¡Hola¿qué tal todos? Espero que bien jejejejejeje
Bueno, aquí tenéis la explicación… ¿por qué Harry es una chica? Espero que os guste jejejeje ¡yo me divertí mucho escribiéndolo!
¡Ah! Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, la Warner y cualquiera que haya pagado sus derechos
¡Gracias a todos por los reviews recibidos! Con tanto apoyo da gusto escribir jejejejeje
¿Qué ha ocurrido? Era una buena pregunta ¿verdad? Inspirando comenzó a relatarle toda la historia intentando no saltarse ningún detalle.
Verá… todo comenzó hace dos días. Estábamos Hermione, Ron y yo en la sala común cuando, de repente, él se dio cuenta de que no había acabado el trabajo que el profesor Snape nos había mandado para el día siguiente.
¡Maldita sea! – gritó Ron en medio de la sala haciendo que más de un alumno diese un pequeño salto… incluido yo.
No maldigas Ronald… - Hermione le miró por encima del libro que estaba leyendo - ¿qué es lo que te ocurre?
El trabajo de pociones… - susurró intentando que sólo yo lograse escucharlo.
¿El trabajo de pociones? – respondí yo también en un susurro. Cuando me di cuenta del alcance de esas cuatro palabras me di un pequeño golpe en la frente y mi cara palideció a una velocidad asombrosa.
¿Qué estáis murmurando? – Hermione dejó el libro a un lado y nos miró a los dos.
Nada, nada… - Ron le miró directamente a los ojos – es que… se nos había olvidado que hoy había entrenamiento – mintió descaradamente mientras se levantaba despacio del sillón en el que había estado… durmiendo.
¿En serio se os había olvidado? – ella, como era normal, no se lo creía.
Claro… es que como tenemos tantas cosas en las que pensar… ¡vamos Harry que si seguimos así llegaremos tarde!
Por supuesto – hice el amago de levantarme sin mirarla pero… no fue posible. Mis ojos viajaron hasta encontrarse con los de ella; como siempre.
Así que al capitán del equipo se le olvidó el entrenamiento ¿no? – sus ojos se clavaron en los míos intentando descubrir si mentíamos o no.
Sí – balbuceé mirando al suelo; definitivamente no soy capaz de mentirle si me mira de esa manera.
Harry James Potter – mierda… nos iba a descubrir – mírame a la cara y contesta.
¡Pero si ya te lo hemos dicho Hermione! Se nos ha olvidado el entrenamiento… - Ron pareció darse cuenta de que en cualquier momento le diría la verdad.
Pues yo creo que no – cruzó sus brazos delante del pecho… mala señal – El hecho de que tú recuerdes las fechas de los campeonatos de Quidditch mejor que el cumpleaños de cualquiera de tu familia o amigos – señaló a mi amigo con una sonrisa – y que el actual capitán del equipo no me mire directamente a los ojos me hace sospechar que no me decís la verdad – adoro cuando hace eso… ejem… quiero decir que nos pilló.
Está bien… hemos olvidado hacer el trabajo de pociones – le informo totalmente vencido mirando a sus precio… digo… a sus ojos.
¿Lo habéis olvidado? – ambos asentimos derrotados - ¡pero cómo podéis ser tan olvidadizos¡Snape nos quitará quinientos puntos! – comenzó a dar vueltas casi como una histérica - ¿A qué estáis esperando? – se paró con los brazos en jarras – coged una pluma y un pergamino y ¡derechos a la biblioteca! – Los dos recogimos rápidamente el material y la seguimos cuando salió por el retrato de la dama Gorda. En el camino Ron me lanzaba miradas asesinas que acompañaba de vez en cuando con palabrotas susurradas. La verdad es que no enteraba de mucho porque estaba mirando embele… esto… que no me tropezase con Hermione – Muy bien – se paró frente a la puerta – Ron creo que no hará falta volver a recordarte que en las bibliotecas no se chilla ¿verdad? – aún tenía fresco en su memoria el recuerdo de ver a nuestro amigo gritando al saber que su equipo había ganado un partido muy complicado.
Sí… - respondió fastidiado – entramos ¿o qué?
Vale, seguidme – abrió la puerta y los rayos del sol iluminaron su silue… digo que los rayos del sol nos dieron en plena cara – Nos sentaremos en aquella mesa – señaló a la más alejada de todas.
Está bien – respondí antes de que mi amigo dijese algo de lo que luego ambos nos arrepintiésemos.
