{{Este fic participa en el reto "En honor a la Literatura" del foro "Canciones del Antiguo Berk".}}

"El tesoro del castillo de Berk "

Un FanFiction de Como Entrenar a tu Dragón, con centro y homenaje en la literatura gótica.

Disclaimer: los personajes pertenecen a Cressida Cowell y DreamWorks, así como a todos sus respectivos dueños: yo solo los tomo un rato para compartirles la historia que inventé.

Nota de la autora: los personajes que usaré para este fic serán Tuffnut y Ruffnut Thorston (Brutacio y Brutilda en Hispanoamérica, Chusco y Brusca en España). Sin embargo, yo soy de México, por lo cual he vivido oyendo los nombres de Brutacio y Brutilda, así como los demás nombres que se mencionen; solo hago la aclaración por si los dragones xd.

Nota 2: volvemos a ubicar la historia entre la primera y la segunda película.

Un poco sobre la narrativa gótica: El adjetivo gótico deriva de godo, y, en efecto, en el contexto de este subgénero literario, gran parte de las historias trascurren en castillos y monasterios medievales. En sentido estricto, el terror gótico fue una moda literaria, de origen fundamentalmente anglosajón, que se extendió desde finales del siglo XVIII hasta finales del siglo XIX, como reacción al Racionalismo. En la literatura de terror moderna los viejos arquetipos no desaparecieron totalmente. El movimiento gótico surge en Inglaterra a finales del siglo XVIII. El renacimiento del gótico fue la expresión emocional, estética y filosófica que reaccionó contra el pensamiento dominante de la Ilustración, según el cual la humanidad sería capaz, solo en uso de la Razón, de llegar a obtener el conocimiento verdadero y la felicidad y virtud perfectas; aunque el Romanticismo demostraría que tan insaciable apetito de conocimiento dejaba de lado la idea de que el miedo podía ser también sublime.

-: ¡A leer! :-

Muchas eran ya las historias que venían del enigmático castillo con el que contaba Berk. El ancestral edificio estaba ubicado a varios kilómetros del lugar donde Hipo había visto por primera vez a Chimuelo, era una estructura muy muy vieja, pero la cantidad de años que tenia no era nada comparada con la cantidad de leyendas que circulaban por Berk debido al castillo. Los niños desde siempre habían crecido escuchando relatos místicos acerca de un místico tesoro que se escondía en el pilar central del castillo, pero desgraciadamente, nunca nadie había salido vivo de ahí. En tiempos en los que la isla necesitaba las riquezas que podía traer el castillo, habían entrado grupos de entre 10 y 20 guerreros armados, pero la anciana Gothi ya eran muchas las veces en las que había insistido que ese castillo estaba maldito, había sido usado para el asesinato de muchos dragones, y según se rumoraba, incluso los reyes de ese mismo castillo habían sido asesinados en él.

Lo que hoy traía a un par de vikingos a pocos minutos de la medianoche hasta las faldas de la montaña donde se levantaba este imponente edificio era lo mas usado entre los jóvenes para cumplir con una promesa de la que luego se arrepienten: una apuesta. Esa misma tarde, hace apenas dos horas, se había desarrollado un interesante debate entre un grupo de amigos acerca de las leyendas que se contaban del castillo que de pequeños bastaba para atemorizarlos...

: Brutilda, recuerdame cómo llegamos aquí -. Le pidió Brutacio a su hermana gemela, mientras descendían de su dragón de dos cabezas.

: Pues bueno, a ver... -. Le respondió la hermana haciendo memoria:

=="Flashback"==

:¿Serán ciertas las leyendas del castillo de Berk Astrid? -. Preguntaba Patapez a su circulo de amigos, mientras comían algo en la casa del jefe de la aldea —Cuando era niño mi mamá me contaba una historia de un tesoro que era custodiado por fantasmas y monstruos y...-.

