Autor: Kami-cute

Autor: Kami-cute

Summary: Y nadie supo comprenderlo. Todo el mundo lo juzgó. Dicen que estaba cuerdo, pero el amor lo enloqueció. El pobre muchacho sólo en la oscuridad vagó. Y por siempre, su alma en pena, cada vez que pudo, pidió perdón.

Advertencias: Es un fic con inclinaciones sexuales... xD Jajajaja, no, no es cierto. Aún no. Lo cierto es que los experimentos en mi cabeza alcanzaron a llegar a la parte de mis instintos y... bueno, decidí descargarlos. Matar a una persona no está entre mis ideas todavía.

Declaimer: Naruto no me pertenece, es de Kishimoto-san. Amaría que fuera mío pero, jáh, no lo es. Sí, Itachi es una especie de ideología para mi. Me gusta su forma de fingir. Pero bueno... volviendo a lo otro: No, ningún personaje matado o desaparecido en este fic es de mi pertenencia.

Notas de autor: Sí, he demorado. Como siempre. Me gusta torturarlas, lectoras. Pero bueno, creo que mi idea ha sido más que nada... disfrutar. Vivir la vida. Sentirme libre de presiones esta semana. Ahhh... respirar, chicas. Estuve disfrutando bastante tiempo en la vereda de mi casa (lugar inimaginable donde pudiera estar, ya que da demasiado Sol para mi gusto), viendo niños pasar y adolescentes enloquecidos. Sí, dos pequeños se detuvieron. Uno era una niñita de cabello lacio color café hasta la cintura y enormes ojos oscuros con la piel blanquecina, que me miró fijo mientras se chupaba el dedo pulgar derecho. Esa niña me encantó, parecía demasiado dulce. Inocente. Casi incorrompible. Y detrás de ella corría un niñito de la misma edad (calculé yo, quizás era menor o mayor... pero aparentaban 5 años) de cabello negro lacio completamente despeinado y unos bellos ojos ambares, con la piel un tanto tostada. El chiquito hizo lo mismo que la niña. Se detuvo y me miró (sí, soy rara para los niños o eso parece). Me sonrió de una forma... extraña (sí, fue extraña, pude ver sus pequeñas muelas asomarse por la sonrisa... fue como un perro o algo así) y de un bolsillo en un pequeño pantaloncito negro que traía sacó un caramelo. Sí, soy un tanto idiota... estuve 5 minutos mirando el caramelo que el niño me extendía. Pero el niño (inteligente, hasta ahora lo pienso), tomó mi mano y colocó el caramelo rojo en medio de ésta. Y luego se fue con la niña y la madre (supongo que era su madre). Fue como una señal. Una especie de Itachi y Sakura en diferente plano, muy distinto. Me gustó. Y luego vi pasar adolescentes de la mano, sonrojados (soy una adolescente tambien, pero me encanta referirme a los de mi raza en tercera persona). Y vi pasar a gente adulta tambien. Que me trajeron otro deja vù de el fic. Porque pasó una mujer llorando, delante de mí, casi huyendo. Y luego, en la misma dirección, pero unos diez minutos despues, un hombre tomándose la cabeza y gruñendo hacia sí mismo. Supuse que el destino quería que escribiera de Itachi y Sakura de nuevo. Por eso estoy aquí... espero disfuten mi fic. El destino quiso lo escribiera.

Krencita-seijun: Dios, has dicho kawaii solo en el primer capítulo. Entonces, debe de estar genial, jaja. Porque es así, sólo dices kawaii cuando realmente algo te llama la atención. ¿Te encanta? Jaja, entonces intentaré no defraudarte. Y por eso de la sangre... Bueno, a mi en cierta forma me gusta. Más en la exterior. Detesto ver mi sangre. Es algo extraño, ya que, bueno... amo los baños de sangre. Pero ver la mía, me quita la única glucosa en el cuerpo que tengo y me desmayo. Siempre. Pero debería experimentar o... no sé, quizás probar. Sé, por experiencia, que ver mi sangre durante una pelea o algo así no me afecta. Cuando entro en conciencia de 'oh, es mi sangre', caigo al suelo sin medir palabras. Y me alegro que te parezcan divertidos mis homicidios. Es algo muy original, ¿qué no? Jaja, ya escribiré algún fic en que Sai muera tantas veces como lo creas conveniente xD. Y bueno... espero escribirte dentro de poco, quiero hablar unas cosas contigo. ¡Saludos!

Z.mari: ¡El regreso de Itachi-kun! Muajajajaja xD ¿Cuántas muertes podrían ser en el fic? Jaja, tengo planeadas diez. Diez dulces muertes para que leas, hermana. Mira, Dei-kun y Sasori-danna debían estar con Itachi. Les he tomado gusto a esos tres. Y si, son unos excelentes asesinos. No los habría elegido sino. Me gusta la perfección en cierto punto. ¿Has escuchado de la imperfección perfecta? Pues ellos la cumplen. Jaja, mata cuanto quieras hermana. Nos leemos. ¡Cuidate de mi!

FershaRyukaze: No sé qué escribirte. Supongo que: disfruta de mi fic. Jah, es lo unico que se me ocurre. ¡Sayo! Ah, y... cuidate.

