Capítulo 2: Dudas

Duke esperaba a Faith y a Derek en la puerta del instituto, y como siempre llegaban algo tarde.

Siempre quedaban a las ocho y cuarto, y llegaban a y veinticinco pasadas. Aunque esta vez parecía correr mejor suerte. Aparecían corriendo por la calle abajo, y parecieron extrañarse al verle allí.

Llegaron algo cansados después de correr desde su casa hasta el instituto. Y Derek empezó a hablar mientras cogía aire.

— ¿Todavía… sigues… esperando? —Duke asintió extrañado— Pues si que eres… tenaz. ¡Joder!

— ¿Llevas esperando desde las ocho y cuarto? —dijo Faith mirándole con sorpresa.

— Lo hago todos los días… ¿Que coño me he perdido? —Empezó a decir Duke— ¿Esto es para una cámara oculta o queréis volverme loco?

— El único loco que hay aquí eres tú Duke… Llevas esperando una hora en el mismo lado, y como si llueven palomitas… Mmmm, palomitas—Derek hizo un gesto Homer y volvió a la realidad.

— Llevo exactamente diez minutos. Son y veinticinco. Las ocho y veinticinco. —Duke les miró mientras hacía un gesto con las manos como diciendo "ahora es cuando decís algo"— Se os ha vuelto a adelantar el reloj del salón ¿No? —Los dos se miraron, miraron a Duke y asintieron.

— Al menos hoy podemos hablar antes de entrar. —Faith miró a Derek de una manera maligna— Ya puedes rajar Derek ¿Cómo te fue anoche con…?— Derek puso la mano en su boca para callarla.

— Shhhh… ¿Qué quieres, que se entere todo el instituto? —Faith asintió aun con la mano de Derek en la boca, e inmediatamente después negó frenéticamente. Derek quitó su mano de la boca de Faith, y hablo— Pues no hay mucho que contar. Entré, vio mi herida del brazo, se empezó a poner nerviosa y se fue después de felicitarme… Por cierto Gracias por la espada Duke. Ya me la dio Faith esta mañana. —Derek hablaba algo tristón

— No te preocupes tío, seguro que al final podrás decírselo, y por fin dejaremos de oír hablar de ella a todas horas.

— ¿Tu crees? —Faith y él asintieron— Sois buenos psicólogos… Deberíais trabajar en ello. En serio.

— Me lo dicen mucho por la calle… —Dijo la cazadora con orgullo.

Los tres anduvieron hasta la puerta, y allí Derek se quedó parado al ver otra vez a Carly.

— Aprovecha—Susurraba Duke— Aprovecha que tu taquilla está al lado de la suya…

Faith empujó a Derek hacia Carly, y Derek empezó una conversación con ella.

Esto va viento en popa… Si lo hace hoy dejaremos de oír las historias de Carly de una puta vez. Una cosa es ser amigo y otra muy distinta ser un psicólogo sin cobrar.

— ¿Crees que se lanzará de una vez? —Faith negó con la cabeza.

— No, ella ya se ha ido… Y creo que Derek está algo mal… se está dando golpes con la cabeza contra su taquilla.

¡¡Dios¡Este chico no sabe hacer nada por si solo! Todavía tendré que hablar yo con ella.

Duke caminó hasta Derek y le paró antes de que se diera otro golpe contra la taquilla.

— Por muchos golpes que la des no se abrirá… —Derek le miró, con cara de haberse derrumbado— No consigues tener una conversación de más de treinta segundos ¿No?

— No, no consigo tener una conversación más larga que quince segundos… —Derek abrió la taquilla y mientras cogía sus libros seguía hablando—… Es como si huyese de mí. Cada vez que me ve, empieza a ponerse nerviosa y sale con cualquier excusa estúpida para no tener que hablar.

— Tendrá miedo de… algo. Yo que se. —Faith llamó a Duke para ir a la clase— Tengo que irme, llegamos tarde. Te veo luego¿Va?

Derek asintió, y se metió en la clase de al lado, y Duke corrió al lado de Faith.

— ¿Que leñe le pasa a este ahora? —dijo Faith algo cansada de la misma situación.

— No consigue hablar quince segundos con ella. Dice que siempre huye de él con cualquier excusa.

— Vamos, que esto va muy mal ¿No? —Duke asintió, mientras se metían en la clase.

Era primera hora, y tocaba matemáticas, así que Faith y él aprovecharían para hacer cualquier otra cosa que no fuera dar la clase… O al menos lo intentarían…

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Derek esperaba ansiosamente a que la clase de David acabase. No tenía nada contra él, pero odiaba la filosofía. Era horrorosamente aburrida y el tiempo pasaba muy, pero que muy lento.

Miró a su lado, y allí vio a Carly la cual sonrió al verle. Él sonrió, y los dos miraron nerviosamente a David.

La clase pasó al fin, y Derek estaba apunto de salir, cuando David le llamó.

