Muchas gracias por sus comentarios en verdad se los agradezco.

Durante la encuesta que hice en mi perfil este fue el primer género mas votado así que espero que lo disfruten y agrade la historia.

La idea surgió de leer acerca de la novela China A Fairy Tail in Wonderland, debo admitir que me gusto mucho esa pequeña reseña, pero lo malo es que esta en chino y sin ningún subtitulo, así que tomando lo que leí decidí hacer esto.

Espero les guste

Problemas…Problemas y mas problemas

Aun caían algunas gotas que resbalaban por el parabrisas del auto y el cielo comenzaba a despejarse dejando ver el cielo estrellado y las luces de los faros comenzaban a ser prendidas.

La chica miraba con asombro todo a su paso, aquello era algo por lo que no estaba preparada y sacaba de vez en cuando expresiones de asombro como un niño durante un paseo después de un largo encierro.

Aunque el rubio no la estaba pasando muy bien que digamos, para empezar el detener la hemorragia que no parecía detenerse no después de varios intentos por borrar las imágenes de la chica bajo la lluvia.

No sabia que hacia en aquel lugar, solo recuerda haber visto un halo de luz que parecía caer y sin poder contenerse se dirigió al lugar donde desaparecía.

Poco después comenzó a llover con fuerza sin aviso alguno y al llegar al lugar donde la luz desaparecía se encontraba ella, varios tipos la miraban con lujuria alrededor de su figura sobre el suelo.

—Creo que fue el destino quien me llevo hasta ella de lo contrario habría ocurrido una desgracia —– se decía convencido de que había hecho bien.

Pero lo que le molestaba era que ella seguía insistiendo en que era una especie de Diosa, y por supuesto que no podía creer algo como eso, no en plena época de modernidad donde todo tiene una explicación para todo.

Tal vez se trataba de una manera de protegerse debido al la impresión, o era una pobre alma castigada que era explotada por algún pervertido.

Respiro mas tranquilo, la verdad nunca dejaría a nadie en problemas y el llevar a esa chica a su departamento tal vez no era una buena opción pero no pensaba en otra cosa.

Con lo terca que estaba seguramente terminaría en algún otro sitio y quien sabe como terminarían las cosas.

Pero solo de recordar lo difícil que fue que se colocara el cinturón de seguridad, era peor que un niño ya que insistía en que no quería ser atada a nada, al monstruo mecánico que este podía devorarla.

No sabia si reírse por ese comentario pero si continuaba moviéndose de aquel modo era peligroso llevarla en auto sin el cinturón.

No convencida acepto dejarse colocar el cinturón pero aun continuaba moviéndose, aquello era peor puesto que acepto colocarse la chamarra del chico y la ropa ya se había secado, mas para su tranquilidad, pero el rebote continuo de aquellos pechos sobre su rostro de nuevo enrojecido solo hacían que su problema siguiera.

—Cielos por que tenía ese tipo de suerte de encontrar una chica así, era bonita y el cuerpo que tenia sin duda era algo que muchas envidiarían, pero era…rara.— se repetía para sí, al ver como estaba fascinada por cuanto veía encogida sobre el asiento sosteniendo sus piernas con sus brazos.

No podía evitar mirarla por que le daba esa impresión de que no mentía, pero era algo ilógico.

Ella volteo al sentir la mirada, sonreía dulcemente y los cabellos que salían de su peinado le daban un aire distinto, no sabia que era pero lo tenia.

—-Kyubi-Sama de seguro los dioses no me han abandonado por completo al enviarte en mi auxilio—

—-¿Qué? Yo no soy ningún Zorro—

—-Pero…tus marcas en tu rostro —– llevando sus dedos al rostro del chico que sentía erizársele la piel al contacto con aquellos delicados dedos, en contraste con el recuerdo de su niñez se maldecía por haber hecho semejante cosa de niño.

En un juego de su infancia, se sentía un ser muy poderoso marcando su rostro con marcas de un demonio, claro que término en el hospital y aun con los años y algunas leves cirugías aquellas cicatrices quedaron de aquel modo, parecía tener bigotes que causaban la burla de muchas personas.

Pero a la chica parecían gustarle ya que se acercaba lo más que podía por el cinturón continuando acariciándolas y agradecido haberlo hecho ya que de lo contrario no podría seguir conduciendo.

Pero lo primero que tenia que hacer era quitarle esa ropa a la chica o sus problemas seguirían creciendo.

