200.— ¡Por Merlín! Siento que el corazón me late a mil por hora... ¿Por qué sentir su piel sobre la mía causa tal sensación?
Fue un efímero roce, pero que quemó mi piel y una corriente eléctrica recorrió cada rincón de mi cuerpo... No sé qué quiere decir esto pero estoy segura que cuando encuentre la respuesta, no me gustará para nada...
- 25/12/94.
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20 de mayo de 1998.
Me removí al sentir como la luz del sol daba de lleno en mi rostro, cuando me acostumbré a la luz enfoque mi vista al cuerpo que yacía inmóvil en la cama. Su piel se veía aún pálida y una expresión serena en el rostro.
Me levanté de la silla para estirar mis extremidades, creó que no me hará nada bien si sigo durmiendo así de incómoda. Consulte mi reloj debía irme ya sino se me haría tarde.
Dejé un beso en su mejilla y aparte un mechón de cabello negro que caía sobre su frente...
Luego del ataque de la serpiente de Voldemort y con la desesperación envolviendo mi cuerpo, inyecte un antídoto muggle, los efectos del veneno menguaron pero al ser un animal que poseía magia oscura su veneno era más potente.
Rápidamente me desaparecí rumbo a San Mungo, donde lo atendieron con pociones curativas y un antídoto mágico. Estaba fuera de peligro pero para su pronta recuperación le inducieron a un profundo sueño, algo así como cuando una persona queda en coma. Cuando el cuerpo este sano, despertará por sí solo.
Desde entonces, cada noche luego de un día extenuante en los juicios de los mortífagos apresados, vengo a leerle, conversar y cuidar su sueño.
Él ha quedado exonerado de cualquier cargo pues Harry mostró los recuerdos que él le entregó aquella noche en la Casa de los Gritos.
Inevitablemente tuve que contarle mi amor por él a Ron y Harry. No fue fácil exponer mis sentimientos a los chicos, estaba aterrada por la reacción que tendrían, en especial la de Ronald siendo este tan impredecible.
Sin embargo, no se lo tomaron tan mal que digamos, si se sorprendieron y aún lo están asimilando pero prometieron brindarme su apoyo incondicional, como siempre.
Tomó mi bolso y me colocó el abrigo. Debo ir a casa a tomar una ducha y luego presentarme en el Ministerio de Magia hoy será el juicio para la familia Malfoy. Será otro día muy largo y cansado.
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Lo último que mi mente recuerda son sus ojos llenos de lágrimas y de desesperación. Estaba totalmente aterrada de que yo muriera, lo supe porque leí su mente como lo venía haciendo desde que encontré su diario.
Aún en la inconsciencia pude escuchar como los medimagos iban y venían, dándome pociones y curando las heridas provocadas por la mordedura de la serpiente.
Traté de abrir mis ojos pero me era imposible. Mi cuerpo no respondía, no sé cuánto tiempo pasó pero cuando abrí los ojos estaba como en un túnel oscuro, de pronto una voz lleno el silencio del lugar donde me encuentro...
— Debes encontrar el camino de vuelta...
Sin pensarlo dos veces, mis pies se movieron y mis ojos se acostumbraron a la penumbra, la voz una vez más se dejó escuchar...
— No puedes dejarme Severus, yo estaré esperando por tí, siempre...
Trataba de reconocer esa voz, se me hacía conocida... ¿Podría ser la voz de Lily?
— Te amo Severus...
Detuve mis pasos y el túnel se iluminó... Había reconocido la voz, era su voz.
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— Mamá, ya llegué...— anuncié mientras cerraba la puerta y dejaba las llaves sobre la mesa.
— ¿Qué tal todo hija?— preguntó mi madre saliendo de la cocina.
— Bien, creó... Necesito un café para terminar de despertar, debo estar en el Ministerio para el juicio de hoy— comenté.
— Claro, el café está recién hecho.
Podía ver la preocupación en los ojos de mi madre, ella sabía de mi amor por Severus, lo supo incluso antes que yo misma lo hubiera aceptado.
¿Estaba mal lo que hacía?
No lo sé pero estar junto a él y saber que está bien, calma mi corazón y aunque sé que él no corresponde mi amor, siempre me preocuparé por lo que le pasé.
Suspiré y le dí un trago a mí café, sin importarme que estuviera caliente, quería dejar de sentir este frío que se apoderaba de mí cuando mi mente me recordaba que él no me ama.
Que su corazón siempre pertenecerá a una mujer... Y contra ella no puedo luchar, ella es un fantasma que ha vivido con él desde hace mucho tiempo.
Sin saberlo me terminé el café, lave la taza y subí a mí habitación para tomar una ducha.
Salí de la chimenea al vestíbulo del Ministerio donde Harry y Ron me esperaban.
— Hola chicos— saludé con un abrazo a cada uno.
— Vamos, el juicio iniciará dentro de cinco minutos— dijo Harry.
Tomamos el ascensor hasta la sala de juicio, donde todos los miembros del Wizengamont y el Ministro de Magia ya se encontraban.
Unos minutos después los acusados ingresaron a la sala, dando inicio al juicio. Sí, definitivamente hoy sería un día muy largo.
A las 17:00 hrs el ministro daba el veredicto... Lucius Malfoy fue condenado a cadena perpetua por sus crímenes contra hijos de muggles, mestizos y traidores a la sangre, Narcissa Malfoy fue exonerada de cargos pues ella no portaba la marca tenebrosa, había mentido para cubrir a Harry y se probó con su varita que nunca utilizó alguna maldición imperdonable y por último el primogénito Draco Malfoy al ser coaccionado por su padre a portar la marca tenebrosa y ayudar a Harry en varias ocasiones fue condenado a arresto domiciliario pudiendo salir sólo para sus clases de último año en Hogwarts.
El Ministro dió por terminada la sesión y todos comenzaron a salir de la sala.
— ¿Irás al hospital?— preguntó Ron.
— Claro como todos los días— contesté colgando mi bolso al hombro.
— ¿Hasta cuándo Hermione?— su tono de voz fue de reproche.
— Hasta que sea necesario, no entiendo porqué preguntas, ya habíamos hablado de esto.
— Cierto, pero me preocupa verte tan cansada, ojerosa, no comes bien, te vas a enfermar...
— Hermy, Ron tiene razón, deberías descansar un poco más— habló está vez el azabache.
— Estoy bien, gracias por su preocupación, pero en verdad estoy bien, además una vez iniciemos nuestro último año, ya no vendré todos los días y podré descansar más— traté de tranquilizarlos.
No muy convencidos, asintieron y me acompañaron hasta la chimenea para ir vía red flu a San Mungo.
Yo sabía que tanto mi madre como ellos se preocupaban por mí pero no puedo dejar de ir a verlo... Aprovechando este tiempo limitado que tengo para estar a su lado.
Porque cuando despierte yo volveré a ser sólo la chiquilla tonta que está enamorada de su maestro. Jamás seré correspondida, jamás sabré lo que es sentir sus brazos a mí alrededor sintiendo la calidez de su cuerpo o escuchar los latidos de su corazón hasta caer dormida a su lado.
Jamás podré ganarme su corazón porque su corazón ya tiene dueña y contra eso no puedo luchar... Lo amaré en silencio como él lo ha hecho durante tanto tiempo. Nunca debe enterarse de mi amor, será un secreto que me llevaré hasta la tumba.