DoncelladeAwa: Gracias por el 'wow!'. ¿Cómo sabías que me gustan en los primeros comentarios? Me gusta que te parezca genial. Y no eres la única que se chascó con el final. Muchas me enviaron MPs para que lo continue. Hay una chica (no quiero colocar el nombre por... fines de privacidad) que me rogó y encima, se ofreció a hacer lo que yo quisiera por una continuación a cambio. Lo bueno para ella es que ya la tenía planeada, sino... le hubiera pedido algo. Por cierto, no, no conocía la canción de Within Temptation. La he escuchado y he leído la traducción. Bueno, debo decirte que sí, se parece a Itachi cuando va a matar. Me llamó la atención. Muchas gracias por decirme. ¡Saludos y... te espero!

Karu-chan: Jáh, era obvio que lo seguiría. ¿Acaso sería capaz de dejar a la deriva a mis lectoras? ¿De dejarte abadonada? Jaja, no lo creo. Además, debía decirte que lo publicaría. ¿Quién la leería sino? Bueno, dejaré el papel de víctima inocente. No creo que me quede bien. Me alegra de que todos mis fics te parezcan maravillosos. ¿O era impresionante la palabra? Bueno, supongo que... es lo mismo. De todas formas, gracias. Como siempre, muchas gracias.

Haru-chan: No sé quien eres. ¿Podrías decirme si eres niño o niña? Es que... tengo esa duda -.-U Haru creo que es nombre de niño, pero puede que seas niña. Así que, por favor, si vuelves a firmar, dime quién eres. Bueno, de todas formas, me alegro que te haya gustado el primer capítulo. El lado sádico de Itachi-san es lo que más se me da. Aún no sé porqué. Pero creo que por eso algunos me llaman la Itachi de la nueva era (cosa que no me molesta, pero me parece ostentoso). ¿Has leído el otro fic? Pues me alegro. Espero verte pronto. Saludos.

x.-kTa-.x: ¿Estás enferma? No hay peor cosa que estar enferma. Te compadesco. Pobre, no quise causar el efecto de un paro cardíaco con el capítulo final de 'La canción del homicida'. Y lo de las preguntas, bueno... Creo (aún no lo tengo completamente definido) que haré un espacio en mi blog a contestar tus preguntas. Aún no lo sé, veré. Y te avisaré si lo hago. Bueno, volvamos a lo nuestro. Maté a Karin. Yo tambien la detesto. Por dos razones: 1) Me molesta excesivamente que persiga a Sasuke 2) Suigetsu siente algo hacia ella y ella solo sabe tratarlo mal. Como siempre, no responderé tus preguntas. Sólo una: Mata hombres tambien, pero ultimamente encuentro atractivo matar chicas. No, es broma. Dentro de poco comenzará a matar hombres, lo aseguro. Bueno, Itachi es un psicópata. Gracias por el alago (recordemos de quién es la personalidad), hacía tiempito no me lo decían. Te dejo vía libre a imaginar, alucinar, con saber qué seguirá. E intenta no hundirte en la frustración. Me gusta leer tus ideas originales y preguntas sin sentido. Espero te mejores pronto, Kta. Por cierto, no recuerdo haber visto la película. Intentaré verla. Saludos y mejorate.

Bongio: No sé quien eres. Pero ya lo he preguntado y no me respondes. Disfruta el fic y felicitaciones por tu risa malvada. Saludos.

Martha: Muchas gracias. ¿Eres nueva leyendo? Pues, bienvenida. Gracias por lo de 'buena historia', 'escribes muy bien' y el 'original'. Me encantaron. Muchas gracias.

AlisBlack: La primera parte de la historia te impactó. Pues... acabas de impactarme. La primera parte era casi inocente. ¿Cómo pude impactarte? Y bueo, no creo que la canción haya sido inocente tampoco. Dulce quizás, puede llegar a serlo. Pero inocente, jamás. Y espero no tener las demoras que tuve con el anterior fic. Sería una catástrofe. Gracias por tus éxitos. Saludos y cudate.

Ángel de la Oscuridad: Ohayo. Me alegro que te haya gustad la forma en que dejé la historia anterior. Quería causar ese efecto de... duda y curiosidad. Es algo que me gusta, jaja, me resulta divertido hacerlo. Y por cierto, mucho tiempo sin leerte. Una apreciasión volver a verte, Mitzuki-chan. Bueno, contestaré tus dudas. Primero: Es cierto, Deidara y Sasori eran niños del horfanato. Pero, esa es justamente una opción que dejé muy al aire. Pueden haber encontrado una escapatoria. Pueden haber huído antes. O pueden haber sido adoptados. ¿Cuál prefieres escoger? Yo no quiero tomar esa desición, a decir verdad, pasé el hecho por alto. Es extraño en mí, pero bueno. Y segundo: respecto a Sakura-chan, no sé bien a qué te refieres. Si es de acuerdo a los lobos, bueno, no se la comieron. Simplemente ella huyó a la ciudad. Y es por eso que Itachi la está buscando. Arigato por tus felicitaciones. Y juro no defraudarte en cuanto al encuentro entre ellos. Eres otra de las que detesta a Karin. Creo que por eso la guardé hasta el final. Realmente me desagada. Espero poder escribirte en estos días. Y sí, sé que por más que desaparezcas, cuento con tu apoyo. Muchisimas gracias. Saludos.

