Capítulo 2: Estas irritándome
Luego de la clase de transformaciones Andrómeda se dispuso a caminar hacia la orilla del lago, donde había quedado encontrarse con Bella y Cissy. Al llegar, sólo se encontró con la rubia, quien le dedicó una sonrisa que dejaba lucir sus finos rasgos y resaltar sus ojos que esa mañana se veían de un azul intenso y brilloso.
Su hermana la miró con sospecha frunciendo el ceño, y algo parecido a alegría se asomó en sus intensos ojos negros que le brindaban comprensión. Andrómeda tenía el don de descubrir a la perfección los sentimientos de las personas con sólo mirarles a los ojos, al igual que se daba cuenta si le mentían o no. Algo que había heredado de su abuelo paterno Pollux Black. No necesitaba hacer uso de la Legeremancia, gracias a su don, que muchas veces le ayudaba a entender a los demás y ayudarles cuando ellos mismos se veían derrotados.
Cissy se sintió obligada a mirar hacia otro lado para romper el vínculo visual que se creó entre ellas, y al elevar nuevamente el rostro, su expresión había cambiado por una menos jovial y tan seria o más aún que una estatua. Desde pequeñas les habían inculcado a las tres que si no querían verse indefensas frente a sus enemigos, NUNCA debían mostrar sus sentimientos, esa era una tonta acción muggle. Aunque su hermana ya la conocía y no podía mentirle de ningún modo.
- Y… ¿Cómo se ha despertado Lucius hoy? – Dijo mirando de reojo a su hermana que enrojecía, aunque era difícil notarlo, en su piel tan pálida apenas se elevaba su color a normal. Se rió dándole unas palmaditas en el hombro a la rubia que la miró con desprecio por ese acto tan muggle. – No te preocupes hermanita, sé lo que ha pasado, no soy estúpida, y no tiene nada de malo que me lo cuentes, soy como una tumba, lo sabes.
- Em… Bueno… No pasó nada en verdad… más allá de lo cotidiano. – Dijo aún seria, pero mucho más relajada. Se dio cuenta que su hermana la había pillado, así que no tenía ningún sentido seguir fingiendo.
- Cissy… ¿Me estas hablando enserio?, ¿estuvieron toda la noche juntos y no pasó… nada?
- No pasó a mayores. Es que realmente no estoy segura de que no esté con ninguna otra al mismo tiempo que con migo, y no quiero ser solo "una mas de su lista".
- Bueno hay que reconocer que su fama no es por nada… pero no sé como logras abstenerte de esa forma, no me vallas a decir que no te mueres cuando te besa, o te susurra al oído, o te acaricia, porque no te creería.
- Sabes, creo que es más fuerte mi orgullo, y de alguna manera eso hace que él me desee más. – Dijo con insinuación y ambas rieron a carcajadas – De todos modos creo que si no hubiese sido porque el idiota de Rodolphus nos interrumpiera, algo habría sucedido.
- De seguro se peleó con Bella como de costumbre, no se por qué el pobre se sigue empeñando en conquistarla, se nota a leguas que Bella no quiere saber nada con él.
- Hablando de ella… ¿Dónde demoños se ha metido?
0oo0o0o0o0o00oo0o0oo0o0o0oo0
Bellatrix se levantó muy temprano esa mañana, por algún motivo no podía dormir, sentía que algo la incomodaba constantemente se pusiera en la posición que se pusiera, deba vueltas y vueltas hasta que se sintió completamente tonta enredándose en las sábanas y prosiguió a correr las cortinas de su cama. Lo que no calculó bien fue la salida, ya que no se molestó en desenredarse primero, cayó provocando un gran estruendo en la habitación. Tirada boca abajo en el suelo y con los pies aún enrollados en la sábana, lanzó un suspiro cansino y se paró por fin para salir de ese maldito cuarto.
Al bajar los escalones para ir a su sala común se encontró que para su desgracia no estaba bacía. Parece que Rodolphus tampoco pudo conciliar el sueño. "Hay Merlín, ¿puede ser que no me pueda despegar de éste estúpido un segundo? Si me viene con otra escenita le lanzo un cruciatus" Pensó revoleando los ojos en señal de aburrimiento, trató de hacer el menor ruido posible para poder salir de la sala sin que él se diera cuenta, pero al parecer la estaba esperando.
- Bella.
- Oh… No te había visto – Dijo sin preocuparse por disimular su expresión de desinterés.
La muchacha atinó a seguir su camino y marcharse lo antes posible para no caer en ese agujero sin vida que le profesaba aquel chico. Siempre tan bobo, pidiendo disculpas cuando difería en alguna opinión con ella y dándole la razón en todo. Bella no entendía cómo podía sobrevivir en Slytherin, todos allí eran tan autoritarios y con actitud de ser amos del universo, y él, en cambio tan inseguro de si mismo e insignificante. Lo único que ella veía de Slytherin en él era su astucia para evadir preguntas y su inteligencia, pero fuera de eso era la persona más aburrida del mundo, salir con él era pura rutina. Por estas razones es que Bella lo evitaba cada vez que podía.
- Bella, espera quiero hablarte – La tomó por el brazo y la dio vuelta para mirarla. Luego comenzó a decir. – Lo siento… - Pero se detuvo al ver como la chica repetía sus mismas palabras en una exagerada mueca, como haciéndole saber que "esas" se las sabía de memoria.
