- Me pregunto si Hayner vendrá hoy...
- Bueno, nos dijo anoche por teléfono que vendría, ¿no? Eso es que su madre lo ha perdonado.
- Supongo...
Ya habían pasado tres días desde lo que Roxas clasificó como "el incidente de Axel". El rubio se negaba en rotundo a hablar sobre eso, pero Olette moría de ganas por comentarlo. Por eso, aprovechó que Pence se había ido a por helados para pillar a Loxas y que no pudiese saltar con otro tema.
- Entonces... ¿Te has lavado el pelo últimamente? -Empezó la castaña, con una mirada sospechosa
- ¿Um? ¿Lo tengo sucio? Me lo lavé justo ayer. -Comentó, preocupado mientras que Olette soltaba una risita.
- Tranquilo, está impecable. Lo decía porque... Ya sabes. -Y dicho esto, la chica se levantó dispuesta a hacer una demostración. Tomó aire, y puso la voz más grave que le salió. -No os metáis en líos, ¿eh? -Y adoptando una expresión que pretendía ser "sexy" le revolvió el pelo a Roxas, que se apartó intentando no reírse.
- Venga ya. No fue así, ¿vale?
- ¡Si que fue así! Y tú estabas como... -Olette se puso de rodillas, y fingió un pucherito, agarrándose el pecho dramáticamente. -Axel-Senpai es tan apuesto... Ahhh mi kokoro.
Y con esto el rubio no pudo más, y estalló en carcajadas, seguido de su amiga que cayó de culo por culpa de la risa.
- ¿Entonces según tú, actué como una colegiala de anime shojo? -Roxas se levantó echándole una mano a Olette, que aun reía agarrándose la tripa.
- Exactamente. Hahahaha. Así es como te veías, Roxas.
- Muy bonito... -Roxas entrecerró los ojos, con fingida ofensa, pero aún una sonrisa divertida en su rostro. -Por lista vas a levantarte tú solita.
- ¡Hahaha! ¡No, espera! ¡Ayúdame a levantarme! Hahaha.
Mientras la risa fue apagándose, el móvil de ambos chicos sonó casi a la vez. Supusieron que era el grupo de chat que tenían formados juntos, y Roxas lo revisó mientras Olette se sacudía el trasero intentando eliminar el polvo del suelo. El rubio soltó un bufido seguido de una risita, señalando con la cabeza el teléfono.
- Ya se porque ha suspendido Lengua. -Bromeó, haciendo reír a su amiga. -Dice que está con Pence en la torre de la Estación. Y que tiene "algo importante" que contarnos.
- ¡Pues vamos! -Asintió Olette con una sonrisita. -Apuesto 80 platines a que es sobre Seifer.
- Veo tus 80 platines, y digo que es sobre Struggle.
- ¿Y si no es ninguno? -La chica agarró su monedero de los bancos que había en el lugar de siempre, y lo guardó en su bolsillo. Roxas hizo lo mismo con su Diario y algunos platines que había tirados sobre su rincón.
- Entonces tú me darás ochenta, y yo te daré ochenta.
- Um. Lo veo justo.
Se dieron la mano cómicamente, y la estrecharon cerrando oficialmente la apuesta.
Los dos salieron entre bromas del lugar de siempre, y cruzaron para subir la cuesta que llevaba a la estación. Se preguntaron si Pence habría llevado los helados a la estación, y también sobre si Hayner se había comido tres de una sentada, lo cual ya había hecho antes. Distraídos con esta absurda conversación, sólo fue Olette la que se percató del pelirrojo que venía hacia ellos acompañado de un chico rubio. Caminaban desde la estación, probablemente hacia el mercado. La castaña soltó una risita, y le dio un codazo a su amigo.
- Anda nos volvemos a encontrar. -En cuanto la voz resonó en la cabeza de Roxas, volvió a ponerse nervioso. Olette intentaba contener la risa. -Espera no me lo digas... Roxas, ¿verdad? Lo tengo memorizado.
