(*letra en negrita* Inner Sakura)

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WITH – EVERY – BEAT

Capítulo 18

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Autora: Halfdemonfan

Traductora: Just-Hatsumi

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Kakashi no estaba bromeando cuando dijo que ellos darían lo máximo durante su viaje a Suna. Era un viaje de tres días hasta la aldea vecina; la alta figura de las paredes de roca se mostraron a la vista cuatro horas aproximadamente después de la marca de los tres días.

El grupo disminuyó la velocidad por un momento mientras que pasaban ´por los gigantescos portones. No se detuvieron para descansar sino no que sacaron comida seca nutritiva de sus mochilas y comieron mientras caminaban. Sakura hizo que los médicos bajo su comando tomen las píldoras de reaprovisionamiento de chakra cuando terminaron su comida – nadie sabía con exactitud con qué se iban a topar.

Dos figuras solitarias cuidaban la entrada de la aldea desde las perchas encima de las altas estructuras; que solas parecían extrañas considerando el estado de la aldea que se había reportado. Los ojos de Sakura barrieron el área mientras que entraban al pueblo. Inmediatamente, sintió que algo andaba muy mal. Sus ojos se conectaron con los de Shikamaru y supo que él se sentía igual. Gaara caminaba justo delante de ellos, lentamente escaneando el área bajo su cuidado por si había alguna señal de peligro. A pesar de que nada amenazador en naturaleza llamó su atención, el extraño silencio del pueblo era enervante.

Los carritos de vendedores estaban vacíos tanto de clientes como de empleados, nadie caminaba por las áridas calles, ningún niño jugaba bajo el sol del atardecer... Era como si los aldeanos hubiesen desaparecido.

Naruto se adelantó para pararse al lado de su amigo. No dijo ninguna palabra de apoyo pero Sakura podía sentir la fuerza fluir desde él hacia su amigo pelirrojo.

—¡Gaara-sama!

Un shinobi con mirada demacrada vino corriendo hacia ellos a la vuelta de la esquina de la calle de adelante. El grupo incrementó el paso para encontrarlo a mitad de camino.

—¿Dónde están todos?— Gaara preguntó, su voz aún con un tono de preocupación.

Sakura notó las ojeras colgando bajo los ojos del viejo médico. Estaba encorvado hacia adelante, tratando de recuperar el aliento antes de responder al Kazekage. —Ell...ellos están en el hospital.

Miradas sorprendidas aparecieron en el rostro de todos aunque solo Naruto fue el único que hizo la pregunta obvia. —¿Todos?

—Vamos.— Sakura llamó a su equipo y corrió la familiar distancia hacia el hospital de Suna. Metió su mano en el bolsillo, sacando una liga de cabello y tiró de la hitai-ate de su cabeza. Sujetándola con los dientes, alzó su cabello en una cola de caballo mientras que cubría los caminos arenosos.

Tan pronto como irrumpió a través de las puertas, el frenético sonido de un centro médico ocupado inundó sus oídos. Era, desafortunadamente, una escena con la cual ella estaba bastante familiarizada. Los pacientes estaban formados en filas en cada área que podía observar. A pesar de que ella estaba en el área de recepción, pacientes enfermos y que se quejaban estaban echados sobre sábanas alineadas en los pasillos. El olor a días en donde vómito y excremento alcanzaba su nariz haciendo que una mueca aparezca en el rostro de la experimentada médico.

Enfermeras corrían de paciente en paciente, haciendo lo mejor para que los fluidos fluyan en las vías IV y medicando a las personas que podían. Los pocos médicos que podía ver se encontraban en distintas condiciones de agotamiento. Konoha recibió noticias del envenenamiento hace tres días y habían emprendido el viaje hacia la aldea que en esos momentos forcejaba. Incluso si el veneno se tardaba unos dos días en verdaderamente hacer efecto en las personas, eso significaba que los médicos habían estado luchando en esta enorme batalla por su cuenta durante cinco días. Sin importar que ellos trataran de cambiar los turnos y sueño, ellos terminarían colapsando en ese punto.

Ella vio a unos cuantos shinobi entre los médicos y enfermeras. Los combatientes se veían ligeramente inseguros de lo que estaban haciendo, pero ellos seguían caminando por entre los enfermos, dando pastillas y agua a ellos que podían tomarlas.

Los jadeos horrorizados detrás de ella le notificaron el hecho de que Kakashi y los demás finalmente habían llegado. Había poco tiempo para formular un horario decente o planear en el momento por lo que ella empezó por delegar las tareas más imperativas que de las que necesitaban encargarse – depositando su confianza en el equipo detrás de ella.

