-- SANGATSU…Integra's birthday… --

HOLA! Este es el segundo capitulo de mi fic de Hellsing, como siempre, aclaro que los personajes no me pertenecen…así que no me demanden!

Spoilers (subrayado)

- texto - Son diálogos.

Texto Pensamientos/acotaciones.

--titulo del fanfic, o incluso un cambio de escena –

-- SANGATSU…Integra's birthday… --

Integra se levantó a las 8:00 de la mañana, se colocó su bata preferida, peinó su cabello anudándolo en una coleta; y bajó a desayunar. Era uno de esos días en que la organización Hellsing no tenía asuntos pendientes, y estaba tan agotada que prefería estar todo el día en su casa, leyendo un libro. Una sirvienta le esperaba para entregarle un paquete.

-Anne…quién lo trajo??- preguntó extrañada por la procedencia del paquete.

-El señor Walter lo ha traído especialmente para usted, sir Hellsing…es por su fiesta de cumpleaños- la sirvienta hizo una reverencia y se marchó.

Integra decidió volver a su habitación para poder abrir el regalo, sin interrupciones. Depositó la caja sobre la cama recién tendida, y se dispuso a abrirlo. Sacó el hermoso vestido rojo, estilo princesa, con corsé y delicados encajes, y lo colocó sobre una silla. Junto con el vestido, venían también un par de zapatos forrados de terciopelo rojo, y una delgada tiara de oro blanco e incrustaciones de rubíes. Ella pensaba ponerse algo más normal, había pensando en usar el traje de gala de su padre, pero esto iba más allá de lo que ella había imaginado. Definitivamente no usaría algo como eso.

-Le ha gustado, sir Hellsing??- preguntó Walter entrando sin tocar a la puerta.

-Pienso que es la ocasión equivocada para usar algo así…y toca antes de entrar- La joven manifestó su enojo.

-Ya han pasado 2 semanas desde que me autorizó a organizar la celebración, y quisiera decirle que está programada para hoy mismo, si no tiene inconveniente…las invitaciones han sido entregadas- Walter comenzó a guardar el vestido en la caja, mientras que le daba un rápido vistazo.

-Hoy…No veo porqué no…por cierto, ¿de dónde sacaste todo esto?- preguntó Integra sin atreverse a mirarlo.

-Su madre hubiera estado feliz de que usted llevara su vestido…- Walter sonrió. Integra se sorprendió por el comentario.

-Está bien…solo ésta vez…entendido??...dile a Anne que suba…- Walter amplió su sonrisa y asintió.

-- HORAS MÁS TARDE… --

Integra estaba lista, y más nerviosa que nadie…maquillada con tonos tenues, llevaba el bello vestido que le sentaba maravillosamente, y solo faltaba colocarle unos pequeños colgantes y el collar que hacía juego, todo regalo de su padre. Llevaba el cabello recogido en una media coleta de la cual caían delicadamente los rizos rubios, los cuales le daban la impresión de verse como una verdadera princesa. Por orden de Integra, Walter había tenido que comprarle ropa apropiada a Alucard, y éste se hallaba un tanto molesto por tener que usarla, pero eran ordenes de su master. El vampiro estaba esperando que su master bajara a la recepción de invitados, cuando sintió una presencia extraña, como si de un vampiro original se tratase. Se desconcertó aún más y siguió esperando. Integra por su parte, se colocó los lentes y se dirigió hacia la puerta de su habitación, pero su sirvienta la detuvo diciéndole que los lentes no se le verían bien. Para fortuna de Integra, la tecnología estaba de su lado, y pudo ponerse un par de lentes de contacto que le permitían descansar de sus gafas.

Bajó por las escaleras, y sintió un hueco en el estómago cuando la gente comenzó a aplaudirle y a comentar lo bella que era. Jamás se había sentido así, y la situación empeoró cuando se dio cuenta que su sirviente vampiro la miraba fijamente a los ojos…

-Elizabetha…- murmuró Alucard por lo bajo…no daba crédito a lo que veía…ahí estaba la mujer que tanto amó…eran casi…la palabra conmocionó al vampiro…casi…Elizabetha tenía el cabello negro, y su master era rubia…sacó a su master de sus recuerdos, y surgió su amada nuevamente…Alucard se dirigió fastidiado, a las mazmorras. Antes de llegar al corredor que conducía a las mazmorras, se encontró con los ojos rojos de una mujer misteriosa, ella llevaba una larga capa de terciopelo azul, que le cubría el rostro. Alucard la miró, mientras la mujer se quitaba la capa…su rostro aún no se distinguía del todo…

-Debes ser hábil para entrar sin ser detectado…- Avanzó el vampiro acercándose a ella, para cerciorarse de su identidad.