La chica empezó a reír, mientras que el pequeño rubio asentía con fuerza a lo que Axel levantó la cabeza, orgulloso.
- T-Tu eres Axel. -Se atrevió a responder. -¿Verdad?
- ¡Exacto! Y creo que no he tenido oportunidad de conocer tu nombre... -Se volvió hacia la chica que parecía emocionada por algún motivo.
- ¡Ah! Es Olette. Encantada. -Sonrió, educadamente.
- Pues este es Demyx. -El otro rubio no se molestó en quitarse los cascos, mirando su teléfono móvil. Probablemente ni siquiera se había percatado de la presencia de los dos niños. Axel rodó los ojos, y de un manotazo le apartó los auriculares de las orejas.
- ¡EH!
- Es de mala educación no presentarse, tío.
- ¿De qué vas? -Demyx frunció el ceño, obviamente molesto. Entonces posó la vista en Olette y Roxas. -¡Oh! Es el niño genio y su amiga.
- Roxas y Olette, merluzo. ¿Lo captas? -Le corrigió Axel, con una expresión divertida.
- Que si, que si. Que lo capto. -Los otros dos no podían hacer otra cosa que reírse por el numerito cómico que los dos le ofrecían. -Bueno, ¿Y qué hacéis aquí? ¿Dónde están los otros dos?
- Íbamos a ir a la torre de la estación para encontrarnos ahora con ellos. ¿Verdad, Roxas? -Olette le hizo un gesto con la cabeza a su amigo para que se uniese a la conversación y no se quedase ahí parado como un pasmarote.
- A-Ah... Si... -Murmuró tímidamente.
- Oh... La torre de la estación. Me trae recuerdos. -Asintió Axel con nostalgia. -Iba ahí con este cuando éramos más pequeños y comíamos helado de sal marina. Buenos tiempos... Me gustaría volver.
- Podríamos ir juntos. -Soltó abruptamente Roxas. En seguida se dio cuenta de lo que dijo y su rostro se volvió rojo una vez más, mientras torpemente intentaba corregirlo. -D-Digo... Todos. Podría ser... d-divertido.
Olette estaba haciendo su mejor esfuerzo por no empezar a reírse ahí mismo, de verdad que lo intentaba, pero era casi imposible. Axel por su parte si se permitió soltar una risotada, y volverle a sobar el pelo a Roxas.
- No creo que tanta gente quepa en ese lugar, Roxas. Aunque si te animas podríamos ir un día tu y yo. -Asintió con la más inocente de sus intenciones. Olette se fijó en como su amigo parecía una tetera hirviendo. -Deberíais ir cuando el sol no pegue tan fuerte, me parece que te has quemado la cara...
- Ah, es que Roxas es muy blanquito y... -Intentó rescatarlo, Olette con una sonrisa divertida.
- Por cierto. -Por fin Axel se dignó a apartar su mano de la cabeza del rubio, y se dirigió a los dos esta vez. -¿Conocéis por casualidad a la banda "Hot Thunder Water"?
- ¿HTW? ¿Bromeas? Roxas siempre está... ¡Auch! -Roxas le dio un codazo a su amiga, mientras inflaba las mejillas.
- Si... Lo conocemos. Vosotros tocáis ahí con una chica rubia, ¿no? -Soltó, callando a Olette.
- ¡Eso es! Bueno... Vamos a hacer de teloneros de Green Day este sábado.
- ¿DE GREEN DAY? -Roxas y Olette se miraron con una enorme sonrisa mientras respondían al unísono. -¡ESO ES GENIAL!
- Hahaha. Es que somos muy importantes. -Presumió Demyx, apartando la vista del teléfono por un momento.
- Bueno, las entradas ya estaban agotadas pero... Nos dieron unas diez para invitados VIP y nos sobran estas. -Axel le dio cuatro tickets a Roxas que los agarró con todo el cuidado del mundo. -¿Tal vez pueda veros allí?
