumnos de 12 a 15 años y consta tres cursos.
- Escuelas de Secundaria Superior o Preparatorias. Estas son las que nos competen, la mayoría (por no decir todas) las series shoujo-escolares-románticas y anime en general se da en estos centros (Y nuestra historia no va a ser menos). En ellos se imparte la preparación para el acceso a la universidad durante tres cursos, su asistencia ya no es obligatoria, pero la gran mayoría de japoneses asiste a ellas vayan a hacer o no la prueba de acceso a la universidad. Se asiste desde los 15-18 años y suelen tener examen de acceso. Nuestros queridos personajes en este momento acaban de iniciar 2º curso.
Y tras este brevísimo esquema del sistema educativo japonés espero haber despejado alguna duda. He creído conveniente ponerlo, porque a lo largo del fic se hace bastante referencia a él (se comentarán cosas del pasado… la secundaria media y todo eso) y así todo el mundo que no lo conozca puede entender todas las referencias que se harán hacia él. De todas formas si se os presenta alguna cuestión no dudéis en preguntar, estaré dispuesta a responderla =D. (Creo que con esta historia me he delatado bastante sobre mi género de anime favorito).
Aprovecho para decir que soy tan cabeza hueca y tan arcaica que hace poco descubrí que puedo contestar a los reviews que me hacen las personas registradas… (Sí, mi nivel de inteligencia no llega a más, perdonadme) por lo que pido disculpas a aquellos que no respondí por mi ignorancia tecnológica. Siempre estaré más que agradecida por vuestras sugerencias y comentarios. (Ya sé responderlos así que no os preocupéis que quien me escriba tendrá respuesta).
Ahora mismo estoy muy nerviosa… hablo en serio, le tengo un cariño muy personal a Tenías que ser tú, llevo tanto tiempo trabajando en ella que prácticamente se ha convertido en parte de mi vida ¡Os estoy mostrando algo muy especial para mí!
Con esto os dejo, cualquier crítica constructiva o sugerencia será bienvenida y espero de corazón que os guste la historia.
¡Saludos a todos!
¡Nos leemos pronto!
hp_931
