Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la trama es toda mia

Londres despliega todo su glamour en una nueva temporada, las doncellas de todas las importantes familias de Inglaterra preparan sus mejores vestidos para el debut de una nueva temporada. Las modistas no dan a basto, los barcos llegan de Francia con modelos únicos en finas telas. Las joyas familiares son desempolvadas y lustradas para adornar las cabezas, los cuellos y demás partes de los cuerpos femeninos. La ostentosidad es moneda corriente. Las madres casaderas preparan a sus hijas como yeguas pura sangre para ser vendidas al mejor postor, las jóvenes debutantes sueñan con cuentos de hadas y caballeros de brillantes armaduras, los jóvenes caballeros y otros no tan jóvenes salen en busca de sus futuras esposas, de una cuantiosa dote y de la promesa de una pronta descendencia que asegure su apellido y estirpe.

La Mansión Swan no está exenta del alboroto que sucede en la perla inglesa, los sirvientes corren de un lado para otro, lustrando pisos y escaleras, puliendo caras vajillas, pero quienes más trabajo poseen en estos días son las ayudantes de las doncellas hijas del matrimonio Swan. Rosalie Swan pone histéricas a sus damas de compañía, los vestidos son desechados unos tras otros, ya sea por su color, por su corte o porque no lo considera una pieza digna para que vista una futura duquesa, y no cualquier duquesa, era un secreto a voces la unión de las dos familias más importantes de Inglaterra por medio de la unión entre la hija mayor de la familia Swan y el heredero mayor del Duque de Cullen. La hija mayor del matrimonio Swan a pesar de ya contar con diecinueve años se sentía una debutante mas, Rosalie Swan contaba con una belleza sin igual, era la envidia de todas las mujeres del alto y bajo Londres, poseía un porte de reina que admiraría hasta la propia reina Isabel, su cabello rubio oro brillaba de manera intensa que opacaría al sol, su piel blanca como la leche y suave como el algodón despertaba suspiros en el género masculino, era el gran orgullo de su madre Renee Swan solía sentarse en el patio de su casa con sus dos hijas pequeñas que correteaban alegre por los extensos jardines y ambiraba a su hija mayor ella la consideraba la joya de la familia, Rosalie desde pequeña fue instruida en las artes, aprendió idiomas asistió a las clases de protocolos más caras de todo Inglaterra, fue vestida en seda y finas telas. Su madre se encargo de convertirla en la futura esposa perfecta digna solamente para algún heredero a un trono, todo lo demás estaba por debajo de la hermosa joven. Por eso fue una cachetada al orgullo de su madre cuando a la edad de diecisiete años su hija, su orgullo, en su debut en Londres Rosalie cayó bajo el encanto de un granuja, según palabras de su madre, y escapo con el perdiendo su virtud en el proceso. Fue el mayor escándalo en el que se vio involucrada la familia Swan cuando la joya de la familia huyo con Royce King, el hijo menor de un noble caído en desgracia, el joven había hecho perder a su padre gran parte de la fortuna familiar pagando sus deudas de jugador empedernido, todo el mundo sabía que el muchacho era un fiel frecuentador de las peores casas del bajo Londres , también era conocido por sus escándalos con mujeres casadas y prostitutas y de los múltiples bastardos que poseía esparcidos por toda Inglaterra. La familia Swan después de semejante escándalo dejo las hermosas y transitadas calles de Londres trasladándose a la casa familiar situada en el campo y por dos años nada se supo de la señora Swan y de sus dos hijas. Cuando Renee Swan estaba resignada a que su pequeño tesoro quedara soltera o peor aun en un matrimonio inferior al que ella alguna vez soñó para su hija, llego sus esposo con la proposición de una boda entre la hermosa joven y el futuro Duque de Cullen.

Rosalie Swan era un derroche de virtudes físicas, pero era una mujer mimada, caprichosa odiosa que pisoteaba a cualquiera que ella considerara inferior ni el golpe que le dio la vida pudo doblegar su espíritu egoísta y con el futuro compromiso en puerta solo se había incrementado lo único que ocupaba su mente era que muy pronto seria la futura Duquesa de Cullen.

