Los chicos salieron de la Sala Común. Al llegar al aula de Transformaciones eran los primeros en llegar. La profesora McGonagall ya estaba ahí y los miraba al llegar. A juzgar por su cara, ella también había leído la noticia del periódico. Parecía algo ansiosa y miraba al techo como si hubiera una cámara grabando sus movimientos.

-Buenos días, profesora McGonagall

-Buenos días, señorita Granger, señor Potter, señor Weasley. Escuchen, tal vez este no sea el momento apropiado para esto pero… ¿han leído la noticia del Profeta de esta mañana?- la maestra parecía estar ansiosa, pues movían sus manos con nerviosismo y miraba al techo como si una cámara estuviera grabando sus movimientos.

-Si, lo hemos leído- contestó Harry con cautela- ¿por que?

-¿Que opinan?- dijo la profesora McGonagall como si esa fuera la reacción menos apropiada- ¿es que no dirán nada?

-¿De que? Estamos bien con eso…bueno, al menos hasta que leamos el libro. ¿Pasa algo?

-Pues a decir verdad no esperaba esa reacción tuya Potter: hubo un tiempo en que podrías jurar en que nadie te comprendía y te sentías con un gran peso encima. Obviamente eso termino cuando derrotaste al-que-no-debe-ser-nombrado pero no es de tu naturaleza el estar 'bien' cuando medio mundo sabe todo sobre ti.

-Simplemente creí que no hay nada de que estar enojado. Tampoco es que se hayan metido con mi vida perso…

-¿Ahora lo captas?- dijo la maestra como si le explicara alguna clase

-No…no lo creo…es decir, no creo que sepan ''todo'' sobre mi- pero ahora Harry estaba nervioso: la gente ahora sabría sobre sus ataques de enojo en quinto año, como en realidad escapó Sirius, la verdad sobre los horrocruxes (que nadie más que el y el profesor Dumbledore sabían), su beso con Cho…-Oh no, oh no, oh no

-¿Que te pasa Potter? Acaso hiciste algo que no deberías, aunque eso no sería nada raro

-¡No! Lo siento…no, no es nada, bueno…no, no es nada

-Eso espero. Y ahora que hablamos de esto, el profesor Dumbledore me pidió que te dijera que los tres tienen una cita con el esta tarde a las siete después de la cena. Naturalmente la señorita Weasley también irá. Creo que consiguió los libros y quiere empezarlos a leer con los protagonistas- dijo con una sonrisa

-De acuerdo, ahí estaremos ¿verdad?- añadió mirando a sus amigos. Ellos asintieron como si eso quedara fuera de discusión

Al darse la media vuelta vieron que el salón ya estaba lleno. La mayoría de los estudiantes se había esmerado en su arreglo personal. Todos miraban al trío como si estuvieran en frente de artistas de cine de mucho éxito.

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La clase ocurrió casi sin la más leve variación, al igual que el resto del día. Cuando pasaban por algún pasillo, los rumores no se hacían esperar, cada quién tenía su versión de los hechos, como ocurría siempre ante cada situación que ocurría en la escuela. Al caminar los alumnos hablaban a espaldas de ellos, algunos con admiración y otros no muy buenos. El más popular (y ridículo) de este tipo de comentarios era que ellos mismos eran J. K. Rowling y habían creado los libros para que los idolatraran los muggles.

Este comentario lo crearon los Slytherin, como es natural, y los únicos seguidores del chisme…fueron los slytherin. Así es, nadie creía que fuera malo el hecho de que los muggles supieran de Harry Potter, y ahora que habían tenido todo el día para pensarlo, la mayoría concluyó que esto podría significar que la unión entre los dos mundos podría ser definitiva.

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Harry, Ron, Hermione y Ginny estaban sentados debajo de un árbol cerca del lago negro. Al principio Ginny intentaba animar el ambiente hablando de quidditch, pero sus amigos casi no le ponían atención por estar tan sumidos en sus pensamientos.

-Oigan, se que es una gran noticia, pero ya hablaremos de ello con el director

-Lo sentimos- dijeron los tres a coro

-No puedo evitarlo, esa mujer sabe todos mis secretos

-Aún no hemos leído los libros, no creo que sea tan malo- dijo Ron, aunque no muy convencido- A ver Hermione, tu que eres experta en eso de los libros- dijo Ron mientras que Hermione gruñía de mal humor- ¿Crees que venga mucha 'información' ahí?

-Primero: no soy experta, simplemente me gusta leer- dijo Hermione. A Ron, Harry y Ginny se les escapo un bufido que claramente decía: esto no te lo creo- Segundo: depende de lo que te refieras con 'información'. Si quieres decir 'nuestra vida personal'…no lo sé. Quiero pensar que no. Aunque la verdad pienso que si viene la vida personal de alguien, es la de Harry- sentenció Hermione, y Harry no se sintió cómodo con eso.