El rubio se quedó en silencio de nuevo hecho un manojo de nervios, y fue su amiga la que respondió por él.
- ¡Definitivamente iremos!
- Tío... Larxene se está cabreando. -Soltó Demyx de pronto.
- Ah mierda... -Axel se pasó una mano por el pelo rojo, y sonrió a los dos. -Nos tenemos que ir, pero nos vemos el Sábado, ¿eh? Os estaré esperando.
Y con esto se marcharon corriendo. Hubo un pequeño silencio incómodo en el que Roxas aprovechó para examinar las entradas. Eran de Primera fila con backstage. Menudo lujo. Se preguntó a si mismo por qué Axel les había dado las entradas sin cobrarles nada. Tal vez realmente el pelirrojo creía que eran lo suficientemente guays como para ir a su concierto. No podía evitar sentirse realmente bien pensando en eso. El silencio se vio roto de pronto, por la voz divertida de Olette.
- Tal vez podríamos ir juntos, Axel-Senpai. Y tomar helados al atardecer. ¡Oh! Me he quemado con el sol. Soy un baka. -Empezó picándolo, mientras Roxas empezaba a reír levantando la vista de las entradas.
- Oh, cállate. -Le respondió, dándole la suya a Olette. -Venga, vamos con los demás.
- Está bien. -Rió también ella, examinando ahora su ticket con una sonrisa. -Como mola, Roxas. Hemos conseguido entradas con... ¿bebida? Todo gracias a tu novio.
- No es mi novio. -Le corrigió Roxas, siguiendo la broma. -Todavía.
- Ni lo será con esa timidez tuya. Oh dios hoy estabas incluso más rojos que hace tres días.
- ¡Yo no controlo mi cuerpo!
- Hahaha. Ya se eso, tonto. -La chica le guiñó un ojo, antes de salir corriendo a la estación. -¡Algún día incluso podrás decirle hola sin tartamudear!
- ¡Muy graciosa! -Le respondió, siguiéndola con una enorme sonrisa. Todavía sentía como si su corazón se fuese a salir del pecho.
Cuando al fin llegaron arriba, Hayner les empezó a reprochar que habían tardado demasiado, y los helados iban a derretirse. Por suerte, no fue así y sus polos seguían intactos. Olette le explicó con todo detalle a quienes se acababan de encontrar y el regalito que les habían dado, y en seguida se le pasó el tonto cabreo al rubio. Roxas la intentó hacer callar, pero inevitablemente hizo el chiste de la colegiala de anime, el cual rieron sus amigos.
- No, pero esto es genial, Roxas. -Hayner miró con atención a la entrada poniéndola al sol. Los otros tres hicieron lo mismo. -¡Hasta podemos tomar alcohol!
- ¡Hayner! Siempre tienes que hacer algo ilegal, ¿no? -Regañó Olette con el ceño fruncido.
- No es ilegal si nadie lo sabe, ¿vale?
- ¡Mentira!
- Además, las reglas están para...
- Cumplirlas.
- ¡Romperlas!
Roxas y Pence suspiraron, ignorando a esos dos, mientras que ellos comentaban por su cuenta. Sin embargo, algo de lo que dijo el moreno interrumpió la discusión de Olette y Hayner.
- Pero... ¿Nos dejarán nuestros padres?
Un silencio sepulcral invadió la torre de la estación. Los cuatro chicos pensaban en las reacciones de sus padres mientras hacían una mueca a cada cual peor.
- Yo estoy mega castigado. Sólo me deja salir con vosotros por Roxas. -Murmuró Hayner pasándose una mano por la nuca.
- "Nos decepcionas con esa pregunta, Olette" Ya puedo oírlo... -Suspiró la chica adoptando una postura desesperada.
- Mi padre casi no me deja ni venir al centro. Imaginad un concierto...
Los tres se volvieron a Roxas con una mirada esperanzadora.
- Pero... -Empezó el rubio.
- Si Roxas va... -Le siguió Olette.
- ¡Seguro que sentirán lástima y nos dejaran!
