II


Es cuestión de palabras y ni tú, ni yo jamás convendremos en quién la culpa está

Lástima que el amor no tenga un diccionario donde hallar, cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando dignidad [Gustavo Adolfo Bécquer]


Lo primero que Rukia ve al despertar es luz, la ventana recibe golpes furiosos del viento tratando de llamar su atención. Cierra los ojos tranquilizándose, la abundante y ruidosa lluvia de finales de invierno sigue allí, pero algo ya no. Siente un enorme vacío en su vientre y recuerda lo que le acaba de acontecer. Sus ojos índigo vagan rápidamente por toda la habitación sin encontrar lo que busca y así los deja vagar por la ventana, pues no se puede levantar, el cuerpo no le responde. Con todas las energías que junta, se sienta en la cama activando su percepción y encontrando a quien buscaba, sin saber qué, pero encontrándolo… encontrándolos, pues consternada se da cuenta que su rol de madre será doble y eso la llena de alegría. Pero cuando se dibujaba una sonrisa en su rostro, al momento se marchitó.

Lo extraña tanto.

Abren la puerta y ella recibe a Isshin con gratitud, sin él quizás esto no habría sido posible.

—¿No son hermosos? Son muy afortunados, ninguno sacó el extraño color naranja del pelo de mi hijo—Al momento ve la reacción de Rukia, pero no se arrepiente de lo dicho, él sabe que tiene que hacer que ella se sienta con un vínculo con él, porque están unidos desde hoy más que antes. Ve con interés como Rukia se los pide con la mirada. Se los entrega con una sonrisa, por fin sabe cuál era el motivo de su corazonada con Rukia, su tercera hija. Hablando de hijas, sus hijas lo esperan fuera, el vuelve la vista a la puerta y ve a las mellizas rondar por fuera con ansiedad para estar con Rukia, pero aún no, primero debe hablar con ella.

—Hubo complicaciones ¿Verdad?—Pregunta Rukia, familiarizándose con sus hijos de una manera tan linda, tan natural, siente que ya nada irá mal, nunca, a pesar del hecho lamentable que "él" ya no esté.

—Verás…—Isshin dudo en decirle pues quería alargar más este momento, él sabía que Rukia era perceptiva y sabría de inmediato porque decidió aquello que decidió—Están unidos por la cadena del destino. Vas a tener que quedarte en el mundo humano para criarlos hasta que sean lo suficientemente grandes para valerse por sí mismos. Por supuesto que serás bienvenida en mi…

Son esos bellos momentos en que las acciones del mundo te dan una bofetada en la cara a lo que estuvo a un milímetro de materializarse.

Byakuya Kuchiki entra en la sala y ve con desprecio a Isshin, y con serena solemnidad a Rukia y a sus recién nacidos sobrinos.

—Rukia e…—Mira con desprecio a Isshin como si fuera bosta—Isshin Shiba.

Las mellizas miran hacia dentro y por la tensa situación también deciden entrar a felicitar a Rukia, quizás así los ánimos mejorarán.

—Rukia-nee-san—Dice Yuzu, entra con una gran sonrisa seguida de Karin que saluda a Rukia con la mano, no obstante y a pesar de que tenga el perfil de ruda, marimacha y agresiva, lleva una sonrisa tierna en la cara porque está feliz, porque su familia ha vuelto a crecer.

Kuchiki Byakuya las mira con solemnidad, aquellas humanas parecían más cuerdas que aquel detestable sujeto presente.

—Veo que han solucionado el problema y tendrás que quedarte aquí en la tierra—Declaró Byakuya no esperando respuesta.

—Sí, verás, hermano…—Rukia le va a explicar la situación, no obstante él ya sabía todo. Le irritaba de sobremanera que Isshin estuviese tan feliz.

—Lo sé, Rukia, solo vengo a decir que estaré esperándote en nuestra casa cuando salgas de aquí.

Todos miraron a Byakuya como un loco ¿No sabía que o se podían llevar a humanos a la Sociedad de Almas, menos aún en la situación en que estaban los mellizos? Pero el noble es sabio y despiadado.

—Pero, hermano, no puedo viajar a la Sociedad de Almas…

—Lo sé, quiero decir que estaré esperándote en la casa que tenemos aquí.

—¿Qué?—Rukia estaba impactada. Isshin estaba impactado, tanto, que no podía decir nada a pesar de que eso traicionaba a su naturaleza. Las mellizas estaban impactadas, hasta Karin soltó un—…diablos.