Anzubrief: Ohayo. Me alegro que hayas leído mi otro fic, es muy bueno. Aparte, lo encuentro mejor. Sería un tanto inentendible este fic sin haber leído el otro. Que bueno que ames a Itachi. En cierta forma, yo tambien lo hago. Quizás de una manera más... artística que personal. Yo me hubiera sentido halagada tambien, pero es depende la situación. Quizás hubiera reaccionado como Sakura en un principio. Y luego me habría arrepentido. Jáh, me alegra que mi fic te haya enloqucido. Es un experimento mental mío, ¿sabías? Intenta que no te afecte demasiado o irás al psicólogo. Y me gusta que te encante. Actualizaré cada que pueda, lo prometo. Saludos.

Natsumiuchiha: Que bueno que te haya encantado. Y si, estate segura de que Itachi la encontrará. Pero te diré algo que ya el resto de las chicas saben (creo que eres nueva, por eso te lo diré): Itachi jamás le haría daño a Sakura. La ama demasiado. Le sería imposible. Jaja, espero verte de nuevo por aquí. Mis saludos.

Sakurakunoichinopower: Em... Ohayo. Deberías calmarte, O.o Te hará bien. Y, eh, no, no me habías firmado en otro fic. Supongo que tampoco he visto mucho los comentarios. Pero me agrada el saber que lo has leído, tanto a este fic como a 'La canción del homicida'. Eres una de las tantas que cree injusto que Sakura se haya aterrorizado de Itachi, siendo ella quien lo convirtió en el magnífico asesino que es. Lo sé. Fue injusto. Pero el amor viene de la mano derecha con el dolor y de la mano izquierda con la injusticia. Por ende, no hice nada ilegal. Espero comprendas. No entendí mucho eso de 'una peli traumante al tipo Harry Potter'. ¿Te parece traumante Harry Potter? Yo lo encuentro demasiado... fantasioso. Me gusta, no lo niego. Me gusta ver a Harry Potter y ponerme en su lugar: siendo mitad bueno y mitad malo. Pero, bah, insuficiencias mías. Es un consejo, tómalo o déjalo, pero sí. Es mejor que leas el fic bien entrada la noche, luego de haber visto 'Mente siniestra'. Me la ha recomendado mi amiga, victima y aprendiz Kta. La he visto y me ha parecido realmente agradable. Podrías ver esa película y luego, colocando la canción de Within Temptation, 'A dangerous mind' (de la que supe su existencia gracias a Doncella-chan), para poner una atmósfera más psicópata al ambiente. Y podrías leerlo bien pausado. No sé, es una idea mía. Muchas chicas lo leen en las penumbas, cuando todos duermen. Jaja, se asustan. Pero eso es lo grandioso. Sentir el corazón salirse por tu garganta y tener las emociones de la victima y el victimario juntas. Sería espléndido si llegas a hacerlo. Lo de asustarte, bueno... Te recomiendo, si es que eres como yo, la película 'La llamada perdida'. Es japonesa y un poco pesada al principio. Pero suceden unas formas de morirse barbaras. Y el ir uniendo cabos hasta dar con una respuesta, es de mi agrado. Quzas te guste. Y sí, pasaré a Tobi. Pero como una víctima. Lo siento, cumple los estándares de una victima perfecta. Y, por cierto, ¿cómo es eso de Kaine? ¿Te refieres al ati-heroe de Spiderman? Ni idea, me gustaría me lo expliques. Bueno, espero otro comentario tuyo. Adiós, amenazadora semi anónima.

A mi querida Rouce: Lo siento. Decidí poner ese enunciado en tu respuesta de review, ya que estaba leyendo un cuento de una amiga. Y decía 'mi querida Rouce'. Me pareció una señal a ti. Sí, lo cierto es que me faltan ganas. El escribir a veces se torna extenuante. Pero me agrada. Una afición bastante pesada a veces. Espero que este capítulo deje de prometer y demustre, jáh. Me ha dicho que quedó un poco vacío, por eso he escrito un gran capítulo. Espero te agade, Rouce. Y sí, estoy en lo mío. Puedo jurarte que cada vez que cruza una idea homicida por mi cabeza, me tiembla demasiado el pulso. Y según mi mejor amiga, me brillan demasiado los ojos. Pero creo que ya te lo he dicho. Lo cierto es que me emociono y me gustaría hacerlo realidad, pero no puedo. Hice una promesa. Me han hechado una cadena al cuello, Rouce. Y me han ameazado que si muerdo, seré lobo muerto. Así que debo intentar no matar (nadie dijo nada de herir). Bueno, espero hablemos pronto. Te espero, amiga.

The shadow!: CHICAS, ÉL ES MI MEJOR AMIGO. Perdón, es que muchas me preguntan quién es el psicópata de los talones (te rebautizaron). Bueno, el capítulo anterior creo (creo, ojo) que te gustó. No me dijiste bien si sí o si no. Yo tampoco me maté en preguntarte. Pero bueno, algo más para que leas (si, este parrafito). La cosa es que últimamente estoy carente de imaginación... Y vos no ayudás. Ya no jugamos... y me aburro. ¡Me entretengo completando test! ¿Te parece algo inteligente? Voy a terminar como La Innombrable... Tsk. Lo que me faltaría. Bueno, más asesinatos. Disfrutá.

A todos los que leen y no me dejan un review: No, seguramente no conozco a ninguno. O conozco a algunos, pero no estoy conciente de que leen mi bella historia. Bueno, quiero decirles algo. Apreciaría (demasiado, lo juro) que me dejaran un review. Hacer experimentos con mis instintos animales de supervivencia no ayuda si no tengo mucho público (espectadores, da igual). Por eso, quiero que me dejen un review. Prometo apreciarlos a todos y devolverlos. No hay ningún review que no aprecie (bueno, si, del Niño-Rata... pero esa es otra historia). Por favor. Sólo deben ir hasta el fondo de la página al terminar de leer y hacer clic en Go. Luego, me dejan su humilde comentario. Muchas gracias ;)

Ahora sí, que empiece el juego...

