No tarde tanto en actualizar~ Esto contenta, llevo varios días diciendo "hoy actualizo, hoy actualizo" finalmente HOY actualizo.
Ahh me encanta escribir de Knb, es relajante o algo así (? No tengo mucho más que decir emmm, gracias por los reviews y los follows, y que me alegro un montón de que os guste, de verdad. Y bueno nada más decir de que estoy contenta de que ya vayan a sacar el manga en España, ¡Knb el mejor!~
Y eso, no mucho más que añadir, que sigo pensando que dejo cortitos los caps pero meh.
-¿Así que os conocéis?-Kiyoshi rió de buena gana-eso facilita un poco las presentaciones
-No lo creó, Kiyoshi, no parece que se lleven bien-le dijo Izuki en voz baja mientras los otros dos se asesinaban con la mirada.
-¡Este tipo, este tipo me golpeó con una pelota de baloncesto en la cabeza!-Hikari le señaló acusatoriamente
-¿¡Hah?! ¡Y tú me llamaste Titán descerebrado! ¡Además ya te dije que fue sin querer!-Kagami apretaba los dientes con fuerza, rabioso por la acusación de la chica, atravesándose con la mirada. Los demás parecían ligeramente desconcertados ante esa absurda pelea.
-¿Podéis contarnos lo que ocurrió?-dijo Riko haciendo que los dos chicos dejasen de discutir durante unos pocos segundos.
Aquella mañana. Acababa de llegar a Japón y acababa de dejar las maletas en casa cuando se dirigió a comprar unos dulces y dar un pequeño paseo antes de ir a la preparatoria para visitar al chico. Su corazón latía desbocado, hacía tanto tiempo que no lo había visto que temblaba de la emoción… ¿Cuánto tiempo hacia ya? ¿Uno meses? No,no, como poco un año. Camino despacio observando la ciudad detenidamente. Mientras pensaba en comprarle alguna cosa oyó un persistente ruido a su derecha y de repente se apagó. Se giró para ver que era y justo en ese momento sintió como algo impactaba fuertemente contra su cabeza lanzándola al suelo. Se tocó la cabeza que le palpitaba con fuerza a causa del golpe y se levantó furiosa. Observó que lo que le había dado era una pelota de baloncesto, miró con dureza al chico que salía de la pista de baloncesto
-¡Lo siento, fue sin-!-dijo el chico con una sonrisa avergonzada
-¡Deberías tener más cuidado, maldita sea, me mandaste derechita al suelo, Titán descerebrado!-le gritó ella tocándose la cabeza. ¡¿Cómo se atrevía el chico a sonreírle después de semejante golpe?!
-¡¿Hah?! ¡Fuiste tu la que caminabas despistada!-le gritó él indignado
-¡S-si tú tuvieses mejor puntería no me hubieses dado, la canasta esta allí no aquí!-le respondió igual mientras apretaba los puños.
-¡Encima de la canasta existe un tablero, lumbreras!
-¡Ya lo sabía, idiota!-le devolvió la pelota con fuerza, y se marchó de allí furiosa.
Riko los miraba boquiabierta. ¿Cuál de los dos era más idiota? Imposible saberlo. Ella no debería haber reaccionado de esa forma. ¡Y Kagami no debería haber sonreído! ¿¡Acaso era idiota?! Miró al chico con lastima y suspiró mientras se tocaba la cara.
-…¿Entonces…Ella es tu novia?-dijo hyuuga y Hikari le miró unos segundos antes de romper a reír, consiguiendo sonrojar ligeramente al chico-¿D-dije algo extraño?-le susurró a izuki
-¿Teppei y yo novios?-volvió a reírse en voz baja y sacudió la cabeza-. Él y yo somos primos, encantada, soy Hikari Kiyoshi.
-Por eso es que yo decía que me recordaba a alguien-le susurró Kuroko a Kagami que asintió distraídamente recorriendo con la mirada a los dos primos. El desconcierto se hizo general y los chicos se miraron confundidos por la noticia, pero pronto los gritos de la entrenadora los devolvieron al presente, un presente en el que les tocaba entrenar.