-No me reconoces…Vlad?- la joven alargó su mano y acarició la mejilla de Alucard.

-Elizabetha…- Alucard se descontroló por semejante descubrimiento, y sus ojos siempre indiferentes, mostraron dolor,

-He regresado del otro mundo para poder estar contigo…o es que no recuerdas nuestro último beso, antes de irte a la guerra??- La joven sonaba convincente. El vampiro seguía desconfiando.

-….- Alucard iba a decir algo, pero notó que alguien más los estaba escuchando. Integra miró todo lo sucedido oculta detrás de uno de los pilares de la estancia. Se retiró rápidamente…no quería dar pie a exteriorizar emoción alguna…

-¿Porqué dudas de mi, Vlad?...es acaso que solo tú pudiste permanecer todos estos siglos alimentándote de la sangre de los humanos?...no me crees capaz a mi de hacer lo mismo…solo por volver a estar junto a ti??- la intensidad del rojo de sus ojos resplandeció…su amada se había convertido en un vampiro…Elizabetha había hechizado poderosamente a Alucard… un hechizo donde dos seres similares clamaban por estar juntos para siempre…Alucard cedió al impulso y siguió a Elizabetha hasta las mazmorras.

Integra deseaba de pronto, que toda la gente se fuera, para dejarla sola y que así ella pudiera dejar salir todo lo que le hacía un nudo en la garganta…celos, ella??...ese pensamiento le produjo más rencor hacia su sirviente vampiro. La anfitriona se disculpó con sus invitados y subió corriendo a su habitación.

-- ESA MISMA NOCHE… --

Alucard se encontraba acostado sobre el suelo frío de una mazmorra, cubierta por la capa azul, a su lado se encontraba ella…Se habían entregado el uno al otro…como si su amor se hubiera quedado congelado en el tiempo…él miró la luna, preguntándose que había pasado en realidad, para que ella volviera…Elizabetha volteó y se recostó sobre el pecho de Alucard…desatando en él, las emociones que creía inexistentes.

Integra se miró por última vez al espejo, ya se había quitado el vestido, y ahora se estaba quitando el collar y los aretes. Es cierto, el vampiro era atractivo, se preocupaba por ella, y lo daría todo por ella…solo porque aún era controlado, si fuera libre, sería…

-Diferente…- musitó ella recargándose sobre el espejo…las ganas de llorar no disminuyeron. La única persona que su alocada mente pudo encontrar, para formar con él una familia, era Alucard…claro que lo pensó en un ataque de su imaginación desbocada…Si jamás iba a ser posible, menos ahora.

-Una compañera…- Integra sonrió de medio lado, con algo de inconformidad, y limpiando la única lágrima que salió de ella, se puso una bata azul celeste, y se preparó para dormir.

-- AL DÍA SIGUIENTE… --

Era un día completamente nublado y gris. Alucard y Elizabetha salieron de la mazmorra. Se encontraron a Integra, quien bajaba los últimos escalones, ya vestida como normalmente lo hacía. Integra supo que estaba obligada a hacerlo, no podía hacerse más daño pensándolo, y no podía esperar más…solo alargaba las cosas…y no era nada saludable.

-Alucard…ven- el tono más frío de costumbre que usó Integra, alertó a su sirviente, el cual obedeció la orden.

-No se quién eres, ni como fue que te convertiste en vampiro, sabes que todo eso no me importa…- otra vez trató de ser fría, lo que le ganó una ácida sonrisa por parte del vampiro.

-Pero lo que sé, es que serías libre, si yo rompo el pacto, y te quito los sellos de tus manos…- Integra cruzó sus manos detrás de su espalda, dándole un vistazo a la extraña mujer.

-Y ya que has encontrado a tu compañera…no es necesario que sigas…- Integra hizo una pausa para no quebrarse ante el.

