Nunca le había agradado; pero tampoco le desagradaba en realidad.

Solo era el raro peluche parlanchín de Kurosaki, si le preguntaban a Uryuu Ishida.

Escandaloso, pervertido, alegre, dramático… era todo lo que el odiaba.

Pero aun así tenía una personalidad… agradable, sin importar lo raro que se escuche decirle "agradable" a un peluche. Total, desde pequeño su vida y sobre todo la social no eran muy normales que digamos. Y se sorprendía a si mismo pensando en un montón de tela y relleno de algodón como algo parecido a un amigo.

"Uryuu Ishida, tu sí que eres raro" Le solía decir su padre desde que recordaba. Y realmente no tenia forma de negárselo.

Pero, volviendo al peluche; siempre le había parecido de los más raro. No solo por el hecho de que hablara, si no por su forma de ser, su forma de hablar, hasta su forma de caminar era rara!! Sin olvidar como siempre menospreciaba los atuendos que el con tanto esmero le hacía. Maldito malagradecido…

Pero más raro, aun el día que comenzó a seguirlo.

No importaba que tanto tratara de esconderse, un bulto anaranjado que se mueve es bastante llamativo como para notarlo; pero él nunca le había querido dar importancia, ni hacer que el otro se supiera descubierto.

No solo era a su casa, si no a todas partes donde giraba un poco la cabeza y podía ver ese montón de fieltro.

Normalmente se sentiría molesto de tal acoso, pero viniendo de él era un tanto… divertido? Curioso? Lindo?

No quería sonar como una niña de escuela elemental; pero que un peluche te siguiera era bastante cómico en una adorable manera… Pero no lo diría en voz alta.

El problema era cuando, con el cuerpo de Kurosaki, lo espiaba muy mal disimulado. Que un humano te acose no es tan curioso y entonces es cuando se vuelve jodidamente irritante.

Ahora, se preguntaran; Como había pasado de un simple e inocente acoso a… la situación tan extraña que estaban justo ahora?

En qué momento, fue que le empezó a gritar a Kon por seguirlo? Y en qué momento lo dejo entrar en su apartamento para golpearlo?

Uryuu no lo recordaba, pero no era eso lo que le preocupaba.

Porque, después de mostrarle lo harto que estaba de que lo siguiera, y de que el peluche en cuerpo prestado le mostrara lo ególatra que era para sentirse taaaan importante como para merecer que lo siguiera; empezaron con agresiones física… y mira que tenía bastante fuerza el condenado. Y después empezaron a hablar; y de alguna manera la irracionalidad y energía de Kon comenzó a divertir a él cuatro ojos. Y la tranquilidad y delicadeza del otro comenzó a agradarle a Kon.

Ishida supuso que así fue como comenzó lo que él considera una extraña especie de amistad.

Sin embargo, el problema, no estaba ahí.

No sabe si culpar al alcohol, a la juventud, a la alineación de los astros; pero desde aquella cruel y fatídica noche, todo se volvió extraño. Y mucho.

Que un día te despiertes desnudo sobre otra persona desnuda, que a la vez resulta que tiene el cuerpo de tu colega pero en realidad es un alma modificada y tengas extraños recuerdos de la noche anterior que involucran gemidos, fluidos y vergüenza no es algo agradable, en opinión de Uryuu.

Pero aun así le paso.

E hizo lo que cualquier persona en su sano juicio haría: Gritar y romper cosas dañando lo más seriamente a la persona desnuda bajo a él.

Saco a un desnudo Kon en el cuerpo de Kurosaki de su departamento mientras el golpeaba su cabeza contra un muro.

No supo cómo pudo ver a la cara al verdadero Kurosaki al día siguiente en la escuela. O como puno no gritar cuando el de cabello anaranjado se quejaba de los moretones y laceraciones que tenía ese día su cuerpo.

Tampoco supo cómo es que no murió a causa de una ulcera cuando el cuerpo de Kurosaki volvió a su casa. Claro, con la condenada alma modificada dentro del.

"Tan mal estuvo?" Fue la pregunta que le hizo a Ishida cuando este le amenazo y agredió para que se largara. El ojinegro pensó; en aquello que tanto se obligaba a olvidar. Que si estuvo mal? No recuerda con lujo de detalles aquella noche, pero si recordada algo, que tristemente lo hacía era lo terriblemente bien que se sintió, y lo vergonzoso que era que él hubiera estado abajo. Pero eso es un detalle aparte.

Y la discusión llevo a una cosa, y luego a otro; que llevo a otra más.

Total, era joven, o no?

Y era completamente natural… o casi lo era.

Además, a Kon no parecía disgustarle para nada la idea, y seguramente a Kurosaki no le molestaba el uso de su cuerpo.

Solo quedaba la cuestión moral de Ishida; en lo enfermo que era acostarse con lo que parecía el cuerpo de tu mejor amigo –eso era lo que Kurosaki era… o no?- mientras era manipulado por un alma creada por los shinigamis que normalmente residía en un muñeco de fieltro.

Uryuu Ishida lo pensó seriamente por un momento…

Y no, no parecía molestarle.

O no demasiado.

Y eso nos trae a la actual situación de escapadas esporádicas que involucran gemidos, fluidos y ya no tanta vergüenza.

Total, es joven; y uno con una vida un tanto curiosa en la cual nunca se sabe cuándo va a morir. Mejor disfrutar mientras se puede; pensaba el de los anteojos.

-Entonces… empezamos?- Pregunto alegremente la cara de Ichigo; con esa sonrisa tan exagerada que el verdadero Ichigo nunca haría.

Uryuu salió de sus pensamientos parpadeando con elegancia

-Si, claro…- Decía mientras se recostaba sobre el cuerpo de Kurosaki; tumbándolo a este sobre la cama de su apartamento; y poniendo sus bazos a los costados de el pelinaranja aprisionándolo- Pero esta vez, yo iré arriba

La cara que en ese momento era de Konpaku palideció. Bueno, el era un peluche aventurero; dispuesto a probar nuevas cosas.

Pero cuando dijo arriba se refería a la posición, o era un "yo arriba, yo meto"?

La cara del cuatro ojos le resulto condenadamente aterradora en ese momento. Y sensual a la vez.

Solo esperaba que Ichigo no se molestara si al día siguiente le dolía al caminar.

o.o.o..o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Y fin… por ahora D8

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