¿Cuanto tiempo habría pasado ya?.
Esa era la pregunta que se hacia la pelinegra constantemente mientras dirigía su mirada miel a la bestia con porte elegante frente a ella. siete meses, quizás. Y esque después de aquella noche en la cual observo como Sesshomaru se había negado a escucharla, hubo algo en su interior que sonaba a reto.
Aquello le había causado cierta angustia interior, al verlo así, tan molesto y gruñón, cuan perro salvaje la hizo querer insistir durante todo ese tiempo. Y aunque Sesshomaru en incontables ocasiones le llamo molesta, entrometida, estorbosa y un montón de insultos mas , no la alejaba y por supuesto tampoco se alejaba de ella. Era una extraña interacción entre ambos.
El peliplateado por otro lado, bueno, era un caso muy aparte. Y esque odiaba a esa mujer entrometida pero había algo en ella que le hacia sentir que estaba en peligro inminente. Algo que le recordaba a aquella que consideraba su hija y había muerto en manos de Naraku, a quien después de todo, ya habían derrotado hace mucho tiempo atrás. Lo odiaba, en verdad lo odiaba, el ya no podía regresar a Rin a la vida puesto que ya lo había hecho en mas de una ocasión con anterioridad. Se odiaba por eso, y por ello, había decidido que ningún otro ser humano le lastimaría la poca humanidad existente en el. No valdría la pena.
Desvió su mirada levemente hacia un costado, ahí estaba ella, esa insolente sacerdotisa observando pergaminos, como siempre, tan ingenua que le molestaba. Estudio sus facciones, sus movimientos. Durante lo poco que la conoció y al verla tan testaruda defendiendo a su medio hermano había notado lo insistente y cabeza dura que podía ser si se lo proponía.
-¿Porque crees que se haya separado del hanyou?.- Pregunto curiosamente Yako en su interior.
-No lo se, y no me interesa.- Habia respondido interiormente, pero aquello era una mentira. El tenia curiosidad.
-El aun amaba a Kikyo, la traje a la vida y me aleje de ambos, no importa ya, deja de verme con lastima, me duele. Esa conversación entre ustedes fue muy clara.-
Una carcajada salio de Yako, Sesshomaru gruño callando a la bestia.
-El amor es sacrificio, se que me entiendes. Por ello me negué a aceptar mis sentimientos de nuevo.- La miko dejo los pergaminos de lado bajo la atenta mirada de Sesshomaru y se acerco a el para acariciarlo.
-De nuevo...-
-Eres una bestia, un gran Daiyokai cegado por el dolor, Me he quedado a tu lado pensando que es simple apego, cariño, admiración por tu fortaleza.- Kagome agacho la mirada.- Pero no es así, me enamore de ti desde hace tanto, por lo cual, a pesar de el miedo que me causabas, termine viniendo hacia ti con la intención de ayudarte.
-Mientes...- Gruño Sesshomaru alejándose de ella.
-Estoy cansada de luchar, de creer que solo por amar a alguien esa persona tambien me amara, y... se que ese tipo de pensamiento es estúpido. Al menos ahora lo veo con claridad. Y he callado, he decidido no pasar por lo mismo una vez mas. Por lo cual, olvida lo que he dicho y piensa en mi cariño como una muestra de admiración y nada mas.- Se puso de pie, pues se había sentado para acariciarlo, y se dispuso a salir de la habitación de Sesshomaru.
El gruño.
.
.
.
El no la amaba, o al menos eso quería creer, no debía, ni podía darse la libertad de perder algo al igual que había sucedido con Rin. Pero aquellas palabras habían estado rondando su cabeza durante dos días. Ella estaba ahí para el, por amor. un amor que sabia no debía corresponder. El no estaba dispuesto a ello, al menos no de manera tan abierta.
.
.
.
Ella, sin embargo, tras haber aclarado lo que sentía comenzó a sentir algo de tristeza, ella lo sabia. Sabia perfectamente que no podía desear algo que aquel Gran demonio no estaba dispuesto a darle. Soltó un suspiro mientras cruzaba las puertas del gran palacio, estaba dispuesta a ir de visita al pueblo, deseaba ver a su pequeño shippo.
El transcurso no había sido largo, y para esa hora sabia que quizá el Daiyokai ya habría notado su ausencia, Paso junto al poso, aquel lugar lleno de recuerdos, suspiro.
-Kagome... ¿eres tu?.-
-Inuyasha...- Y justo como tantas veces, lo observo en la sima de un árbol recostado, se notaba mas serio, quizá, mas maduro.
El bajo de un salto y la tomo del rostro, jalando sus mejillas y olfateando su ropa. Una gota de sudor leve bajo por la frente de Kagome, definitivamente el no había cambiado nada.
-Te vez completamente diferente, eres mas bonita que Kikyo ahora.-
-Abajo...- Murmuro ella haciendo que Inuyasha golpease fuertemente el suelo con su rostro. El se puso de pie rápidamente con la cara roja.
-Han pasado muchas cosas en tu ausencia sabes...- comento Inuyasha a su lado mientras caminaban hacia el pueblo.- Pense que después de que regresaste a Kikyo a la vida todo seria como alguna vez imagine en el pasado pero, no fue así. Miroku y Sango están bien, sus hijos son un dolor de cabeza pero les tome cariño, el enano ahora entrena junto a mi, quiero que sea cada vez mas fuerte, ahora nos llevamos un poco mejor que antes, aunque el te extraña bastante, eras como su madre y yo bueno... como su padre pero, después de que te fuiste el dejo de verme como algo así, me guardo rencor por ello. Khe! Todo ha cambiado por aqui.
-Ya veo. Después de todo, no me despedí de ninguno...-
-No lo hiciste, pero con el tiempo se corrió un rumor sobre la sacerdotisa mas fuerte que hubiese existido, y eso, bhaa!, enfureció a Kikyo, pero todos sabíamos de quien hablaban, debías ser tu.- Inuyasha poso los brazos sobre su nuca mientras caminaba.- Supongo que te esta llendo bien con mi hermano.- Solto derrepente, Kagome enrojeció.
-Pues yo...-
-Su olor esta por todo tu cuerpo, pero no estas marcada. Khee! estoy algo celoso.-
Bien, tenia pensado que esto quedara solo como two-shot pero me estoy pensando en hacerme otros dos capitulos ya que no estoy muy contenta con un final abierto.
Consejos, ideas, dudas ¿Review?