La chica se sentó junto a Riko en el banco y observaron el silencio como empezaban con el entrenamiento. Riko aún quedaba cierto recelo. Ya que en Japón era legal y algo normal que los primos pudiesen ser pareja e incluso casarse o tener hijos. Su mirada se deslizaba atentamente por el cuerpo de la chica, el parecido físico con Teppei era asombroso. Los ojos eran más o menos del mismo color, si acaso los de la chica más con un color ambar. El pelo era de un tono parecido, aún que el de ella era un poco más oscuro, incluso el tono de la piel era similar. Y en su mirada podía vislumbrar cierto brillo que en los ojos con Teppei se distinguían con total claridad, además de algo así como una especie de ansiedad, como si desease saltar del banco y entrar en la cancha con los chicos. Al seguir su mirada pudo ver que miraba a su primo con total atención pero que no transmitía otra cosa que preocupación.
-Así que…Teppei y tu sois primos-dijo con tono distraído sin dejar de observar de reojo a los chicos mientras que la otra asentía-¿tenéis la misma edad?
-No, yo tengo dieciséis años
-¿Y ahora que estas en Japón donde te alojas? ¿tienes familia aquí aparte de Teppei?-dijo riko y al instante se dio cuenta de que tal vez con su curiosidad estaba siendo demasiado insistente, pero la castaña no parecía molesta en absoluto, más bien parecía aliviada de poder mantener una conversación.
-En casa de nuestros abuelos, se pusieron muy contentos al verme, no los había visto desde la última visita que le hice a Teppei cuando estuvo en el hospital-dijo con tono melancólico-. Prácticamente nos criamos juntos, Teppei es como mi hermano mayor, él siempre me cuidó, me ayudó ¡Incluso me enseño a jugar al baloncesto!-dijo y se echó a reír en voz baja-. Así que siento que yo también debo proteger y cuidar al idiota ese
"Ellos realmente son parecidos, ambos sienten la necesidad de proteger a los demás" pensó Riko sacudiendo la cabeza mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Era como ver una versión pequeña de aquel chico. Se centro de nuevo en el entrenamiento y se dio cuenta que se había alargado diez minutos más de lo normal así que que mando a los chicos a las duchas mientras que ella empezaba a recoger las cosas con la ayuda de la castaña. Ahora sentía la mirada de la menor en su nuca, como si ahora le tocase a ella ser estudiada. Suspiró y comenzó a recoger las ropas de los chicos que estaban esparcidas por los suelos.
-¿Y tu eres amiga de Teppei o algo así?-dijo con curiosidad Hikari mientras le miraba, Riko pensó con rapidez como podría decirlo.
-Soy…La entrenadora de tu hermano, y si, somos bastante amigos-dijo con sinceridad mientras que la chica abría los ojos de par en par
-¿Entrenadora, what, que? ¿Tú?-dijo observando mejor a la chica mientras soltaba un pequeño silbido de admiración impresionante, creía que eras la gerente, osea, ¡Es genial! ¿Cuántos años debes de tener, diecisiete, dieciocho?
Riko se ruborizó ligeramente y tosió avergonzada, ella no lo veía como algo tan extraño. El análisis de los deportistas y los entrenamientos junto a estas rutinas habían formado siempre parte de su vida, no era tan complicado hacerlo ella, es cierto que tal vez no fuese igual que su padre pero algún día lo sería.
-N-no es para tanto, he aprendido desde pequeña, mi padre trabaja en su propio gimnasio y desde pequeña he observado y aprendido como se hacia...lo que a veces es complicado es-se interrumpió al ver como koga corría fuera del pasillo únicamente tapado con una toalla mientras Hyuuga lo agarraba de los hombros y lo empujaba de nuevo dentro del pasillo de los vestuarios provocando un gritó del otro. Suspiró y se toco la frente-. Lo complicado es lidiar con los chicos…Pero con mano dura todo es posible…Espérame aquí ahora vuelvo.
Hikari asintió y siguió con la labor que antes estaba haciendo la chica para oír con total perfección un grito que le heló las venas "¡HYUUGA-KUN, KOGA, VOLVED AQUÍ!"
…
Cuando salieron del gimnasio el Sol ya se estaba poniendo y los últimos rayos de Sol bañaban el suelo con su brillo ambarino. Hikari esperaba en la puerta del gimnasio mientras Teppei se cambiaba, se despedía cortésmente de los jugadores a medida que se iban marchando. Solo había un chico que conseguía ponerla ligeramente nerviosa además del pelirrojo enorme. El capitán. Después de haberles contado que eran primos se había ganado algunas miradas recelosas por parte del pelinegro, además de haber podido oír como insultaba a su primo en varías ocasiones. Por fin salió su primo ya cambiado junto a un chico. El pelirrojo enorme de antes.
