Ok, tienen razon al pensar que siempre hacemos sufrir a Nico... Pero es que tan adorable ese chico serio amargado cuando logran hacerlo feliz SSIIII!

Ok no se a que vino eso, este cap es narrado enteramente por Nico, esperero que les guste


Capitulo 2

Pov Nico:

Mi nombre es Nico Di Angelo, tengo quince años. Y la razón por la que les cuento todo esto es porque no tengo nada mejor que hacer…

… o al menos, eso habría dicho hace unos días antes de conocer mí verdad.

Igual que siempre vi como la luz empezaba a filtrarse. A esta hora siempre vienen a cerciorarse de que sigo "vivo", así que puse el separador en el libro que estuve leyendo y lo deje a un lado sobre la mesa.

Me quede con la mirada fija en la ventana, a través de las persianas abiertas pude ver como afuera caía la nieve. Eso me hizo sentir mal, pero por una vez me alegre de que alguien entrara en mi habitación.

-Buenos días Nico; ¿Qué tal la lectura?-No respondí, solo me encogí de hombros mientras me recogía la manga. Le extendí el brazo, después de tanto tiempo estoy acostumbrado a las agujas.

-Es interesante-Dije sin mirarla mientras me extraía la muestra sangre.

-Me alegra-Saco la aguja y paso el algodón con alcohol sobre el punto. Doble el brazo y lo sostuve-Es de mis libros favoritos.

-Te lo devolveré en cuanto lo termine.

-Está bien, tomate tu tiempo-Dejo un vaso de plástico en la mesilla de noche, junto a un vaso de vidrio y una jarra con agua-La doctora Chase vendrá en un momento, tomate la pastilla antes ¿sí?

-…-Por primera vez en el día la mire y vi que me dirigía esa mirada suya tan maternal, como si me dijera "-Hazme caso o te castigare-". Me irrita pero no puedo ser grosero con ella-Gracias de nuevo por el libro, Reina.

Me sonrió por última vez y salió de la habitación. Volví a quedarme solo. Mire hacia la bolsa de suero que colgaba junto a mi cama y mire el contenido gotear unas seis veces antes de tomar la pastilla del vaso de plástico y tomármela con medio vaso de agua. Odio tomar pastillas, pero es mejor que ser transferido a urgencias por una decaída metabólica.

Aunque por lo general me las tomo una hora después más o menos; pero Reina es la única enfermera a la que hago caso, medianamente, siempre ha sido amable conmigo sin ser hipócrita. Es amable porque quiere, no solo porque sea parte de su trabajo. Otra persona que también me agrada es mi doctora, Annabeth Chase.

-Buenos días…-Hablando del rey de roma-¿Dormiste?

Rodé los ojos hastiado. Una diferencia elemental entre la enfermera y la doctora es que la primera no me recrimina por mi costumbre de no dormir, la segunda sí. Ni siquiera tuve que responder, en un segundo la doctora me estudio con esos ojos grises que tiene. Son bonitos pero asustan un poco. Cuando termino su análisis superficial miro a la mesa junto a la cama, vio el libro y el vaso de plástico vacio.

-¿Las vitaminas siguen resecando tu boca?

-…-

-Enviare a que te cambien la bolsa de suero-

-…-

-Ah, te traerán el desayuno en breve-Agrego luego de suspirar. Con el tiempo aprendió a leer mis silencios. Ya estoy acostumbrado a tener la boca seca y al suero; después de un tiempo es inevitable acostumbrase.

Y, aunque no lo parezca, me agrada la doctora Chase; ha sido mi doctora por los últimos cuatro años, los demás me cambiaban de paciente al mes de tenerme como uno durante un mes. Además, es agradable tener a un doctor joven; tiene como unos veinte años nada más. Aun así no me gusta hablar con la gente, eso implicaría relacionarme, quiero evitar eso.