— ¡Derek¿Puedes venir un segundo? —Derek asintió lentamente, temiéndose alguna bronca.

— Si es por que no te he hecho caso en toda la clase, bueno, verás… es por que tenía algo mucho más importante que hacer, y… —Derek no sabía que decir, y cada vez estaba más nervioso.

— No, a eso ya estoy acostumbrado. Yo me refiero a tu cumpleaños, que es hoy ¿Recuerdas? —Habló David como si Derek fuera tonto.

Pero como quiere que le tome en serio si solo tiene veintisiete años. Si al menos vistiese de traje… Prácticamente es igual que nosotros pero en inteligente…

— Creía que iba a ser una charla de Vigilante de "no puedes utilizar tus poderes contra la gente normal…"

— No, es una charla más bien de amigos para felicitarte. —David sonrió— Te he comprado un regalo, pero no te lo puedo dar hasta esta tarde.

— ¿De verdad? No debiste molestarte. Pero ya que estas¿Qué es? —David empezó a coger unos libros, y salió de la clase…

— Lo siento, ya no tengo más clases por hoy, así que me iré a mi casa para disfrutar de un agradable libro y un café…

— No me hagas esto, por favor —David dijo adiós con la mano, mientras salía por la puerta del instituto.

Será cabrón… todos los años hace lo mismo. Juro que en algún cumpleaños me las va a pagar todas juntas… Ya lo veras.

Derek caminó por el pasillo vacío otra vez, por que había tocado ya la sirena de las nueve y veinticinco, lo cual era malo para su nota de biología con Kinenson. Y de pronto vio parado en la puerta de la clase a todos los alumnos.

Dios, si Kinenson no ha venido me haces el hombre más feliz del mundo… Agh, hombre… que mal suena. Hombre, agh…

Después del pensamiento estúpido de las nueve y veintisiete de la mañana, Derek corrió para preguntar a los demás alumnos.

— ¿Qué ha pasado?

— Kinenson, dicen que no ha venido. Ese viejo… seguro que lo hace para molestar —Dijo Randy

— ¿Pero es un simple rumor, o se ha conseguido saber si es verdad? —Preguntó el cazador cogiendo al chico por las solapas de la chaqueta.

— ¡¡Y yo que se!!… ¿¡Tengo cara de adivino!? —Derek se quedó sin saber que decir, y le soltó.

Después empezó a mirar a su alrededor, buscando con la mirada a Carly, pero no la veía por ninguna parte.

— ¿Buscas a tú amada Derek? —dijo Una chica detrás de él.

Cuando miró vio a Holly Clouard, una chica gótica y sin amigos, la cual tenía el don de joder a la gente en cualquier momento del día. Además se divertía haciéndoselo pasar mal a la gente.

— ¿Qué amada ni que niño muerto? —Dijo Derek mientras empezaba a avanzar hacia el baño.

— Sabes a quien me refiero Derek… Todos lo saben. Todo el mundo sabe que estás colado por Carly.

— Mira pequeña zorra… ¿Por que no te vas al baño, te tiras al retrete y tiras de la cadena para ver como te vas? —Dijo Derek con una sonrisa fingida, y siguió con su trayecto.

— Oh, cielos. El gran Derek me acaba de insultar —dijo irónica— Para que veas que no soy mala te diré que está en la cafetería leyendo un libro muy interesante… Creo que es algo de caza…

— Vete¿Vale? Gracias por la información pero no te necesito para ir al baño… A no ser que tu quieras pasar de joderme la marrana a violarme en el servicio… Y la verdad, no me atraes nada… —Dijo Derek mirándola con asco.

— Ni que fueras Brad Pitt, No te jode el mierda este… —Derek pasó de ella, y entró en el baño.

Después de hacer lo que se hace en un baño de instituto (mear y lavarse las manos), salió ahora sin peligro de encontrarse con Holly, y fue a la cafetería esperando encontrarse allí a Carly.

Y allí estaba. Sentada en una mesa, con un libro en la mano. Derek se dirigió hacia ella, y cuando llegó a la mesa se la quedó mirando.

— Hola¿Está ocupada? —Carly le miró, y después alzó el libro— No, la silla…

— Ah, no. No hay nadie. Nadie se sienta conmigo ¿Recuerdas? —Derek sonrió, y se sentó.

— Hay gente muy estúpida por los alrededores… —Ella dejó el libro encima de la mesa, y siguió hablando.

— He oído lo de Josh. Que te pegó un puñetazo, y todo eso… Es un imbécil. Lo único que le importa es ganar la liga y salir con sus amiguitos… Pero tú eres distinto… ¿No? —Dijo Carly mirándole algo nerviosa.

— Pues sí, soy muy distinto a él… No soy Satán en persona ni nada por el estilo —Derek se reía levemente.

