ACLARACIÓN: Este capítulo se me ocurrió cuando, una tarde demasiado fría (En el hemisferio norte es invierno) no encontraba mi chamarra predilecta y que tenía lindas figuras de Pandas que me hicieran compañía (?), así que tomé un chal que tiene mi mamá de color arena. Por el frente se extendían dos largos pedazos de tela que se usan para calentarte las piernas, pero como andaba caminando y moviéndome por la casa, me estorbaban un poco, por eso las crucé y pasé por mis hombros, ¡logrando la apariencia de una capa! Jojojojojojojojo pensé que me veía demasiado awesome, ¡y que quería pelear en la guerra! No tenía mi espada láser jedi a la mano, pero me conformé xDDDD ¡Ahí fue cuando surgió la idea! -"Seguramente Gales se vería guapísimo" - pensé, ¡y helo aquí! Muajajajajajajajajaja xDDDDD

OoOoOoOoOoOoOoO

Capa

OoOoOoO

-Arthur

-¿S-Sí?

-… ¿Podrías explicarme una vez más por qué estás haciendo esto?

Tragó en seco mientras se detenía un momento, aunque por su boca salió una risa forzada

-Jajajaja ¡E-Es obvio! ¿Ni de eso te das cuenta? S-Se notaba que necesitabas ayuda, ¡y viendo que no terminarías tu solo, decidí ayudarte para crearme un favor en el futuro! J-Jajaja

Pésima excusa, ¿pero qué más podía decir? Después de todo, no era como si supiera en verdad por qué estaba haciendo aquello, ¡y no iba a admitirlo en voz alta!

Escuchó un leve suspiro del mayor, señalando que no le había creído en lo absoluto, sin embargo, que guardara silencio y continuara moviendo cajas fue señal de que ya no repetiría la pregunta… aunque ya sabía que no le había repetido lo mismo cuatro veces en vano: seguramente a través de eso logró vislumbrar algo más… y que lo hubiese encontrado o no, le ponía nervioso, más cuando ni él mismo sabía si escondía otra cosa

Ese refrescante día de verano lo tenía libre, y en tal caso, salió a pasear inocentemente. Las cosas iban tan bien cuando de pronto, se encontró frente a la casa de Gales y tocando su puerta

De recordarlo quería golpearse la cabeza contra la pared más cercana, ¡s-sabía que su cuerpo hacía muchas cosas que su cerebro no ordenaba, ¿pero por qué ir con Glen? S-Su visita era bien recibida, lo sabía, ¡aun así no era motivo para ir todos sus días libres! ¡¿Dónde tenía la cabeza? Un interesante misterio por resolver

El asunto era que no encontró a su hermano en las mismas condiciones de siempre, sino que vestía pantalón de mezclilla, tenis y una playera blanca de algodón, luciendo como un chico normal. Se extraño de sobremanera no sólo porque no traía su inquebrantable conjunto elegante: también porque estaba sucio, como si hubiera estado en un lugar con mucho polvo

Naturalmente pensó que lo había interrumpido, pero le daba curiosidad la actividad que realizaba para terminar así. La brevísima explicación que recibió –estaba haciendo la limpieza de su sótano - fue suficiente para sacar atrevimiento quien-sabe-de-donde y ofrecerse a ayudar

A pesar de que recibió más de una buena –y lógica- razón para que no se involocrara, pudo más su terquedad para salir victorioso… aunque influyó bastante que el galés no tuviera intenciones de discutir alto tan tedioso

"-Bien"

Fue lo último que dijo antes de guiarlo al amplio sótano y que estaba debajo de la casa. Desconocía si ese era el único que tenía, pero lo más probable era que ordenaran el que tenía pertenencias comunes en vez del que guardaba las pociones y/o objetos mágicos

Al llegar y tener alumbrado con varias lámparas en el techo, se sorprendió bastante: todo estaba guardado en varias cajas de madera acomodadas a los lado y una encima de la otra; cada una tenía marcado el año del que provenían, incluso en algunas se distinguía el aC o dC