—Tú eres medico, ¿verdad?— preguntó ella al hombre que lucía cansando delante suyo.

—Sí señorita. Soy Akihiko, un jounin médico.

—Bien Akihiko-san. Yo soy Haruno Sakura, una médico de Konoha y los tres detrás de mí son médicos también. Hemos sido enviados para ayudarlos por la Hokage.

El encontró su primera sonrisa en días. —Sé quién eres Sakura-san.

Ella le devolvió la sonrisa, aunque considerando la tarea delante de ella, era difícil hacerlo. —Temo que después de ver el estado del hospital, no tenemos el lujo de hacer las cosas normalmente. Por ahora, quisiera saber si has separado a los pacientes de alguna manera.

—El hospital tiene 4 pisos en total, el primer piso es el área de recepción y el área de tratamiento de emergencia. Por ahora, allí es donde están la mayoría de pacientes estables. Sakura podía ver como Naruto y Kakashi observaban el area con ojos incrédulos. —El segundo piso está un poco mejor de lo que ahora ves aquí. Hemos llevado a los pacientes más violentos al tercer piso. Ahí es también en donde encontrarás a la mayoría de nuestros shinobi. Desafortunadamente, los sedantes que hemos estado dándoles a todos no duran por mucho y como la mayoría de pacientes son shinobi, es difícil mantenerlos moderados efectivamente.— Ella asintió en comprensión y escribió la información en la lista mental que estaba recopilando. —El cuarto piso es a donde hemos llevado a los pacientes en estado más crítico. La mayor parte de ellos son adultos de avanzada edad y niños de la aldea.

Su cara llevaba la tristeza que sentía por aquellos esperando en el cuarto piso. Por su mirada y su tono de voz, la situación de arriba era bastante grave. —¿Han tenido algún progreso identificando el veneno?— preguntó ella.

—Desafortunadamente no. Simplemente no ha habido tiempo libre como para identificar los químicos. Hemos podido descubrir unos cuantos rasgos del veneno pero aún no hemos encontrado un antídoto.

Sakura asintió en comprensión. —Gracias por compartir tu información contigo Akihiko-san. ¿Naruto?

—¿Sí Sakura-chan?

—¿Podrías por favor invocar a tu sapo mensajero para mí ahora? Necesito obtener la información que Tsunade-sama ha preparado para mí.— ella volteó para ver a sus médicos mientras que él empezó a hacer los familiares signos de manos. —Los voy a separar entre los diferentes pisos. Si han notado a los médicos que están trabajando ahora, podrán haber visto qué tan exhaustos están. Hay un montón de personas enfermas en este hospital ahora y tenemos que dar lo mejor para ayudarlos a todos.— el inmediato 'hai' que todos respondieron le dio un sentimiento de satisfacción en todo su cuerpo. Su shishou había elegido un excelente equipo para acompañarla en esa misión.

—Aoi-san,— se dirigió hacia la mayor, la mujer de cabello castaño. —Me gustaría que tú empieces aquí en el primer piso.

—Sí, taicho.

Oh sí mierda.

Sakura trató de ignorar el grito lleno de júbilo y el puño en lo alto que su Inner estaba haciendo en su mente gracias a la respuesta de la chica.

—Seiichi-san, por favor repórtate en el segundo piso.

—Sí, taicho.— respondió el mayor, pero atractivo joven.

—Yukihito, te voy a dar opciones a elegir. Preferirías trabajar en el tercer o cuarto piso?

El chico de cabello castaño pensó en su pregunta seriamente por un momento. A pesar de que el médico estaba en sus veinte, ella había sido afortunada de haber podido trabajar con él varias veces durante más de cuatro años. Era un médico inteligente y capaz. Su control de chakra era bastante bueno, y tenía unos estupendos modales con los pacientes. Yukihito también era un hombre simpático y gracioso. Ella apreciaba su habilidad para hacer sonreír a sus compañeros de trabajo incluso cuando las cosas se ponían estresantes.

—Aprecio que me de opciones a elegir Taicho,— empezó a decir. —pero como tú me estás dejando elegir creo que tomaré el tercer peso. Aunque tu increíble fuerza podría ser un mejor candidato para trabajar con los pacientes más violentos, creo que tus habilidades de curación servirán más en los pacientes más críticos. Confío en tu trabajo con niños mucho más de lo que confío en el mío.— agregó lo último con una tímida sonrisa.