-No creo que haya problema. De todos modos todos saben lo que a pasado con la vida personal de Harry. Los chismes aquí corren más rápido que nada- dijo Ginny mientras que su hermano le daba la razón. Harry se quedó más incómodo: significaba que todos sabían lo mal que le fue con Cho

-Entonces, todos saben todo de mí- dijo Harry tratando de sonar casual

-Si. Si te refieres a tu vida 'privada' si.

-Pero ahora lo sabrán más personas

-Claro. Aunque no entiendo por que te preocupa tanto. Hasta yo se lo de Cho- dijo Ginny sin rencores…hacia Harry

-Pues ahora me da igual lo que haya pasado con ella. Lo que no me gusta es que el mundo muggle sepa todo sobre mi, eso es todo- dijo Harry alterándose un poco, aunque no sabía por que.

-Cálmate Harry, nadie se está metiendo contigo- dijo Hermione, comprensiva

-Lo sé. Lo siento chicos

-¡Perdonado!- dijeron Ron, Hermione y Ginny y luego rieron

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Ya eran las seis de la tarde, el Gran Comedor comenzaba a llenarse de estudiantes que iban a cenar. Gente tan tranquila que aún hablaba de la noticia de esa mañana. Gente que comentaba lo que descubrieron en el tablón de anuncios de sus respectivas casas.

-Hola Harry, ¿ya has visto el tablón de la torre gryffindor?- preguntó Neville que estaba sentado solo en un extremo de la mesa de los Gryffindor al ver que Harry se sentaba en frente de él

-Hola Neville. No, no he entrado a la sala común- comentó Harry con curiosidad

-Habrá un viaje París para los estudiantes de 7° año. Es por motivos 'culturales' pero yo creo que son una especie de vacaciones. De pasada veríamos tus películas.

-Mmm…no me gusta como se escucha eso.

-Lo sé, es alucinante- comentó Neville, interpretando incorrectamente sus palabras

-Entonces, ¿un viaje a París?- dijo Harry tratando de ignorar el último comentario de su amigo

-Si, está planeado para finales de Diciembre para pasar allá el fin de año. Regresaríamos el 3 de Enero para comenzar el lunes el 2º trimestre.

-Veo que te has informado mucho- dijo Harry sonriéndole. Neville le correspondió la sonrisa. Se sonrojó pero continuó hablando:

-Toda la información venía ahí, yo sólo lo transmito.

-Yo creo que es genial. Un viaje…podríamos olvidar por un momento la escuela

-Lo sé, me encanta la idea. Mi madre era originaria de Francia.

-¿Era?- dijo Harry con un terrible frío recorriendo su espalda, recordando a la mujer que vio alguna vez en San Mungo.

-Si, cuando se casó con mi padre se nacionalizó inglesa. ¿Sabías que en un año saldrán ambos del hospital? Resultó que a una sanadora la identificaron como mortífaga, de esas que no tenían contacto con el señor Tenebroso pero que tenían ordenes, y como mis padres eran aurores, ella se comprometía a no curarlos y a tratar de sacarles información, pero al descubrirla, el jefe de otra sala del hospital la mandó a Azkaban y a mis padres les está aplicando un tratamiento con lo que se curaran en muy poco tiempo- Neville estaba muy emocionado al contar la noticia y Harry estaba muy feliz por la familia Longbottom, pues Neville merecía más que nadie esa experiencia

-No sabes lo feliz que estoy por ti Neville, en serio

-Muchas gracias Harry, esto no hubiera sucedido si no fuera por ti

-No es nada Neville, en serio

-¡Como no! ¡Si salvaste el mundo!

-Olvídalo. Era mi deber.

-Oye, ¿cómo le hiciste para derrotar al Señor Tenebroso?

-Luego te cuento, es una historia muy larga y quiero hacerle justicia. Ahora tengo que visitar al profesor Dumbledore por que consiguió los libros.

-Valla, bueno…hablamos luego, me cuentas como están ¿de acuerdo?

-De acuerdo Neville. Adiós

-Adiós

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Harry apenas llegaba a su cita con el profesor Dumbledore. De hecho Ron y Hermione ya estaban esperándolo impacientes junto a la fea gárgola que conducía al despacho del director. Al llegar Harry, ellos se sonrojaron un poco. Harry pensó que estaban teniendo un momento de intimidad, de esos que no cambiarías por nada.

-Al fin llegaste Harry, ¿que hacías?

-No lo interrogues tanto Hermione- dijo Ron aunque el también miraba a Harry con curiosidad

-Nada, fui a cenar y me quede hablando con Neville. Oigan ¿dijo la profesora McGonagall la contraseña?

-No… ¿que haremos?- dijo Hermione preocupada

-Busquemos a alguien; a cualquier profesor

-Mejor que valla sólo uno por si sale el profesor Dumbledore. Será mejor que valla yo- dijo Harry guiñándoles un ojo y al dar la media vuelta sus amigos estaban muy rojos y agradecidos con él

Harry se dirigió al gran comedor de nuevo. Ahí encontró al profesor Flitwick quien hablaba con la profesora Sinistra, del departamento de astrología.