-Has sido de gran utilidad para la organización Hellsing, pero ya no tienes nada que hacer aquí…- La frialdad aumentó, y Alucard sonrió desquiciadamente.

-Master…esas palabras son mi libertad??- el vampiro rió sarcásticamente.

-Tómalas como tú quieras…- Integra se acercó, y con brusquedad tomó las manos de Alucard entre las suyas, pronunció unas palabras en latín…los sellos brillaron por un instante, y después desaparecieron. Un "puedes irte" fue todo lo que Integra pudo decir. Alucard le miró con odio. Elizabetha rió al saberlo libre de Hellsing.

La líder Hellsing se encaminó hacía su despacho dejando a Alucard y a su amada, solos. Alucard trató de entrar a la mente de su exmaster…se encontró con algo que inexplicablemente no le dejaba leer sus pensamientos…parecía un muro invisible que ella misma había construido…solo pudo sentir odio y rencor…

-mi amado Vlad…viviremos juntos para toda la eternidad…- Elizabetha tomó la mano de Alucard y los dos desaparecieron envueltos en niebla negra.

Integra reunió todo su valor para no arrepentirse, y se sentó en el sofá dentro de su despacho…encendió un cigarrillo, y nerviosamente comenzó a frotar una de sus sienes, tratando de alejar los pensamientos de lo que había sucedido. Era extraño que Alucard no protestara, pero más raro era, la aparición repentina de ese otra mujer a la que él llamó anteriormente Elizabetha… ¿viejos conocidos? o ¿ella era la compañera que tanto deseaba?...nunca lo sabría…Alucard ya no estaba en la mansión.

Walter entró nuevamente sin avisar, encontrándose a Integra con un semblante pálido, a causa de un aparente disgusto. Integra lo miró de reojo y agachó la cabeza para seguir fumando. Walter entendió que su amo necesitaba un poco de paz y soledad, así que salió en silencio provocando que Integra mirara hacia la puerta. Súbitamente cerró los ojos ante lo que parecía ser una visión…del pasado. La imagen de ella besando a un extraño de cabello largo y negro, le nubló la vista y la hizo perder el control de su respiración…abrió los ojos atemorizada de volver a experimentar algo parecido, y asegurándose que nada le pasaría, salió hacia los jardines de la mansión.

Recorrió inquieta los jardines esperando que se borrara todo lo relacionado con Alucard, pero siguió dentro de sus pensamientos. Era seguro que no podría deshacerse de ese recuerdo en mucho tiempo.

Las semanas siguientes, Integra siguió buscando consuelo en la lectura del extraño diario, y en los largos paseos por los jardines de su mansión. La mayoría de las noches no consiguió conciliar el sueño, pero las últimas noches del mes, se sintió un poco más relajada y pudo dormir. Tanta fue su suerte que logró dormir a sus horas. Hubo dos sueños más que la inquietaron…

Uno de ellos, al que ella no le encontró explicación, y no quería saberla era el que involucraba a Integra y Alucard. En el sueño, la joven Hellsing se entregaba voluntariamente al vampiro. Se soñaba a ella misma, gimiendo con desesperación bajo el cuerpo de Alucard, mientras éste se apoderaba físicamente de su inocencia, haciendo que llegara al máximo de sus sensaciones, acorralando con sus piernas la cintura de Alucard. Le pareció que era real, pues sintió con claridad el contacto de otro cuerpo sobre el suyo, los besos y el contacto de las manos frías de Alucard contra su piel. Prefirió no volver a recordar los vergonzosos detalles, que durante el desayuno, y frente a Walter; hicieron acto de presencia provocando un ligero sonrojo que la líder Hellsing no pudo disimular. Esperó que Alucard no volviese, cuando leyera sus pensamientos y supiera que su master había tenido un sueño bastante desinhibido y pecaminoso con su sirviente vampiro. Se reprendió y se asustó por eso…el sueño no era normal, y no era nada para desear que ocurriera nuevamente. El segundo sueño ocurrió 1 semana después que el primero y fue completamente ajeno al dominio que una persona, subconscientemente, puede tener sobre sus sueños…era tormentoso recordarlo, y después tratar de unir todas las piezas del sueño para que encajaran. Un gran palacio, millares de soldados, ella vestida elegantemente…y alguien más a quien no conocía…un beso que le producía una opresión en el pecho…y una carta manchada de sangre…esa noche despertó alterada, y sin ganas de dormir por el intenso momento vivido, Se puso una camisa, un saco y un pantalón negro, y salió al jardín, en plena madrugada.