—No te subestimes mucho Yukihito.— dijo Sakura con una sonrisa sencilla. —Sin embargo, respeto tu decisión. Tú encárgate del tercer piso y yo estaré en el cuarto piso. Quiero que todos den lo mejor de sí, pero comprendo la gran tarea adelante de nosotros.

—Sakura-chan.— Naruto la interrumpió por detrás. Ella volteó para encontrarse con el jinchuriki quien cargaba una gran mochila y un pergamino cerrado. —Esto es lo que el sapo trajo consigo.

—Gracias Naruto.— ella tomó los artículos, rápidamente quitó el sello al pergamino y leyó todo su contenido. Una sonrisa de alivio adornó su cara de porcelana y le pasó la mochila a Yukihito, dejándole sacar un pequeño cuaderno del pequeño bolso de su costado. —Akihiko-san, ¿podrías revisar tu invernadero por si encuentras alguno de estos ingredientes por favor?

Él leyó la lista rápidamente antes de hacer una reverencia y salir corriendo del hospital.

—Muy bien, todos repórtense en sus respectivas áreas. Afortunadamente tendré las primeras rondas de este antídoto listo en un par de horas y se los pasaré a ustedes. Hagan lo mejor que puedan tratando de retener el progreso de estos síntomas por mientras.

—Hai.— todos respondieron al unísono y se dispersaron del área.

—Sakura, ¿qué podemos hacer para ayudar?— preguntó Kakashi.

Una parte de ella tenía 20 tareas distintas en mente para darle en un instante, pero ella también se dio cuenta de que ellos fueron enviados a dos celdas distintas por una razón. —Estoy segura de que Tsunade-sama le dio una para completar al igual que a los demás.— ella admitió de mala gana.

—Es verdad, tenemos algo que hacer, pero parece como si toda la aldea estuviese confinada entre estas paredes de alguna u otra forma. Eso no es algo que pueda pasar por alto.— dijo Kakashi, su ojo visible arrugándose al sonreír. —Así que por mientras, somos todos tuyos Sakura.

Su aliento salió en forma de alivio y risa. A decir verdad, necesitaba mas manos que incluso su equipo de cuatro –cinco incluyendo a Sasuke- podía dar, pero ella tomaría lo que podría. —Bueno sensei, pero espero que todos ustedes estén listos para trabajar.

Naruto alzó su puño en alto y le dedicó una de sus sonrisas de un millón de watts. —¡Solo dinos qué hacer Sakura-chan!

—No te apresures tanto Naruto. Esto no será tan rápido como cuando curé a Kankuro de ese veneno similar. Las personas aquí han sido expuestas a un veneno de metal pesado mucho más potente. Sin mencionar que no hay manera que tengamos el poder humano de quirúrgicamente remover los trazos de toxinas de sus órganos como lo hice con él. No seríamos capaces de tratar siquiera una docena de pacientes antes de que se nos acaben las municiones y el chakra. Estamos viendo a una larga semana de lenta curación.

Su entusiasmo murió cuando tomó en serio sus palabras. —Gomen Sakura-chan. Entiendo.

Ella le ofreció una sonrisa de disculpas y volteó para caminar por el pasillo lleno de personas. —Naruto, quisiera que tú te quedes aquí en el primer piso. A pesar de que estas personas no están tan enfermas como el resto, parece que es aquí en donde se encuentra la mayor cantidad de enfermos. Como tú tienes más energía que el resto de nosotros combinados, creo que tú harás un trabajo genial aquí.— Al haber hecho ese tipo de reprimenda en frente de todos, no lastimaba aumentar su ego con un toque de disculpa.

—¡Entendido Taicho!— la saludó con una tonta sonrisa y salió corriendo para buscar a la médico que ella había asignado al piso para recibir sus órdenes. Sakura rodó sus ojos ante sus payasadas pero aún así provocó la risa que él había planeado. Subió las escaleras con el grupo hacia el segundo piso.

Mientras que no habían pacientes alineados en los pasillos del segundo piso, las habitaciones estaban completamente llenas con cuatro personas en cada una de ellas. Los médicos estaban en las mismas condiciones también. —Sai, ¿podrías asistir los médicos de este piso? Solo ayúdalos de la cualquier manera que puedas. Si es dando pastillas o ayudándolos a sostener a alguien. Cualquier cosa que puedas hacer, será de gran ayuda al personal ahora.

El antiguo miembro de Raiz asintió en comprensión y se dirigió hacia la estación de enfermeras.

