Bueno, aquí tienen el capitulo 2 de esta mini historia, espero les agrade. Pero antes que nada, gracias por sus comentarios, la verdad no tenía pensado hacer otro capitulo, pero al final decidí intentarlo. También quiero agradecerle a Sonatika-San quien me está ayudando a corregir algunas faltas de ortografía o de narrativa(?)de verdad gracias. Sin más que decir. Lean.
Disclaymer: Sonic y Amy no me pertenecen, le pertenecen a SEGA y Sonic Team.
Entonces ella abrió los ojos. Estaba boca arriba. Reconocía ese techo café.
Intentó levantarse para identificar el lugar en donde estaba, pero al parecer su cuerpo no lo deseaba. Se sentía fatigada, ¿qué demonios había pasado? Ni siquiera recuerda cómo llegó ahí...
— ¡Por fin despiertas! —Avisó una voz alegre.
Escuchó una voz conocida... ¿Tails?
Miró a su derecha, sin duda era Tails, estaba sentado al frente de ella con una Laptop en sus piernas... Este chico nunca descansa ¿eh?
—Tails... Hola... —Saludó con voz calmada y cansada.
—Veo que aún sigues cansada, mejor sigue durmiendo —Aconsejó el chico zorro sonriendo.
—N-no... Solo estoy un poco confundida. ¿Puedes decirme que hago aquí? —Ella se medio levantó apoyando sus codos en la cama.
—Así que no lo recuerdas... — respondió con semblante serio.
— ¿Recordar qué? —Inquirió curiosa.
—Sonic te trajo hasta aquí, me pidió que te cuidara.
— ¿Cuidarme? ¿Por qué?
—Tenías mucha fiebre, y Sonic no sabía qué hacer así que te dejó conmigo.
—Sonic...
Entonces recordó todo. Ella se había desmayado por la tensión que sintió ese día. Ese día en el que creyó que iba a morir a manos de su amado, pero, a cambio, recibió un abrazo del mismo... eso fue demasiado bizarro para ser verdad.
—Amy. —Llamó la atención de la eriza quién estaba sumida en sus pensamientos.
— ¿Que pasa Tails? —Lo miró.
—Sonic no está bien... —Dijo por fin el zorro con seriedad.
— ¿A qué te refieres? ¿Cómo que no está bien? —Cuestionó preocupada, ¿qué le podía ocurrir a Sonic?
—Algo extraño le está sucediendo, y es mejor que por ahora estés alejada de él. —Aconsejó con más seriedad en su mirada—Sé que te será difícil, pero es por tu bien.
— ¿De qué estás hablando? ¿Qué es lo que tiene Sonic? ¡Dímelo ya! —Exigió con fuerza, ella cada vez se preocupaba más, ¿qué es lo que tenía? ¿Era tan serio?
—No lo sé con exactitud, pero tiene una serie de ataques en el que se vuelve Dark Sonic sin previo aviso. Sabes de lo que es capaz con esa forma, por eso te pido que te alejes de él. Estoy buscando una cura o una explicación, pero esto me llevará tiempo...
—No... No te entiendo... ¿por qué?
—Amy, no insistas, solo haz lo que te digo.
Ella se levantó de la cama, se puso sus botas típicas y se dirigió a la puerta.
— ¡Amy! ¡¿A dónde vas?! —Tails se levantó exaltado por las acciones de su amiga.
—A ver a Sonic. —Dijo ella con firmeza sin despegar su vista de la puerta.
— ¡Pero te dije que...! —Fue interrumpido.
—Lo que sea que él tenga, no me alejará de él, en estos momentos me necesita, y no puedo dejarlo solo. — Sentenció mirando al zorro de manera alegre.
Tails suspiró un poco, entendiendo que no importara que dijera, ella no haría caso.
Esa era la Amy que conocía.
Le devolvió la sonrisa, y entonces ella salió en busca de su amado erizo azulado.
Gritó su nombre desesperado, esperando la respuesta de ella.
¡¿Por qué no llegó antes?!
¡Se supone que juró cuidarla a pesar de todo!
¡Maldita sea!
Sacudía el cuerpo de ella, acariciaba sus mejillas mientras le hablaba tiernamente.
—Despierta, vamos, despierta... ¡te prometí una cita! ¿¡Recuerdas!? ¡Esta vez! —Sollozó— ¡esta vez si me presentaré!
Pero lo que no entendía.
Es que ella ya estaba en el sueño eterno.
No quería aceptarlo.
No deseaba hacerlo.
Esto es solo una maldita broma, quería creer.
Pero.
No era así.
Lágrimas cayeron en las mejillas de su amada. Lágrimas que imploraban su regreso.
—No te vayas... por favor... ¡No te vayas! —Gritó desesperado mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. —Idiota... Torpe... Tonta... Loca... —Dijo abrazándola mientras colocaba su cara en el pecho de ella.
Apretaba sus dientes, cerraba fuertemente los ojos esperando despertar de esta terrible pesadilla que lo estaba matando.
Jamás creyó que la perdería.
Jamás creyó que le fallaría de esa manera.
Se odiaba a sí mismo.
Sus ojos no dejaban de llorar.
Por qué...
La amaba.
Nunca se dio cuenta de lo que sentía por ella.
Pero de alguna manera.
Le demostraba su amor rescatándola y siendo su héroe.
Y esta vez.
Había fallado su papel.
Le había fallado.
Y jamás se perdonaría eso.
Entonces el cielo se oscureció, nubes negras ocultaron el cielo azul. Rayos y truenos empezaron a sonar, un viento que arrancaba árboles comenzó a clamar. Todo esto indicaba la presencia de algo fuera de lo común o llamado normal.
Un rayo se estrelló en frente de él, haciendo que se cayera junto a ella en sus brazos.
Entonces él se presentó.
Una cosa negra, tal vez de otro mundo, le hizo una propuesta.
—30 días, 30 días tendrás que pagar a cambio de ella
Él entendió. De alguna manera entendió a que se refería.
— ¿Aceptas? si no, ella se irá por siempre. Tú decides, su sufrimiento, o el tuyo.
—..Acepto.
El cerró el trato con su sangre. Tan solo una gota y todo estaría bien, como antes, como deseaba que siempre fuese. En ese momento, no tenía idea a lo que se enfrentaba, pero todo lo hacía por ella, porque la amaba, y no quería que se alejara de él.
Era egoísta.
Pero eso no le importaba.
No le importaba si tenía que pagar con su vida, mientras ella estuviese bien, no le importaba lo demás.
No le importaba si tenía que matar por ella.
No le importaba nada.
Despertó sudando.
Otra vez.
¿Por qué siempre tenía que soñar con ese recuerdo?
No lo entendía completamente, pero tal vez era un recordatorio de lo que tenía que vivir durante 30 días.
Se levantó del pasto y empezó su rutina diaria.
Estaba alejado de sus amigos.
De ella.
Le pidió a Tails que la alejara de él.
Él ahora era un peligro para ella.
No deseaba volver a pasar por ese momento.
Ese momento en el que casi la perdía.