Integra estaba a punto de regresar a la mansión cuando sintió que algo le pegaba en el cuello…un dardo somnífero…y ella no pudo ver a su atacante.

Al despertar se halló en una bodega de carga, cerca de un muelle…podía sentir el aroma a sal de mar…estaba atada de pies y manos, y amordazada. Una figura a lo lejos, familiar; se acercó a ella, le quitó la mordaza, y le dio una bofetada, haciéndola sangrar del labio inferior.

-Mi querida hermanita…cuanto tiempo sin vernos!!...- Bubbancy se le acercó y lamió la sangre. –Tu sangre sigue siendo deliciosa, hermanita!!-

-Tú deberías estar muerta!!...- gritó Integra, presa del pánico. Bubbancy le puso un dedo sobre la boca, y le dijo que no gritara o le iría peor.

-Nunca subestimes el poder que tienen esos chips!!…heme aquí…viva…literalmente- La vampiro en verdad disfrutaba la situación. No había solución para que Integra pudiera escapar. Tenía que aguardar a su propia muerte.

-En esa ocasión, tu estúpido sirviente me detuvo…pero ahora no hay quien te salve!!- Bubbancy descubrió el cuello de Integra, y la mordió sin remordimientos…rasgó su camisa, y mordió el brazo derecho de la joven…

-En ese caso…de-deberías matarme…ya…- Integra alcanzó a pronunciar unas cuantas palabras.

-No, no!!...no te preocupes…tendrás una muerte lenta…si no, el juego no sería divertido!!- exclamó bubbancy mientras lamía la sangre que brotaba del brazo de Integra.

-Lo planeaste todo…y…todo está…saliendo a la perfección…verdad…Bubbancy??- Integra comprendió que nuevamente todo había sido una trampa.

-Que astuta hermanita tengo!!...si…la verdad es que…¿quién diría que tu fiel sirviente te abandonaría?- Integra apretó los parpados con fuerza…

-¿De qué hablas?- Integra volteó la cara cuando Bubbancy se le acercó nuevamente.

-Ay, hermanita!!...sabes a qué me refiero…Elizabetha…es maravilloso que algo tan absurdo como ella, haya podido convencer a Alucard…en fin…todo aquel que quiera destruirte, es nuestro aliado, Integra…- Bubbancy sonrió.

-Parece que Alucard sigue pagando la culpa por haber perdido a su "amada"…- Bubbancy miró a Integra, y ésta se quedó callada. Cerró los ojos, y ante ella aparecieron más visiones de un pasado lejano y tormentoso. Trató de llamar a Alucard con las pocas fuerzas que tenía, pero estaba tan débil que se desmayó.

-- TIEMPO DESPUÉS… --

Integra se despertó al borde de un colapso nervioso, estaba realmente adolorida y aún se encontraba en aquella sucia bodega donde Bubbancy la había llevado. Por increíble que pareciera, no había pasado mucho, al menos eso creía ella, cuando por inercia tocó su cuello y su brazo y se llevó el susto de su vida…había sido mordida…y se empezaba a desangrar lentamente, y a un lado de ella se encontraban las cenizas de lo que quedó de Bubbancy. Sus fuerzas eran pocas y volvió a recostarse en el suelo donde se hallaba, no tenía caso tratar de huir, prefería conservar las pocas fuerzas que le quedaban. Reconoció a lo lejos la extraña figura de su sirviente, como pocas veces, su cara mostraba seriedad, porque al parecer le había sorprendido verla en ese estado tan deplorable. Maldijo mentalmente esos celos enfermizos al encontrarse casi al borde de la muerte, porque inmediatamente al ver a Alucard, se preguntó donde estaba su "amada" Elizabetha…Trató por todos los medios de esconder esos pensamientos pero era demasiado tarde…Alucard esbozó una sonrisa de satisfacción al poder acceder nuevamente a los pensamientos de la joven, alzó a Integra y se la llevó en brazos a la mansión.

