Segundo capítulo, siento la tardanza y eso que pensaba subirlo ayer, pero ayer no pude usar el portátil. Por cierto, yo soy de Españay puede que lo estén leyendo en otro país y haya palabras que no entiendan, entonces díganmeloy les aclaro las dudas.

En este capítulo Dib entenderá varias cosas, pero le dolerá no poder estar con Zim al despertarse, espero que les guste. Supongo que el próximo capítulo será sobre lo que tuvo que pasar Zim y el tiempo que pase hasta que vuelva (No se escribir finales tristes, lo siento por los que lo querían).

Volvió a su habitación viendo que Gaz no estaba, aun así gritó un "Gracias" antes de subir por la trampilla hasta la cúpula. Allí, abrió el sobre sin romper nada más de lo necesario.

-¿Qué?

Se preguntó al ver que además de una carta había una foto de ellos juntos abrazados con la fecha abajo. Abrió los ojos desmesuradamente y sintió que un peso se iba de su corazón con una velocidad impresionante. 18 de abril del 2015, la fecha del día anterior, sí había estado con él. Sacó la nota y la desplegó empezando a leer.

Querido Dib

Nunca pensé que diría esto, pero han desterrado a Zim… Nunca fui un verdadero invasor, siempre fui un simple cocinero… pero como Zim se negaba a aceptarlo lo enviaron a ese planeta porque iba a ser destruido para absorber su energía vital.

Todo el planeta se llenó de minas y explosiones aleatorias y con GIR averiado Zim tuvo que hacer lo imposible para sobrevivir. Todavía sigo sin saber cómo sigo vivo.

Zim lo siente, Zim lo siente muchísimo y sabes que no es algo que suela decir, pero me equivoqué. No le hice caso a tus instintos y nunca me di cuenta de que mis Altos me utilizaban y menospreciaban, cosa que nunca hiciste tú… y les hice caso a ellos en vez de a ti…

Seguramente Zim podrá encontrarte cuando vuelva a la Tierra por una noche, no podré estar más porque usaré las reservas que estado guardando en la nave para viajar y volver para que no se den cuenta. Si lo hacen atacarían la Tierra buscándome y por una vez agradezco que la Tierra no esté en los planes del Imperio. Lo único que Zim busca ahora es protegerte.

Pero en el fondo sé que no será la última noche juntos, Zim va a dejar un señuelo y destruirlo, para después irse con el combustible extra y desaparecer del Imperio Irken y si ha sobrevivido hasta ahora, puede hacerlo un poco más.

Ah, antes de que Zim se olvide, Zim se marchará a las 10, si te despiertas temprano quizás podamos vernos. Si no, tendrás otra carta en mi base junto a mi computadora, que la volví activa nuevamente para que tengas noticias de mi de un método más seguro y más rápido.

Dib abrió mucho los ojos a pesar de toda la información que acababa de asimilar y miró su reloj de muñeca, las 10 menos 5, quizás le daba tiempo a ir a despedirse. Se levantó y bajó de un salto por la ventana cayendo de una altura de 3 metros, pero empezó a correr sin preocuparse, después de todo estaba acostumbrado, se había seguido entrenando esos años para distraerse con algo.

Quedaban 3 calles, 2 minutos. Al llegar su reloj sonó indicando que eran las en punto. Miró al techo y vio que se abría dejando ver la nave con Zim adentro.

-¡ZIM! –ese grito podía figurarse fácilmente como el grito más alto de la historia, pero como siempre, nadie se dio cuenta. Salvo el que estaba dentro de la nave, que se giró hacia él y extendió su mano hacia un botón, liberando la nave de su capa de cristal de protección.

-¡DIB!

Zim tuvo ganas de saltar y abrazarlo, pero la nave emitió una serie de pitidos y supo que iba a despegar.

Pick, cristal cerrado y despegue inminente. Zim vio que Dib lo despedía con una mano mientras intentaba reprimir sus lágrimas. ¿Por qué tenía que estar lejos de él? ¿Por qué ahora que todo empezaba a ir bien? Nunca creyó que la frase "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" fuera tan cierta. La nave despegó y empezó a preparar todo para colocar el señuelo correctamente al llegar en 1 día y medio y luego poder salir de ahí lo más rápidamente posible. En un día se comunicaría con Dib y seguramente después estaría varias semanas sin hacerlo de nuevo para ahorrar el suficiente combustible para volver a hacer otra llamada.

Dib entró lentamente notando que los gnomos no se movían, al contrario, ni si quiera lo miraban. Era como si todo volviese a la normalidad. Después de todo antes de que Zim se fuera Dib se había convertido también en el amo de su casa, teniendo el control de todo.

Entró y vio que todo estaba como si no se hubiese ido nunca, no había ni una mota de polvo comparado a como estaba cuando había entrado hace 3 días. Se acercó a la vieja papelera que había sido agrandada por el crecimiento de Zim y se metió en ella, bajando lentamente por el ascensor.

-Bienvenido, amo Dib.

-Gracias, computadora.

