Capítulo II

Lily Evans no era una chica que derramaba lágrimas frecuentemente pero en los últimos meses se había convertido en un hábito, se encontraba empacando las ultimas cosas para regresar a Hogwarts cuando en el fondo de su baúl vio un pequeño pergamino de color escarlata, lo tomo con gran curiosidad pues no recordaba su procedencia al abrirlo pudo reconocer la poco grácil caligrafía de James Potter:

Lily,

esta puede ser la última carta de amor que te escriba, tenía que intentarlo ¿no? Decirte aunque no lo quieras escuchar… te quiero… por más que no quieras escucharlo o sentirlo, no suelo ser sentimental pero ya no puedo más rogar, me lastimas Lily tengo que olvidarte. Te quiero y estoy muy seguro de que lo haré por mucho tiempo pero no volveré a molestarte, porque no soportaría otra negativa.

Te quiere, James "Cornamenta" Potter.

Lily no podía creer el contenido de ese pequeño trozo de pergamino, ¿Cuándo lo había recibido? ¿Por qué nunca se dio cuenta de eso? Bueno había comprobado sus sospechas de los últimos días de sexto pero de ¡eso a esto! Era algo inimaginable James Potter sin ir tras ella después de tres años. Se sentó al borde de la cama y tomo su cabeza entre sus manos, empezaba a marearse nuevamente así que respiro con calma un par de veces y retomo la tarea que realizaba antes de leer el pergamino ahora colocado en el centro de su escritorio, no podía creer aun cuan mal las cosas le estaban saliendo, termino de colocar su túnica en el baúl y se dispuso a cerrarlo.

Tomó un pequeño cofre donde guardaba cosas importantes y especiales, en su interior se encontraba su insignia de prefecta y una pequeña foto en donde dos muchachos: uno de unos once años de nariz ganchuda y cabello grasiento y ella estaban muy contentos; la muchacha la miró melancólicamente y la devolvió a su sitio; tomó el pergamino lo doblo muy cuidadosamente y lo coloco en el interior de la caja y se tumbo en la cama para luego dar paso a un profundo sueño.

A la mañana siguiente Lily despertó recordando a breves rasgos de un extraño sueño donde un "¿Ciervo?...-pensó-"bueno no recordaba muy bien pero ese ciervo la había salvado la vida. Llegó a la estación con quince minutos de antelación después de despedirse de su abuela y prometer que le escribiría una vez por semana entró al tren y se fue directamente al compartimento de los prefectos, acomodó su baúl y se sentó junto a la ventana.

Veía con cierta melancolía a todos los alumnos despedirse de sus familias en el exterior, sería la última vez que estaría sentada ahí, también vio a sus dos amigas saludarse afectuosamente así que decidió unirse al abrazó, salió corriendo pero antes de salir del tren se choco con la persona que menos esperaba encontrar.

-Lily Evans- dijo el muchacho –vaya sorpresa

-Severus –replicó la pelirroja.

Se hizo a un lado e ignoró por completo al chico y fue a saludar a sus amigas pero no se percato que muy cerca la estaba vigilando otro chico con el cabello muy despeinado y unas gafas de montura redonda.

-¡Lily!- gritaron dos chicas a la vez.

La una tenía el cabello con un rubio obscuro, ojos azul tendiendo a gris, llevaba ya puesta un vestido azul marino que hacia resaltar la blancura de su piel, cuyo nombre era Holly Smith y la segunda era un poco más baja que Lily, tenía un cabello castaño, ojos sorprendentemente grandes de un color marrón, mostraba una tierna sonrisa como una niña de trece años, llevaba ya puesta la túnica del colegio y se llamaba Jane Moore juntas abrazaron a Lily.

-Te vamos a matar Lily, ni una sola noticia tuya en todo el verano- dijo Jane separándose de la pelirroja.

-Bueno yo no pude llamarte, Lils, estaba en Francia hasta hace un par de semanas –declaró Holly, ella también era hija de muggles.

-No tenia ánimo chicas, lo lamento –manifestó Lily.

La locomotora empezó a emitir humo gris lo cual fue la motivación para que los estudiantes subieran y también la chicas, Lily no fue con ellas a buscar un compartimento sino que fue directamente donde se encontraba antes con el simple cambio que ya todos los prefectos del colegio se encontraban ahí, como normativa los de séptimo solían dar el discurso a los prefectos de quinto y sexto. Lily no participo hasta que los de Gryffindor se reunieron para las indicaciones de su casa. Lily decidió ir a vigilar los pasillos dos horas antes de llegar al colegio junto con su compañero Remus Lupin. La mayor parte del trayecto Lily durmió prefería hacer eso que tener la mente en alerta permanente en James Potter.

Ya se había cambiado para ir a vigilar los pasillos así que comenzó a caminar cuando Remus la alcanzó, jadeando dijo:

-Lily, no llegue tarde.

-No Remus justo a tiempo –contestó Lily pero no pudo mostrar la sonrisa que Lupin esperaba

-¿Qué pasa Lil? –escrutó el muchacho.

-Nada Remus, ¿Por qué preguntas?

-Porque estas diferente, como si algo te faltara, no se…

-Bobadas Remus –acotó Lily –no estoy nada, un poco somnolienta tal vez pero nada más. –Remus asintió pero se quedo con la duda.

Caminaron en silencio por los vagones, Lily porque sabía que Remus la conocía y no tardaría en darse cuenta de sus sentimientos por James, y Remus porque dos de sus mejores amigos que tenían un carácter muy alegre habían llegado deprimidos, lo de James era porque había decidido olvidar a Lily y porque sus padres estaban muy enfermos en San Mungo pero Lily nos sabía que podía estar pasando.

-¿Qué está sucediendo en ese compartimento? –preguntó Lily y Remus tragó saliva al ver que era el suyo.

-No creo que se nada Lily –se apresuro a decir Lupin pero Lily ya estaba espiando de donde venia tal bullicio que hasta los niños de primer años esperaban saber que era.

Lily se abrió paso entre todos los estudiantes y no se sorprendió que el origen de la discordia fueran James Potter y Sirius Black junto con unas chicas de sexto jugando a la botella, Lily de la manera más solemne se acerco y les dijo que dejen de hacer relajo o sino bajaba a todo Gryffindor cincuenta puntos, las chicas sonrieron de la manera más hipócrita posible y salieron del compartimento. Cuando todo se había calmado Lily iba a continuar con su recorrido cuando James le pregunto algo:

-Lily ¿Estás bien? –al escuchar la voz del moreno todo el cuerpo de Lily se erizó.

-Si Potter, ¿Por qué debería de estar mal? –preguntó Lily de la manera más sarcástica que podía aunque no quisiera.

-No sé porque… va olvídalo –Concluyó James.

Lily deseaba con todo el corazón que James siquiera se insinuara pero no lo había hecho, ni siquiera un poquito, una fea sensación se formo en la boca de su estomago. Salió acompañada por Remus pero al dar dos pasos giro la cabeza y encontró a un James muy triste, el levanto la mirada y la vio pero ella volvió la cabeza rápidamente ruborizándose y no oyó el susurro de James que decía "En serio te quiero."