— Eso es bueno… Muy bueno. —Carly se dio la vuelta, y de su mochila sacó una caja roja pequeña, y se la dio a Derek— Te he comprado esto para tu cumpleaños, y espero que te guste.

Derek abrió la cajita, y encontró una cruz de plata, enganchada a una cadena de plata gruesa. Derek la miró sorprendido, por que además tenía que haber costado una fortuna…

— Gracias, no se como… agradecértelo. —Derek se levantó, y la abrazó y la dio un beso en la mejilla.

Carly se puso roja como un tomate, y empezó a tartamudear.

— N…no, gracias a…a… ti Derek, por que… por… Por que siempre… me ayudas contra Josh… y… y… ¡Dios, que difícil! —Carly le miró y empezó a hablar más tranquila— Gracias por defenderme, eso era lo que te quería decir…

Carly cogió su mochila, y salió corriendo de la cafetería.Derek se quedó con la cadena en la mano, sonriendo como niño con el mejor juguete del mundo. Y cuando miró donde estaba sentada Carly, vio que se había dejado el libro que estaba leyendo encima de la mesa.

Una chica simpática, y además lee… Por algo me gusta esta chica…

Derek se puso el colgante, y después cogió el libro de Carly y se fue a buscarla. Era una pequeña manera de agradecer el regalo que le habían hecho…

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Carly pensaba que era mejor darle ahora el regalo, ahora que ya no tenía en todo el día ninguna clase con él. Aquella cruz le costó cara, pero había valido la pena. Y al menos sabía que no era un vampiro, por que le habría quemado la mano…

Aunque si fuese un vampiro no podría venir al instituto… así que esa teoría no tenía mucho sentido.

Por lo que llevaba descubierto podía ser algo parecido a la cazadora, pero en chico. Su nombre era "El Cazademonios" y tenía exactamente los mismos poderes que la cazadora y solo ocurría en una familia. Y si era así, la cruz ayudaría algo para matar a los vampiros. Solo quería lo mejor para su protector… Además había encontrado un pequeño libro en el que se hablaba de él, y esperaba que fuese así… realmente lo esperaba… O si no todo lo que había escrito ella en el libro no serviría de mucho.

Al menos mi libro está a buen recaudo en mi mochila…

Carly miró nerviosamente en su mochila, y al ver que no estaba miró en su taquilla. Y entonces recordó. Recordó que lo había dejado en la mesa, donde estaba sentado Derek… Y una voz inundó el pasillo.

— ¡¡Carly!! —Gritó Derek con el libro en alto.

Dios, ha visto lo que escribí, sabe que lo se y quiere hacerme algo. Malo, me permito añadir.Tranquila, añade lo que quieras, estas en tu mente. Pero solo una cosa ¡¡Él es el bueno, para qué huyes!!¡Cállate¡Ay!, por qué me pasara a mí esto…

Carly se metió en el servicio de las chicas, y evitando a las populares, y a las fumadoras que hacían que el servicio obtuviera su propia nube, consiguió llegar a los vestuarios, y por allí salir por la salida de emergencias…

No estoy ahora para sermones, mañana ya me gritará lo que quiera. Primero tengo que saber que coño es Derek… Bueno, no. Solo es una excusa para evitarle, y lo se. Corre y calla¿Vale? Corre y calla..

Carly se fue a su casa, sin su libro, pero encontraría información en la tienda de magia de la ciudad. Era muy grande, y a pesar de que no iba mucha gente la tienda no había quebrado… y sería el último lugar donde Derek la buscaría. Era un plan perfecto.

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Estaba sentado en su casa esperando a encontrar algo sobre lo que había leído en el libro de las profecías de Taemat. La última profecía de aquella señora loca fue que en el día de la oscuridad llegaría el fin del mundo, y nadie podría evitarlo si la unión no es completa… No lo llegaba a entender lo que quería decir, pero aquello de el día de la oscuridad…

Lo he leído en otro libro¿Pero cual?

David recordó que lo había visto en la tienda de magia, en una sección de ocultismo antiguo o algo así.

Tenía que ir allí, pero no le gustaba ir solo, y como tenía que hablar con ellos también, decidió llamar a Derek y a Faith. Así ellos estarían esperando para cuando él quisiera llegar allí.

Marcó el número, y Derek cogió el móvil después de siete tonos.

— ¿Quien?

— Soy David¿Podéis ir a la tienda de magia?, necesito que vayáis allí.

— Espera… —Derek hablaba con Faith y Duke, y después de una corta espera, Derek volvió al teléfono— ¿A que hora?

— Sobre las siete ¿Vale? —Derek respondió afirmativamente, y colgó.

David empezó a preparar un café mientras se disponía a seguir pensando sobre aquella profecía, y en lo que quería decir… Era importante, y de aquello estaba seguro, pero no entendía lo que en el fondo quería decir…

Y pensando en ello se le pasó el tiempo, hasta que se durmió encima de él, y la tarde empezó a pasar más rápida de lo que debería haber pasado…