: ¿...Y tu mamá en tanga? -. Le interrumpía Patán mientras se sentaba al lado de Astrid —Por favor Patapez, esos son solo cuentos para bebés, nunca han sido ni serán reales, ya acéptalo -. Le respondía, restándole importancia.

: No lo sé, yo me pregunto ¿por qué nadie se atreve a entrar ya? -. Respondió Astrid contestando a la pregunta dirigida a ella —Es cierto que en un principio se intentaba llegar a sus profundidades, pero luego se dejó de hacer, creo que porque las investigaciones... -.

: ...Salían mal -. Completó Hipo mientras entraba a la sala de estar donde estaban sus amigos —La ultima que se realizó fue cuando tenia ¿12? Sí, doce años. Se envió un gupo compuesto por 15 personas, pero solo 10 de ellas salieron vivas, y no quisieron hablar nada sobre lo que habia sucedido -. Explicó Hipo a sus oyentes, recordando lo que alguna vez le dijo su padre, que en estos momentos estaba en algún lugar de Berk.

: ¿Pero y lo del 17 de noviembre? -. Preguntó Patapez con curiosidad —: Mi abuelo decía que en ese día salían fantasmas del castillo, ¡y se llevaban a las personas! Las secuestraban, se las comían y, y... -. Tartamudeó el chico.

: ...Y las enseñaban a pintar color morado a los escregutos de cola explosiva -. Añadió Patán mientras daba un descomunal bostezo.

: ¿Qué pasaba el 17 de noviembre? -. Preguntó Brutilda mientras jugueteaba con un mechón de su cabello.

: ¿¡No lo recuerdas!? La abuela nos contaba que ese día NO debíamos salir ni acercarnos al bosque, porque salían los fantasmas del castillo a buscar víctimas-. Le recordó su hermano Brutacio, mientras movía sus dedos como si fueran arañas que intentaban atacar a su hermana.

: ¡Lo ven! No soy el único que sabe que ese día está maldito -. Exclamó Patapez.

: Nadie ha dicho que esté maldito inútil, están diciendo que se contaban muchas leyendas -. Le explicó Patán con gesto de arrogancia.

: Pues para despejarnos de dudas, deberíamos ir a ver que hay en ese estúpido lugar y ya está -. Sugirió Brutacio.

: Pero eso es peligroso, por algo se dejo de intentar irrumpir en él -. Les recordó Astrid —Yo no voy a jugar a juegos de niños curiosos -. Agregó.

: Yo tampoco iré, no necesito hacer imprudencias con mi padre detrás de mí todo el día, creo que con los planes que tengo ya h hecho suficientes -. Respondió Hipo, mirando discretamente a Astrid.

: Bueno, ¡Entonces vamos Patán, Brutacio y yo! -. Exclamó triunfante Brutilda.

: ¡Eh! Nadie me preguntó si quería ir -. Recordó Patapez.

: De acuerdo ¿vienes? -. Preguntó Brutacio empleando el tejo con que se le habla a un niño de cinco años.

: No... No gracias yo... -. Respondió Patapez con miedo, pensando que nunca le ofrecerían ir, y tampoco quería arriesgase a ver los fantasmas que atemorizaron su infancia.

: Y creo que yo tampoco voy -. Aclaró Patán para sorpresa de todos —¿¡Qué!? No me miren así. Yo también tengo suficientes problemas para meterme en más-. Agregó, aunque su tono de voz dejaba claro que sentía más miedo que el miso Patapez.

: Pues bueno, supongo que queda entre ustedes gemelos -. Les respondió Hipo mientras se ponía de pie —¿Qué dicen? ¿Irán? -.

Los gemelos intercambiaron una mirada cómplice, preparados para sortear el peligro que se les pudiera enfrentar

: ¡Claro! -. Respondieron al unisono, mientras alzaban los puños en señal de una victoria aun no lograda.

: Por cierto ¿Qué día es hoy? -. Preguntó Patán por curiosidad y por cambiar del tema de su sorprendente cobardía.