-¿Ya te marchas a casa, Kagami?-dijo su primo mirando a sus kohai y revolviéndole el pelo-. Normalmente te quedas más tiempo entrenando con Kuroko, por cierto… ¿Donde esta él? Soléis volver juntos.
-Kagami-kun quiere ir hoy a por unas hamburguesas del Majiburger, además, el entrenamiento de hoy a resultado bastante agotador-dijo el peliceleste con tranquilidad mientras miraba a los primos causándoles un susto que los hizo brincar.
-¡¿D-de donde salió?! ¡Antes no estaba aquí!-gritó Hikari llevándose una mano al pecho y mirando fijamente al pequeño como si temiese perderlo de vista en cualquier momento.
-Estuve aquí durante todo el tiempo-se excusó el pequeño observando a los chicos mientras caminaban en silencio-. ¿Queréis venir con nosotros?
-Eso sería genial mientras no tenga que pagar la cuenta de Kagami-dijo Teppei mientras se reía un poco al ver la cara ligeramente avergonzada del pelirrojo-. Además así podré enseñarle a Hikari lo que son las hamburguesas de verdad.
-No has probado las hamburguesas de Estados Unidos, había un camión de comida que todas las tardes después del instituto se paraba en la puerta de la residencia de estudiantes, eso si que eran hamburguesas y no lo que decís vosotros-dijo mientras se reía y kuroko abría ligeramente los ojos.
-Perdona por mi intromisión Kiyoshi-san, ¿pero vivías en Estados Unidos?-dijo en voz baja mientras sin que ninguno se diese cuenta le golpeaba a Kagami en las costillas para que prestase atención.
-Si, estuve viviendo cuatro años en California-dijo con una sonrisa-. Mi madre era de Los Ángeles.
-Yo también viví en Los Ángeles durante bastante tiempo-dijo Kagami observando a la chica, ella le atravesó con la mirada ante el silencioso reto del chico-. No te había visto nunca
- Es bastante grande, además creó que es mejor que no nos hubiésemos visto nunca-le dijo con tono cortes pero su mirada no demostraba la misma amabilidad.
-Totalmente de acuerdo-concedió Kagami mientras que los otros dos ignoraban conscientemente la conversación y charlaban alegremente de los you can speak English good?
-are you kidding me? course I can speak English-le dirigió una mirada dura-,The question is ... can you do it too?
-Of course I can do it! And I probably speak better than you!-dijo él chico ligeramente irritado por las palabras de la chica.
-So you don't care to talk in English for a while?-dijo ella con una sonrisa maliciosa y empezaron a conversar atropelladamente en inglés, intentando encontrar algún error en el ingles del otro.
…
Se agarró a la chaqueta del chico mientras bostezaba cansada. Nadie le había avisado que tendrían que ir andando a la preparatoria, menos mal que estaba cerca. Se rasco los ojos abriéndolos ligeramente y mirar por encima de la espalda de su primo. Bostezó de nuevo y se agarro a su espalda, recostando la cabeza en ella.
-Cuando…lleguemos avísame-le dijo con voz cansada mientras Teppei reía en voz baja
-Estamos a punto de llegar, tardaremos como diez minutos tal vez nos encontremos por el camino a alguno de los chicos
Pero el camino fue lento y tranquilo por lo que cuando llegaron el sueño de la chica no había hecho más que aumentar mientras las ultimas palabras de su primo antes de irse a clase no paraban de rondar en su cabeza "Compórtate e intenta no meterte en problemas, no te pongas nerviosa, seguro que harás muchos amigos" por mas que le daba vueltas le sonaba a la típica frase que diría una madre preocupada. Suspiró y mientras esperaba fuera de la clase miró el papelito que le había dado el profesor de antes. En cuanto terminasen las clases se apuntaría al equipo de baloncesto femenino. Sonrío tontamente y se imaginó como sería todo a partir de ahora. Y con suerte no tendría que tener que ver mucho más a Kagami Taiga, el kohai de su hermano. Sacudió la cabeza al ver como el sensei abría la puerta y le hacia una señal para que pasase. Entró y lanzó una mirada rápida a la clase, y su mirada se detuvo en los ojos de cierto pelirrojo que estuvo a punto de levantarse del asiento de un brinco al verla.
-Esta es vuestra nueva compañera recién transferida, Kiyoshi Hikari-dijo el sensei.
"¡¿Por qué…Que clase de cruel broma del destino es esta?!" pensaron los dos chicos sin imaginar lo que se les avecinaría en los próximos meses.
