Amor imposible

¿Cómo lo saben?

Revisé la hora, eran las nueve de la noche y aun no tenía sueño. Aun era temprano y podía revisar una de esas historias. Tomé mi nueva laptop y me dejé caer en la cama, no tenía ganas de hacer tarea así que no me importaba perder unos minutos de mi tiempo en eso. La historia que había seleccionado se llamaba "Mi primer beso", los protagonistas eran Freddie y yo.

-Que enferma es esta gente… -susurré con una sonrisa en los labios. –Veamos…

"Sam estaba sentada en la sala de Carly, como de costumbre arrasaba con las sobras del almuerzo de su mejor amiga. Mientras estaba sentada viendo un episodio repetido de "Girly Cow", su amiga estaba arriba con el ñoño insufrible. Debería estar ayudando, pero no soportaba la presencia de ese chico. Había algo en él que le caía mal, además la había esposado a un niño extraño llamado Gibby.

Ella tenía que planear cual era su mejor venganza, no podía quedarse con los brazos cruzados. Después de un rato se aburrió y apagó el televisor. Tenía que subir y ayudar de una buena vez por todas con el episodio. Ella tenía varias ideas para esa noche, solo esperaba que Carly no se pusiera con cómicas.

Sam subió las escaleras y entró al estudio donde Freddie y Carly estaban. Al principio hablaron sobre iCarly, luego cambiaron su conversación a los primeros besos de cada quien. Sam se fastidio y decidió ir por algo de comida, pero regresó ya que no tenía dinero. Allí escuchó al ñoño decir que nunca había besado a nadie, que era un secreto y ella no debía enterarse.

-Esto me va a servir más de lo que creía –dijo para sí misma antes de desaparecer por las escaleras."

Sam frunció el ceño y siguió leyendo, todo era tan familiar y exacto, como si una cámara estuviera siguiéndolos todo el tiempo. Sabían detalles que hasta ella había olvidado, como el rostro de Freddie cuando ella descubrió la verdad en iCarly o lo que había sentido en el momento que sus labios chocaron contra los del castaño. Era una verdadera locura.

-Esto es imposible, es como si estuvieran dentro de mí –susurré mientras buscaba algo diferente que leer.

Sin darme cuenta pasé toda la noche leyendo, habían cosas que simulaban fantasía para mí. Pero también habían cosas que deseaba con todas mis fuerzas, como volverlo a besar, sentir sus brazos rodeándome y más. Pensamientos que jamás habían salido de mi mente y que podía matar quien sea por revelarlos.

Solo cuando el sol salió me di cuenta que había pasado toda la noche leyendo estas estupideces. Bueno, no eran estupideces exactamente, pero nadie me había expuesto tanto como ahora. Me levanté con pereza y me di un baño rápido. No podía esperar para contarle todo a Carly, si supiera que nuestros fans saben más cosas nuestras de la que nosotros mismos sabemos. Antes de cerrar la laptop, guardé uno de los links en favoritos, tal vez leería en mis horas de descanso.

Casi grité cuando me di cuenta de la hora, tenía meses sin llegar tarde a una clase y ahora iba a comenzar de nuevo. Me di una ducha rápida y corrí hasta la parada de autobuses. Debo admitir que no se siente bien atrasarse, no cuando muchas personas tienen una nueva visión de ti y esperan lo mismo que esperas no hacer. Llegué justo a tiempo, el timbre del primer periodo estaba a punto de sonar y Freddie me esperaba en la entrada del aula con mis libros.

-Llegas tarde… ¿paso algo? –preguntó con preocupación.

-No, solo me quede dormida… mala noche –mentí con descaro. Sé que no se lo merecía, pero no podía contarle mis verdaderas razones.

-Te crecerá la nariz como pinocho, cuando estés lista me contaras –aseguró con una sonrisa en los labios.

Era un creído, pero un creído que tenía razón. Trate de lo mejor que pude de no quedarme dormida en clases, estaba tan cansada que podía caer en cualquier momento y sin notarlo. Sin embargo, cuando entré en el quinto periodo de clases el profesor Howard no asistió; era mi último periodo así que tendría tiempo libre para revisar otra de esas historias que publicaban en esa página.