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x... Soy el caos ...x

Itachi abrió sus ojos al escuchar demasiado ruido detrás de la puerta de su cuarto. Cuando al fin podía conciliar el sueño. Levantó la cabeza de la almohada revestida de blanco y miró el roloj digital sobre la mesa de luz. Las 7.30 de la mañana. Bufó, molesto, y dejó caer la cabeza sobre la amohada. Cerró los ojos con fuerza. Podía oír del otro lado una serie de gritos y golpes no bien definidos. De seguro eran Deidara y Sasori peleando de nuevo.

Deidara y Sasori.

Deidara, un rubio completamente hiperactivo. Un tanto infantil, pero bastante serio en cuanto a su 'arte'. De cabello largo y enormes ojos celestes. Color del mar. Una risa lo suficientemente abrumadora y portador de un prototipo de palabra monosilábica al final de cada una de las oraciones que formulaba entre sus labios. 'Un'. Itachi podía asegurar que Deidara tenía esa forma de expresarse y esa apariencia inocente con el claro objetivo de confundir y despistar. ¿Quién creería que él, un inocente muchacho rubio de sonrisa contagiosa y enormes ojos expresivos podría llegar a ser 'el asesino de la sonrisa'? Itachi carcajeó. Sí, era un distintivo bastante idiota. Le encantaba hacer enojar a Deidara diciéndole así. ¿Pero qué más podía hacer? Se había ganado ese nombre. Deidara siempre que mataba, era a mujeres. A mujeres bellas. Y luego de ser dulce, cariñoso y demasiado romántico, les regalaba su última noche. Antes de matarlas, las besaba. Y luego, aún sin dar a conocer su secreto, las mataba y dejaba permanente esa expresión de paz y satisfacción. Esa sonrisa tan vulnerable.

Y luego, Sasori. Un pelirojo de ojos ámbares y una expresión de frialdad y paz que era imposible de igualar. De estatura un tanto pequeña y con la piel como la de un niño, daba una idea errónea de lo que en verdad era. Siempre calmo, con apenas muecas que mostraran su estado de ánimo o pequeñas oraciones sin sentido que quizás demostraban que en verdad sí hablaba. Ese joven, que apenas parecía un crío, fascinado por las marionetas parecía incapaz de matar o hacer daño a alguien. Jáh, otro error. Sasori era 'es asesino Filo'. Sí, otro nombre idiota. Pero, era otra cosa sin arreglo. Se lo había ganado. ¿Cómo demonios siempre tenía algo con filo a su alcance? Aún recordaba la primera vez que Deidara y él vieron a Sasori matar a alguien. En verdad les dio un escalofrío. Ver avanzar a ese pequeño cuerpo con cara de infante con un cuchillo paralelo a su cara y mostrado su mirada más amarilla de lo que debería ser, los aterró. Y ni hablar de la víctima. En cuestión de segundos, tenía cortes que ni siquiera habían podido observar.

Sintió el golpe de algo azotarse contra la puerta de su cuarto. Definitivamente, si no intervenía, Deidara haría explotar a Sasori. O Sasori cortaría en miles de pedazos a Deidara. Podían ser ambas tambien. Se levantó de la cama y se sentó a un borde de ésta. Rascó su cabeza y cerró los ojos. Interiormente se preguntó si era justo que siempre despertara tan temprano por culpa de esos dos. ¿Dónde habían quedado los muchachos del orfanato que él tanto odiaba? Deidara en ese tiempo disfrutaba de molestarlo. Hacerlo rabiar. Y hasta el día de hoy, Itachi se preguntaba como era que no lo había matado. Y Sasori... Oh, el de cambio más radical era Sasori. ¿Dónde demonios había quedado el muchachito inocente e introvertido al que muchas veces debía salvar de abusivos y burlas? Bufó, al sentir otro grito, más fuerte que los anteriores. Extrañamente, terminaba en 'Un'. Exactamente como estaba durmiendo, camió hasta la puerta de su cuarto. Y la abrió. Pudo ver un rubio aventando cosas contra un pelirojo que gruñía y esquivaba. Quedó de pie entre uno y otro. La pelea cesó.

- Se puede saber— -Itachi no terminó de articular palabra.

- ¡Sasori no me deja salir, un!

Itachi miró a Sasori con una ceja levantada inquisidoramente. Sasori chasqueó la lengua y miró a Deidara, como enviádole un mensaje. Eres como una niña. Itachi no quitaba la vista de Sasori, quién solo señaló al televisor. Itachi desvió la vista al aparato, para poder ver una noticia. Había toque de queda. Intentaban atrapar a los tres asesinos que atosigaban a la ciudad de Tokio. Es decir, ellos estaban en peligro. Sasori apagó el televisor y miró a Itachi. Este miró a Deidara. Y el rubio, se resignó a no mirar a nadie y cruzarse de brazos.

- Sasori tiene razón... –dijo Itachi, haciendo que Sasori sonriera orgulloso-. Pero sería peligroso individualmente...