—¿A dónde se fue Gaara-san?— ella le preguntó a Kakashi mientras que seguían subiendo las escaleras. Para su sorpresa, Sasuke continuaba siguiéndolos junto con el grupo. A pesar de que él había aceptado venir a Suna a pedido de Gaara, ella realmente no había contado con el hecho de que él se uniría a los demás para ayudar en el hospital. Sin embargo, si él estaba dispuesto a hacerlo, no había forma de que ella rechazara manos extra. Pero realmente no podía verlo pasando medicinas o siguiendo las instrucciones. Si el tercer piso estaba en el estado que en el que ella imaginaba que estaba, sería posiblemente el mejor lugar para él. Con el equipo de Kakashi, eso le dejaría poner a dos shinobi para ayudar a combatir los episodios violentos que tenían los pacientes.

—Fue a conocer a unos de su concejo que no fueron afectados por este envenenamiento masivo. Dijo que estaría de vuelta después para revisar el progreso.

—Tengo la esperanza de que no espere mucho avance tan rápido. Como le dije a Naruto antes, esto va a tomar tiempo.

—Estoy seguro de que entiende eso Sakura.

Le dio una mirada incrédula a Kakashi; personas sin conocimiento de medicina no solían entender por qué sus amigos o familiares no se curaban tan rápido como ellos pensaban que lo harían. Muchas veces se topaba con el mismo problema con civiles. Pero ella no estaba interesada en tener la misma conversación que ella había compartido con ellos que con el Kazekage de la aldea.

Mientras caminaban por el marco de la puerta que los dirigiría hacia el tercer piso, Sakura tuvo que inclinarse rápidamente para esquivar a una silla grande que había sido lanzada hacia su dirección. Al otro lado de la habitación, ella vio a dos shinobi sufriendo para retener a un señor de mediana edad y llevarlo de nuevo a la cama de la que había saltado. La mirada en sus ojos era salvaje mientras que el veneno nublaba su razón y lo mandaba hacia un camino de una rabia injustificable. Antes de que entre a ayudar, otro médico apareció detrás del hombre y le dio en el brazo con una jeringa llena de, lo que ella suponía que era, un tipo de sedante. Un rato después, el hombre dejó de pelear y eventualmente quedó inconsciente –dejándoles a los shinobi llevarlo de vuelta a la cama.

—Kaka-sensei, Sasuke, me gustaría que ustedes se queden aquí.

—Puedo ver por qué.— murmuró Kakashi; Sasuke asintió su cabeza en acuerdo. La cantidad de pacientes era mucho menor que en los otros dos pisos; sin embargo, no había ninguna cama que no tuviese arneses atados a los bordes de la cama de acero. Gritos de ira y desvaríos incoherentes se escuchaban por toda la habitación. Era difícil para los médicos acercarse a los pacientes porque algunos de ellos trataban de morder las manos que se les acercaban.

—Por favor recuerden ustedes dos que a pesar de que van a pelear contra ustedes, estas personas están muy enfermas y no entienden lo que están haciendo. No los lastimen pero tampoco se lastimen ustedes. Traten de mantenerlos atados y en cama. Si ellos logran escapar de los arneses antes de que puedan atraparlos, traten y sujeten a la persona mientras que el médico lo sede de nuevo.

—Entendido Sakura.

—Gracias. Estaré arriba por si me necesitan para algo.

El par de usuarios del Sharingan asintieron levemente y caminaron hacia la sala.

—Asi que, ¿cómo fui tan suertudo para ir al piso en donde todos están en el borde de la muerte?— preguntó Shikamaru mientras que caminaba al costado de ella hacia el último piso, una mirada ceñuda se quedó en su rostro.

—Necesito una mente fuerte conmigo Shikamaru. La cosa más importante por hacer ahora es hacer un montón del antídoto que Tsunade-sama completó. Sin eso, no podemos siquiera empezar a tratar estas personas.

Él volteó a verla con sus ojos oscuros. —¿Y como Kakashi-sensei no se adapta a esa función?

—Tú sabes muy bien que sí se adapta pero uno de los talentos del sensei es que puede predecir los movimientos de sus oponentes. Cuando las personas sufren de un delirio, sus acciones se vuelven mucho más salvajes e impredecibles. Creo que él será de más ayuda al personal del tercer piso; especialmente porque ahora tengo tu cerebro a mi disposición.

—Huh,— él jadeó en voz baja mientras que llegaban a la puerta del último piso. —Eso no fue mucho tiempo el que te dieron como para hacer un plan y asignar un rol a cada individuo que concuerde con sus habilidades. Eso estuvo bastante bien Sakura.

