Seguí buscando por las aulas al profesor de matemáticas, hasta que lo encontré y pude hablar con él.
Todavía estaba muy desconcertada por lo que había pasado pero sabía que no debía preocuparme más ya que ella prometió auto-respetarse. Cuando terminé de hablar con el profesor, volví a mi aula, me había olvidado que hoy tenía tutoría. Deseaba tanto que ella volviese a ser mi tutora.
Era recreo, me junté con mis amigos, sonó el timbre del fin de recreo, entonces entré a mi aula. Todos estábamos esperando a los tutores. Entonces ella, dos personas más y el maestro entraron en el aula, nos pusimos todos de pie y los saludamos (como hacemos normalmente con los profesores). Yo no soy la única que gusta de ella, ya que es muy popular y hermosa, en mi aula hay tres personas más que gustan de ella, pero yo al menos había tenido una charla a solas con Delfina ; me sentía muy feliz.
Se sentaron cerca del profesor y comenzó la hora. Pero el maestro fue tomado por sorpresa por un imprevisto, se había olvidado unas cajas que necesitaba, ya que adentro se encontraban unos exámenes tipo simulacro que quería enseñarnos. Entonces dijo:
Maestro:- Delfina , ¿te molestaría ir a buscarlos?-
Delfina:- No pero necesito que alguien me ayude a cargarlos.-
Maestro:-¿Algún voluntario?-
Cinco chicos levantaron la mano. Pero ella me eligió a mí, que ni siquiera me había ofrecido.
Maestro: Señorita Rodríguez, ¿Sería tan amable de darle una mano con las cajas a la joven?-
Yo:-Claro- un poco avergonzada.
Entonces fuimos en busca de las cajas al salón de maestros, en donde, no había nadie. Empezamos a buscar dentro del armario, no estaban, en un estante, tampoco estaban, hasta que las encontramos debajo de la mesa, eran dos grandes cajas, no muy pesadas. Cada una cargo una. Entonces en el camino de vuelta al aula.
Delfina :- Corté con él-
Yo:- ¿Qué?- me quedé en un estado de shock por unos minutos- ¿Fue por el golpe o por otra cosa?-
Delfina :- Ya no había amor entre nosotros, solo que no nos dábamos cuenta o simplemente no queríamos darnos cuenta de ello- un poco desolada.
Yo:- No estés triste, no fue culpa de ninguno de los dos solo fue obra del destino, quizás no eran uno para el otro- trate de reconfortarla.
Delfina :- Quizás, igualmente gracias por tu apoyo, nunca nadie me había tratado de esa manera ni siquiera él- confesó.
Yo:- De nada, espero que algún día encuentres a esa persona que en verdad te amé y respete.-
Delfina :- Espero que vos también-
Yo:- Gracias- un poco desilusionada ya que no le podía decir lo que siento por ella.
Llegamos al aula y dejamos las cajas en la mesa del profesor, no lo agradeció y siguió con la clase. Terminó su clase y nos fuimos del colegio ya que era la última hora de un jueves, todos estábamos aliviados ya que ese viernes siguiente era feriado así que tendríamos un fin de semana largo, que suerte. En la salida del colegio ella me tomó del brazo y me guío hasta un lugar en donde no nos pudieran ver.
Yo:- ¡¿Qué?!- me exalté un poco porque fue un poco brusca. Pero en cuanto vi que era ella me sonroje y tranquilicé ya que contacto físico con ella me avergonzaba un poco.
Delfina :- Cálmate, solo quería decirte que, te debo una favor así que, te invitó a mi quinta por este fin de semana como agradecimiento- propuso.
Yo:- No me debes nada, déjalo así como está, después de todo no me sentiría cómoda recibiendo una gratificación por algo que hice por placer-
Delfina :- Vamos déjame que te invite solo por esta vez-
Yo:- Aunque te diga que no, me secuestrarías ¿no?- Ambas reímos en un tono leve.
Delfina :- Jajaja, si, así que ¿vas? –
Yo:- De acuerdo-
Delfina :- Perfecto mañana a la mañana, mi padre y yo te pasamos a buscar para llevarte- con una sonrisa
Yo:- G… gracias, mi dirección es…–
Delfina :- Anotado, entonces te voy a buscar tipo 8:30 de la mañana-
Yo:- O..okey-
Se despidió de mi con un beso en le mejilla y un "nos vemos". Como se habrán imaginado, mi cara se puso toda roja.
No quiero saber qué es lo que me pasará, ¿explotaré de la emoción? O ¿No podré aguantar más y le diré la verdad? Mañana va a ser un día muy agotador espero estar preparada para lo que venga, sobre todo si se trata de la persona que amo en bikini… ¡No, no debo pensar en esas cosas pervertidas! No debo pensar en ella en ropa sexy con sus lindos ojos celestes y su lindo físico expuesto al sol… ¡No!
Si no muero mañana tendré algo que recordar algo el resto de mi vida… esperen un segundo ella dijo el fin de semana… ¡no puede ser! Voy a convivir con ella y su familia tres días completos, Dios dame fuerzas suficientes como para sobrevivir.
Apenas llegue a mi casa me recosté en la cama dispuesta a descansar, descansé unos 10 minutos me levanté, cené junto a mi familia, nadie notó mi exaltación, hasta que le tuve que comentar a mis padres lo de mañana, a ellos le dio igual me dieron permiso. Preparé mis cosas que debía llevar (piyama, pantuflas, cosas de higiene, peine, entre otras cosas), me cambié y me fui a dormir, me quedé un tiempo despierta pensando y luego conseguí dormir.
Al otro día me desperté temprano (siete de la mañana) para prepárame, me vestí (me puse un jean, una remera manga corta de negra cuyas inscripciones decían "keep calm and be yourself", unas zapatillas blancas y negras y un collar con un trébol) me até el pelo con una colita que encontré, me higienicé y fui a desayunar con mi familia, y entonces mi hermano menor empezó con sus molestas intenciones de tirar mi día abajo. Ah, por cierto, su nombre es Pedro.
Pedro:- Hola hermanita, ¿A dónde vas? ¿A la casita de tu novia?- con un tono muy molesto y con una risita en su cara de estúpido. Aunque debo de admitir que me puse un poco nerviosa y colorada.
Yo:- ¡Cállate idiota, no sabes nada de ella ni de qué tipo de relación tenemos!-
En ese momento se callaron todos en la mesa y por primera vez en mi vida me dieron la atención que necesitaba, pero en el momento menos indicado, ¡Qué suerte tengo!
Yo:- No es nada, en serio, no se preocupen- todos volvieron a sus asuntos (que fácil es convencerlos)
Luego fui a mi cuarto y allí me encerré hasta que escuché el timbre, fui a atenderlo muy emocionada.
Yo:- ¿Hola?-
Delfina :- Hola, sí soy yo Delfina .-
Yo:- Sí, ya bajo- con un tono feliz.
Me despedí de mi familia, quienes no notaron mi saludo y seguramente tampoco mi ausencia. Bajé en el ascensor y al llegar a la planta baja la vi a través de la puerta principal (que era de vidrio) ella estaba ten hermosa como siempre y yo tan perdidamente enamorada de ella. Ella estaba mirando la hora en su celular, me miró y me sonrió tan dulcemente que me quedé atontada. Abrí la puerta y ella me saludó con un tierno beso en la mejilla, nos subimos al auto y su padre me saludo y yo a él. Y emprendimos viaje a su quinta.
Continuará…