Tanto Sasori como Deidara sonrieron. Itachi, como siempre, encontraba la razón.

x...x

Iban caminando traquilos por las calles desiertas de la ciudad de Tokio. Se veía tan agradable la noche. El viento fresco golpear sus rostros. Las pequeñas gotas de rocío humedecer sus cuerpos. Ah, era una buena noche. Deidara avazó unos pasos, en unos graciosos saltitos, y dio media vuelta hacia el pelirojo, que jugueteaba con sus manos, y al pelinegro, que caminaba con los ojos cerrados. Deidara volvió a mirar al frente, sonriente. La historia de ellos tres era rara. Ambos habían vivido en un mismo horfanato. Y se habían llevado muy mal. Deidara estaba en el grupo equivocado, siempre molestando a los más débiles. Itachi siempre estaba con Sakura, cuidandola de todos. Y Sasori, bueno... Él siempre estaba solo, paseando por los pasillos del hofanato, esquivando las miradas. Y ahora, sin ir más lejos, habían tomado caminos similares. Y se cuidaban las espaldas. Bufó. O quizás Sasori era el que siempre les cuidaba las espaldas a todos...

Algo tocó su espalda y giró bruscamente el rostro. Itachi sonrió al ver como Sasori suspiraba un tanto nervioso mientras Deidara lo sostenía por el cuello. No, de seguro Deidara se había perdido en ideas torpes del pasado o de lo que haría con su presa... y Sasori no pudo esperar a que el transe del rubio terminara. Oyó como Deidara se disculpaba y palmeaba la cabeza del pelirojo, quien comenzaba a decirle cosas como 'idiota' o 'cabeza hueca'. Intervino, antes de que comenzaran a pelearse de nueva cuenta. Pero unas risas se hicieron presentes y los tres giraron el rostro precipitadamente. Víctimas. Víctimas frescas, que se anticipaban a los hechos... Demasiado cerca para su propio bien.

Un pequeño grupo de jóvenes adolescentes hicieron su aparición. Un rubio de ojos celestes los encabezaba. Era seguido por dos muchachas y otro muchacho. Itachi degustó con ansias lo que sería el juego de esa noche. Observó a Sasori, que comenzaba a urgar en el bolsillo de su pantalón por la pequeña navaja que tenía. Magnum, de un bello color negro y un filo muy dificil de igualar. Seguramente la afilaba todas las noches. Luego miró a Deidara, que se estaba relamiendo los labios. Pudo ver, entre a espesura de la noche, que sacaba un cuchillo de entre sus ropas. ¿Y él? Oh, los tres sabían bien que Itachi siempre tomaba en cuenta la situación. Le gustaba la sorpresa. Siempre le gustó.

Avanzaron tranquilos hasta el pequeño grupo de jóvenes. Sutilmente ocultos. Pero... Itachi vio algo que no le fue posible distinguir bien. De repente, sus manos comenzaron a temblar. Sus dientes se apretaron con fuerza. Deidara observó a Sasori, intercambiando miradas de asombro, para luego mirar de nueva cuenta al pequeño grupo de jóvenes. Una cabellera rosada. Un par de ojos verdes. Y una sonrisa dificil de olvidar. Sakura-chan. Deidara decidió salir primero de su escondite. Sasori asintió, reteniendo a Itachi. No era lo mejor que perdiera la cabeza ahora. No era la mejor idea.

Deidara apareció delante de la otra muchacha que componía el grupo. Una jovencita de cabello oscuro y ojos blancos. Caminó hasta ella y la tomó de la cintura. Nadie fue capaz de reaccionar. A segundo, Sasori estaba sosteniendo del cuello a un castaño de ojos cafes que se demostraba asustado. E Itachi sostenía al rubio doblando sus brazos hacia la espalda. La pelirosa se mostraba desesperada. Gritaba los nombres de sus amigos. Pero no se movía de su lugar. Itachi pudo sentir el pánico rondando sobre ella. Y luchó contra sus propios instintos de ir y abrazarla, haciendole ver que todo estaba bien. Miró fijamente a Sakura, sin ser capaz de esquivar otra vez su mirada. Los ojos jades ahora se mostraban horrorizados.

- I... Itachi...

El rubio se revolvió, violento. De una forma sumamente bestial, profirió un grito. Un grito parecido al de un animal a punto de atacar. Y todos notaron como sus ojos se volvían de un color rojizo extraño. Pero Itachi no lo soltó. El rubio revolvió los brazos en un intento de ser soltado, para despues mirar fijamente a la pelirosada que ahora comenzaba a llorar del miedo.

- ¡Corre, Sakura-chan! ¡Corre!

Sakura no pudo hacer otra cosa más que huir. E Itachi, sin pensarlo, soltó al rubio para correr tras ella. Sasori y Deidara comenzaron a gritarle al Uchiha para que se detenga. Pero de nada sirvió. Entre los espesos árboles que conformaban ese parque, Itachi se había perdido. Persiguiendo a la chica que tanto tiempo había esperado volver a encontrar. Seguido por un rubio cabez hueca, que no sabía en el peligro que se estaba metiendo.

x...x

- ¡Demonios! –gritó Itachi, al darse cuenta que corría sin un rumbo fijo.

Golpeó una pared que estaba a su derecha. Estaba tan... frustrado. Sintió una respiración agitada que aceleró su pulso. Comenzó a recorrer esa calle desierta, intentando encontrar su objetivo. Podía percibir el aroma a terror en el aire. Pero... Un ruido fuerte se escuchó en uno de los callejones. Era sin salida. Fijó la vista ahí. Pudo ver un bote de basura en el suelo. Caminó hasta allí, sin poner demasiado énfasis. Quizás fuera ella, quizás no. Observó un mata de cabellos rosados en un rincón del callejón. Temblaba visiblemente. Caminó hasta allí y se arrodilló frente a Sakura. Acarició su cabello. Vio como comenzó a temblar más.

