Titulo: The dream's house
Summary: Bella recibe como herencia una vieja y magica casa que decide remodelar para utilizar como salon de fiestas. La casa de los sueños, poco tiempo despues, atrae todo tipo de parejas en busca del lugar perfecto para su matrimonio. Lo que Bella nunca se hubiese imaginado era enamorarse del novio. TH
Ninguno de estos personajes me pertenescen, solo los tomo prestados un ratito :D
Capitulo dos
El teléfono no dejaba de sonar. La puerta principal se abría y se cerraba. El hall principal estaba atestado de gente, sobre todo de mujeres que hablaban unas con otras, soltaban algún gritito cada tanto y lentamente, iban subiendo el volumen de sus voces ya que no podían escucharse unas a otras. Bella sabia que en la cocina, del otro lado del salón, todo estaba aun peor.
Esa noche tendrían uno de los casamientos más pomposos que Bella había tenido que organizar. Se casaba una duquesa con uno de los hombres más ricos de Inglaterra y la dueña del lugar todavía no podía creer que hubieran elegido SU "pequeño emprendimiento" para celebrar su matrimonio. Solo esperaba que no se apareciera la reina, ya que no tenía idea de cómo presentarse ante ella ni nada. Alice casi se desmaya de la alegría.
-¿No has visto ninguna película, Bella? ¿Para que sirven todos esos libros que lees?
-Pero, las cosas cambiaron.
-Ah, no, Bells. Esto es todo un cuento de hadas – dijo mientras desaparecía tras la puerta de la cocina con un suave vaivén. Bella no deseaba entrar. Sabia muy bien lo que sucedía dentro y prefería que Alice, con mucha mas paciencia y energía que ella, manejara todo. Confiaba plenamente en ella y sabia que ante cualquier problema serio le consultaría. Aunque de todas formas siempre se saliera con la suya.
-¡Bella! – alguien la llamó del otro lado del pasillo cuando se acercaba lentamente a la multitud que esperaba en el hall principal para ser atendida. La voz le sonaba vagamente familiar pero la reconoció, no por sus ojos oscuros y su alta figura, sino por un nuevo modelito de vestido floreado.
Aunque no recordaba su nombre
-Hola, ¿Cómo estas?
-Excelente. Veo que todo va mas que bien por aquí. Luces cansada
-Oh, sí. Hoy..
-Sí, lo sé. Se casa esa condesa
-Sophie mmm No se que numero
Ambas rieron unos segundos
-Dime, tu que haces aquí? ¿Te has decidido?
-Oh, sí claro. Ya estaba decidida antes de llegar aquí el primer día. Lo traje a mi novio. ¿Dónde se ha metido? – Levanto la cabeza y observo por encima de la multitud. Bella la envidio un segundo por hacer aquello, claro ¿quién no con esa altura?
-Ángela, -Ángela era su nombre recordó -No te preocupes, dijo tomándole la mano – ya vamos a tener tiempo de conocernos. Ahora mismo tengo que atender un par de cosas urgentes. Recorre el salón, estas autorizada. ¡No toques nada! Sino seré cadáver de lady Swan.
Ángela se carcajeo y antes de que Bella se perdiera entre la gente camino a su oficina le llego a comentar:
-Deberías tomarte unas vacaciones, Bella!
Cuando llego a su oficina y cerro la puerta vidriada tras ella, se acerco uno de los grandes espejos que decoraban la sala. Grandes ojeras surcaban su rostro y se veía cansada... se sentía agotada. Se sentó en el sofá y se dejo ir un rato.
Del otro lado de la puerta vidriada el lío seguía.