-- YA EN LA MANSIÓN HELLSING… --

Dolor. Un dolor intenso en el cuello y en uno de sus brazos la hizo despertar. Integra se hallaba a salvo en su mansión, bastante adolorida aunque viva…de eso último no estaba segura del todo. Walter entró a su habitación colocando una bandeja con su desayuno, sobre la cama de la joven. Integra se incomodó al ver la mirada inquisitiva de su otro sirviente.

-¿Qué pasa, Integra-sama?- preguntó Walter al tiempo que servía un poco de chocolate caliente en una taza.

-Eso es lo que quiero saber, Walter…no se porque me miras de ese modo- Integra se colocó los lentes.

-Estaba preocupado por su salud…es todo. No sabíamos si después de la operación, usted iba a…- Walter no prosiguió, puesto que Integra lo miraba desconcertada.

-¿De qué operación hablas…?- Integra no siguió con las preguntas, porque notó la cara de confusión de Walter. –Alucard la trajo casi sin vida, y hace más de 6 días que estuvo inconsciente después de la operación…tuvieron que hacerle varias transfusiones y la operación de las arterias del cuello y del brazo…- Walter acomodó el traje negro de Integra sobre una silla, y se retiró.

-Pero…- Integra iba a seguir con su inusual monólogo, pero Alucard decidió aparecer.

-Tienes más de 7 vidas, por lo que puedo ver…master- el vampiro rió mostrando uno de sus colmillos.

-Pensé que me tenías en un mejor concepto, Alucard…y ya no soy tu master…eres libre- fue una razón más para ensanchar la sonrisa del no muerto.

-Es verdad…pero yo siempre he sido libre…- el vampiro se quitó las gafas, el sombrero, y la gabardina roja, para sentarse a un lado de la cama de Integra.

-Si tú lo dices, entonces no entiendo que haces aquí…- Integra se sobresaltó por tener tan cerca de su sirviente.

-No me doy por vencido tan fácilmente…ésta vez casi logré que accedieras…- el no muerto cruzó los pies, y fijo su vista en la humana.

-No se de que hablas…- Integra enfrió su mirada.

-Te gusta evadir las cosas que haces…por un momento me pediste que te hiciera mi compañera…- en un gesto que denotaba su sarcasmo, Alucard subió a la cama de Integra, y la aprisionó entre sus manos y piernas…la líder Hellsing estaba asustada…pocas fueron las palabras que pudo decir…

-Eso jamás ocurrirá…- Integra habló con arrogancia, provocando a su vez la sonrisa en el rostro de Alucard. El vampiro dejó a Integra, pero antes de desvanecerse como siempre, le hizo una advertencia…

-¿Me estás retando, Integra?...recuerda que me gustan los retos…espero que no te arrepientas cuando suceda…- Alucard se desvaneció por una de las paredes de la habitación de Integra.

ACLARACIONES…

Ustedes se preguntarán ¿Quién diablos es Bubbancy? Pues bien, en el manga al parecer no se menciona y en el anime si aparece, haciéndose pasar por la 'supuesta hermana' de Integra. Luego esta se da cuenta que nunca ha tenido ninguna hermana, y pasa lo que todos ya conocemos, muerde a Integra y esta se apuñala en el cuello para dejar brotar la sangre contaminada. Su escritura correcta es Baobhan Sith y se pronuncia baa' van shee. Pertenece a un clan o tipo de vampiros de Escocia (es similar a la Banshee). Si recuerdan, el vestido de Bubbancy (alias Laura) es de color verde. Esta es una característica de las Baobhan Sith, llevan un vestido verde. Lo único que me quedó en duda fue cuando Integra le pregunta que si fue a tomar venganza porque exterminaron a los de su clan. Mi teoría es que algún Hellsing, o incluso el mismo Abraham Van Helsing se encargaron de exterminar al clan de Bubbancy. Aquí la Bubbancy a la que me refiero, es un freak creado por Millennium (como copia de la original, XD).

La verdad no tuve corazón para dejar a nuestro queridísimo Walter fuera de la historia. Y sí, ya se qué pasó con él en el manga, pero creo que es injusto tacharlo de traidor (los que no han leído el manga disculpen tan horroroso spoiler), así que aquí 'ta presente en este fic.