- Te estuve buscando... –le dijo con demasiada sinceridad. Quizás no era su plan pero... con ella, siempre se mostraba más débil y sumiso de lo que era.

- No me toques –dijo Sakura, golpeando la mano de Itachi hasta alejarla. El pelinegro la observó asombrado-. No quiero oirte decir nada, déjame ir, por favor. O mátame de una vez, sea lo que sea.

- No quiero matarte... –le dijo Itachi haciendo presión en sus puños recién formados. Esto no iba bien.

Sintió una presencia extra en ese callejón. Miró a Sakura, quién lloraba del puro miedo. Seguramente, tendría la oportunidad de verla en otra ocasión. Se acercó a sus labios y los besó. Luego se levantó y comenzó a avanzar a través del callejón. Se posicionó en la calle donde antes había estado. Giró, a mirar hacia el callejón, donde se sentía el miedo y el asombro correr de la mano. Vio un par de ojos jades brillar en la completa oscuridad. No hablo. Pero sus labios se movieron, sin formar el más mínimo sonido. Te encontraré, Sakura-chan. El pelinegro comenzó a caminar por la calle, hasta ver frente a él una figura poco conocida. Un rubio, de ojos celetes, con el rostro desencajado de la ira.

- No tocarás a Sakura-chan.

Itachi chasqueó la lengua. Recibiendo una amenaza, él. De seguro el rubio ese no sabía bien cómo era esto. De seguro no estaba conciente de quien era él. Itachi metió las manos en los bolsillos y sonrió de la forma más retorcida que pudo. Pudo ver como el rubio ese se revolvía ante su mirada.

- No sé si en verdad sabes quién soy pero... Creo que te conviene no ponerme de malas...

En un par de segundos, Itachi estaba detrás del rubio, apretando su cuello. Podía sentir la respiración entrecortada sobre su mano. Carcajeó de una forma sumamente tenebrosa. Le gustaba tener ese efecto en las personas. Tenerlas bajo sí, temblorosas y asustadas. Jugueteó con el cuello moreno del rubio. Lo apretaba con fuerza y lo soltaba unos segundos luego, sintiendo la tos que el rubio daba. Parecía como un gruñido. Las manos del rubio se aferraron a su mano, intentando, en vano, de liberarse. No lo haría.

- Por si no sabes, idiota –comenzó a decir Itachi-, yo a Sakura la conozco. Y... no debes amenazarme...

El rubio subió la mirada hacia Itachi, de forma rencorosa. El moreno notó como del cuello del rubio colgaba un collar con la inicial N. Miró bien el rostro del rubio, reconociéndolo al instante. ¿Cuántos muchachos podía tener unas marcas en las mejillas con forma de bigotes? Casi ninguno, a excepción de él. Todavía recordaba lo malvado e inédito de el asunto de sus bigotes. Hidan ya desde ese entonces, con sus 12 años, era un psicópata. Al ver al niño tan bonito, no se le había ocurrido mejor idea que hacerlo ver grotesco. De ahí los cortes en sus mejillas. Pero en vez de grotesco, se veía mucho más inocente y lindo de lo que ya era. Itachi sonrió.

- Con que Naruto, ¿no? –el rubio se tensó. Lo vio abrir la boca, pero no decir nada, y comprendió todo-. Soy Itachi, me recuerdas... –los ojos azules se abrieron completamente asombrados-. Sí, me recuerdas.

Apretó con fuerza el cuello moreno de Naruto y lo azotó contra la pared más cercana. Los ojos celestes se cerraron con fuerza al sentir el bruto contacto con su espalda. Lanzó un aullido de dolor al aire. E Itachi más se deleitó. Se agachó hasta poder tener la mirada celeste, dolorida, completamente a su merced. Frente a sus ojos oscuros. Y sonrió. Podía ver en esa mirada celeste temblorosa como el terror lo iba inundando todo. Sus labios temblaban, como queriendo susurrar alguna plegaria. Sacó de detro de su negro pantalón, en el bolsillo derecho, una pequeña cuchilla roja. Podía ver el brillo que desprendía la hoja. Sonrió. Con cuidado, acarició las marcas en las mejillas de Naruto con Skarlet. Sí, esa preciosa cuchilla que Sasori una vez le regaló. Vio como la piel morena se estremecía al frío contacto y se ponía rígida. Miedo. Miedo puro.

Naruto balbuceó algo inentendible, para luego desviar la vista hacia la salida del callejón. Todo completamente oscuro. Itachi desvió la vista hacia ese lugar. En cuestión de segundos recibió un golpe en el estómago, que le impidió moverse. Demonios, el pequeño Naruto había crecido. Antes de recibir una golpe en la espalda, propinado por una patada de Naruto, llegó a golpear la boca del estómago de el rubio. Puedo ver la mueca de dolor que cruzó la mirada del ojiceleste. Pero ninguno parecía capaz de resignarse. Todos los golpes que Naruto daba, Itachi los devolvía. Así, hasta que Naruto cayó al suelo sin poder ponerse de pie. Una rápida revisión a ambos daba a entender que Itachi no parecía tan herido como lo estaba Naruto. El rubio, en ese momento, daba lástima. Sentado en el suelo, apoyando su espalda contra una desecha pared, de la que solo quedaban escombros. En su cuerpo podían verse varios cortes. La remera que traía estaba hecha trizas. Y en los jeans que llevaba, varios cortes, que dejaba a la vista piel herida. Sangrante. Y la mirada celeste fijada en Itachi, mostrando la fusión del cansancio, la rendición y el terror mismo. Los lentos pasos de Itachi mostraban la satisfacción al haber tenido una víctima tan completamente dispuesta a darle el factor sorpresa que él tanto tiempo estuvo buscando. Más de una hora de lucha. Donde ni uno ni el otro se dieron por vencidos. El comienzo de una sonrisa sincera se asomó por la comisura de los labios de Itachi. Sería difícil dejarlo irse.