No puedo soportar otra…

-Por cierto, supe que tuviste un problema con uno de los voluntarios-Por lo general la doctora se retira luego de revisar mi estado, pero esta vez se quedo en la habitación con la tablilla en sus brazos y mirándome fijamente esperando una respuesta-¿Puedes explicarme que paso?

-…-Me quede callado unos minutos-Una estupidez-Es lo único que pude decir, es lo único que diré.

-Ah…-Suspiro, clara señal de que tratar conmigo es cansado-Sabes que solo iba a poner unos adornos ¿verdad?-No respondí, claro que lo sabía.

En ese momento llego otra de las enfermeras con una bandeja en las manos. La doctora no dijo nada mientras yo desayunaba; odio la comida, sabe mal y tener la boca seca no ayuda, deje la mitad y tuve que soportar la mirada agria de la doctora por eso.

Volví a tomar el libro de la mesa mientras la doctora se llevaba la bandeja, escuche como abría la puerta, pero antes de salir agrego algo más:

-Sabes porque estás aquí, Nico…-Decía dándome la espalda-Deberías ayudarte un poco.

Sin decir más salió de la habitación cerrando la puerta tras ella, y dejándome solo. Sumido en el silencio y ya sin ningunas ganas de seguir leyendo.

-Nos divertiremos mucho…-

¿Qué esto?

-Papá no vayas a empezar como en el parque acuático ¿sí?

¿Por qué, estamos aquí?

-Tranquila Bianca, tu padre se controlara…

Por favor, no… No otra vez…

-¿Nico? Estás muy callado amor, ¿te dormiste?

-Mamá-

-Por favor, es quien esta más emocionado-

-V-volvamos…

-¿Volver? Pero si comeremos helado…

-Papá, por favor-

-Llegaremos enseguida, en cuanto crucemos la esquina podremos ver el parque-

No, no es verdad… Allí… Por favor… Papá, detente… Mamá, Bianca… Todos

-¡NO!-

-¡Ahhh!-

-Auch…-Maldición, ¿Por qué me duele la frente?

-Amigo que forma de despertarse-Conozco esa voz.

-¿Tú otra vez?

-Ey, te acuerdas de mí; me alegra-Este chico, es el mismo que vino hace un par de días; el "voluntario"-Solo por si acaso, me llamo Leo.

-…-

-¡Eh, no me ignores!

-"Valla que es ruidoso"-Pensé con fastidio, lo mire directamente; es tal y como lo recuerdo. Moreno, cabello negro rizado, ojos cafés, dientes blancos en una irritante sonrisa, la clase de persona a la que le prohíben el azúcar.

Un momento, ¿desde cuándo detallo tanto a alguien?

-¿Qué quieres?-Antes de correrlo a gritos quiero saber que hace aquí de nuevo; no es la primera vez que me cruzo con un voluntario del hospital, pero si es la primera vez que uno regresa.

-Eh…-Además de escandaloso también parece bastante lento-Bueno, es que la última vez no me dejaste terminar mi trabajo, por eso vine a ver si lograba convencerte y por suerte estabas dormido…

-Mmm-Maldita sea, debí dormirme mientras miraba el techo aburrido detesto cuando pasa eso… ¡Un momento! ¿Qué significa lo otro que dijo? Mire a mí alrededor y mis miedos se cumplieron-Tú-

-¿Te gusta?-Sera cínico-No estaba seguro del color pero creo que quedo bastante bien.

Toda mi habitación estaba forrada en, ¡navidad! Las paredes tienen un montón de figuras pegadas con diferentes patrones de copos de nieve blancos, de paso la pared es azul; también hay guirnaldas con luces azules y blancas enredadas, ¡incluso mi cortina ya no es blanca, ahora es verde y roja! Y el techo, si eso es muérdago más le vale a este idiota que se mantenga lejos del alcance de mis manos.

-Tú, ¿en qué momento…?-No pude dormir tanto tiempo.