: 16 de noviembre, y faltan dos horas para la media noche -. Respondió Astrid, sin caer en la cuenta de lo que estaba diciendo.

: Pues bien. Voy a buscar los archivos de mi padre sobre esas expediciones -. Les dijo Hipo mientras se ponía en pie —Les ayudarán de mucho supongo-. Les dijo el muchacho sin mucha convicción.

=="Fin del Flashback"==

... Y así fue como terminamos aquí con los planes del papá de Hipo. Al final tenían que hacer no se qué, y ni nos acompañaron a la entrada ¡que miedosos! -. Terminó Brutilda con aire despectivo —No tendrás miedo tú ¿o sí "cobarde"? -. Preguntó la hermana con voz temblorosa, pero haciendo énfasis en la última palabra.

: Pfff, ¡Claro que no! Miedo yo... -. Decia el hermano en un tono igual de despectivo —: Ya se quedaron los miedosos... Digo... ¿O tendrás miedo tú, "niñita de papi"? -. Terminó, regresándole la jugarreta.

: ¿Por dónde dicen los papeles que se tiene que entrar? -. Preguntó Brutilda a su hermano, quien era el portador de los documentos.

: Tiene que haber una puerta... Dejame ver... Por el lado Oeste del castillo, al parecer era la puerta de los sirvientes del castillo -. Respondió el chico consultandolas desgastadas y viejas hojas que su amigo les había prestado para su odisea —Sí, dice que por esta puerta se llevaba... a la horca a la gente y... al matadero a los dragones -. Añadió tartamudeando y con un nudo en la garganta al darse cuenta de la tétrica información que iban obteniendo

: ¿Será esta puerta? ¡Mira! Hay algo escrito: «recuerda cual es el verdadero tesoro» ¿Qué significa? -. Gritó Brutilda mientras quitaba hojas y matorrales de una pared del castillo, para reblar en efecto, una puerta igual de antiquísima que el resto de la estructura, n un mensaje toscamente grabado en el muro.

: Sí, sí es -. Comprobó su hermano consultando el dibujo que había en los planos, y sin responder a la segunda pregunta de su hermana—Y pues... ¿Tú que opinas? ¿Entramos ya? -. Preguntó el chico, que empezaba a sentir temor sobre lo que habían hecho.

: Sí, hagámoslo -. Le respondió Brutilda acercándose a la puerta, y pensando «ahora o nunca» estaba decidida a no quedar como una cobarde, y en el camino llevarse una buena cantidad de riquezas, o «verdaderos tesoros» como el oro, o la plata o... —A la de tres...

: 1... 2... ¡Tres! -. Contaron ambos gemelos al unisono mientras empujaban la pesada puerta para encontrar un pasillo muy poco iluminado, pues toda la luz provenía de un sencillo tragaluz rojo sangre, lo que daba aspecto a la habitación de estar a plena luz del ocaso, a pesar de que cuando entraron reinaba la oscuridad total, y la luna se escondía detrás de unas nubes grises.

: ¡Cuida-No! Decía Brutilda mientras veía cerrarse la puerta detrás de ellos con un fuerte azoton, dejando al par de gemelos encerrados en el castillo mas tenebroso de todo Berk. Habían llevado una bolsa de cuero con todo lo que podían necesitar: velas, agua, comida (la bolsa fue idea de Astrid, pero la comida la agregó Brutacio por si tenían un "hambre de héroes", pero se la habían comido de camino al castillo, y solo quedaban las velas y los planos de Hipo.

: Enciende una vela que no veo ni m... -. Empezó a decir Brutilda, mientras su hermano encendía una de las velas tallando su pabilo contra el muro... El problema fue que en cuanto prendieron la primera, una mujer salida de la nada sopló suavemente sobre su llama, y volvió a sumir todo en oscuridad, y un silencio solo roto por el sonido de insectos corriendo.