- I—Itachi... –la mirada oscura se posó sobre el rostro cansado de Naruto, que mostraba una sonrisa-. Promete que... no herirás a Sakura-chan...

- No lo haré

- Sé que la amas... Siempre... lo supe... No la hieras... Eres un Uchiha, ¿no? –Naruto carcajeó en su deplorable estado-. Los Uchihas nunca faltan sus palabras...

Itachi quedó de pieda frente a Naruto. Los ojos negros, abiertos enormemente, miraban a los celestes de su ex compañero de infancia. Uno de los tantos que había acabado. Y podía ver la rendición en sus movimientos completamente opacos de vida. Y podía ver el sufrimiento en cada respiración entrecortada que daba. Y podía ver la entrega en sus ojos. La de su vida y la de la vida de esa muchacha de cabellos rosas que tanto amaba. Por primera vez, en cierta forma, se sentía arrepentido de haber comenzado un juego que no quería terminar.

Naruto miraba a Itachi, que estaba de rodillas frente a él, mirándolo. Absorto. Y sonrió. Esos ojos negros, siempre tan... razonables. Tan hundidos en su propia oscuridad. Cerró los ojos, sabiendo que Itachi se estaba arrepintiendo. Había tocado la única fibra sensible dentro de esa fiera que se dejaba llevar por los instintos. Dentro de ese hombre, con alma de lobo. Siempre listo para cazar. Justo ahora, que se daba por vencido. Apretó el cierre de sus ojos. Por su mente pasaron sus amigos. Shikamaru. Esperaba que, si es que había muerto, no hubiera sufrido tanto como él ahora. Y Hinata. Esa chica. Era rara por momentos o de más de vergonzosa... pero la había amado tanto. Solo rogaba ir al mismo lugar que ella cuando todo terminara. Abrió sus ojos demostrando la desición que lo apoderó por unos minutos. Si es que recordaba bien. Si es que recordaba bien. Con sus últimas fuerzas, movió rápidamente su brazo derecho hasta detenerlo en la sien izquierda del Uchiha. Y lo sintió. La fría y afilada hoja de la cuchilla estrellarse contra su pecho. Cortar la piel, con demasiada lentitud. La sangre brotar de la herida, sin detenerse. Haciendo arder a su paso. Dolía, dolía tanto. Gruñó, para mirar fijo al Uchiha. Los ojos negros, mirando sorprendidos la herida. Los labios enteabiertos de el moreno, por donde escapaba la respiración acelerada. Y el rubio sonrió. Itachi aprendía de sus errores, nunca volvía a suceder lo mismo. Los ojos negros se desviaron de esos ojos celestes, para ver a su lado el brazo derecho de Naruto. Apuntando a su sien, como si una pistola fuese.

- Bang –fue lo último que dijo el rubio. Y sus ojos perdieron el brillo.

Itachi se dejó caer al suelo. Lo había matado, en un estado inconciente. Había reaccionado a un tonto juego. Naruto y sus juegos. ¿Cómo lo había hecho? Podía ver el cuerpo de el rubio ojiazul frente a él, perdiendo el color de su piel. Sin el brillo en sus ojos. Y con el filo de su cuchilla rojiza en medio del corazón. Demasiada sangre. De repente se sintió mareado. Todo a su alrededor comenzó a dar vueltas. Y sin saber como... Cerró sus ojos. Y se desmayó.

x...x

En su infancia, Itachi era un niño completamente abandonado del mundo. No solo por el hecho de que era huerfano a causa de un accidente automovilístico que le costó la vida a sus padres. Al severo Fugaku y a la bella Mikoto. Y solo con 8 años, aprendió lo duro de la vida. Pero no eran esas sus razones. Todo el mundo sabía que él, Itachi Uchiha, era muchacho de pocas relaciones. Naruto lo sabía.

Una sola vez había tratado con él. Y a causa de fuerzas mayores. Pein, el muchacho más grande del horfanato y el más peligroso, lo buscaba para golpearlo. Razones desconocidas. A Pein le gustaba atormentar a los menores. Naruto en ese entonces tendría unos 9 años, por lo que Itachi habría tenido 11. El rubio pasó corriendo por los pasillos del horfanato, hasta dar con una puerta entreabierta. Y entró. Al cerrarla tras de sí, sintió un completo escalofrío. Esa mirada gélida, color negro, estaba posada en él.

- ¿Qué haces aquí? –dijo el pequeño Itachi, completamente carente de emociones al hablar.

Naruto tragó sonoro. Muchos hablaban de él como el niño demonio, que disfrutaba de hacer sufrir a todos. Y su mirada, su foma de hablar, no decían lo contrario. Pero, ¿entonces porqué Sakura se juntaba con él? El rubio se dejó resbalar por la puerta, hasta sentarse en el suelo y abrazar sus rodillas.