El complemento la tomó por sorpresa y su sonrisa y sonrojo luchando por no salir. —Soy bastante genial, ¿sabes?— dijo haciendo un arrogante inclinación de la cabeza. Sólo pudo mantener la mirada unos momentos antes de reír ante su atrevimiento. Desafortunadamente, la risa murió casi instantáneamente.

La situación en ese piso era peor de lo que originalmente había pensado.

Una mirada dura entró en sus inteligentes ojos verdes mientras que asimilaba la situación frente a ella. —Vamos a trabajar.

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Se podían escuchar gemidos llenos de dolor desde varias camas alrededor de ella en el cuarto piso. Mientras que normalmente no era un sonido muy aceptado, para las orejas de Sakura era como música relajante. Ella había escuchado nada más que los monitores cardíacos por más de 16 horas y la respiración rasposa de sus pacientes comatosos. Escucharlos responder –incluso si eran sus quejidos de dolor- era un alivio grato.

Sakura se tomó un momento para sentarse y ordenar sus pensamientos. Las enfermeras y los médicos que corrían de habitación en habitación estaban con los ojos vivos y refrescados después de un merecido sueño de ocho horas y una comida caliente. Cuando Sakura consiguió la primera copia del antídoto preparado, insistió en que el personal existente se tome un descanso. Ellos cumplieron su orden felices tomando dos turnos distintos. Las pobres almas que se habían quedado conella para seguir luchando en contra de esa enfermedad se habían ido hace pocas horas para ir a la cama.

Desafortunadamente, no se podía dirigir hacia allá sola.

La situación en ese piso tan particular había sido tan abrumador que no había sido capaz de revisar a su propio equipo de médicos. La única información que tenía eran algunos mensajes que los otros le habían podido pasar a ella y viceversa. La última vez que Sakura había tenido alguna comunicación indirecta con ellos fue cuando Shikamaru se acercó a ella antes de que le deje irse hace casi 7 horas. Ella hizo una nota mental para agradecerle propiamente cuando volviesen a la aldea.

Shikamaru había sido invaluable para ella durantes las primeras horas en las que ella había entrado a la sala. Las enfermeras y médicos estaban exhaustos –tanto mental y físicamente- y no estaban en condiciones como para preparar el antídoto con las especificaciones que Tsunade-sama había escrito. Desafortunadamente, ella no pudo realizar la tarea de inmediato.

No pasaron dos minutos después de que llegaron, los signos vitales de un niño habían empezado a descender drásticamente. Le tardó un buen rato estabilizar al niño lo suficiente como para que ella pudiese siquiera acordarse de buscar a sus compañeros shinobi de Konoha. Ella lo encontró encorvado sobre una mesa en la parte de atrás, sus cejas marrones indicaban su concentración mientras que él medía la cantidad exacta de extracto de clórela que el pergamino pedía.

Su primera reacción fue preocuparse porque él había usado más de los pocos preciados ingredientes que tenían para hacer grandes cantidades del antídoto sin esperar sus instrucciones. Sin embargo, después de observarlo por un par de minutos más, se percató que él estaba siguiendo la receta al pie de la letra. Sakura lo ayudó terminar la mezcla y empezó a usarlo en el vasto número de pacientes en estado crítico en su sala. Al no haber forma de que ella tuviese los materiales o chakra para extraer el veneno de los pacientes, no hubo una respuesta inmediata ante la medicina. Ella ya había anticipado esto y continuó apoyándolos lo mejor que pudo hasta que el antídoto empiece a trabajar.

Tomó un poco más de unas cuantas horas para que los primeros signos de mejora empiecen a mostrarse por sí mismos, pero en el momento en el que los pacientes empezaron a responder, los médicos exhaustos encontraron sus sonrisas después de un buen tiempo. Las frecuencias cardíacas empezaron a elevarse, la peligrosa presión baja de los adultos empezó a aumentar, y la respiración entrecortada de los niños empezó a suavizarse y volvió a su ritmo normal.

Su ojos esmeralda se dirigieron hacia la puerta con llave del fondo de la habitación en remordimiento.

El antídoto estaba funcionando pero había sido lo suficientemente rápido en llegar. Ella y su personal trabajaban con furia para salvar a los civiles de Suna pero algunos necesitaban más que eso. La morgue estaba llena con los cuerpos de aquellos que habían pasado por las habilidades curativas del personal médico; algunos de ellos eran niños.