—-No soy ningún Kyubi ya te dije que me llamo Naruto…Naruto Uzumaki —– decía molesto mas por como las cosas se tornaban para su cuerpo.

Dejo de tocarle y le miro de nuevo sin comprenderle por completo, inclinando su cuerpo lo mas que podía apretando uno de sus pechos por la fuerza del resorte del cinturón, el cual no pasaba desapercibido por el rubio que volteo al frente de inmediato.

-Mirada en el camino…no la quites del camino.-

—-Pero…eres un Kyubi —– decía convencida de lo que veía.

-Cielos debo llegar pronto o esta chica no se da cuenta de lo que está haciendo —– comenzando a acelerar para llegar lo mas rápido posible.

Agradecido tanto a los cielos por llegar a su agradable y descuidado departamento, se deshizo de su cinturón abriendo de golpe la puerta

—Naruto-Sama…no deje a Hinata aquí con el monstruo de metal —– mientras jalaba el resorte tratando de liberarse

Miro con su respiración que se agitaba cada vez más

-Rebotan…acaso pueden rebotar así…-

—-Naruto –Sama —– cada vez más suplicante

—-Bien pero deja de moverte lo prometes —– mirando como afirmaba la chica y solo rogaba que así fuera ya que la chamarra había quedado tirada y el vestido levantado de varias partes por los movimientos retorcidos que la chica continuaba haciendo.

Se acerco con cuidado para desabrochar el cinturón pero sus dedos torpemente podían debido a los nervios, no podía creer en los grandes atributos que tenia la chica y que esta no se inmutara o sospechara de lo que provocaba en el.

—-Por fin —– decía bastante cansado

La chica al verse liberada salio corriendo pasando sobre el mirando el lugar donde habían llegado, tirado sobre el asiento el chico que de nuevo había visto algo que no deseaba en aquel momento.

-Tiene que ser una broma…una broma-decía mientras se llevaba las manos a su rostro enrojecido.

—-Naruto-Sama este es tu hogar —– inclinándose para ver al chico dentro del interior del auto.

—-Deja de inclinarte por favor…. —-suplicaba tapándose los ojos sin levantarse del asiento.

Salio y miro a esta chica que le estaba volviendo loco, un nuevo respiro y le indico que le siguiera ya que prefería tener la vista en frente y no detrás de ella.

El ascensor le causo un gran miedo y se negó a entrar, como comenzaba a llamar la atención tuvo que subir las escaleras, lo bueno era que solo eran ocho pisos.

—-Naruto-Sama… ¿podría cargarme?—

— ¿Por qué…quien no quiere tomar el ascensor?

—-Pero…hay muchos monstruos demasiado raros…me dan miedo—

—-¿De verdad…?porque siento que no es cierto—

—-Pero es verdad, ya te dije que los dioses no mienten—

—-Si…ya me has dicho cientos de veces que eres una diosa, pero acaso tienes poderes o algo así—

Espero a que esta respondiera pero volteo a ver que se había detenido con un semblante demasiado triste

—-Es que…ahora…solo soy una desterrada —

—-Desterrada, tus afamados dioses te echaron de tu hogar —– lo dijo más a burla pero la chica no lo percibió de ese modo, ella asintió tratando de contener las lágrimas.

Bajo los escalones y le indico que subiera a su espalda pero al ver que no lo hacia se levanto al ver la expresión de duda de la chica

— ¿Que pasa, no querías que te cargara?—

—Si…pero esa no es la forma de llevar a ninguna chica—

—Cielos es eso o continúa subiendo por tu cuenta—

— ¡No! está bien —– no convencida del modo pero el cansancio le hacia aceptarlo.

Continúo subiendo los escalones pero después de un rato pensó que tal vez no fue una buena idea, sentía sobre su espalda los grandes pechos de la chica moverse con cada escalón, y sus manos sostenían los suaves glúteos de la chica.

-Por que no se acomodo mejor, a este paso la chica me va a matar y eso que no ha pasado más de una hora de conocerla— pero los movimientos que hacia para acomodarse solo alentaban los pasos del rubio.

—Por fin— -decía mientras bajaba a la chica que le miraba con una sonrisa esperando a que el hiciera algo ya que lucia bastante cansado.

Su departamento era pequeño, no muy grande, un comedor, un baño y una recamara eso era todo lo que aquel lugar podría ofrecer, deseaba poder tomar un baño de agua helada en aquel momento pero ni con la lluvia había tenido cambio alguno.