: ¡AY NO JOD...! -. Gritaba Brutacio, mientras dejaba caer la vela al suelo. Miró a ambos lados en búsqueda de la mujer de la vela (que, para empezar, tenia el pelo marrón, a diferencia de su hermana) y descubría que la estancia ya estaba iluminada, pero no había ni rastro de la tipa.

: ¿¡Sabes qué!? Ya no hagas nada, encontré una antorcha en esta argolla de la pared y la encendí... O eso creo, casi parece que se encendió sola. -. Le dijo Brutilda a su hermano, mientras meditaba acerca de la posibilidad de que la antorcha se encendiera sola.

: ¡Wow! ¿Qué significará todo esto? -. Preguntó Brutacio mientras volvía a guardar la vela en la mochila, y miraba con mucha curiosidad y con recelo un tapiz que había encontrado al acercarse a la luz que proyectaba la antorcha.

: ¿Como quieres que lo sepa? De milagro sé leer, ¡y me pides que sepa descifrar garabatos! -. Argumentó su hermana, pero ella también deslizaba sus dedos sobre el extraño cuadro, pensando en voz alta —Esto parece un corazón, y esto otro mas curvilineo... -. Decía señalando los dibujos que podía ver —...Y ese gran dragón rojo que cubre casi todo el tapiz: parece un furia nocturna, solo porque es color rojo no es igual a Chimuelo -. Concluyó mientras apartaba los dedos de la pared.

De pronto, el dragón voló del cuadro con la misma rapidez con la que la mujer había aparecido, y cubrió a ambos gemelos con sus alas, apretando contra su pecho cubierto de escamas, como un abrazo... Con las fuerzas e intenciones para matarte. Los muchachos luchaban por liberarse, pero el dragón era demasiado fuerte... Sus cabezas se tocaron y comprendieron el porque nadie quería entrar ahí. Ese dragón los estaba dejando sin aire y ya hasta comenzaban a ver cosas; se podía ver el décimo primer cumpleaños de Patán, el primer libro de dragones que les regalaron ardiendo en una fogata, la vez en que los castigaron por pegar carteles de "patee aquí" en la espalda de los ciudadanos de Berk... En fin, muchos buenos momentos vividos con su gran hermano y compañero, que aunque se amaban y se cuidaban mucho, a veces costara soportar. Así que se irían del mundo como habían venido: juntos, como siempre debia ser entre los hermanos...

Pero de pronto el dragón los soltó, dejando a ambos respirar como si fuera la primera vez que lo hacían, en ese momento pensaron que el aire era mas valioso que el oro. El dragón volvió a posarse en el lienzo como si nunca hubiera salido de él, y poner casi la misma cara de inocencia que tenia el Furia nocturna de su amigo. Brutilda en cambio, mientras acompasaba su respiración, se acercó mas a su hermano y lo abrazó.

: Creí... Creí que... Esta no la contábamos -. Le dijo a su hermano mientras sollozaba en su hombro.

: Oh, pues vaya, estamos bien creo. No pareces mas idiota que de costumbre, eso significa que estás bien -. Respondió Brutacio dándole unas palmaditas apaciguadoras pero cariñosas a su hermana, la cual, al oír el comentario sobre su aspecto, lo soltó y le dio un puñetazo en la coronilla. Ambos se miraron confundidos, sin saber hacia donde seguir, hasta que Brutacio sacó los planos

: Si no me equivoco (y sabes que no me equivoco porque soy extremadamente sexy) debemos seguir...

: ... Por aquí -. Dijo una voz que no era de ninguno de los dos gemelos, que al voltear a buscar al propietario, descubrieron a una chica, casi una niña, vestida con un traje rosa y una sonrisa amable y el cabello marrón, pero desapareció con la misma rapidez con que había llegado su voz, acompañada con mas ruidos de insectos corriendo, por un pasillo cercano a la sala donde estaban.

