Bueno acá el segundo *-*, espero que les guste, o si desean que algo suceda pueden pedirlo con un review 3
Pokemon no me pertenece a mi si no a sus dueños
Tormenta
Lyra caminaba tranquilamente por su pueblo buscando algo que hacer cuando una idea cruzó por su mente: ¡Volvería al monte plateado!
Así inició su tercer viaje, avisando antes a sus amigos y madre.
Red miraba las escaleras desde la entrada de la cueva, nada tenía realmente sentido ¿Qué hacía ahí cuando fue derrotado? Ese ya no era su lugar, pero la nueva campeona se había largado como si no hubiera ocurrido nada. Peor aún, se dio cuenta de todo eso cuando ya estaba solo y no quedaba otra que quedarse en el lugar.
¿Qué haría ahora que el titulo no le pertenecía? ¿A dónde iría? Suspiró, siempre podría regresar a su aldea y seguir con su vida, pero llevaba tanto tiempo ahí en la cueva que no estaba seguro de que fuera lo mejor.
El tiempo transcurrió de manera inadvertida para el joven entrenador, hasta que una voz lo trajo de nuevo al mundo.
—¡Red! ¿Red?¿Me escuchas? —Sacudió la mano frente al joven quien pestañeo un par de veces, finalmente la mirada castaña intercepto a la escarlata —¿En qué pensabas? He llegado pero estabas como hipnotizado y ni lo notaste ¿No tienes frío? ¡Estas descubierto! Vamos adentro —ordenó mientras lo empujaba suavemente a la cueva nuevamente —¿Tu novia no le molesta que estés acá?
—…
—Oh perdón, suelo ser algo entrometida —sonrió avergonzada. Red negó con la cabeza —¿Siempre estás acá? —Asintió —entiendo...
—Pero ahora te debes quedar.
—¿Uh? —Recargó la cabeza hacía un costado sin comprender —¿Quieres que te haga compañía? Es una manera muy autoritaria para pedirlo —rió bajo sonrojándolo levemente.
—Me ganaste, ahora tu debes estar acá.
—Oh... ¿¡Qué?! —Gritó desconcertada casi lanzándose sobre el joven que volvía a su mirada inexpresiva. —Pe-pero yo no podría estar acá sola —susurró sentándose nuevamente en su lugar apretando los puños, cosa que no paso desapercibida para Red. Lyra tenía un gran problema, miedo a la oscuridad y soledad, todo lo que conllevaba aquella cueva.
—… los pokemon te harán compañía. —Ella asintió con el pecho apretado.
Finalmente al día siguiente Red partió de vuelta a su pueblo mientras Lyra se quedó en la cueva nerviosa por el nuevo reto que le tocaría vencer.
El día paso tranquilo nadie había aparecido para enfrentarla, Red se había ido y estaba sola jugando con un charmander. El clima varió durante la tarde golpeando con mayor fuerza el viento, finalmente en la noche comenzó una tormenta eléctrica aterrando a la castaña quien se tapo completamente con una manta roja mientras abrazaba a su marill escondiéndolo.
—Vamos a morir, vamos a morir... —susurraba al borde del llanto.
El fuerte ruido de la tormenta tapaba cualquier otro ruido y pensamientos de la joven, su cuerpo tiritaba más por miedo que de frío, el cielo cada tantos segundos o minutos se iluminaban para quedar completamente a oscuras.
No supo cuantas horas habían transcurrido, ni que hora era realmente, cuando sintió unos brazos rodearle. Desesperadamente -por culpa de todas las películas de terror- trató de soltarse de la manta y de aquellos brazos, sin lograr ninguna de las dos acciones, forcejeó tratando de liberarse pero una voz la calmó en segundos.
—Tranquila, estarás bien —susurró la voz, a diferencia de otras veces, se escuchaba con un tono de preocupación, mientras una de las manos le acariciaba la cabeza sobre la manta.
—¿R-Red? —Preguntó confundida, por un lado se sentía segura y tranquila, por otro su corazón palpitaba rápidamente. Él no estaba muy diferente, cuando vio que la tormenta no mejoraría había decido volver lo más rápido posible al entender el miedo que sentiría la joven de divertida personalidad, sus mejillas eran del mismo color que sus ojos, pero tranquilo de que ella no lo vería.
—Soy yo, calma —fue en ese momento cuando el marill salió debajo de la manta y miró al chico con curiosidad y se le acercó. Red tomó una de sus pokebolas sacando a su pikachu.
Ambos pokemon se miraron primero dispuestos a luchar si era necesario, pero luego de unos minutos ya estaban hablando en su idioma y jugando entre ellos, Lyra se quitaba la manta de la cabeza abrigándose el cuerpo y miró a Red que estaba casi embobado con ambos pokemon.
—Gracias por venir —hizo una leve reverencia, pero el chico parecía no escuchar.
—Mi primer pokemon fue un poliwag ahora es un poliwrath y se encuentra con el profesor Oak.
—El mío fue ese marill luego un cyndaquil... bueno es con el que peleaste esa vez —ambos sonrieron mirando a los pokemon.
—Tus pokemon son fuertes.
—¡Y los tuyos! De verdad casi pierdo, eres muy bueno, extremadamente bueno ¿No me dejaste vencer a propósito, verdad? —Preguntó nerviosa. Él negó con la cabeza y ella suspiró tranquila —igual creo que me iré de acá hasta que el clima mejore quizás en dos semanas más... no podría estar sola la verdad acá y con mal clima.
—Te acostumbrarás...
—¿No quieres venir a visitarme? ¡A que la pasarías genial! Así no me siento tan sola —"pidió" la castaña sobresaltándolo.
—…
—Oh, vamos, podríamos entrenar juntos.
—…
—También podríamos almorzar en compañía y bajar a la ciudad.
—…
—¡Por favor! —Un fuerte estruendo se escuchó por la tormenta haciendo que tanto el marill como la entrenadora volvieran a ocultarse bajo la manta. —¿Cuándo acabará esto? —Susurro al aire asustada.
—Esta bien —suspiró. ¿En qué momento se le había ocurrido subir a ver si ella estaba bien? Ahora la acompañaría el resto del tiempo y no podía dejarla sola sin sentirse mal por ello.
—¿Uh? —Sacó la cabeza de la manta y lo miró mientras él desviaba la mirada hacía la fogata —¿Me acompañaras? —Asintió y los ojos castaños brillaron para finalmente lanzarse sobre el muchacho junto a su marill —¡Eres realmente genial, Red!