Aquí no nos molestará nadie – sonrió – esperad un momento que voy a recoger los libros – despareció detrás de unos estantes.
¡Genial! Miércoles por la tarde y encerrados en la biblioteca…
Por lo menos nos va a ayudar ¿no? – me encogí de hombros. De todas formas yo no podía quejarme… ¿alguien podría decirme un plan mejor que estar con ella toda la tarde? Me refiero para acabar un trabajo claro.
Tienes razón – ya parecía mucho más contento y sus ganas de asesinarme parecían haber desaparecido casi por completo.
Creo que con estos libros bastará – dejó encima de la mesa unos quinientos libros… o eso me pareció a mí claro. ¿Quién iba a pensar que un cuerpo tan delgadito pudiese cargar con tanto peso? Lo digo porque… como es una chica pues… eso…
¿Tú crees? – preguntó con sarcasmo Ron – a lo mejor deberíamos buscar dos o tres más… para estar seguros.
Qué gracioso – respondió poniendo los ojos en blanco y alzando las cejas. También me fijé en que su pequeña nariz se arrugaba en un gesto bastante cómico y mono… esto… mejor me ciño a lo que pasó ¿no? – Quizás la próxima vez su alteza quiera recoger el material didáctico… - la cara de Ron pasó de normal a blanca – tal vez sea mejor que me vaya a la habitación ya que yo terminé hace tiempo el trabajo – recogió lentamente cada uno de los libros. Yo sé que sólo quería hacerle rabiar… nunca nos dejaría plantados sin ayudarnos a terminar un trabajo.
Está bien, está bien – le puso la mano encima de la suya para que no se fuese – perdona…
Así me gusta – volvió a sentarse con una sonrisa – a ver… creo que tú deberías leer este – le alargó un pequeño volumen – para que no te duermas como la otra vez – cuando Ron tenía que leer más de diez páginas de un libro acababa con la cabeza entre las páginas roncando como un bendito – y tú Harry – me encanta cuando dice mi nombre… eh… perdón – empieza con este – me da un ejemplar de casi trescientas páginas – sé que tú no te dormirás – me mira con tanto orgullo que me da no sé qué decirle que prefiero el de mi amigo – Mientras termináis los libros yo voy a leer estos de Aritmancia ¿vale? Si tenéis alguna duda me preguntáis.
Amigo – me susurra Ron que se acerca más a mí – ya no hace falta que te mate – se aguanta la risa – te matará ella – voy a ser yo quien se lo cargue al final.
Por lo menos a mí no me da una birria de libro para que no me quede dormido y la ponga en ridículo – le respondo entre dientes. Me mira y se queda totalmente callado. He dado en el clavo. Pasan los minutos lentamente y creo que he releído quince veces la misma frase. Ron está debatiéndose entre el sueño y la lectura; le he descubierto varias veces cabeceando. Hermione está totalmente concentrada en su lectura; es increíble.
¿Ya habéis terminado? – Ron da un pequeño brinco y asiente con mucha fuerza.
Me queda poco – paso la página intentando darme toda la prisa que puedo… pero creo que las letras están empezando a bailar.
¿Qué es lo que te queda? – pasa de Ron que está empezando a escribir a saber qué en el pergamino y se acerca a mí. Se sienta a mi lado y acerca su cabeza a la mía para poder leer lo que yo estoy intentando leer. Es que si está tan cerca no me puedo concentrar… no me gusta que lean por encima de mi hombro - ¡Vaya! No pensé que ibas tan adelantado – me sonríe y yo le devuelvo el gesto encantado – Creo que con eso es suficiente – me acerca el pergamino y la pluma – escribe tus conclusiones… ya sabes que si tienes algún problema sólo tienes que llamarme ¿verdad? – como siempre… esto… claro que lo sé.
Claro – le respondo contento y comienzo a escribir lo que espero parezca una relación medianamente decente para que no nos vuelvan a castigar.
¡Listo! – grita triunfalmente Ron levantando el puño.
Ronald no grites – susurra fastidiada Hermione.
Shhhhhhhh – se oye la "voz" de la señora Prince en toda la biblioteca.
Perdón… perdón – se disculpa alargándole el pergamino en el que hay escritos varios párrafos - ¿está bien? – le mira con cara de niño bueno. Si no supiera que lo hace para que no le siga regañando le saltaba los dientes… esto… por burlarse de ella claro.