: No jodas, este castillo sí está medio raro -. Comentó asustada Brutilda —¿A donde hay que ir? -. Preguntó, esperando que esta vez solo le contestara su hermano.

: Por ahí -. Señaló con un dedo tembloroso el lugar donde había desaparecido la niña.

Ambos hermanos continuaron, cada vez mas conscientes de que esa había sido una mala idea, pero ¡si ya habían metido la pata, mejor meterla bien! Subieron por unas escaleras de concreto que estaban detrás del pasillo por el que debían ir, y llegaron a un cuarto amplio, pero que solo tenia dos puertas al final del él. Los gemelos continuaron cautelosos, mientras Brutacio aun sostenía en la mano izquierda la antorcha que habían conseguido en la habitación anterior, mientras Brutilda leía las notas:

: Tal parece que solo tiene tres pisos esta porquería -. Explicó refiriendose al castillo. —Y vamos por el segundo, así que ya no nos debe faltar tanto para salir de este infierno disfrazado de chiste -. Agregó.

«NO IMPORTA CUANTAS VECES LA VIDA NOS QUITE NUESTRAS ALAS.

LO QUE IMPORTA SON LAS VECES QUE NUESTR FE EN NOSOTROS NOS PERMITA RECUPERARLAS»

: EH ¿Qué es eso? -. Preguntó Brutacio al ver la placa de oro que había entre las dos puertas que terminaban la habitación.

«CIERTO» -::- «FALSO»

Eran las palabras que había en la parte de arriba de cada puerta. Una indicaba cierto, y la otra indicaba falso,como si te preguntaran acerca de la veracidad del pensamiento que había en medio de ellos.

: ¡Este castillo está lleno de mensajes! «recuerda cual es el mayor tesoro», «las alas de la vida» ¿¡Qué sigue!? ¿«come tus verduras para estar sano y fuerte»? -. Se quejó Brutacio golpeando con el puño la pared.

: Supongo que tenemos que entrar por una ¿no? -. Comentó Brutilda para cambiar de tema y regresar su atención al dilema.

: Sí, eso parece. Supongo que queda claro cual es la correcta -. Respondió Brutacio caminando hacia las puertas, mientras Brutilda asentía muy segura de si misma.

Brutacio se colocó en "falso" y Brutilda se colocó en "cierto".

: ¿¡Qué!? -. Dijeron los dos a la vez.

: ¡ Pero vamos! Esa es incorrecta -. Volvieron a decir.

: Piensalo, los humanos ni siquiera tenemos alas -. Le dijo Brutacio a su hermana, como si fuera lo mas lógico del mundo.

: Son imaginarias. Piensalo; se trata de cuanto confiamos en nosotros mismos, habla de la libertad -. Le respondió Brutilda, recordando lo que alguna vez Hipo le había dicho.

: ¿Sabes qué? Tú siempre has sido una soñadora. Nunca has vivido con los pies en la tierra, debes aprender a ser realista ¡¿qué es eso de ya tener a medio Berk queriendo contigo y no saber diferenciar los sueños de la realidad!? -. Le dijo con un tono de irritación en la voz su hermano, (aunque fuera por un minuto) mayor. Él nunca le hablaba así, solo cuando estaba muy molesto; ante los ojos de Berk era un joven bromista y casi atractivbi, pero en casa, muchas veces era frío, y amargado. Diferencia de Brutilda, que era aun mas dulce y cariñosa en casa.

: Y tú aprender a soñar. Nunca creímos posibles cosas como volar en dragones ¡y miramos ahora! Por una sola persona que siguió sus sueños y corazonadas, ¡ahora Berk es lo que tiene que ser! -. Intentó razonar Brutilda con su hermano.

: ¿¡Sabes qué!? Haz lo que quieras. Yo voy a ir a por lo real, lo cierto y lo fiable. Si quieres soñar despierta, adelante, solo que ese sueño no ponga en peligro tu vida -. Le dijo a su hermana, mientras atravesaba la puerta de "falso".