Se abrió la compuerta y se encontró en el dormitorio/sala de recarga de la base. Tenía esas dos funciones porque había una cama de matrimonio y en uno de los lados había un cable que se conectaba al PAK de Zim para que se recargara, que era como dormir simplemente con un cable a la espalda.

Supo que la casa sabía dónde debía dejarlo sin que lo hubiera dicho porque encima de la cama había otro sobre verde. Se acercó a él y lo abrió sentándose en la cama.

Esta vez era una foto de ellos un mes después de cuando se conocieron. Lo sabía porque pensaba que Zim la había destruido con su rayo láser, esa muestra de que la hubiese guardado le hizo sentir el calor interior que sentía cuando Zim estaba con él.

La foto era de ellos dos intentando tapar la cámara, el fotógrafo había sido Keef, que quería sacarle una foto a su querido Zim, pero los dos estaban peleando como siempre y cuando él dijo "Digan Queso" los dos taparon la cámara enfadados por haber sido interrumpidos en su pelea. Sonrió triste y antes de leer la carta se puso a pensar en la noche anterior. Recordaba prácticamente todo.

Dib miró su reloj, las 8 de la tarde, empezaba a anochecer. Subió por la trampilla hacia el techo y observó el atardecer con sus colores anaranjados y rojizos. Le dio una punzada en el corazón al recordar que Zim se reía de esos colores porque rápidamente se volvían color negro. Recordó las cartas y se sentó lentamente en el suelo, frente a la ventana, observando todo.

Pasaron varias horas, pero nada cambiaba. Se veía gente que se iba a casa, pero nada fuera de lo normal. Dib suspiró y cerró los ojos, pensando en todas las posibilidades. Primera, Zim estaba muerto…

-¡Descartada! –gritó furioso de que su mente le jugara tan mala pasada de imaginarlo.

Segunda, está atrapado en ese planeta y no volverá jamás.

-No descartada del todo…

Varias veces había pensado en ir a buscarlo, pero sabía que si lo hacía Zim lo enviaría de una patada por arriesgarse por él.

CLICK

-¿Qué…?

Se giró completamente con velocidad viendo que en la otra parte de la cúpula había una especie de tentáculo aferrada a ella. Se fijó bien y pudo ver que el tentáculo salía de…

-¿Una nave? Imposible… ¿O no?

Dib se levantó y con rapidez fue hasta un botón, que abrió la ventana y saltó por ella cayendo al jardín de una altura de 3 metros. Al ser de noche no se veía casi nada, por lo que Dib pensaba gritar algo, pero antes de hacerlo unos brazos se aferraron a él con delicadeza pero firmeza por su espalda.

-¿Z-Zim?

Lo aferraban desde la espalda, pero creía saber que era él, lo necesitaba.

-¿Esperabas a otro alienígena o qué?

Su voz era ligeramente más áspera, pero era ese tono bromista y sarcástico era de él. Los ojos de Dib se aguaron al instante y las fuerzas le fallaron, por lo que cayó arrodillado al suelo con Zim también todavía abrazándolo.

-Eres el único al que esperaba…

-A Zim le alegra eso.

-¿Puedo verte?

-Zim ya no es cómo siempre… ¿no me dejarás por ello?

Había miedo en esa pregunta, pero Dib aferró los brazos de Zim y sonrió mientras lágrimas bajaban por sus mejillas.

-Aunque fueras polvo te seguiría queriendo a mi lado.

Zim gimió de alegría por lo dicho y soltó a Dib lentamente, mientras que el otro se giraba.

Dib no pudo evitar sorprenderse. Zim ya no era más bajito que él, ahora tendría su misma altura o un poco más. Se veía más maduro también, se veía que ya no era el pequeño alíen que gritaba que era el mejor invasor por todos lados. Sus ojos derramaban pequeñas lágrimas que bajaban sin quemarle, después de todo esas lágrimas las producía su mismo cuerpo. Su ropa parecía estar más gastada que de costumbre, pero todo lo demás era normal.

-No estás tan mal –sonrieron y Zim asintió.

-Tú tampoco.

-¿C-cómo estás?

Dib se tapó la boca cuando notó que iba a empezar a llorar más fuerte.

-Bien… supongo. Ahora que estás conmigo estoy mejor que nunca.

Dib asintió y se lanzó hacia el otro abrazándolo fuertemente.

-¡Te… extrañe, mucho!

Sus palabras se entrecortaron, pero a ninguno le importó.

Se quedaron una media hora quietos, abrazados y sin ninguna intención de soltar al otro.

-Mejor subamos a tu techo, Dib. Podrías resfriarte…

-¿Y eso a quién le importa?

-A mí…

No pudieron evitar sonreír. Zim se levantó y le tendió una mano al otro, que la aceptó. Los dos entraron en la casa y Dib agradeció que su padre nunca estuviese y que Gaz estuviese siempre en su habitación con sus auriculares al máximo.

-Tu casa tampoco ha cambiado.

-Lo sé, pero tampoco ha hecho falta.

Subieron a su habitación y Zim vio que todo estaba exactamente igual, menos un agujero considerable en el techo con una escalera plegable.

Los dos subieron por ella descubriendo la gran cúpula.