Vale, veamos qué has hecho – comienza a corregir todos lo que ha escrito tachando varias frases y corrigiéndolas en los márgenes. – Así está bien. Has llegado justo a lo que pidió Snape pero si quieres puedo ayudarte para que lo hagas más largo – casi no termina la frase antes de que le arranque el pergamino de las manos.
No hace falta si ya llega con esto. Sólo tengo que pasarlo a limpio y ya está – parece muy contento… no me extraña en unos minutos dejará las pociones a un lado y se largará a los terrenos el muy traidor.
Bueno Harry… ¿te ayudo? Seguro que tú también quieres salir de aquí cuanto antes ¿no? – me sonríe y yo creo que me voy a derretir… del calor que hace en la biblioteca.
Vale – entre los dos conseguimos terminar antes de lo esperado. Ron se acaba de levantar para despedirse e informarme de que me espera fuera ¿ya he mencionado lo de traidor¡Pues lo es! Aunque… mirándolo bien… no me importa que se vaya… Para que no siga teniendo ansias asesinas claro…
Ahora escribe lo que has sacado en claro ¿vale? – me acerca el pergamino y, al recogerlo, rozo su mano. Nunca hasta este momento me había dado cuenta de que es tan suave… Supongo que será por el tiempo que llevo en la biblioteca aburriéndome…
Hecho – le sonrío y me pongo a escribir todo lo que he sacado en claro. Al final resulta que me llega para rellenar dos pergaminos – Ya he terminado – le paso la redacción.
Veamos… - comienza a leer y a corregir tachando las frases que sobran y añadiendo otras explicaciones en los márgenes – listo, aquí tienes tu flamante trabajo de pociones.
Gracias, ahora lo paso a limpio – comienzo a escribir con buena caligrafía para no llevarme una bronca mañana aunque… después de todo me la llevé.
¿Ya has terminado? – afirmo – pues ya puedes ir con Ron fuera.
¿No vienes?
No, voy a quedarme un poco más a terminar este libro.
¡Pero lo puedes sacar y nos ves entrenar!
Lo siento… prefiero estar aquí – no levanta la vista lo que quiere decir que lo piensa en serio.
Está bien… yo también me quedaré – cruzo los brazos.
No tienes por qué quedarte – sigue sin levantar la mirada ni dejarme ver su rostro.
Pero yo quiero así que… - me levanto para coger un libro cualquiera… definitivamente la próxima vez tendré que leer aunque sea el título – me quedo leyendo contigo.
Como quieras – y así nos quedamos los dos en silencio. Abrí el libro para ver de que se trataba y me encuentro con el "Antiguo Libro de los Deseos". Me encojo de hombros y comienzo a leer. Con el paso del tiempo se hace cada vez más y más interesante. Sin darme cuenta estoy en una página en la que se muestra cómo realizar el más profundo de tus deseos – Harry, voy a dejar este libro y a coger otro ¿vale? Enseguida vuelvo – sin mirarla asiento y recojo un trozo de pergamino y mi pluma.
Así que esto es lo que hay que hacer ¿eh? – susurro mientras apunto todo el ritual en el pergamino y me lo guardo en el bolsillo; vale la pena intentarlo. O eso es lo que pensé en ese instante. Después de seguir en silencio y leyendo durante una hora más no pude reprimir un bostezo – Lo siento… - me disculpé al ver la mirada seria que me dirigía Hermione.
Tranquilo – ahora me sonreía con comprensión – Creo que ya es bastante tarde – consultó el reloj de la biblioteca – Casi es hora de cenar… será mejor que vayamos al Gran Comedor – se levantó y comenzó a apilar los libros para llevarlos mejor.
Déjame… te ayudo – cogí un montón de libros que se tambaleaban a cada paso que daba.
Ten cuidado – ella me seguía bastante cerca para vigilar que no me abriese la cabeza con uno de esos tomos; o eso creo.
No pasa nada… tengo mucho sentido del equilibrio – giré la cabeza para mirarla directamente a los ojos con una sonrisa y al volver a mirar al frente me… bueno me… ¡vale! Me di directamente en toda la frente con una estantería… haciendo que se moviese y varios libros acabasen en el suelo.
¿Mucho sentido del equilibrio? – preguntó al agacharse a mirar cómo me encontraba… en ese momento sólo veía estrellas y constelaciones – Te llevaré a la enfermería – hizo el amago de levantarme pero… no pudo y nos caímos los dos al suelo - ¿Estás bien? – se había caído en mi pierna derecha; espero que nadie oyese el gritito que pegué de dolor… al parecer ella no lo hizo.