-Eh, llegue hace como dos horas…-¿O sí?-Toque un par de veces, cuando mire: estabas dormido… Así que te arrope y me puse a decorar todo, imagine que si terminaba antes de que despertaras ya no podrías detenerme…

Este tipo, en verdad que es idiota. Básicamente se metió a mi habitación, sin mi permiso, le cambio todo, se atrevió a arroparme… ¿Por qué demonios eso último no me irrita?

¡Como sea! Lo voy a-

-…y mientras esperaba a que despertaras para preguntar si te gustaba empezaste a agitarte mucho.

-¿…?

-Creí que era una pesadilla, tenías la cara toda roja, quise ver si tenías temperatura…-Se llevo la mano a la frente y vi que tenía un poco rojo-Entonces te despertaste y me diste un buen golpe… Auh, creo que se me hizo chichón-Agrego palpándose el golpe.

Este tipo es… Desesperante.

Habla tanto que ya olvide porque estaba enojado e incluso lo encuentro, un poco, entretenido, solo un poco.

-¿Por qué?

-¿Eh?-En serio es idiota.

-¿Por qué hiciste todo esto, tonto?-Repetí hastiado, odio hablar de mas.

-Are, que pregunta…-Coloco las manos detrás de su cabeza y sonrió anchamente-Porque eres un amargado y quería verte sonreír.

Solo para que no queden dudas, le arroje todo lo que tenía a mi alcance a ese grandísimo imbécil. Bandeja, vasos, jarra con agua, incluso la almohada. Cuando Reina volvió para darme mis pastillas, recogió un poco el desorden:

-Wouh…-Fue lo primero que dijo al entrar y ver como lucia mi habitación-Leo hizo un excelente trabajo aquí, creo que es la mejor de todas.

-Mmm…-Es cierto, menciono que ese era su nombre-¿Le conoces?

-Ah, sí; es voluntario desde hace tiempo…-Mientras hablaba recogía las cosas que habían tiradas-Es algo molesto a veces, pero eso ya lo notaste.

-Es un idiota-Gruñí-Cambio toda mi habitación cuando le dije que no quería nada.

-¿Entonces…-Volvió a colocarme la almohada-No te gusta como quedo? ¿Quieres que lo quite?

Odio cuando Reina es así, tan acertada a la hora de hacer preguntas capciosas. Esa noche me tome mis pastillas a la hora, hice que la enfermera me pasara un libro y me puse a leer, rodeado de mi nueva decoración.

Después de casi tirarle la mitad del mobiliario de mi habitación encima, uno creería que alguien entendería que no quieres volver a verle…

-¿De dónde sacas tantos libros?

… pero el muy tarado ha venido cada día a molestar. Al principio intente ignorarlo...

-Por correo-Pero resultaría más fácil que yo caminara; habla tanto, incluso si lo ignoro habla como si yo le respondiera-¿Ya te vas?

-Amigo, algo me dice que no te gustan mis visitas…-Comento devolviendo uno de los libros que había tomado.

-Las odio, ¡y no soy tu amigo!-

-Sí, aja…-Volvió a sentarse en el sofá; quería decirle que se largara pero, supongo que está bien que alguien lo use de vez en cuando; ¿pero que estoy pensando? No me digan que, ¿empiezo a acostumbrarme a su presencia?-¿No te gusta la comida del hospital?

-¿Ah?-Claro, la enfermera aun no se ha llevado la bandeja; porque él es el que la trajo.

-Entiendo…-Y hay va otra vez, hablando solo-¿Quieres que te traiga algo mañana?-Lo mire con una ceja alzada-Si, ¿una papas fritas, o un chocolate?

-¿Te permiten eso?-Perdonen mi escepticismo, casi no hablo.

-Claro que no…-En verdad que es cínico-¿Quieres algo o no?

No negare que, es una tentadora oferta; pero, ¿que podría pedir...?

-Lo que sea está bien…-Respondí sin ánimos mirando mis sabanas; ahí, donde se nota el bulto de mi pierna izquierda y el vacio de la derecha. Odio mi vida.