Roxas notó toda esa presión repentina sobre su espalda y no pudo hacer otra cosa que mover las manos de forma negativa, aun con helado en boca.
- ¡B-Bueno! No lo se... Tendré que preguntar. -Respondió, ladeando la cabeza.
Los cuatro sonrieron, y volvieron la vista hacia el frente comiéndose el helado que les quedaba. Aún tenían cuatro días para convencer a sus padres. Seguro que se les ocurría algo. De nuevo, fue Olette la que rompió el silencio esta vez recordando cierta apuesta.
- Por cierto. ¿Qué era eso que nos querías decir, Hayner?
- ¡Casi lo olvido! -El rubio se puso en pie para darle emoción a su historia. -¡Adivinad que ha hecho mi madre!
- ¿Tarta? Me encanta la tarta de tu madre... -Comentó Pence.
- ¡No, tonto! Es algo malo. -Abrió los brazos como si sujetase algo enorme, y comenzó a explicar. -Ayer por la tarde llamó a alguien del Instituto... ¡PARA DARME CLASES! Empezaré mañana por la tarde, y vendrá todos los martes. ¿Os lo podéis creer? ¡UN TIO DEL INSTITUTO!
Olette y Roxas se miraron, la chica hizo un gesto con la mano.
- Espéralo...
- ¡SI SEIFER SE ENTERA SE LO DIRÁ A TODOS! ¡Y mi reputación se verá hundida!
- Ahí está. 80 Platines. -Murmuró con una sonrisa de lado. -Siempre es divertido apostar contigo, Roxas.
- No es justo. No era exactamente de Seifer... -Farfulló de vuelta el rubio sacando el dinero de su bolsillo.
- ¿ME ESTAIS ESCUCHANDO?
- La verdad, Hayner, me parece una buena inversión. Si tienes un compañero que te guie en tus estudios podrás aprobar. -Olette recibió algunas monedas por parte de Roxas. -Mira el lado positivo. A lo mejor es una chica guapa.
- Oh... Tienes razón...
- ¿Sobre lo de aprobar? -Preguntó Pence.
- No, que le jodan a eso. Sobre lo de la chica guapa. -Hayner sonrió de forma tonta, y se sentó de nuevo. -Si viene una chica linda, Seifer se pondrá celoso seguro.
Olette miró a Roxas, levantando una ceja, y señalando a Hayner con las palmas de las manos estiradas.
- Por cierto, también quería hablaros sobre el Torneo de Struggle de este año. Te apuntarás, ¿Verdad, Roxas?
- ¡HA! ¡EN TU CARA!
Hayner volvió la vista extrañado hacia su amigo, mientras Olette resoplaba y le daba dinero de su monedero hecho a mano.
- ¿Qué hacéis pasándoos dinero?
- Oh, Olette me debe algo de pasta. -Soltó orgulloso, Roxas. -Y sí, claro que pienso apuntarme. Este año no voy a perder contra ti.
- ¡HA! ¡Eso ya lo veremos!
Con una risita, los cuatro se quedaron en uno de sus típicos silencios. Revisaron sus palos, pero ninguno era ganador esta vez. Hayner aseguraba que estas mierdas nunca tocaban, y que sólo era una leyenda urbana. Pero Pence dijo una vez que a su primo le tocó, y no podía hablar de la sorpresa porque era un secreto absoluto. El rubio se había hecho una promesa a si mismo. Antes de acabar el verano, le tocaría un palito ganador. Y pensaba compartir la sorpresa con sus amigos.
Llegada la noche, Roxas se despidió de sus amigos y entró a su casa. Los tres le recordaron que debía preguntarle a su madre sobre el concierto, y lo declararon "guardián de las entradas" para no tener que dar explicaciones de ningún tipo a sus propios progenitores. Lo cierto es que el rubio no estaba seguro del todo de que su madre lo fuese a dejar ir a ese sitio. Y es que ella siempre había sido muy... Protectora. Por así decirlo. Todo lo que supusiese un mínimo peligro para su hijito menor estaba totalmente prohibido. Claro, se había soltado un poco al conocer a las madres de sus amigos, pero lo que en realidad había pasado es que ella había vuelto a las otras mucho más pesadas. En definitiva, que tenía un 0,5% de posibilidad para que esto funcionase.