El casamiento de la condesa Sophie VI salió a la perfección y a las seis de la mañana, cuando los últimos invitados desfilaban por el pasillo principal rubro al estacionamiento, Bella se desplomó en un sillón. Definitivamente necesitaba unas buenas vacaciones. No podía entender como Alice seguía yendo de acá para allá, terminando de ordenar el salón para el día siguiente. Ella ya había desistido de sus zapatos y se masajeaba suavemente los pies entumecidos. Detestaba los tacones altos, por suerte no los necesitaba y era un peligro para su estabilidad. Siempre se había destacado por ser propensa a los accidentes con sus pies en la tierra, ni imaginárselo subida a los tacones que Alice se encargaba de ayudarla a elegir... o que directamente elegía la misma Alice. Claro que su mejor amiga no tenía los mismos problemas y estaba acostumbrada a usarlos casi desde que había nacido ya que era un duende. Pero estaba empecinada en hacerle lucir a Bella los zapatos mas lindos, caros y peligrosos que pudiera encontrar en toda Inglaterra.
Cuando el reloj de pared daba las siete de la mañana y el sol comenzaba asomarse por el horizonte, Bella abrió la puerta de su departamento. Dejó las llaves sobre la mesa de entrada, soltó los zapatos que llevaba en la mano y se metió en su recamara.
Su departamento, ubicado en el centro de Londres, a pocos minutos de la casona de fiestas, era un lugar amplio y ventaneado.
Todavía tenia el apartamento de su tía, del otro lado de la ciudad, que casi nunca visitaba. Se había rehusado a vivir en el desde que había entrado junto al mayodormo. No se sentía capaz de comer en la misma mesa lustrada que su tía abuela ni dormir en la misma cama. Y seguía sintiéndose culpable. Cada vez que pensaba en ello un incomodo vacío aparecía en su pecho. Si solo su padre hubiera hablado de ella alguna vez. Si solo ella hubiera mandado una palabra del otro lado del océano donde vivía con su familia.
Le helaba la sangre pensar que su tía abuela había vivido tanto tiempo sola. Amargada y cerrada de corazón compartiendo todo con su mayodormo, Marcus, el único que la había acompañado hasta su muerte.
-Su tía era una persona especial – le había dicho el primer día que se habían visto, en el aeropuerto. Bella llegaba destruida por que había pasado todo el vuelo en vela, le daban terror los aviones. Pero Marcus estaba empecinado en mostrarle todo aquello que su Elizabeth le había dejado a su única sobrina nieta.
Marcus era una persona realmente especial pero sobre todo era determinado, por decir de alguna manera. Esa misma mañana, antes de que se hiciera la lectura del testamento, la llevo a recorrer todos los lugares que él creía que estaban incluidos.
-Conozco ese testamento como la palma de mi mano, señorita Isabella – seguía insistiendo con llamarla señorita cuando mil veces le había pedido que solo la llamara Bella – Y usted, una hermosa señorita americana debe saber apreciar las maravillas que nos han dejado su tía.
Acostada en la cama, apunto de dormidse, Bella recordó la primera vez que entro a la casona. La sorpresa que se llevo. Recordó que lo primero que sintió al verla fue la sensación de que ella era demasiado pequeña, demasiado insignificante ante semejante lujo (y eso que la casa se estaba viniendo a bajo por falta de cuidados). Ahora, casi cuatro años después, podía ver con claridad la fachada de la casona como se encontraba la primera vez que la vio. Las paredes blancas manchadas con grandes y larguísimas enredaderas silvestres creciendo sin limite, conquistando los alfeizares de las ventanas. El techo de tejas inexistente en algunos sectores, tanto que hubo que cambiar luego pedazos gigantes del parque de madera que cubría el piso bajo este. Los grandes ventanales sucios y casi opacos. Las rejas roídas y los pisos que podía imaginar hacia varios años lustrosos y perfectos.
El despertador esa mañana no sonó. Bella se removió en la cama y sonrió levemente al descubrir que la luz suave de la mañana entraba por la ventana y ella seguía en la cama, sin ningún proyecto para ese día. Domingo. De todas formas sospechaba que Alice había planeado algo.. Sabia que le había dicho algo pero no tenía idea de nada. Últimamente estaba rara pero ni ella ni Bella habían tenido tiempo para hablar ni para nada en la ultima semana. Sabia que le había comentado que tenia algo para contarle, que quería que conociera a alguien. Recordaba que se lo había dicho el día anterior, justo cuando la entrega de caviar llegaba al salón y le era imposible pensar en otra cosa que no fuera eso.