Por supuesto que eso no quitaba que todo estuviera cubierto de polvo, que la madera sufriera de cierto nivel de putrefacción y que se notaran telarañas, hoyos o indicios de insectos, pero estaba increíblemente ordenado tomando en cuenta que era un sótano común y corriente

-¿Vas a tirar algo? –preguntó para ya ir dándose una idea de cómo iba a proseguir

-No –respondió mientras le arrimaba una cubeta con una solución líquida transparente y viscosa, además de un trapo –Abre las cajas de esa mitad –señaló las del lado izquierdo – Limpia lo que encuentres, y cuando acabes, lo vuelves a acomodar. Renueva la madera con magia para que no pierdas tiempo en buscar tablas

Oh~ así que de ahí venía parte del truco

Luego de asentir, se dirigió a la parte correspondiente, agradeciendo que ya no le hubiera repetido la pregunta de por qué estaba ayudándole

Comenzó con una gran caja que estaba al ras del suelo y que tenía marcado un 1200-1300, ¡las catalogaba por siglos! Debió haber puesto bastante empeño en elegir lo que guardaría en un periodo aparentemente largo de tiempo: no cualquiera tenía la capacidad para decidir, entre todas sus cosas, lo que desecharía sin dudar, agregando el arrepentimiento posterior… ¡pero claro! Se trataba de Glen y no podía esperarse otra cosa de su tajante proceder. No sabía si admirar o intimidarse por ese comportamiento

Por un momento se preguntó si en verdad estaba bien "husmear" en sus pertenencias, ya que podrían haber objetos que tuvieran un valor personal, monetario, o que pusieran en riesgo sus secretos… sin embargo, lo descartó casi enseguida: era evidente que el ojioliva habría guardado ese tipo de elementos en un lugar mucho más seguro, o incluso destruido. Tal vez lo contenido en aquellas cajas sí le cautivaba lo suficiente como para conservarlas, pero si lo estaba dejando ayudar, significaba que no existía problema en que viera los contenidos

Frunció un poco el ceño, aunque no estaba demasiado seguro de por qué le molestaba no tener contacto con las cosas más importantes para su hermano, pero menos de por qué le hacía feliz conocerlo a través de aquellas pertenencias

-"Deja de pensar cosas extrañas" –se recriminó mentalmente, volviendo a prestar atención en abrir la caja –"¡No te quedes sin hacer nada o parecerás un idiota inútil"

¿Pero no lucía ya así?

-"¡Gracias, cerebro! ¡Tú sí que sabes hacerme sentir mejor!" –pensó sarcástico –"¡¿Por qué de pronto mi cuerpo parece estar en contra de ti, eh?"

Excelente pregunta…

Sacudió la cabeza un par de veces antes de lograr sacar la enorme tapa de madera. Sonrió con alegría, un tanto ansioso por mirar lo que Gales consideraba valioso como para guardar tanto tiempo: varias copas de oro y plata, algunas espadas, flechas, un arco, guantes, botas, monedas con extraños grabados, ciertos muñecos que parecían juguetes, algunos cofres con finos grabados en sus tapas, partes de armaduras, caballos de manera, etc.

Con el permiso que tenía, abrió uno de los cofres más grandes: descubrió una tela roja metálico bastante oscura con algunos bordes dorados. Animado, la sacó con cuidado, teniendo que levantarse para que se extendiera bien y poder mirarla con detalle

Era una capa

Como aquellas que se usaban precisamente en aquellos años, ¡Ah, sí que habían pasado los siglos! Recordó que él mismo alguna vez usó ropa similar –que todavía conservaba- ¡y no sólo las traía para una ocasión elegante! También cuando montaba a caballo o…

De pronto, el olor de la sangre se agolpó en su nariz, revolviéndole el estómago y provocándole un ligero vértigo; miró la tela con algo de desconfianza

… ¿Esa era una de las capas que usó Glen durante las guerras de ese siglo? Era una buena posibilidad, puesto que no se encontraba tan finura, resistencia y olor en una prenda cualquiera… Además, ciertos sujetadores de un extremo indicaban que estaban hechos para atorarse sin problemas en una armadura

… no era una de las épocas que recordara con demasiado gusto, pero intentó visualizar a su hermano con ella… ¡y no era que no lo hubiese conseguido! Pero por aquel entonces prestaba mayor atención en su espada que en su atuendo, así que la imagen mental había sido un poco borrosa…

Miró de reojo al mayor, quien estaba entretenido revisando unos libros… ¿se molestaría si le pidiera que…?