La lágrimas punzaban detrás de sus ojos una vez más y ella desesperadamente trató de sacar la imagen de sus propias manos empujando el pecho de un niño pequeño de no más de seis años. Habían trabajado tanto con ese niño –pero en vano. Sakura limpió el niño personalmente antes de llevarlo hacia la habitación fría. Sus lágrimas calientes se enfriaban conforme iban viajando por sus mejillas y que terminaban en el pequeño y cuerpo que descansaba en la habitación estéril. Sus padres estaban en el segundo piso y no estaban en condiciones de ser notificados de su muerte.

Ese no era el tiempo correcto como para preguntarse a sí misma si podría haber hecho más o lamentarse por la pérdida de una vida, habían muchas personas que aún necesitaban ser curadas.

Ella y el otro personal médico trabajaron incansablemente —estimulando sus sistemas con pequeñas explosiones de chakra, colgando mas fluidos de IV para ayudar a que sus sistemas se nivelen, revisando sus signos vitales —hasta que todos estuvieron a punto de caer por el cansancio.

Valió la pena.

El primer día estaba por acabarse, el sol ya se había opuesto por el oscuro horizonte, y había una notable mejora en muchos de los pacientes.

—¿Sakura-sama?

Ella giró para que sus ojos se encuentren con los de la médico detrás de ella.

—Podemos tomar la rienda de las cosas, Sakura-sama. Todos los pacientes han recibido dosis del antídoto y han empezado a mejorar. Por favor vaya y descanse un rato.

Sus ojos verdes examinaron la expansión de la habitación llena de personas. —Estás en lo cierto. Ustedes pueden manejar las cosas aquí. —Sakura se paró y estiró su fatigado cuerpo. —Iré a revisar los otros pisos.

—P-pero Sakura-sama, ¡debería descansar!

—Lo haré... pronto. Solo iré a ver cómo las cosas progresan en el otro lado. No he hablado con ninguno de los médicos de Konoha desde que nos separamos por pisos en el hospital. Si tienes algún problema, llámame.— caminó hacia las escaleras con un saludo de la mano por encima del hombro, obviamente ignorando a la médico protestando tras ella.

Shikamaru había hablado con su equipo en su lugar un largo tiempo atrás pero después de todo, habían progresado bien. Las primeras muestras del antídoto de Tsunade-sama fueron utilizados en los pacientes en estado más crítico del cuarto piso. Rápidamente se habían agotado las hierbas que ella había mandado desde Konoha pero para su buena suerte, Suna tenía un muy bien equipado invernadero. Las siguientes muestras del antídoto fueron enviadas a los otros pisos. De acuerdo con lo que Shikamaru le había dicho, los pacientes del primer y segundo piso estaban respondiendo extraordinariamente bien. De hecho, algunos de los pacientes estaban despiertos y comiendo.

Los pacientes del tercer piso que estaban sufriendo de formas más violentas de delirios no estaban tomando las medicinas tan rápido como en los otros dos pisos. No le sorprendía del todo; Sakura ya tenía una hipótesis de cómo todos habían sido envenenados y por qué respondían de formas distintas.

Después de que Shikamaru revisara cada piso por ella, Sakura le dejó que haga su misión. Con las pocas personas que se despertaban, el podría entrevistarlas acerca de los eventos del día del envenenamiento. No había mucho en el que podía ayudarla, en verdad. Sakura le dijo que podía llevarse al resto del equipo. Como la medicina estaba funcionando bien en todos, habían pocas cosas en las cuales podían ayudar los shinobi

En cuanto estuvieran libres, ella tenía que hablar con Kaka-sensei y su equipo.

Ella caminó hacia la entrada del tercer piso; esta vez sin tener que esquivar algún proyectil volador. Las camas estaban llenas de pacientes dormidos –no habían shinobi gritando y luchando con el control de los últimos.

—Sakura-sama, ¿cómo va el progreso de las cosas en el piso de arriba?— le preguntó una de las médico de Suna mientras que se acercaba a la estación de enfermeras.

—Las cosas se ven mucho mejor,— respondió ella con una sonrisa sencilla mientras que escaneaba el área. —¿dónde está Yukihito?

—Oh, el... um... Yukihito-san de alguna manera... se desmayó. —la médico mayor finalmente respondió.

Los grandes ojos verdes de Sakura le devolvieron la mirada en shock antes de que ella rápidamente se volteé, buscando entre las camas a su compañero. Una mano gentil llegó a su hombro.