- Me iré pronto... Sólo quiero que Pein no me encuentre.

Itachi caminó hasta donde Naruto estaba sentado y lo miró fijo. Se arrodilló delante de él, para tener esa mirada celeste a la merced de sus ojos negros. Pudo ver al rubio temblar. Frunció el seño y chasqueó la lengua en desaprobación.

- ¿No tienes miedo a que Itachi oni-san te haga daño? –dijo, realmente furioso el moreno.

Naruto lo observó con sus enormes ojos color celeste. Las marcas en sus mejillas, probocadas por Hidan le daban otro toque inocente. Definitivamente, parecía estar hablando con un niño menor a unos 9 años. Y entonces, río. Sí, Naruto río. Y se sintió... ultrajado por esa falta de respeto hacia él. Itachi Uchiha, soportando las risas de un niño. Tembló de ira.

- ¿Por qué debería temerte? –dijo Naruto, seguro de sí mismo, descolocando a Itachi de su lugar-. Si Sakura-chan te tiene confianza, quiere decir que no me harás nada. ¿No es así?

El pequeño Itachi Uchiha pareció pensarlo por unos segundos. Y perdió sus orbes negras en el infinito que demostraban las celestes del otro niño. Un par de años menor que él, y con mayor razonamiento que todo el horfanato. Era increíble. Demostró esa sonrisa prepotente, que tanto odiaba por momentos.

- No lo haría nunca. Palabra de Uchiha... –Naruto miró espectante al moreno y éste se puso de pie- ...y un Uchiha nunca falta a su palabra.

Antes de que pudiera darse cuenta, el rubio estaba de pie frente a él. Dio una sonora carcajada y lo miró con sus ojos celestes. Itachi jamás quitó la vista de él. El rubio asintió, para luego dar un leve golpecito con un par de dedos en su sien izquierda y luego abrir la puerta de su cuarto, para salir corriendo por los pasillos del orfanato. Había hecho una promesa con otro niño que no era Sakura. Un niño con quien, de seguro, no volvería a hablar. Como sucedía con todos.

Y en su mente, se guardaba el 'bang' que Naruto dijo al golpear su sien, para sellar la promesa. Que forma tan torpe y original de creer en él.

x...x

Abrió sus ojos, un tanto cansado. De un salto, quedó sentado. Miró a su alrededor. Era su cuarto. Era el departamento. Estaba en su cama. Miró a la mesa de luz, alterado. Pudo ver a su cuchilla completamente bañada en sangre. Tambien un pequeño dije a su lado, muy parecido una N. Se tomó la cabeza y suspiró, rendido. Se había desmayado. Por primera vez, se desmayaba viendo sangre que no fuera la suya o la de Sakura. Daba vergüenza. Desvió la vista hacia la enorme ventana que conformaba su cuarto. Su respiración acelerada dejaba perdida en la nada la idea de que él era un asesino serial. El castigador. Revolvió sus cabellos negros, desarmando la coleta en que siempre lo recogía. Y miró la luna. El brillo espectacular que brindaba era atónito con la idea de sentirse sucio. Había faltado a su palabra. Por primera vez en su vida.

Y por primera vez, al igual, observó el cielo en su contexto. No solo la enorme luna. Sino tambien las estrellas. Entre las cuales, una se destacaba. Itachi detestaba sentirse como un niño, pero deseaba que esa estrella fuera Naruto. Velando por... alguien. Por Sakura. O dándole a entender con su brillo que lo perdonaba. Que en realidad, sabía que no había querido huir de su palabra como Uchiha. Bufó, molesto. Era idiota creer, como un niño, que los espíritus iban al cielo y se convertían en estrellas. Al igual que creer que se convertían en mariposas. O que recreaban otra vida, un más allá. Respuestas de la vida, lo otro despues de la muerte, a lo que él no creía. Nunca creyó. Pero a veces le interesaba realmente saber qué sucedería. Y si acaso... Naruto. ¿Podría ser una estrella, una mariposa? ¿O acaso estaría viviendo una mejor vida en otro tipo de espacio surreal?

Sacudió su cabeza. Era Naruto, despues de todo. Había dado su vida por proteger a Sakura, por tomar tiempo. Por... Sí, por Sakura. Sakura-chan, esa muchachita que tan enloquecido lo tenía. Esa mujer de enormes ojos jades que él no vio madurar completamente. Esa que lo había vuelto un caos. Sí, Itachi Uchiha se calificaba como caos. Promulgando la libertad de expresión. Con su 'arte', como Sasori y Deidara decían. Y le gustaba variar, cambiar drásticamente todo. Por algo adoraba tanto el factor sorpresa. Pero promulgaba el egoísmo, queriendo a Sakura solo para él. Y la cruel anarquía, el hacer lo que quiere porque quiere y cuando quiere. Siempre que ese querer esté involucrado con ella.

Sí, Itachi era el caos. Por eso había matado a Naruto, sin haberse dado cuenta de sus actos. Por eso se había desmayado. Por eso perseguía a Sakura. Por eso, desde el principio, tanto se había enamorado de ella. Siempre había tenido el caos dentro de sí. Pero nunca supo liberarlo. Sakura se lo enseñó. Sakura era la madre del caos.

Sakura era la libertad que el caos tanto peregrinaba.

Ella era la libertad que Itachi perseguía, que buscaba.

Itachi era el caos.