Así fue como Rukia terminó no "viviendo" con los Kurosaki en la tierra, sino que a una cuadra y media, en una casa muy bien situada, donde alguien como Byakuya pasaba como un joven emprendedor al que la vida le ha sonreído.

Y sí que le ha sonreído.

Pero Byakuya no se quedó, estuvo un día luego de la llegada de Rukia a la nueva casa y se marchó, por lo que sola y novata, los Kurosaki no tardaron ni medio día en instalarse progresivamente en la casa de Rukia que era muchísimo más grande, con un gran jardín y dos paquetes de alegría y llanto que tenían de rodillas por su hermosura a todos los miembros de la familia, a pesar de que esta narradora no tenga especial afinidad con los bebés.

(...)

—¿El capitán te pagó esta casa?—Pregunta varios meses más tarde, Renji, el amigo que ama en secreto-evidente a Rukia. La visita porque tiene curiosidad, una morbosa curiosidad sobre qué es lo que le ocurre: Ha sobrellevado la situación, ha olvidado a Ichigo, queda un espacio en su vida para él, puede ser ahora él su suporte, todas esas cosas que son egocéntricas pero que cuando uno ama hace tanto tiempo a una persona se agarra de todos los resquicios para que las esperanzas no mueran. Para abrir una brecha entre la cobardía, la oportunidad y el corazón de quien amamos—Rukia… sus ojos…—Renji mira con detenimiento los ojos del niño que lo observa con atención. Bosteza provocando una pequeña carcajada en el shinigami.

—Puedes poner en el tarro de las apuestas cuanto y por qué color—La mujer pequeña muestra un frasco rebosante de billetes sobre el refrigerador—Llevamos 5.000 yenes a favor de que sean índigo y 15.000 a que sean avellana.

—Yo pongo 5000 a un ojo de cada color.

—Eso es arriesgado, ¿qué posibilidad hay que ocurra? —Rukia mira por la ventana distraídamente, no se da cuenta que Renji está generando un momento para impresionarla. Ella solo lo atribuye a un rasgo de personalidad, ha pasado tanto tiempo que Renji no sabe cómo tratarla que ella simplemente lo atribuye a un rasgo de carácter, algo como que es un loco ególatra dramático.

—Ganaré mucho dinero—Renji afirma y eleva a su "sobrino" quien agarra la cola de caballo sin escuchar las prevenciones de Rukia, Renji grita y le entrega rápidamente el bebé a la mujer. Ella cambia su semblante y le pregunta con seriedad.

—¿Cómo están las cosas en la Sociedad de Almas, Renji?

—Hay algo que debo contarte… Por eso vine—La mira esperando una reacción. Ella atribuyéndolo a su carácter lo mira escéptica.

—Habla—Ella no lo toma en serio, él lo sabe, pero lo que le dirá la dejará atónita.

—Encontraron la dimensión, Rukia. Estamos a un paso de recuperar a Ichigo—El corazón de Rukia se detuvo, para volver renovado a palpitar. La esperanza brilló en sus ojos—Los del departamento de investigación creen que lo pueden traer de vuelta pero habrían problemas en el flujo temporal. Puede volver como un niño o un anciano. Pero volverá Rukia, sabíamos que no estaba muerto.

—¡Lo encontraron!—Rukia no puede esconder la gran sonrisa que le provoca la noticia. Sabía que Ichigo no estaba muerto, pero las esperanzas de que lo encontraran en corto plazo se habían esfumado, ahora, ni si quiera pensaba en eso, en todas esas tardes en que mientras cuidaba a sus hijos se olvidó de esperarlo para no volverse loca.

—Vas a tener que quedarte aquí. Yo te mantendré al tanto. Y tú, mantenme al tanto de cuando puedas ver bien el color de los ojos. Estoy seguro que ganaré.

—Engreído—Rukia vuelve a mirar por la ventana, pero sus ojos ahora reflejan un poco más que antes el cielo infinito.

Los días siguientes a ese, merodeo por los alrededores esperando encontrarse a algún shinigami que diera noticias, Ichigo es tan famoso que todos estaban al tanto de su caso, shinigami que se encontraba, shinigami que sabía que lo rescataron, que lo dejarían en la tierra, que Kurotsuchi lo trajo…

Que el tiempo se detuvo porque Ichigo está aquí.


Él está aquí y su cuerpo lo sabe Jajaja, y el mío también, quiero ver a Ichigo más en el manga ToT