Sí – me levanté solo y después la ayudé a ella – No ha pasado nada… mejor nos vamos al Comedor ¿vale?
¿No creen que se olvidan de algo? – La señora Prince se había acercado al oír el alboroto y parecía que, de un momento a otro, le iba a explotar la yugular…
Perdone… ahora lo recojo – Hermione se agachó para comenzar a recogerlo todo.
Espera, te ayudo – me agaché un poco y noté como todo daba vueltas así que no pude hacer otra cosa que apoyarme en el estante – Creo que mejor vigilo desde aquí que no te pase nada…
Ya me imaginaba yo que no podías estar tan bien después de ese golpe – me sonrió – después iremos a la enfermería y no quiero pegas.
Está bien – acepté derrotado. Mientras ella recogía los libros volvía a echar un vistazo al pergamino. No hay mal que por bien no venga. Necesitaba polvo de rodoentro y ese era el único sitio en el que podría encontrarlo. Por cierto, siento mucho haberlo tomado prestado… prometo restaurarlo…
Se ha dado un golpe con una estantería – no sé si era mi imaginación o que, pero cuando Hermione explicó lo que me había pasado a la enfermera creí haber oído un par de risitas.
Muy bien Potter, estése quieto un momento mientras le aplico la pomada – me quedé totalmente estático, más que nada porque vi que la enfermera se ponía guantes para poder tocar la pomada. Pensé que así era más higiénico pero me equivoqué… era para que no tocase su piel, ya que cualquier parte que no estuviese morada e hinchada hubiese acabado casi quemada – Ya está usted listo – se quitó los guantes y desapareció de mi vista. Aproveché que no había nadie cerca para "coger prestado" un poco de ese polvillo.
¿Vienes Harry? – Hermione me llamaba desde la puerta.
Voy – casi corrí a su encuentro - ¿Llegamos a la cena? – tenía mucho hambre… creo que quedó demostrado cuando mi estómago reclamó mi atención gritando.
Lo siento pero ya no – parecía bastante triste… tal vez ella también tuviese hambre.
¿Qué tal si vamos a las cocinas? – pregunté como quien no quiere la cosa.
Harry… - me advirtió con los ojos entrecerrados.
Está bien, está bien… nos iremos a la cama sin cenar – desganado llegamos a la sala común – Buenas noches… me voy a la cama.
Buenas noches – se puso de puntillas y me dio un beso en la mejilla – Despídeme de Ron – desapareció en dirección a su cuarto. ¿Sabe? Siempre he encontrado estúpido eso de que los chicos no podamos subir al cuarto de las chicas… ¿Qué pasa si hay un incendio o algo parecido¡Así no podremos ayudarlas! Si alguna se queda encerrada o si pasa algo… ¡no es justo! Aprovecho el momento para revindicarlo. Bueno, a lo que iba… me fui a la habitación dispuesto a cambiarme y a meterme en la cama cuando, al llegar, me di cuenta de que estaba completamente solo.
El escenario perfecto para elaborar el hechizo – susurré satisfecho. Cerré la puerta con un hechizo por si acaso claro. Leí lentamente el pergamino. Lo único que tenía que hacer era echarme el polvo ese mientras recitaba unas palabras bastante raras y, hecho esto, pensar en mi más escondido deseo. Decidido abrí el frasco, cogí un poco de ese polvo en un puño y me preparé para recitar las palabras - ¿Tengo que echarme esto encima? Huele fatal – me parece muy mal que esa clase de ingredientes hediondos formen parte de un hechizo pero en fin, aguanté la respiración y comencé a tirar un poco de ese polvillo pestilente encima mientras decía el encantamiento – Deseare momentum finite est validae – una vez hecho pensé en lo que más deseaba en ese momento. ¿Tengo que decirlo? Me da vergüenza… está bien, está bien… en este momento la vergüenza está de más… en fin, que deseé que Hermione me besase con pasión y que me amase… ¿qué si eso es todo¡Claro que sí! Bueno, vale… tal vez pensé en otra cosilla… pensé en que quería pasar todo el tiempo con ella, que era un fastidio que no pudiese entrar en la habitación para poder estar siempre a su lado. ¡Nada de sonrisillas eh! Lo que no entiendo es cómo ha pasado todo esto… si en ese momento no ocurrió nada. Corrí al espejo porque había notado como un hormigueo por toda la espalda pero seguía normal como siempre. Vamos… que seguía siendo un chico. Acabado me dirigí a la cama para dormir durante un par de años o algo así cuando oí unos ruidos.