Pero mientras el caos reinaba en la habitación de la rubia un cuerpo menudo se escabullía de manera sigilosa hacia la habitación más alejada de la casa, un biblioteca antigua que fue el orgullo del abuelo Swan y mientras Renee Swan instruía a su hija mayor en las artes femeninas Charles Swan padre inculcaba a la pequeña Bella el amor por los libros y las letras. Isabella Marie Swan la hija menor del matrimonio Swan, si Rosalie era el orgullo de su madre la pequeña Bella había robado el corazón de su abuelo como el de su padre, todo miembro masculino de la familia adoraba a Bella, para su hermano Jasper su hermana menor era lo mas importante en su vida a pesar de ser mellizos él y Rosalie nunca se llevaron bien, mientras Jasper era el Heredero de la fortuna Swan y de su título nobiliario, Rosalie era la princesa de la casa, todo era para ella los mejores vestidos, los perfumes importados las joyas de la familia todo era poco para su melliza, el en cambio era alguien humilde que no le daba mayor importancia a los lujos y la mujer que se convirtiera en su esposa debía compartir sus mismos ideales, por eso el le inculco a su hermanita desde pequeña esas ideas, una mujer debía ser inteligente debía saber amar, ser siempre fiel a su esposo pero sobre todo seguir siempre a sus convicciones.

Y mientras todos se volvían locos por la ansiada fiesta del día siguiente, Bella se encontraba leyendo un nuevo libro que su hermano le había traído desde Francia en su último viaje al continente. Bella era una jovencita de diecisiete años próxima a ser presentada en sociedad, esta sería su primera temporada en Londres, pero en lugar de estar como lo deberían estar todas las chicas debutantes indecisas en su vestido y practicando poses ridículas para atrapar a algún soltero acaudalado de buena familia, se encontraba devorando un libro que cualquier mujer consideraría indecente para una jovencita de su posición, pero ella amaba esos libros, ya había pasado la etapa de los cuentos de hadas, ella quería historias de amor pero reales, historias entre hombres y mujeres que se deseaban, que sucumbían a la pasión y se entregaban en un desenfreno de lujuria y amor. Eran esas las historias que a Bella mantenían despierta hasta altas horas de la noche, eran las mismas historias que protagonizaban sus sueños, diferentes sueños pero siempre un mismo protagonista, un hombre que se había convertido en su tortura personal y ahora tan cerca y a la vez tan lejos Bella haría lo imposible para tenerlo, aun yendo en contra de su propia familia.

-Isabella se puede saber que estás haciendo metida aquí con todo lo que aún queda por hacer.

-Pero madre ya termine con todos mis quehaceres, también me he medido el vestido y los zapatos, no veo que mas pueda hacer.

- Podrías ser más solidaria con tu hermana, mañana es un día especial para Rosalie y para toda la familia, necesito que me des la tiara de rubíes de la abuela Swan, es la única joya de la familia que compatibiliza con el próximo status de tu hermana.

-Pero Madre esa es mi tiara. La abuela me la dejo para usarla en mi presentación, y pienso usarla mañana en la noche Rosalie tiene sus propias joyas.

-Te das cuenta de cuál egoísta eres, siempre te comportas como una niña caprichosa es hora de que madures, si sigues por ese camino nunca conseguirás marido, dame la tiara en este momento Isabella no quiero volver a repetirlo.

-No, es mía yo voy a usarla mañana, quiero tener algo mío ya es suficiente con que tenga que usar uno de los vestidos de Rosalie, los zapatos de ella, también es mi momento madre, también quiero brillar en la noche del baile.

-Por Dios Isabella no compares nunca podrás brillar en algún lugar donde Rosalie esté presente, no puedes compararte con ella ahora dame la tiara porque si no, no habrá baile para que la luzcas.

Bella estaba acostumbrada a las humillaciones de su madre siempre era lo mismo, para Renee su hija menor significaba menos que nada, para la Señora Swan Rosalie era sinónimo de perfección, ella era su hija preferida, la más bella, la rubia cabello de ángel, mientras su hija mayor era idéntica a su madre Bella era una copia de Charlie Swan, morena de ojos cabes grandes y pálida como la nieve. Con la resignación de un condenado Bella se dirigió hacia su habitación y de un pequeño cofre saca la hermosa joya que ella hubiera soñado usar en su primer baile. Con una mueca de satisfacción Renee toma entre sus manos la tiara, era la pieza de joyería más hermosa que ella hubiera visto nunca, la Señora Swan anhelaba esa joya desde que vio a su difunta suegra usarla, siempre creyó que una vez muerta la vieja esta seria legada a ella, pero su sorpresa fue cuando su suegra dispuso de a joya y la dejo en manos de la menor de sus nietas, ahora estaba en su poder y seria Rosalie quien luciría una corona digna de una reina.

Son capítulos cortos ya subo el proximo