El adolescente rubio comía su desayuno mientras veía televisión, cuando dieron las noticias.

-Anoche, la policía encontró los cuerpos de los Sowachoski, quienes estaban desaparecidos desde hace varios días, dejando atrás una escena sangrienta en el cuarto del señor y la señora Sowachoski. Según los forenses fueron brutalmente apuñalados por su hijo, Napoleon Maxwell Sowachoski de 15 años, quien enterró a sus padres. El joven se encontraba en una tercera tumba a la par de sus padres. Su cuerpo no fue enterrado, tenía un cuchillo en su mano, al analizar el cadáver, se encontró una profunda apuñalada entre el abdomen y el pecho, lo que confirma que se suicidó-

Quedó con la boca abierta al ver que pasaron la foto del mismo demonio que vivía en su casa. Puede que... él no lo sabía del todo, ni si quiera tenía interés en preguntarle, ni siquiera su verdadero nombre, del cual se río al escucharlo. Por alguna razón... no le preocupaba, el chico no podía matarlo, él tenía que suicidarse. Seguro iba a hacerle muchas preguntas, esperando a que el demonio no niegue ni mienta.

-No los encontré por ningún lado- Sock entró atravesando la pared de repente. Ya habían cambiado las noticias.

-¿Cómo pasó eso? No estás vivo, no puedes perderlos-

-Hay cosas que aún no entiendo, no me preguntes-

-¿Así como no debería preguntarte por qué mataste a tus padres?- Jonathan miró de reojo a Sock.

El demonio se quedó paralizado en el aire con sus ojos bien abiertos.

-¿Sock? - Jonathan intentaba hacer reaccionar al demonio.

-Tu... ¿Cómo... lo sabes? - Tartamudeó el chico.

-Lamento decirte que tu suerte se ha acabado. Encontraron sus cuerpos-

-¡¿Qué?! ¡Pero si cubrí mis pistas! ...- Sock cubrió su boca al reaccionar. Acaba de confesar.

-Maldito - Dijo Jonathan con su voz tranquila.

-Jonathan... esucha. La verdad es que no quise hacerlo. Fue un accidente; ocurrió por impulso-

-Aún así eres un asesino; te gusta matar gente - Se levanta de la silla con los brazos cruzados - ¿No es así?

Sock se aparta un poco al ver a Jonathan acercarse. - Ummm - Juega con sus dedos - ...Si. Me gusta matar gente- Su mirada estaba en el suelo.

-Y mira que con tu propia familia, maldito bastardo-

-¡No lo soy!- Se enojó el demonio.

-Si, si lo eres... - Acerca su cara amenazante a Sock - ...Napoleón-

-¡No me digas así!-

-Napoleón-

-¡Cállate!-

-¡Napoleón!-

-¿Quién es Napoleón, Jonathan?- El padre de Jon entra a la casa. - ¿Y por qué le gritas?-

-No te interesa- Respondió Jonathan de forma pesada hacia su padre.

-Malcriado - Terminó diciendo su padre.- Dejé mi teléfono por algún lado - Fue al segundo piso para ir a buscarlo.

-Primera vez que hace eso- Dijo Jonathan extrañado.

-Debe estar muy ocupado - Le dijo el demonio a la par de él.

-No, hablo en serio. Nunca lo había... - Entonces se escuchó un ringtone a la par del microondas. Jonathan fue a ver y ahí estaba el teléfono. - Qué lugar tan inusual para dejarlo. - Iba a ver quien llamaba cuando su padre llegó a quitárselo.

-Gracias. Ya me voy - Se fue.

El chico se quedó sin palabras ante esa reacción.

-Jonathan - Lo llamó el demonio.

-¿Q-qué? - Reaccionó Jonathan en ese momento.

-Se hace tarde- Señaló el reloj.

-¡Demonios! - Tomó su mochila y salió corriendo.

Sock iba a salir también, cuando se detuvo un momento. Sentía esa punzada en su pecho, una que hace años que no la sentía. No sabía si era esa noticia, ese horrible nombre, esas palabras... O tal vez ¿La persona que se las dijo? Pues, Jonathan jamás le había hablado así, esa era la primera vez.

-¿Qué te pasa? - Alguien más estaba ahí. Era Mephistopheles.

-N-nada. Todo está bien - Dijo Sock tratando de ignorar lo que sentía cuando se dio cuenta que su jefe estaba ahí.

-Creo que no todo, niño - Dijo la deidad con una cara seria.

-¿De qué hablas?-

-Estás en problemas - Señaló la televisión, la cual a Jonathan se le olvidó apagar. Pasaron una pequeña parte sobre los tres cadáveres.

-Estoy muerto. Ya no se puede hacer más-

-Si tú lo dices- Mephistopheles iba a retirarse, pero antes miró a Sock. - Descansa hoy, no es una buena idea que vayas a la escuela. - Finalmente desapareció.

-¿Okay? - Se fue a sentar fuera de la casa para esperar a Jonathan. No había nada mejor que hacer-...¡EL RESTO DE MI ROPA! -Y fue a seguir buscando.

CONTINUARÁ