Caminé hasta las gradas del gimnasio y me senté a observar un rato el juego de Carly, resultó ser buena en Voleibol. Cuando las chicas estaban a mitad de juego me aburrí, busqué la laptop en mi bolsa y la prendí. Esperé un rato hasta que comencé a buscar la página que había leído ayer. Había una larga lista de historias, pero desde que había leído el titulo de una de las novelas no había logrado sacarla de mi sistema. "Amor Imposible", tenía más de mil comentarios y muchos capítulos, al parecer era interesante para sus lectores.

Antes de comenzar con la lectura observé a mí alrededor. Todos estaban al pendiente del juego de Carly, eso me daba ventaja y evitaba ser interrumpida durante la lectura.

"Amor Imposible

Autor: Isabel

Sinopsis: Sam Puckett es una chica ruda o eso aparenta. Sus mejores amigos son Freddie y Carly, sin embargo, tanta rudeza y temple tiene un porqué. Entra y conoce la verdadera historia desde el inicio. *El amor no es suficiente*

Capitulo 1

El abandono

Era una tarde de invierno cuando Sam y Melanie vieron por última vez a su padre. Ellas nunca tuvieron una vida normal, ni siquiera una familia normal, pero al menos tenían una. Cuando eran niñas su vida transcurrían sin problemas, Sam era diferente a como ya se le conoce, era lo más parecido a una chica normal. Ella tenía amigos, era feliz y sobre todo normal.

Ese día había sido como cualquier otro. Asistieron juntas al colegio y todo parecía marchar bien. Las pequeñas rubias caminaron agarradas de la mano hasta el barrio donde vivían, pero para sorpresa de ambas, al llegar consiguieron a su madre bañada en lágrimas. Melanie corrió hasta donde se encontraba y le hacía preguntas inocentes, pero Sam se quedó allí parada viendo fijamente la puerta del tráiler.

Tenía miedo de descubrir lo que había dentro. Ella podía escuchar movimiento dentro del tráiler, como si alguien moviera las cosas de mala gana. Solo se permitió tranquilizarse cuando vio a su padre salir del interior, pero sus miedos volvieron con fuerza al ver la maleta que llevaba en sus manos.

-¿A dónde vas, papi? –Preguntó la pequeña rubia con temor mientras su hermana abrazaba a su madre.

-A un lugar donde ni tú, ni hermana estén presentes –bramó el hombre que por siete años llamo padre. –Son una molestia en mi vida así que me voy.

-¿Por qué tienes que hacerle eso a tus hijas? Eres un maldito borracho… vividor –escuchó a su madre gritarle con todas sus fuerzas.

Nunca había sido testigo de una pelea tan fuerte a pesar de ser constantes en su vida y en la de su hermana…"

Yo estaba sorprendida, en mis ojos había lágrimas que amenazaban con salir si seguía leyendo. Noté con horror que no había transcurrido nada de mi tiempo, solo diez minutos. Pero leer algo tan similar a mi vida me había causado un impacto tan fuerte. Mis manos temblaban con intensidad y podía sentir mi estomago a punto de botar todo mi almuerzo.

Tranquila Puckett, todo es una coincidencia –pensaba mientras trataba de calmarme.

"A veces no es necesario querer cambiar para evitar el dolor, simplemente viene a ti sin darte cuenta. A veces solo tienes que pasar por algo tan fuerte que te obliguen a construir una coraza, algo que nadie podría atravesar. Eso fue exactamente lo que le sucedió a Sam. Ella no fue capaz de superar el hecho que su padre la abandonara y que su madre enfocara todo su dolor en ella.

No es justo que un niño sufra tanto, no es justo llevar una carga porque así lo quisieron otros. Sam, que era una niña llena de vida y amor, se marchitó por dentro y por fuera forjando de una buena vez su personalidad en el futuro.