-Disculpen

-¿Que hay, Potter? ¿Necesitas algo?- dijo el profesor Flitwick

-Si, quería saber si podían decirme la contraseña para entrar al despacho del director

-Claro, la contraseña es 'séptima estrella'- dijo la maestra Sinistra enfatizando la palabra estrella- ¿para que irás Potter?- dijo con mucha educación

-El director nos citó a Ron a Hermione y a mí a ver los libros, según nos dijo la profesora McGonagall.

-El primer capítulo es fabuloso Potter, no puedo esperar a que lo veas- dijo el profesor Flitwick con emoción. Algunos alumnos curiosos que por ahí pasaban miraban al profesor como incitándolo a seguir contando

-¿En serio? ¿Y de que trata?

-Solo te diré una parte: es un relato de tus tíos cuando apenas sucedió lo de tus padres. No puedo creer que alguien sea tan terco cuando sabe que la magia existe. Y tu tía es muy desconsiderada al negar a su hermana. En el libro decía que como no se hablaban desde hacía tanto tiempo, ella fingía no tener hermana. Es horrible que nieguen a una persona tan noble como tu madre.

-Valla, el libro es mejor de lo que esperaba. Pero si sabe detalles tan pequeños como esos me pregunto que no sabrá esa Rowling.

-Lo sé Potter. Para serte sincera no me gustaría estar en tu lugar- dijo la maestra Sinistra- No tengo idea de donde salió esa mujer. Al parecer nadie lo sabe.

-Bueno, tendrá que salir alguna vez ¿no?

-Eso creo. ¡Pero Potter! ¡Ya te hemos retenido mucho tiempo, tienes tu cita!- dijo la profesora con urgencia- Apresúrate, y espero tu trabajo sobre la constelación de Orión para mañana así que será mejor que te esfuerces

-Claro. Muchas gracias, hasta luego

Harry subió por las escalera, recorrió unos cuantos pasillos, esquivó a Peeves y al final llegó junto a la gárgola. Como venía corriendo, se resbaló un poco al frenar y Ron y Hermione ya estaban desesperados.

-¿Por que tardas tanto, Harry?- dijo su amigo con urgencia

-Lo lamento, el profesor Flitwick y la profesora Sinistra me contaban el primar capítulo del libro y no los podía dejar hablando

-Entiendo, pero ya lo verás tú mismo.

-¿Y cuál era la contraseña?- preguntó Ron

-'Séptima Estrella'- le contestó Harry mientras que la gárgola se movía para dar paso a las escaleras que conducían al despacho

Los tres amigos subieron por la escalera móvil de piedra para encontrarse con la habitual brillante puerta. Al tocar la puerta, un animado 'pasen' les comunicó que podían entrar.

El director estaba sentado en frente de su escritorio y miraba a los chicos con una mirada muy alegre. Harry miró alrededor y se entretuvo unos segundos viendo los artilugios de oro y plata que zumbaban y echaban bocanadas de humo sin parar antes de reparar que sobre la mesa estaban un montón de seis libros de atractivas cubiertas que mostraban en su portada un niño con pinta de travieso en diferentes situaciones que Harry reconoció inmediatamente como suyas.

Entre esas portadas alcanzó a ver una snitch dorada, un basilisco, a Buckbeack, al huevo de oro de la primera prueba del torneo de los tres magos, a un peligroso dragón que se erguía echando fuego, a la profecía del departamento de misterios y a el con Dumbledore mientras lo acompañaba a buscar al horrocrux (que al final resultó ser falso), entre otras muchas cosas.

Era increíble, era como una biografía, como si viera su vida dibujada en unos pesados libros y su vida escrita en páginas que ya habían leído millones de personas.

-Buenas noches, Harry, Ron y Hermione. La señorita Ginny debe estar por llegar ¿no es verdad?- dijo el director mirando fijamente a los ojos de los tres amigos

-Profesor, ella me dijo que tenía mucha tarea, así que no podrá venir- contestó Hermione

-Muy bien. Hubiera sido mejor que ella nos hubiera acompañado, pero no hay tiempo que perder- dijo el director abriendo el primer libro- A por cierto, les conseguí la colección completa, está detrás de ustedes, si tienen la amabilidad…- dijo el profesor Dumbledore. Ellos voltearon y vieron la urna donde estaba la espada de Gryffindor y junto a ella, en una estantería llena de libros, estaban cuatro paquetes nuevos con la colección. Se dirigieron a ellos y cada quién cogió el suyo.

-Muchas gracias, profesor- dijeron a coro muy sonrientes al hojear los volúmenes. Al observar el contenido, reconocieron muchas palabras que dijeron; sin quererlo, Ron y Hermione se mostraron interesados en las situaciones en las que ellos no aparecieron; y Harry, al pasar las hojas rápidamente, su subconsciente le ayudó a recordar muchas cosas que habían pasado hace ya tantos años.

-¿Listos? Espero que no se molesten, pero ya he adelantado unas cuantas cosas.

-No pasa nada, es grandioso profesor- dijo Harry con una sonrisa como de un niño en navidad. Sus amigos y su director lo miraron con ternura.

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