Tenía que aferrarse a lo que tenía...
- Ya he vuelto...
- Bienvenido, Roxas. La cena esta lista, tesoro.
- Guay.
Los dos se sentaron en la mesa con una sonrisa. La mujer empezó a hacerle toda clase de preguntas sobre como le había ido la tarde, sobre sus amigos, sobre qué habían hecho. Esas cosas que siempre suelen preguntar las madres. Roxas decidió no esperar para soltar la bomba.
- Mamá... He conocido a un par de chicos... Bueno, ya los conocía del Insti. El caso es que nos han regalado unas entradas para... Un concierto. -La mujer se quedó callada unos instantes. -De Rock.
- ¿Por la noche?
- Claro... Es lo suyo.
- ¿Qué día?
- Este Viernes...
Sinceramente, al rubio le había sorprendido llegar tan lejos. Esperaba un "No" rotundo por parte de la mujer antes de siquiera hablar.
- Espera... ¿Es ese al que va tu hermano? Como se llama... ¿El de la banda Grey Day?
- Green Day, mamá. -Roxas se encogió de hombros. -Si, supongo que es al que va Cloud.
- Roxas... -La rubia se pasó una mano por la frente y suspiró de forma cansada. -Escucha, cielo. De veras estoy haciendo un esfuerzo por que vivas estos días... Lo mejor posible. Ya sabes.
- Si...
- Pero un concierto... Eres tan pequeño... -La mujer se puso ambas manos en la cara, como si fuese la decisión más importante que iba a tomar en su vida. -Bien. Vale. Escucha. Puedes ir.
- ¿EN SERIO?
- SI... Si... Si me prometes que vas a ir todo el rato al lado de Cloud.
- Mamá... -Roxas hizo una mueca.
- Es la condición que te pongo. Lo tomas o lo dejas.
¿Cómo se suponía que iba a gustarle a nadie si iba todo el rato de la manita de su hermano mayor? ¡No quería! Pero... Lo haría. Al menos podría ver tocar a Axel, y sus amigos lo pasarían de muerte. Roxas suspiró y sonrió.
- Está bien.
Y siguieron cenando en silencio. La mujer ahora parecía un poco más nerviosa, pero se le pasó en seguida.
- Ah. Me parece que va ese chico tan encantador... El hijo de los Almasy.
Roxas hizo una mueca de asco, mientras pinchaba un trozo de pollo.
- ¿Seifer? Ugh.
- ¡Exacto! Ah... Me pregunto porque no eres amigo de ese niño. Sería una buena influencia... -Suspiró la mujer de forma soñadora. -Estoy por hacer lo mismo que la Señora Evans.
- ¿La madre de Hayner...? ¿Qué ha hecho?
- Ha apuntado a Hayner a clases con ese chico. Apuesto a que si el niño de los Almasy te diese clases, aprobarías Biología.
A Roxas se le cayó el tenedor, mientras abría la boca de forma exagerada, y hacía lo posible por no tirarse al suelo de risa.
- ¿A HAYNER LE VA A DAR CLASES SEIFER?
- Um... Cierra la boca, Roxas, es de mala educación. -Soltó su madre entrecerrando los ojos. -¿Qué es tan gracioso?
- No, no. Nada, nada.
No era gracioso. Era descojonante. Ojalá pudiese grabar la cara de su pobre amigo mañana. No pensaba avisarlo. Ni de coña. Prefería que se llevase la sorpresa de su vida, y luego reírse de ello con sus amigos. Aunque a Olette y Pence si que se lo iba a decir. Así sería aún más gracioso.
¡También tenía que darles las buenas noticias! No podía esperar a verlos.