—Naruto-Sama ¿se siente mal?—

De nuevo la cercanía del cuerpo de la chica que le miraba con aquellos hermosos ojos color plata, se alejo para evitar un nuevo accidente y se refresco la garganta.

—D…Debes tomar un baño o enfermaras—

—Como diga Naruto-Sama…hay alguna fuente por aquí —

Le miro arqueando una ceja por que no dejaba de burlarse de su criterio

—Ven —– guiándola hacia el baño, abriendo las llaves de agua e indicándole cual era la del agua fría y cual la caliente, los jabones y todo lo que necesitara para bañarse.

La chica miraba asombrada todo aquello sin creer de todas las maravillas que el Sr. Kyubi le ofrecía.

—Oh Kyubi-Sama su amabilidad y poderes son grandes—

—-Deja de decir esas cosas y báñate de una vez —– cerrando la puerta antes de que se ocurriera quitarse la ropa frente a el.

Tomo una toalla y se comenzó a secar el cabello mojado, tampoco quería enfermar el.

—-Diablos que es lo que estoy haciendo, esto ha sido un error, nunca debí de traerla —– pero el timbre de la puerta le regreso de nuevo acercándose a ver de quien podría tratarse en aquel momento.

Sus ojos se abrieron de golpe al ver a la persona que le miraba sonrientemente

—-Vaya Naruto te agarro la lluvia —– la chica pasaba ante un rubio totalmente sorprendido.

—-Sakura-Chan… ¿qué haces aquí?—

—-Vaya esa es la forma de recibirme, yo preocupándole por ti y todavía tomándome la molestia de venir a pesar de la lluvia —– decía muy molesta la chica.

—-No es eso…es solo que no creí que vinieras—

—-Lo siento, tienes razón discutimos pero he pensado muy bien las cosas. —

— ¡¿De verdad?!—

—-Si…yo —

—-¡Naruto-Sama! —- la chica se arrojaba sobre el rubio que solo sentía el cuerpo mojado caerle encima

— ¡¿Qué diablos haces Hinata?!—

— ¡Naruto-Sama! el agua cambio a caliente mire como quedo mi piel mostrándole principalmente los pechos enrojecidos por el agua.

—Con…que…Naruto-Sama…cielos y pensé que eras diferente y solo resultaste uno más del montón—- Sakura miraba furiosa la escena

— ¡No Sakura espera no es lo que crees! —- sin poder levantarse mientras Hinata le sujetaba con fuerza

—-Como si me lo fuera a creer con razón no te alegro el verme—

—-No es eso déjame explicarte—

—-No tienes que decirme nada, que la pases muy bien con tu zorrita—

—-No soy zorra soy una diosa —– Hinata un poco molesta por la comparación

—-Que te crees para decirme algo, seguramente te trajo de alguna esquina y llamándote diosa…cielos no quiero ni imaginar lo que han estado haciendo aquí, eres de lo peor no quiero saber de ti por el resto de mi vida—

—-Deja de gritarle a Naruto-Sama…tu debes ser algún tipo de hechicera que atenta con el Sr. Kyubi—

—-De que hablas idiota, será mejor que dejes de meterte en los asuntos de los demás—

Naruto no parecía desear levantarse, como había terminado todo aquello la chica por la cual siempre ha estado enamorado y que parecía aceptar su propuesta estaba discutiendo con la chica rara que había conocido, la cual estaba totalmente desnuda y muy enojada con Sakura.

El fuerte golpe de la puerta dio por terminado la discusión

—-Naruto-Sama no tiene de que preocuparse ya se ha ido la mala Hechicera —– arrodillándose para quedar sobre sus brazos y rodillas en parte de su cuerpo la cual sonreía feliz de haberle salvado.

—-Tu…—bastante molesto dispuesto a sacarla de su departamento en aquel momento.

—-Naruto –Sama no debe temer Hinata le protegerá de aquella mala mujer—

—-¡ ¿Por qué?! — gritaba al ver que Sakura se había ido muy molesta y Hinata continuaba sobre el totalmente desnuda y mojada, sus ojos se abrieron a todo lo que daba, era como la escena de aquella ultima película que había visto pero no le agradaba el papel de protagonista.

K.O

De nueva cuenta caía con una nueva hemorragia y la chica que seguía apretándole preocupada de la herida que no cerraba.

Aquello solo era el principio de sus problemas.

Espero que les haya gustado y ahora si nos vemos la semana que viene.