: ¡Pues bien! Pero que esa arrogancia y soberbia no te hundan con ellas -. Le gritó la chica a su hermano, mientras ella se metía por la puerta de "cierto".

Brutacio atravesó un sendero como de bosque, con piedras y musgo en el piso, en cuyo extremo brillaba una gran pila de riquezas, como si estuviera subiendo unas escaleras dentro del mismo castillo.

Brutilda atravesó un camino que parecía hecho de nubes, con el sonido de un lago corriendo a la distancia, pero con una habitación sombría en la punta del camino, asemejando a unas escaleras de un castillo tenebroso...

Ambos entraron a un cuarto pequeño, pero con un gran montón de oro, de rubíes, de joyas preciosas, y de objetos de valor incalculable. El cuarto tenia dos puertas que se miraban entre si, asi que, en cuanto cada quien entró por su propia puerta, se miraron uno a otro, sorprendidos por la revelación de que ambos conducían a un mismo camino.

Pero en cuanto cada quien avanzó por su propio lado, una sombra cruzó el cuarto en donde se planeaban encontrar los hermanos. Justo en donde sus caminos coincidirían la sombra se trasformó en un hombre, un hombre que vestía como un rey, un rey que estaba justo frente a la horca y a su hermano colocado en ella. Brutacio veía a Brutilda llorando y chillando de dolor frente a aquel inexistente destino; Brutilda veía a su hermano sufriendo, mientras el rey afilaba un enorme hacha color negra, lista para dar ejecución a su la apariencia y ropa de un rey, un rey con un poblado bigote sobre sus labios, labios que entonces se movieron para hablar a los hermanos:

: Haz llegado hasta muy lejos, muy lejos en tu camino, ¿en tu camino de que? ¿Qué es lo que haz venido a buscar a mi castillo forastero? -. El rey arrastraba las palabras, pero tenia el mismo tono blanquecino perlado que la persona que había a apagado su vela, y que la chica que les había indicado el camino. El castillo de Berk era un misterio que debió haber quedado sin resolver, un misterio cuyo precio eran vidas, vidas humanas: el par de hermanis había llegado a la misma conclusión que todos los vikingos que el. Castillo de aquella espectral familia. Los hermanos no sabían (no podían saber) que eso formaba parte del encanto de aquel castillo: aunque vieran a su hermano sufriendo, él o ella no estaban sufriendo mas daño que el psicológico al observar a la persona que mas querían en el mundo, al filo de la muerte.

: Haz llegado muy lejos forastero ¿Quieres mi tesoro? Te lo puedes llevar, mi familia y yo, no lo queremos. Pero a cambio, tu hermano se irá con nosotros, y no lo podrás ver,hasta que se reúnan donde todos nos reuniremos otra vez, cuando nos volvamos a ver. Así que ¿tu hermana, o lo que has venido a buscar, mi tesoro? -. El rey había acabado de dar su propio discurso, solo estaba a la espera del súbdito que reina a sus pies: la doncella o el caballero que le devolvían la mirada, no le hicieron esperar, la respuesta era mas sencilla que 2+2=4. Porque 1 hermano + 1 hermana, siempre dan un resultado muy raro, pero la vida se compone de la pequeña rareza que todos llevamos dentro, y nuestros hermanos siempre serán parte de nosotros.

: ¡A mi hermano! ¡A mi hermana! -. A ambos vikingos les fue totalmente sencillo decirlo, y en cuanto lo sacaron de la oscuridad de sus corazones, el sortilegio de una de las magias blancas y mas potentes que hay sobre la tierra, dejó de funcionar, y ambos hermanos quedaron cada a cara, y se fundieron rápidamente en un fuerte abrazo.