La pequeña rubia se giró sorprendida para ver partir a su padre. Todos esos días de supuesto amor y comprensión se fueron por el caño, al igual que su familia. Desde ese día, Sam pasó a ser la niña amiga de todos a una niña agresiva y mal estudiante. Apática para cualquier cosa menos para comer y sobre todo sola. Todo terminó empeorando cuando su hermana fue aceptada en una escuela de chicos finos, había ganado la beca. Después de eso ella fue el blanco de insultos y maltratos por parte de su madre.

-Niña, es hora de ir a la escuela –dijo un día su madre con desdén. –Yo voy a las vegas. No hagas problemas.

Sam la observaba con una ceja levantada. Ya habían pasado meses desde que su hermana se había ido y había finalizado su primera etapa de escuela.

-¿A dónde supones debo ir? –preguntó con sorna.

-Niñita insolente… -le gritó su madre acercándose a ella. –Ridgeway, allí vas a estudiar.

Eso fue lo último que escuchó de su madre antes de partir, ya estaba acostumbrada a vivir sola. Caminó hacia la nevera en busca de comida, pero como era de esperarse estaba vacía. Solo había un huevo y un cartón de leche vacio. Ella se encogió de hombros y tomó el huevo en sus manos, si algo le había enseñado su madre era a sobrevivir con lo poco que había. Abrió el huevo con sus manos y se lo trago de una sola vez.

Corrió hasta su habitación y tomó su bolsa, no tenía cuadernos ni nada, pero tampoco tenía nada bueno que hacer en su casa. Caminó hacia la escuela con lentitud, no estaba ansiosa por ir de todos modos. Cuando llegó observó como los niños eran acompañados por sus padres, ella era diferente. Se encogió de hombros y buscó sola la oficina del director.

-Director Ted Franklin –susurró mientras observaba su nombre en la puerta.

-Buenos días, soy el director Franklin. ¿En qué te puedo ayudar?

-Soy nueva, estudiaré aquí –respondió la rubia con simpleza.

-¿Cuál es tu nombre? –Preguntó él interesado.

-Sam Puckett –dijo mirándolo fijamente.

-Muy bien, Samantha…

-Sam, mi nombre es así… -ella lo miraba desafiante y él supo que esa chica no sería fácil.

-De acuerdo, Sam. Este es tu horario –dijo mientras le daba el papel. –Bienvenida a Ridgeway…

Sam no respondió, estaba ocupada tratando de entender el porqué de tantas materias. Prácticamente viviría más tiempo en ese lugar y no le estaba gustando. Los dos primeros periodos fueron de muerte, estuvo aburrida la mayor parte del tiempo. En la escuela no hay emoción y mucho menos amigos, tampoco estaba interesada.

-Hola, ¿puedo sentarme aquí? –preguntó una niña de cabellos castaños. Sam estuvo tentada en correrla, pero decidió dejarla.

-Como quieras –dijo indiferente.

La mayor parte del tiempo, la rubia estuvo allí sentada observando como esa niña comía su almuerzo. El estomago le gruñía y no podía dejar de verla comer, no la culpen tenía hambre.

-¿Quieres un poco? –Preguntó la chica.

-Sí… -dijo arrancándole el emparedado de las manos.

Sin embargo la chica se acercó a ella y la empujo.

-Dije un poco, no todo… -gruñó tomando asiento de nuevo.

-Me caes bien, soy Sam –dijo con una pequeña sonrisa en sus labios.

-Mi nombre es Carly… -secundó la chica…"

Cerré la laptop sorprendida, no podía seguir leyendo o de seguro gritaría. ¿Cómo rayos sabía esa chica que mi padre me había dejado? ¿Cómo se habían enterado de mi primer encuentro con Carly? Eso solo lo sabía Freddie y mi mejor amiga por supuesto, y no estaba segura que ellos compartieran esa información con alguien.

Noté que no había casi nadie en el gimnasio, solo algunos jugadores y uno que otra persona sonriente por el juego. Mis ojos se cerraron, estaba cansada y algo aturdida por tanta información. No podía creer todo lo que estaba sucediendo, quiero contárselo a Carly o a Freddie, ellos seguro sabrían que hacer. Entonces me pregunto, ¿alguno de ellos me creería o le daría importancia? No lo creo, tal vez solo pensarían que era una fan loca que dio en el blanco con respecto a mi vida.

