Tokio, Japón

Septiembre 19, 2008

-¡Sopla las velas Hina!- gritaba mi madre

Mi tía Hinoko, mi mamá y mi hermano me rodeaban, el fuego vivaz y parpadeante se movía en ondas irregulares frente a mí, llevaba ya cuatro semanas continuas con gripe, pero nada arruinaría mi décimo cumpleaños, me incline hacía el pastel de chocolate blanco y entube mis labios para soplar las velas, pero inmediatamente unas ganas de sacar mi organismo por la boca se apoderaron de mi cuerpo, comencé a toser sin control durante unos segundos, una vez me estabilice observe como mi madre, mi tía y mi hermana me miraban horrorizados, mire hacia abajo, la crema blanca del pastel se encontraba salpicada con pequeñas manchas rojas, lleve mi mano hacia mi boca, en donde sentí una sustancia tibia y pegajosa, sentí el sabor metalizado de la sangre en mi labios, y cuando mire mi mano; esta se encontraba llena de ese líquido rojo y espeso, inmediatamente me llevaron al hospital

Tokio, Japón

Septiembre 19, 2009

-¡Feliz cumpleaños!- gritan a la par

Sonreía a pesar de que la cánula [un tubo transparente conectado a mi nariz] impedía que mis mejillas se expandieran.

-Te vez preciosa Hinata- dijo mi primo

Sabía que era mentira, sabía que me veía nefasta, con la piel pálida y fría, mi cara huesuda pero al mismo tiempo inflamado, esas enormes ojeras negras y esos labios amoratados y agrietados pero lo más notorio era mi falta de cabello, parecía más muerta que viva, pero apreciaba su intento de subirme el ánimo.

Tokio, Japón

Enero 15, 2010

Me ahogaba, podía sentirlo, el doctor le susurraba a mi madre que era mejor desconectarme, ella sollozaba, lo veía a través de la pequeña ventana de la puerta, ella entro con su mejor sonrisa; pero en mi mundo, en el mundo de cancelándola, las sonrisas ya no son más sonrisas, son ese delineador que te tienes que poner antes de salir, para que los demás no se den cuenta de que estuviste llorando. Una vez estuviera muerta, sabía que el único tesoro de mi madre sería Hanabi.

Estados Unidos.

Octubre 23, 2012

Me habían trasladado a América para tratamientos más avanzados, por este "milagro milagroso" sobreviví al tratamiento estos dos años, mi cabello por fin estaba creciendo, ahora lo tenía cortado a lo paje, mi madre firmaba unos papeles para que yo por fin pudiera salir del hospital.

-Ahora serás feliz linda- promete mi madre- Lastima que hayas sufrido tanto para conocer la felicidad

-Todos quieren felicidad sin dolor- respondo- pero no se puede tener un arcoíris sin un poco de lluvia

-Tú y tus metáforas

Por fin era libre, no: libre no, desencadenada, nada en este mundo es libre, hasta los pájaros están encadenados al cielo.