EDIT 2. 11/Marzo/2019. Arreglos leves; de verdad necesito un/una beta.
EDIT. 08/Febrero/2019. Para corregir errores ortográficos como de redacción.
Disclaimer. My Hero Academia NO me pertenece a mí sino a Kōhei Horikoshi.
Advertencias. Posible OoC (fuera de personaje), OC, historia corta con capítulos aun más breves, narración como manejo del romance de dudosa calidad.
EL LARGO CAMINO
[2]: Casi cinco
Cuando Ai conoció a Midoriya Izuku ocurrió un suceso que marcaría el inicio de su disgusto por el niño:
Fukui Ai lloró por primera vez en sus casi cinco años de existencia.
Bueno, eso no era del todo cierto, ya que desde hace dos años que ella cada veintiuno de marzo no podía controlarse y cuando menos lo esperaba, de modo que clasificaría como aterrador y humillante, las lagrimas fluían sin cesar por aproximadamente media hora. La primera vez después de calmarse y agradecer que nadie más la hubiera visto, pensó y pensó duramente sobre el porqué su cuerpo actuó de modo tan anormal, sin embargo no encontró una explicación satisfactoria, por lo que solo le quedó tacharlo como una cosa que sucedía cada mil años o cuando los planetas se alineaban.
Desafortunadamente el horror se repitió, hasta ahora iban dos veces y por esto, Ai era envuelta en una sensación angustiante muy entrelazada con lo que los adultos nombraban como estrés, frustración y molestia, lo cual si la situación ya estaba más allá de su control, éstas nuevas sensaciones, sentimientos o lo que sea que fueran, aumentaban la gravedad de todo.
Ai quería continuar siendo Ai.
Y bueno, ¡ella no lloraba, no se enojaba, no temía!
Aun así, eso no evitaba que a tan solo dos semanas de la fecha maldita, antes de ir a dormir pensara con fuerza en: No pasará otra vez, no lo hará, ¡no!
Entonces no sería una exageración decir que Ai sintió como el suelo se la tragaba y no la dejaba respirar, cuando fue atacada por el verde.
El color de la naturaleza combinado con el resplandor y presencia de una estrella tan asombrosa como el sol.
Y un horrible tartamudeo.
— ¡H-hola, soy Izuku! ¿quién eres tú?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿POR QUÉ?
El niño solo vino a saludarla y tal vez dar su amistad (cosa que Ai no necesitaba, gracias), no actuó de modo que pudiera considerarse ofensivo o con intenciones de lastimarla.
No hizo NADA.
Sin embargo, Ai con solo verlo y oírlo, lloró más fuerte y descontrolado que cada veintiuno de marzo.
— ¡Eh! ¿por qué lloras? ¿te duele algo?
— ¡No lloro, yo nunca lloro! ¡No seas tonto!
Mala respuesta, sus gritos y cara arruinada por las lagrimas asustaron al tal Izuku. Él siguió sus pasos y Ai no pudo con el irritante sonido del llanto de ambos.
Una experiencia tan espantosa y estúpida, convencieron en ese entonces a Fukui Ai de mantenerse alejada de Midoriya Izuku.
¡Gracias por leer!