Sin embargo, en mi vida había contado algo como la partida de mi padre y allí estaba exactamente como había sucedido.

-Hola, Princesa –no pude evitar gritar, ese chico aparecía en los peores momentos.

-Un día de estos me vas a matar –susurré sintiendo mis mejillas arder cuando se reía de mi.

-Te he observado, Puckett –lo miré a los ojos y él solo asentía. –Estás rara y quiero que me cuentes…

Acarició mi rostro al terminar, eso se había convertido en algo común por lo menos para mí. Negué con la cabeza y dejé caer mi cabeza en su hombro.

-Llévame a mi casa –murmuré con voz cansada.

-Todo lo que quieras, Princesa –sonreí ante sus palabras.

-Cárgame –dije en tono de suplica. Solo lo escuché quejarse para luego sonreír con esa sonrisa que tanto me gustaba.

-Me debes una… -murmuró arrodillándose y esperando que me montara en su espalda.

-Siempre te debo y nunca te pago –dije mientras rodeaba su cuello con mis brazos para evitar caerme.

Mientras caminaba hacia el estacionamiento no paraba de repetir lo que había leído hace rato. Estaba decidida a no leer más esa historia, no podía permitir que me afectara de esa forma. Freddie me ayudó a entrar en su coche y se aseguró de abrochar mi cinturón. "¿Qué haré con este nerd y su sobreprotección?". Luego encendió su coche y recorrió un largo camino hasta mi casa.

Como era de esperarse mi madre no estaba en casa, no es que me importara mucho. Caminé con cansancio hasta la puerta de mi casa, la abrí y la dejé abierta puesto que él me estaba siguiendo. Cuando entré a mi cuarto no pude evitar dejarme caer en mi cama, estaba tan cansada y hambrienta.

-¿Por qué estás tan cansada? –preguntó Freddie acostándose a mi lado. –No sueles ser así… -susurró acariciando mi cabello entre sus dedos, su actividad predilecta desde hace meses.

Guardé silencio por unos minutos hasta que decidí hablar.

-Freddie, ¿tu conociste a tu papá? –Pregunté adormilada. Lo vi asentir y entristecerse al mismo tiempo. –Bueno… ¿Cómo era?

-Un gran papá, pero murió cuando tenía seis –dijo con una sonrisa triste en los labios.

-¡Lo siento! No quise sacar ese tema a relucir –aseguré arrepentida, no era mi intención hacerlo sentir mal.

-¿Por qué la pregunta, Puckett? –Está vez noté el interés en su tono de voz y ojos.

-Leí algo que me hizo recordar al mío… -murmuré adormilada. –Mi papá nunca me quiso… nadie me va a querer –susurré antes de quedarme dormida.

Me pareció haber escuchado a Freddie diciendo que él me quería, pero eso es imposible. Freddie no puede estar interesado en mi.


Muchas gracias a todos los que leyeron esta historia y comentaron, y los que no muchas gracias igual por leer.

marlonx137: recuerda que esos detalles tenían tiempo en su poder. Esta un poco obvio que a Freddie le gusta Sam, así que hay que ver como se desarrolla.

Fernose Nav.Y: si, ya somos dos... me alegra que te gustara.

purplehAM138: sí, aunque fue un leve coqueteo si lo hizo. Espero te gustara este capitulo, es algo dificil porque hay una diferencia en esta a mis otras historias.

FalulaBTRushersSeddiiE: bueno, Sam no ha sido muy buena con Freddie y, sin embargo, los guardo.

Seddiemiobsesion: yo tampoco lo sé, pero me encanta que agrade tanto mis historias. Más cuando suelen faltarles algo según mi punto de vista. Espero te gusta este...

Only-Seddie: me alegra que te gustara, gracias por comentar.

rosebenson19: gracias por comentar ^_^...

minipan3: gracias por el comentario :D

JennMcFanSamy: como bien sabes todo lo que escribimos es lo que deseamos en la serie de verdad, al menos con respecto al Seddie :p

Menenitus97: tengo amigos así y te juro que son un amor :D. Pero como Freddie queremos muchas...