El rey sonreía con amabilidad, y con la misma sutileza que habían aparecido en su momento, la niña y la mujer volvieron a aparecer, esta vez cada una tomada de una mano del rey, que no tenía aspecto de tirano ni de asesino, sino de un bondadoso nombra, y no dejaba de sonreír cuando les dijo:

: Fue muy divertido haber pasado este 17 de noviembre con ustedes chicos. Me han demostrado que son realmente dignos de llevarse todo mi tesoro, pueden disponer de él como les plazca -. Les dijo a Brutacio y Brutilda. El problema, era que estos dos últimos no estaban poniendo toda su atención en lo que les decía el rey, pues estaban enfrascados en un cálido abrazo de hermanos, de esos que solo suceden en las profundidades del hogar, de siempre poder contar con tener a tu hermano a tu lado. Pero de entre toda esa calidez, algunas palabras llegaron hasta los oídos curiosos de Brutacio.

: ¿¡Qué!? ¿Quedarnos con su tesoro?-. Preguntó extrañado el chico.

: Sí, si así lo desean. Pero ustedes han demostrado encontrar un tesoro mucho mas valioso que todo el oro que les pudiera regalar ¿no es cierto? -. Preguntó al ver el abrazo que habían compartido. —Toda aquella gente que murió buscando nuestro tesoro, era porque lo merecía, pero eran demasiado buenos para merecer un tesoro físico. Los demás de las tropas de búsqueda, eran tan ignorantes y avariciosos que nunca merecerían tenerlo. Fue un 17 de noviembre cuando nos dimos cuenta de eso nosotros mismos, y desde entonces cada vez que se repite esa fecha, queremos regalarlo a quien lo quiera y merezca, pero a menudo nos encontramos con gente como ustedes, que han encontrado algo mucho mas valioso en las profundidades del castillo -. Terminó de explicar el rey, con una sonrisa.

: Tiene usted razón, tener al idiota de mi hermano es el mayor tesoro que quiero de aquí -. Dijo Brutilda, mientras golpeaba cariñosamente a su hermano.

: Sí, esta estúpida es demasiado tesoro para mi solo -. Respondió de la misma forma Brutacio.

: Pues bueno, nos veremos pronto -. Les dijo sonriente y solemne la mujer que había apagado su vela, mientras les dedicaba una tierna sonrisa, y la niña les decía adiós con la mano.

Sucedió solo como un parpadeo: al abrir los ojos ya estaban Agüera del castillo que los había atrapado, y que ahora que lo podían observar ampliamente, se daban cuenta de que no era solo una torre de tres pisos, sino un castillo grande, con cinco torres y una en el centro, sin contar las largas paredes que las separaban

: ¿Qué crees que haya en las otras torres? -. Preguntó con curiosidad Brutilda.

: No lo sé, pero supongo que ya otra pareja de hermanos traviesos lo descubrirán -. Comentó riéndose el chico, y compartiéndole su risa a su hermana, mientras volvían a montar en su dragón.

Así pues, jinetes y dragones se alejaron del emblemático lugar que estaba a algunos kilómetros del pueblo de Berk, felices por el tesoro que llevaban. Cuando volvieran a ver a sus amigos, solo les dirían que encontraron el tesoro, pero no trajeron nada; si eran dignos, quizás podrían lograr a entender lo que ahora llevaban el par de hermanos como su mayor tesoro, que siempre tuvieron, pero que encontraron en el castillo de Berk.

= :- Fin -: =

Ese ha sido el final de mi fanfic ¡juro que lo hice todo en un mismo día! Aplacé mucho la fecha de escribirlo, porque tenia una idea pero no la sabia desarrollar, pero ¡al final esto salio! Transformé un cuento que hice cuando era niña y estaba en sexto de primaria (era pequeña) y creo que quedó bien =)

Pss: puse lo del 17 de noviembre, porque ese dia es mi cumpleaños, no sé si sea una fecha que les guste o no, pero por ser mu cumple la usé xd.

Espero que te haya gustado. Si así fue, sabes donde puedes dejar tu comentario :)

¡¡HASTA PRONTO!!