De todas formas no se preocupo demasiado, se removió en la cama, escondió la cabeza bajo las almohadas y siguió durmiendo hasta que el sonido del teléfono la despertó.
-Alice.
-¿Cómo has sabido Bella? No llamo de mi teléfono
-¿Quién mas podría ser?
-Tu madre.. algún cliente
-¿Un domingo?
-Bueno, bueno. Supongo que ya estarás saliendo no?
-¿Qué?
-Sabia que te ibas a olvidar!
-No me he olvidado de nada.
-Hay Bella. Te dije ayer que te esperaba en casa a almorzar.. Que tenia que presentarte a alguien – dijo apurada. Nerviosa
-¡No..
-Esta bien, esta bien. Ven rápido que se pasa la comida.
-¿Alice tu cocinaste?
-Puedes venir, yo no cocine.
Bella suspiro. La comida de Alice era definitivamente lo ultimo que deseaba, y que cualquier persona cuerda deseara, comer. Su amiga tenia muchos talentos pero la cocina no era definitivamente uno de ellos. Una vez había tenido la terrible idea de hacer fideos, que obviamente termino comiendo el gato de la vecina que, oh casualidad, apareció muerto a los dos días. Alice lloro una semana y prometió no volver a cocinar después de eso.
-¿Quién esta ahí, Alice? Me da curiosidad
-Conocí a alguien – podía imaginarse el rubor de sus mejillas y eso que Alice nunca se ruborizaba.
-NO ME CONTASTE NADA
-¿En que momento, Bella? ¿Mientras llamabas a por el caviar o cuando vestías a la novia?
-Bueno, bueno. Dime, ¿Cómo es?
-Es ingles, es guapo.. es... ¿Por qué no mejor vienes y lo conoces?
-Bien, bien. Saldré de la cama a esta hora de la mañana un domingo
-¿A esta hora de la mañana? Bella, son las doce!
-Oh, bueno. – ahora era Bella quien se ruborizaba
-Cámbiate y ven
-Bien, bien. En diez estoy
No en diez, pero si en veinte minutos, Bella llego al departamento de Alice recién bañada y cambiada. había ido caminando, ya que Alice vivía a pocas cuadras, para darle tiempo a su pelo, largo y castaño, para que se secara a su gusto. No le gustaba usar secador, le dejaba el pelo demasiado lacio, sin vida.
Toco el timbre del departamento 2º "B" y una voz conocida le respondió del otro lado.
-Pasa, Bella.
Escucho el ruido del portero y empujo la puerta. El edificio y el departamento de Alice eran de un estilo mucho mas moderno que el suyo. Ella prefería la línea más clásica, la madera y el hierro, tal como la casona. Alice, en cambio, fresca y atrevida prefería cosas más modernas. Pero de todas formas tenia un gusto excelente. Su sueño siempre había sido ser diseñadora de modas pero cuando se decidió a ayudarla a Bella lo hizo con mucho cariño descubriendo lo que verdaderamente quería hacer.
Bella toco el timbre y Alice abrió la puerta.
-Bella, él es.. Jasper.
Hola! ¿Cómo estan? Yo bien.. cansada, esperando por las vacaciones que no llegan mas. Pufff.
Bueno, aca les dejo el capitulo.. me esta constando mucho escribir esta historia, estoy medio seca de ideas, siempre es difícil empezar un fic... pero estoy trabajando en esto.
Gracias a todas las que leyeron y comentaron:
MSHelena
Carlita16
Katlyn cullen
Vampire Princesss
Cullen Vigo
EDWARD – BELLA – MANSON
Alejita96
Joli cullen
Rosa House Wilson.
Muchisimas gracias,
Besos!
Charlotte