NO, NO, ¡NO! ¡¿Qué pensaba? No era un niño como para preguntar aquello, ¡¿Qué había sobre que estaba limpiando? Cierto, cierto, debía concentrarse en limpiar… pero era algo difícil teniendo esa agradable tela entre las manos combinada, irónicamente, con un penetrante olor a sangre a pesar de que se notaba limpia

-Magnífica, ¿no te parece?

-¡A-A-AH! ¡Sí! ¡C-Claro que sí! -¡¿había sido encontrado in fraganti otra vez? -¡N-No pensé que tuvieras algo así aquí! –fue lo primero que se le ocurrió decir

-Yo tampoco – insinuó sus manos, pidiendo en silencio la prenda. Se la dio sin protestar

Lo observó viéndola con interés, nostalgia y tranquilidad, cosa que le pareció extraña, ¡no en sí! Sino porque distinguió eso… o quizá estaba viendo mal al faltar varias lámparas en aquella parte que alumbraran, lo que parecía más probable

La sacudió un poco, y echándole un último vistazo, la agitó para que la caída de la tela recuperara su gracilidad, aunque con ello se desató con mayor fuerza el olor a sangre, agregando el de la lluvia, madera quemada y metal, lo que apoyó su teoría de que era una prenda que había portado durante las guerras. Sólo faltaba el aroma de la putrefacción para completar un cuadro de destrucción total, por eso agradeció su ausencia

Pero lejos de eso, fue tomado por sorpresa cuando Gales, en un gesto elegante, se la había colocado, atorándola a su cuerpo un simple nudo a la altura de la garganta

En segundos su espalda lucía más ancha, sus hombros con algo más de proporción y ganó altura. A pesar de que llevaba esa ropa de civil, la capa le hacía lucir como… bueno, en realidad no tenía una palabra para utilizar en ese momento, pero era muy… impresionante

Y en un momento en que su hermano se volteó para comprobar la altura de la tela, vio frente a sí a un viejo y temido contrincante, poseedor de una mente brillante, escrupuloso proceder e indescifrables deseos. Ese mismo país que en un largo tiempo le brindó admirables batallas y frustrante problemas, siendo que hasta su sometimiento había sido parte de algún plan que, dudaba, se le revelaría algún día. El enemigo que muchas veces estuvo a punto de matarlo y que lo derrotó ciertas veces; el aliado que le brindó las mejores estrategias que existían y que lo apoyó muy a su modo en los momentos precisos; la persona que por muchos años pensó que lo odiaba y de quien le dolía más el desprecio por su existencia

Ahora esa Nación, su hermano, su mejor elemento, estaba ahí, frente a él, tan cerca que podría tocarlo con sólo estirar el brazo

Si tan sólo lo estiraba…

-Fue hace mucho –habló de un momento a otro, sacándolo con brusquedad de sus pensamientos – Usa lo mismo que te di para limpiarla

-Está bien

Se la sacó y devolvió, regresando al lado contrario del cuarto como si nada hubiese pasado

Miró de nueva cuenta la capa: todavía se distinguía esa combinación de olores… sin embargo, hubo uno más que hizo la completa diferencia: el aroma propio de Glen

Sonrió con ligereza y diversión. La dobló con cuidado y la volvió a dejar donde la encontró, cerrando cuidadosamente el cofre: el galés no se molestaría si no la limpiaba, ¡ni siquiera tenía que enterarse! Seguiría guardada y conservado su esencia particular, esa que sólo se lograba en cierta época y en determinada situación… pero claro, lo constante sería Gales

¿Y por qué eso le hacía sentir feliz? ¿Por qué de pronto la sangre le llegó de golpe al rostro? Quien sabe… pero no habría problema, su hermano no se daría cuenta: después de todo, hacía falta varias lámparas que alumbraran esa parte del sótano