—Sakura-sama, por favor no se preocupe tanto. Sólo se desmayó por el cansancio y uno de nuestros shinobi ya lo llevó al hotel y le informó a uno de sus compañeros. Él estará bien.

Sakura no podía ver nada más que la verdad en el rostro de la cara de la médico y suspiró en alivio. Ella hablaría con Yukihito después, cuando regresen a casa, acerca de que él trabaje hasta tal nivel de agotamiento —pero ella también sabía que sería una charla muy hipócrita. Incluso entonces, sentía que sus músculos empezaban a temblar por la falta de comida y sueño. Justo en ese momento, su estómago gruñó fuertemente haciendo que la mujer la mire divertida.

—Entiendo que no has tomado ningún tiempo libre, ¿verdad?

Sakura se sonrojó avergonzada. —Temo que no.

—Toma.— la mujer se movió a un costado, revelando un montón de cajas de bento en el mostrador de su costado. —Lo más probable es que se haya enfriado pero debería de saber bien. Algunas de las señoras que no se enfermaron han estado preparándonos comida todos los días. Por favor, sírvete.

La chica de cabello rosa podía casi sentir como ella misma quería babear al ver tanta comida –fría o no. Encontró una silla, tomó asiento al costado del desordenado mostrador, y cogió la primera caja que pudo. La comida estaba un poco fría ahora pero sin embargo, estaba maravillosa. Las enfermeras estaban ocupadas viendo a sus pacientes por lo que ella comió en silencio, dejando que su mente empiece a pensar en la gran cantidad de información en su cerebro.

Afortunadamente, sus otros dos compañeros no se sobre-esforzaron como Yukihito. Echando un vistazo por la ventana frente ella, se dio cuenta de que estaba completamente negro afuera. Habían llegado al hospital temprano por la mañana. Todos necesitaban dormir ahora y ella solo suplicaba porque hayan llegado bien al hotel. Ni bien lograse alejarse de la maravillosa comida que estaba disfrutando, iría a ver cómo estaban.

Sus pensamientos vacilaron entre Kakashi-sensei y su equipo. Habían estado afuera buscando alguna pista relacionado al incidente de hace poco en la aldea y no pudo evitar que la curiosidad se apoderase de ella con respecto a cualquier cosa que encuentren. El par de teorías que ella tenía se mantenían se mantenían sólidas en su mente –sin mencionar la evidencia clínica con la que tenía que respaldarse. Tal vez si podría verlos en la mañana podría discutirlo con ellos.

El sonido fuerte del bip del monitor llamó su atención y se inclinó por encima del mostrador para ver qué estaba pasando. Ninguna enfermera o médico estaba por esa área por lo que Sakura saltó de su silla y corrió hacia el costado el paciente. Sus alarmas de oxígeno estaban sonando a todo volumen, demostrando un disminuyo en su saturación. Sakura rapidamente chequeó sus tubos, sin encontrar nada malo, cogió un estetoscopio de una mesa cercana para escuchar su respiración. Después de verificar que su condición física estaba bien, se dio cuenta que sus manos estaban jugando con la sábana aún estando dormido. El monitor se había separado de su mano, haciendo que la alarma se desactivase. Ella sacudió su cabeza mientras que volvía a colocar la sonda de dedo y observó –satisfecha- como sus niveles volvían a la normalidad.

Si tan solo todo se pudiese arreglar con tanta facilidad.

Un par de fuertes, sudorosos brazos la envolvieron, poniendo ambos brazos a sus costados y golpeándola contra el fuerte pecho tras ella.

—Tú pensabas que me estabas viendo a hurtadillas, pero soy muy listo. No dejaré que destruyas el reino.— la poca fuerza que le quedaba era inútil frente a la rabia delirante que viajaba dentro de él. Sus forcejeos eran en vano. Sakura brevemente pensó usar el chakra para liberarse pero vacilaba entre hacerlo o no; realmente podría hacerle daño si elegía esa opción y ella prefería no hacerle daño a ninguno de sus pacientes. —Seguiré luchando aunque que mates a mi gente.

Antes de que pueda gritar para que alguien la ayude, una mano cubrió su boca. No podía ver a alguien del personal cerca a ella y él había empezado a caminar hacia atrás, llevándola consigo. Parecía que ella no tenía opción de usar su chakra para escapar de él.