-Ya se-De repente sentí como me palmeaban el hombro-Te traeré algo que a todo niño le gusta.

-No soy un niño-Gruñí molesto-Casi tengo dieciséis.

-¿Cuándo?-Pregunto con suspicacia. Lo mande a que se pudriera-Bien, eso significa que dentro de bastante; tengo tiempo para ir trabajando en tu regalo.

Un regalo, para mi… ¿Pero qué demonios le pasa a este tipo?

-Al fin…-Dije mientras cerraba el libro. Solo me tomo un par de días pero fue una lectura entretenida, buena. Mire a la ventana y aun seguía nevando afuera; no tengo idea de que hora sea pero ya deben estar por traerme el almuerzo.

Y en toda la mañana no ha habido señal del tonto.

Tal vez hoy no venga; pero el otro día menciono que estaba de vacaciones por las fechas y que por eso estaba viniendo todos los días. No puedo creerlo, ¿en serio lo escucho cuando habla?

Preferí dejar de pensar en eso; tome el control y coloque la cama de forma que quede erguido mirando la puerta. En cualquier momento una enfermera la abrirá y entrara con mi miserable almuerzo…

Toc toc…

Ahí esta… La manilla empieza a moverse…

La puerta empieza a abrirse… Pero…

-¿Porque demonios espero que sea el tonto?-Me abofetee mentalmente cuando la imagen de ese escandaloso vino a mi mente. Aunque dijo que hoy me traería algo de comer-"No seas idiota….-Me reprimí-Solo dijo eso por lastima"

Es la historia de siempre, nunca nadie me ha dicho nada que cumpla luego. Estoy acostumbrado a las decepciones… Odio mi vida…

-Ey chico, que cara tienes…

Esa voz…

-… pero descuida, en un momento te animaras-Ahí está otra vez, esa enorme e irritante sonrisa en su cara-Espero que tengas hambre-Dijo mientras me ponía la bandeja de comida en frente.

-Púdrete-

-Ash, que acido-Quisiera borrarle esa expresión de la cara-Crees que esta es tu comida de hospital ¿no?-Si lo estrangulo con mi línea de suero, tal vez pueda hacerlo pasar por un accidente.

-Vete a la-

Pero antes de que pudiera mandarlo a oler cloroformo, quito la tapa de la bandeja y un familiar aroma me llego.

-Perdona, no estaba seguro de que pedir pero cuando me fije pedí mi favorito-

No puedo creerlo…

-Esto es… Reconocería este menú en cualquier parte-¿Por qué estoy diciendo todo esto?-M-mi madre… Ella siempre me lo compraba-En serio, ¿Por qué lo digo? Mis ojos… están, ¿aguados?

-Oh, entonces acerté-Solo le escucho, no lo veo directamente no puedo apartar mis ojos de la hamburguesa, las papas y la soda-Dos puntos para mí.

Creí, creí que nunca más volvería a ver un menú de McDonalds… Ni siquiera había pensado en ello…

No, desde que los perdí…

-¿Y bien? Ah claro, espera, creo que tengo la ketchu por aquí…

Cuando finalmente lo mire, estaba ensimismado rebuscando en sus bolsillos; saco un par de sobres de salsa y me miro confundido:

-¿Eh, estas bien? ¿Te duele algo?-No pienso llorar, no de nuevo… Pero no puedo evitar que mis ojos se agüen un poco. Tiene sentido que piense que me ocurre algo malo:

-No-Negué con la cabeza cerrando los ojos; lo mire y agregue algo mas-Gracias, Leo…

Creo que, incluso sonreí, un poco…

Se sintió bien.

Continuara…


Si, ya se que tal vez aun no se note mucho el romance entre estos dos.. Pero no se preocupen, en el siguiente cap es narrado en general asi que se veran muchas cosas nuevas,...

Ademas no quiero extenderme mucho asi que solo seran dos capitulos mas... Me gustan los reviewws!