- Estoy ocupada Rodolphus. Si no tienes nada mejor que decirme, al menos algo que no sepa. Hazme el favor de soltarme de una buena vez y dejar de hacerme perder el tiempo.
Soltándose de un tirón Bella salió por la puerta de la mazmorra. Dejando a un confuso Rodolphus atrás.
Se dirigió a la biblioteca dándose cuenta de que era demasiado temprano para ir a desayunar. Buscó entre una fila de libros uno en especial que ella se había encargado de esconder muy bien después de robarlo en una tienda de Hogsmeade unos meses atrás. "La oscuridad a través de los tiempos. Hechizos, pociones y maleficios imperdonables" era el título del libro. Se sentó en un lugar apartado y escondido de los ojos curiosos y siguió leyendo desde la página en la que había quedado.
Se introdujo en su lectura, anotando cada tanto, en un pergamino algunos hechizos que le interesaba aprender. Ése era su ante-último año en la escuela y creía que en su larga carrera no le habían enseñado nada interesante, por eso decidió buscar ella misma cosas que le sirviera aprender realmente, según su criterio.
Cuando su estómago crujió sonoramente, guardó el libro detrás de la estantería y se dirigió al Gran Salón para desayunar. El lugar estaba abarrotado de alumnos, así que se sentó en el único lugar que encontró en la mesa de Slytherin, al lado de la pesada de Romualda Hooch.
- Bellatrix… siempre con tu expresión de felicidad eh… - Dijo con una sonrisita burlona. Aunque después se arrepintió de haber hablado por el maléfico gesto que le dedicó la muchacha.
- Romualda, tu siempre agradando a todos con tu presencia… ¿Ya contaste cuantos granos nuevos tienes hoy?, yo ya perdí la cuenta.
La muchacha que era realmente horrorosa con tantos granos, se ve que era algo… susceptible con ese tema, porque su expresión se arrugó tanto que hasta se podría pensar que los granos se juntaban para formar uno más grande.
Algunos alumnos de su mesa que la escucharon se rieron animadamente y la muchacha malhumorada se levantó y se fue.
- ¡¿Quién es la que tiene expresión de felicidad ahora, eh?! – Gritó Bella, provocando que la aludida trastabillara con la alfombra.
- Jajaja… Muy bueno Bell. Ahora sí que esa tonta se la pasará llorando el día entero. – dijo una voz que se sentaba a su lado. Leonel Fortus ocupó el lugar que Hooch había dejado.
- Esa pendeja ya me tiene cansada con sus comentarios, me trae sin cuidado lo que dice, pero si algo "es realmente molesto", es que te persigan con estupideces todo el día. – Remarcó las últimas palabras mirando a Rodolphus que se sentaba unos lugares más allá, y éste haciéndose el galán inclinó la cabeza en señal de agradecimiento como si Bella le hubiese dedicado un cumplido. Algo que definitivamente hizo rabiar a Bella.
- Estoy totalmente de acuerdo. – Miró también a Rodolphus, el cual no se mostró tan amistoso como antes. – Cuando termines de desayunar porqué no me acompañas a dar un paseo, así nos alejamos de toda esta gentuza. – No había logrado que su hermana menor se fijara en él, pero a ésta la tenía que convencer si o si.
El ojo de Rodolphus titilaba en un pronunciado tic, y su vena yugular parecía a punto de estallar.
- De acuerdo… No tengo asignaturas hasta después del almuerzo.
- Bien… Nos vemos en el hall de entrada. – Y le guiñó un ojo al enfurecido Rodolphus antes de marcharse.
- ¡No estarás pensando ir con él, ¿verdad?, lo que faltaba, te niegas a hablar unas simples palabras con migo pero aceptas salir a caminar con el tarado de Fortus!
- Ese es el problema, Rodolphus. Siempre son simples palabras con tigo, repites una y otra vez "lo siento", eres cobarde, inseguro y aburrido. – Le dijo sin sentimiento ni expresión alguna, la verdad era que le traía sin cuidado ofender o no a Rodolphus ya estaba harta de él. - Sin agregar que me tratas como algo frágil e indefenso, que por si no te has dado cuenta no soy. Soy capaz hasta de matar, torturar o destrozar cualquier cosa que se interponga en mis objetivos. Si no te quedan claras esas simples palabras, Rodolphus, mejor olvida seguir intentando con migo.
Bella se levantó y cruzó la puerta del Gran Salón rápidamente, dejando a Rodolphus con la boca entre abierta, sin habla, y a todo Slytherin riéndose de él.
El chico colorado como un tomate cerró su boca y se dispuso a terminar su desayuno. "Con que soy cobarde y aburrido ¿no?, si eso es lo que quieres Bellatrix, que te trate como a un costal, ya verás de lo que es capaz éste inseguro de sí mismo" pensó para sus adentros y en su rostro aún algo enrojecido se dibujó una sonrisa perversa.
Queridos lectores :D
Bueno disfruté mucho escribiendo éste Chap. En especial. Cuando lo releí me causó mucha gracia la forma torpe en la que se levantó Bella… pero bueno, recordando que aún es adolescente, éstas cosas suelen pasar (por lo menos a mi ¬¬)
Y ¡dios! Que pesado que se torna Rodolphus, yo también lo mandaría a la mierda. ¿Qué será eso tan grandioso que preparará ahora?… seguro alguna estupidez.
¡Bueno espero que les haya gustado! Y déjenme sus comentarios XD
"Aprieten el GO" ;)
Drome Black.