Ella ni siquiera sintió su presencia antes de que él repentinamente apareciera ante ella. Ojos esmeralda viajaron hacia arriba, rastreando la tonificada piel sobre los músculos vocales. Sus labios estaban en línea recta y sus mechas largas no lograron esconder la indignación en sus ojos ónix. Rápidamente cambiaron al rojo sangre del Sharingan y a ella le quedaba un poco de sentido común para cerrar sus ojos contra el genjutsu que ella sabía que él tenía preparado. Otro momento y ella sintió los brazos que la retenían aflojarse. Desafortunadamente, no se separaron de ella por completo antes de que él dio un paso hacia atrás. En su estado de cansancio, sus piernas se rindieron ante su peso y empezó a caer con él.

Una mano fuerte rodeó su antebrazo y la jaló hacia adelante. Ella chocó contra su fuerte pecho –su mano libre cogiendo su camisa para mantener el equilibrio. Su cabeza volteó para ver al paciente que ahora se encontraba inconsciente y en el suelo. Respiró profundamente y humedeció sus labios secos antes de mirar a su salvador.

—Gracias Sasuke.

Los ojos ébano estudiaron su rostro en silencio –la seriedad en sus labios había disminuido solo un poco.

—Ven.— él no esperó su respuesta sino que la jaló del brazo que aún sostenía y la guió hacia las escaleras.

—Hey, espera un segundo.— sus protestas fueron en vano mientras que el Uchiha y pasaban por la salida hacia el segundo piso. Su paso nunca desaceleró mientras que cruzaban por la puerta principal del hospital. —Necesito revisar los otros pisos Sasuke. Todavía tengo a mis otros compañeros ahí.

Él ni siquiera se molestó en voltear para responderle. —No, no los tienes.

Sakura lo miró expectante, esperando a que él elabore su respuestra. Su mente con falta de sueño tardó unos momentos en recordar quién era la persona con quien estaba hablando en ese momento –no habría una respuesta elaborada.

Se rindió ante sus débiles forcejeos y dejó que la guíe por las oscuras y solitarias calles de Suna. Su agarre no era doloroso pero su agarre tampoco era suelto. —Bien, ¿ahora te importará decirme en donde están mis médicos?

—Están durmiendo. Lo han estado desde hace unas horas.

—Oh.

Su cara imperturbable se dirigió hacia ella. Lo que sea que haya estado buscando en su mirada curiosa, al parecer lo encontró; mientras que él deshacía el agarre en su brazo y le dejó caminar al costado suyo por su cuenta.

—¿Sabes cómo iban los otros pisos?— ella preguntó.

—Según lo que dijo la chica de tu equipo, están bien.

Ella quería preguntar por más detalles pero se dijo a sí misma que él no sería capaz de decirle mucho. En la mañana, cuando vea a tu equipo de nuevo, descubriría cómo había ido el día anterior. Los vientos fríos de la noche la hacían más somnolienta y su paso empezó a volverse más lento sin que se dé cuenta.

—¿Entontraron alguna pista acerca del veneno?

—Algunas.— respondió él sin verla pero manteniéndose cerca mientras caminaban hacia el hotel.

—Supongo que no te expandirás en eso tampoco, ¿o si?— murmuró en voz baja. Sakura no lo estaba viendo cara a cara y no vio cuando él alzó la ceja.

Las luces del hotel se mostraron y Sakura suspiró en alivio. Estaba cansada y a pesar de que no quería hacer nada más que quitarse la ropa y meterse a la cama, el olor del hospital estaba pegado a su cuerpo recordándole que se tenía que dar una ducha antes. El bento no la había llenado, pero no estaba muy hambrienta por lo que podría saltarse la cena esa noche.

—¿Naruto y los demás están aquí?

—Ya están durmiendo.

Sakura asintió en respuesta y entró al edificio. Un señor mayor le sonrió por detrás del mostrador y se paró de su silla cuando ella se acercó. Él registró su nombre antes de guiarla por el pasillo hasta su habitación. No estaba segura de cuándo se había ido, pero Sasuke ya no estaba cuando ella cogió la llave que le había dado el amable hombre del hotel. Estaba cansada de pensar acerca de sus actos de desaparición y simplemente cerró la puerta tras ella.

Siempre habría tiempo para preguntarle al día siguiente.

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13 de diciembre del 2013

Me demoré mucho. Lo sé y lo siento de verdad. Como lo publiqué en mi FB, estos últimos meses han sido un asco verdaderamente :p

Pero buenas noticias! Ya salí de vacas, lo que significa que podré actualizar mis fics y esta traducción más rápido. Ya es verano en Lima y no regreso a clases hasta mediados de marzo :3

No se olviden de agregarme a Facebook para estar al día con mis actualizaciones y mis próximos proyectos :)

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