Capítulo 2:
Extraño Despertar
Eran las siete de la mañana, el sol asomaba sus rayos por la ventana pero eso no fue lo que le despertó, sino que quien lo consiguió fue Selphie, que estaba llamando a su puerta:
-¡Venga, arriba! –dijo casi gritando. –¡Que dentro de nada partimos!
Se levanto casi sin ganas. Se tambaleaba de un lado a otro mientras caminaba hacia el cuarto de baño. Apenas había conseguido pegar ojo y tenia un agudo dolor de cabeza. Se enjuagó la cara, cogió una toalla y se miro al espejo mientras secaba su cara. Tenia unas ojeras de campeonato que hacían que lo que más resaltase de su rostro no fuera su cicatriz. Sintió que le invadía una tos que le llegaba desde los mismos pulmones. Bajó la cabeza y se tapó la boca con la mano para toser. Se quitó la mano de la boca y cerro los ojos para sentir el enorme sueño que le recordaba lo poco que había dormido. Volvió a abrir sus ojos azules y se miro la mano¿... sangre? ¿Su mano estaba manchada en... sangre? Cerro los ojos de nuevo y apoyó la frente sobre el frío cristal del espejo. ¿Que le estaba ocurriendo?
Squall volvió a abrir los ojos cuando volvían a dar porrazos en la puerta:
-¿Se puede? –sonaba la cantarina voz de Rinoa.
-Entra si quieres. –dijo secamente Squall mientras caminaba hacia su cuarto.
Rinoa entró corriendo en su cuarto y se lanzo a sus brazos. A Squall le flaquearon las fuerzas y por casi acaba en el suelo.
Rinoa se aparto de él y se coloco las manos en la cadera.
-¿Que se supone que haces todavía en pijamas? ¡Es lo ultimo que nos faltaba! ¡Que ahora nuestro gran y único comandante se nos vuelva un vago! –dijo Rinoa riendo.
-Vale, vale, espera un momento y ahora vengo. –dijo devolviéndole la sonrisa.
Agarro una ropa que había en el armario y entro en el cuarto de baño para cambiarse.
Rinoa hecho un vistazo alrededor; era un cuarto muy limpio y recogido (incluso para una persona como Squall) y tenia que reconocerlo... estaba mas ordenada que la suya. Tenia una ventana al lado de la cama que daba unas vistas impresionantes desde la posición en la que estaban. Rinoa se asomo por ella. Se oían los pájaros con sus melódicas canciones y el viento acariciándole la cara. Que morro, vaya vistas tiene este tío pensó Rinoa.
Oyó la puerta del cuarto de baño abrirse a sus espaldas y se dio la media vuelta.
-¿Listo? –pregunto
Squall asintió con una muda sonrisa y los dos dejaron la estancia.
Caminaron hasta el pasillo principal para reunirse con los demás enfrente del ascensor.
Allí estaban todos: Quistis Trepe, Zell Dincht, Selphie Tilmitt e Irvine Kinnneas.
-Valla, ¿Quién iba a decir que Squall Leonhart iba a levantarse tarde? –dijo Zell
Mira quien fue ha hablar, el infantil del grupo pensó Squall, aunque no lo dijo.
-Bueno, –hizo una pausa y carraspeó– esta es la misión: –dijo Quistis cambiando de tema. –Una organización llamada "Crystal souls" nos ha dado instrucciones de ir al bosque que se ubica junto al emplazamiento original del jardín de Gabaldia. Nos esperarán en un claro que hay en el centro a la puesta del sol. Allí ya nos darán el resto de información sobre la misión a cumplir.
Dicho esto partieron del Jardín para Balamb y desde allí coger un tren que los llevase los mas cerca posible a su destino.