Esta maldita puerta no se abre – era Ron que quería entrar en la habitación a roncar como un bendito seguro - ¿Hay alguien ahí? – forcejeaba con el trozo de madera y yo no podía evitar reírme como un loco - ¡Harry¡eres un asqueroso¡déjame entrar¡Vamos!
Está bien, está bien – abrí la puerta justo a tiempo para ver como mi amigo cargaba contra ella y acababa en el suelo. Tengo que admitir que me desternillaba de risa mientras que él me miraba desde esa incómoda postura.
Mira que reírte así de tu mejor amigo – se intentó levantar con mucho esfuerzo - ¿Por qué habías cerrado la puerta eh?
Hombre… ¡para ver cómo la tirabas a golpes! – me volví a reír como un loco.
Algún día me vengaré… - tenía las orejas rojas, no sé si por la rabia o por el golpe. Por si acaso dejé de reírme y me acerqué a él para ayudarle.
Perdona… sólo era una broma. Como aquella vez que casi le haces creer a Alice que me gustaba – hace un par de semanas intentó gastarme una broma haciendo que una chica de Slythering pensase que estaba completamente enamorado de ella; pobre chica – Bueno, me voy a dormir.
Antes te ducharás ¿no? – se tapó la nariz – hueles peor que la boñiga de vaca… - movía las manos intentando provocar un poco de aire para poder respirar bien.
Eres un exagerado – olí un poco mi ropa y casi me caigo del tufillo. Por culpa de ese polvillo nadie se acercaría a mí en cinco metros a la redonda – Voy a ducharme – declaré al tiempo que ron se ponía la almohada en la cabeza intentando aguantar el perfume. Ahora es cuando debería decir que exageraba pero… créame… era totalmente asqueroso… Me costó tres duchas deshacerme de ese perfume. Cuando volví a entrar en la habitación hacía un frío horrible; los chicos habían abierto todas las ventanas. Pensando en lo que había hecho y lo que podía pasar mañana me quedé dormido.
¡Despierta Harry llegaremos tarde a pociones! – Ron me movía de un lado para otro – Snape se enfadará y al final vamos a tener que rogarle para que no nos deje en menos cien mil puntos…
Ya voy, ya voy – me levanté y corrimos al salón donde nos esperaba impaciente Hermione.
¡Ya era hora! Pensé que tendría que subir para que os despertaseis… - se acercó a mi y yo lo único que podía pensar era en que el hechizo ese había surtido efecto – Algún día debes aprender cómo se abrocha una corbata Harry – no se puede imaginar la desilusión que me invadió. Cuando ella se acercó yo bajé lentamente la cara para que no tuviese que ponerse de puntillas y resulta que sólo quiere ponerme bien la dichosa corbata - ¿Qué haces? – Ni que decir tiene que ella pilló mi movimiento de acercamiento - ¿Quieres verlo más de cerca?
Exacto así la próxima vez podré hacerlo mejor ¿no? – sonreí como sólo un grandísimo idiota puede hacerlo. Después de que ella me dejase totalmente listo nos fuimos al comedor.
¡Vaya! Todo un honor contar con nuestros tres insignes alumnos – Snape como siempre tocando las narices... – Veo que en sus apretadas agendas aún queda tiempo para asistir a mis clases – un día de estos le voy a hacer una cosa muy mala… tal vez el último día; cuando esté seguro de que no le voy a volver a ver en mi vida.
Perdón – susurró Hermione y nos sentamos los tres juntos.
¿Creen que no será demasiado trabajo el realizar la poción escrita en la pizarra? – en serio… yo porque soy pacífico que si no le daba una patada - ¡Ah¿pueden darme sus penosos trabajos para que pueda calificarlos? – Hermione sacó sus diez páginas de pergaminos y se las entregó – La señorita soy mejor que el resto de la clase ha hecho diez páginas… impresionante – le saltaré un ojo - ¿Y usted señor Weasly? – Ron le entregó una página – Como siempre intentando no superar el mínimo ¿verdad¿estaba muy cansado durante estas tres semanas? – cogió con asco el trabajo - ¿Y usted señor Potter? – le entregué mis dos hojas mirándole con odio en los ojos - ¡Vaya¿Por su expresión debo entender que no le caigo bien? – esa falsa tristeza… tuve que controlarme mucho, créame - ¡dos páginas! Veo que la señorita sabelotodo ha estado ayudándole ¿eh?