-¿Y… me has estado esperando 2 años en esta… cosa?

-Si… es muy útil porque aquí no hace ni frío ni calor y se ve el cielo, por lo que podía ver si llegabas… algún día.

-Oh… que bien.

La situación ya había pasado a ser incómoda para ambos.

-¿Y pudiste arreglar a GIR?

-No… Sólo pude salvar su disco duro para si alguna vez construyo algo parecido poder ponérselo.

-Bueno, por lo menos eso significa que no ha desaparecido del todo…

-Sí. Por cierto, Dib.

Dib mordió su labio y se giró hacia él lentamente, tenía el presentimiento de que si lo miraba iba a desaparecer, como si todo hubiese sido una mala jugada de su mente.

Cuando se terminó de girar cerró los ojos y Zim lo miró apenado malentendiendo la situación.

-¿Tan mal está Zim?

-¡No! –abrió los ojos de golpe.

-¿Entonces… por qué si acabo de volver no quieres ni mirar a Zim?

Lo sujetó por la barbilla cuando vio que iba a girarse nuevamente. Dib intentó forcejar, pero la mirada dolida y determinada de Zim fue suficiente para que no intentara irse.

-Tengo miedo… de que vuelvas a irte.

Bajó la mirada apenado gracias a que Zim lo soltó por su sorpresa.

-¿Podríamos no preocuparnos por eso ahora? Necesito tenerte cerca después de tanto tiempo.

Dib asintió y dejó que el otro lo abrazara. Pasaron unos segundos así, en los que Dib sintió que podía dormirse de lo alegre y tranquilo que estaba.

-Dib… ¿cuánto extrañaste a Zim?

El otro percibió que Zim necesitaba sentirse importante, así que lo haría sentirse así, necesitaba ver su sonrisa.

-Mucho –lo miró y vio que Zim le sonreía con sus dientes sobresaliendo.

-¿Todo de mí? ¿O sólo mi presencia?

-Todo.

-¿Mi tacto quizás?

-Todo –volvió a repetir sonriendo y viendo que Zim ahora lo miraba también con orgullo.

-¿O puede… que extrañaras más mis besos?

Se inclinó hacia él y Dib hizo lo mismo notando que sus labios se unían con delicadeza. Los dos sintieron que era mejor que lo que hubiesen pensado. Su reencuentro era mucho más satisfactorio de lo pensando aún con la incomodidad de antes.

Cuando se separaron Dib hundió su cara en la camisa de Zim, aspirando su aroma, cosa que le dio pequeñas descargas eléctricas al otro.

-Todo…

-Por cierto, ¿desde hace cuánto que no duermes bien, humano tonto?

-No se… ¿2 años?

Aunque Dib le sonrió bromeando Zim se sintió mal al saber todo el daño que había recibido, también lo había recibido el humano por su ausencia.

-Entonces ven.

Zim lo guio hacia una pila de mantas que habían en el suelo y las extendió formando un colchón improvisado.

-Acuéstate y duerme –le ordenó y Dib levantó una ceja.

-Después de tanto tiempo, ¿quieres que duerma en vez de estar contigo?

-Puedes hacer las dos cosas, ¿de qué te sirve una cabeza tan grande si no la usas?

Dib obvió la última pregunta y vio que Zim se acostaba dejándole un lugar a su lado.

Se acercó y se tiró sobre él. Claro que no sabía que Zim tenía varias heridas y cicatrices, algunas abiertas y sangrantes. Zim aguantó para no gritar e intentó relajarse colocando con cuidado a Dib a su lado de manera que siguiera con él, pero no aplastándolo.

-No pesas tanto como antes.

-Hice mucho ejercicio para distraerme del mundo, tú también estás más fuerte y más delgado.

-Sí… no sabes cuánta resistencia tienes hasta que pasas 2 meses esquivando bombas. Ahora que Zim se da cuenta… para ti fueron 2 años…

-¿Para ti sólo 2 meses?

-Eso parecía porque cada día era doble porque el planeta giraba más lento sobre sí mismo. Pero Zim supone que si… lo siento…

-No te preocupes, estás aquí –susurró uniendo sus labios mientras se acurrucaba entre sus brazos sabiendo que iba a dormirse irremediablemente de un momento a otro.

-De acuerdo, tienes razón, Zim está aquí… pero por ahora…

Pero Dib no lo había escuchado porque al separarse se había dormido abrazado a él.

Bien, tuve poco tiempo para actualizar porque sé que hay gente que actualiza una vez por semana, pero yo tampoco soporto estar sin terminar algo durante mucho tiempo. Si me doy cuenta la idea principal del fic era "Up all Night" de Owl City y en el primer capítulo me olvidé de decirlo.

Vale, ahora algo importante, ¿cómo queréis que sea el próximo capítulo? Ya tengo escrito la mitad, pero no el reencuentro, quiero que me deis ideas y decidme si me equivoqué en algo en este capítulo, por favor. Así que si queréisque pase algo en concreto podéis decirlo y yo veré si es buena idea ponerlo, así podréis participar.

Espero que os haya gustado este capítulo, dejad Reviews ;)