¿Quiere dejar de meterse con su mejor alumna? – no pude resistirme y me levanté – Le he dado el estúpido trabajo ¿qué más quiere¿Qué le bese los pies? – Aquí es cuando el control se me fue al garete.
Eso estaría bien… - puso esa sonrisa maliciosa – Lo que quiero Potter es que se siente – me miró fijamente – y por supuesto castigarle, como todos los días.
¿He de limpiar los calderos sin magia después de clase durante tres semanas? – ya me sé al dedillo sus castigos… son demasiado monótonos.
Que sean cuatro – se dio la vuelta y yo pensé que por lo menos no nos iba a descontar ningún punto – Y son quince puntos menos para su casa Potter - ¡maldito asqueroso!
No debiste defenderme Harry… - era la decimoquinta vez que Hermione me decía lo mismo y estaba empezando a enfadarme.
¡Está bien! Ya he dicho que lo siento ¿no? La próxima vez dejo que te insulte ¿vale? Haberme dicho que te encanta que te digan esas borderías y ya está – me senté cansado en el sofá.
¡Yo no he dicho eso!
¿Ah no¿y qué narices significa eso de que no te defienda eh?
¡No quiero volver a perder más puntos!
¡Pues yo prefiero que no te insulten antes de perder puntos! – ahí va el genio Potter; si me presiona un poco más le suelto que me gusta y me quedo tan ancho.
Ah… - yo hubiese esperado otra contestación pero bueno… ¿quién iba a pensar que la chica más inteligente de la escuela era tan… elocuente? – Buenas noches - ¡Y se sube a la habitación¿usted entiende a las chicas¡Por Merlín! Ni aunque viva mil doscientos años las entenderé… Entonces, después de eso, me fui a dormir todavía bastante enfadado. A eso de las tres o así me comenzó a doler el cuerpo… como si llevase días durmiendo. Me levanté y entré al baño para poder beber un poco de agua. Comencé a sudar y unas convulsiones me recorrieron todo el cuerpo. Unos segundos después caí desmayado y no sé cuanto tiempo pasó. Al despertar me levanté como pude e intenté lavarme la cara. Cuando me miré al espejo descubrí que ya no era yo… ¡era una chica! Perdón… ¡soy una chica¿Lo ve¿qué narices voy a hacer ahora?
Muy bien Harry – la voz de Dumbledore era calmada. Había estado escuchando pacientemente y sin interrumpir la explicación de su alumno – Hay dos cosas claras aquí.
Si una de ellas es que soy una chica… mejor se olvida de decirlo ¿vale?
No – le sirvió un poco de té que había estado preparando durante la explicación de su alumno – La primera y más importante es que estás totalmente loco por la señorita Granger.
¿En serio? Si usted lo dice….
No hace falta que seas tan sarcástico Harry…
¡Soy una chica!
Tranquilo, tranquilo… hay una solución.
¿Cuál?
Sólo tienes que hacer que la señorita Granger te bese y te declare su amor – después de tan sorprendente afirmación la habitación se quedó en silencio. Sólo se oía el zumbido de un par de moscas y el gorgojeo de Fawkes.
Sólo tengo que hacer que Hermione me bese y se declare ¿no?
Exacto
¡Por Merlín¡soy una chica¿cómo lo voy a hacer?
Yo no dije que iba a ser fácil ¿Verdad?
Qué gracioso… - parecía a punto de saltar sobre su director.
A no ser que quieras ser una chica por el resto de tu vida…
¡No!
Pues entonces eso es lo que tienes que hacer – Harry se quedó mirando al suelo.
¿Puedo hacerle una pregunta?
Por supuesto
¿Por qué narices ha pasado esto¿y por qué tiene que besarme y declararse?
El hechizo que tú recitaste era para ayudarte a cumplir un deseo, no ha realizarlo completamente; hay una pequeña diferencia.
¿A qué se refiere?
Pues a que lo único que hace es ayudar.
¿Y cómo narices me va a ayudar ser una chica eh?
Tú dijiste que querías estar todo el tiempo con ella y que te fastidiaba que ellas tuvieran una habitación en la que no podían entrar los chicos… así que el hechizo pensó que lo mejor era convertirte en una chica
¡No fastidie!
Lo siento Harry pero la única forma de volver a ser tú mismo es esa…
