Disclaimer: Los personajes ni el canon nos pertenecen, son propiedad de Arthur Conan Doyle y la BBC. Ésta es una traducción del original con el mismo nombre de la autora thefilipinozombie.
Traductora: Serpent
Beta: Blaireau
John se deslizó lo largo de la baranda para mirar dentro del agua. No pasó mucho tiempo hasta que un par de ojos familiares saliera a saludarlo.
"Has vuelto." Indicó la criatura, a pesar de que parecía que lo dijera para si mismo. John asintió.
"He vuelto."
Sherlock se acercó y apoyó su barbilla en la barandilla. "Interesante."
"Quiero algunas respuestas," le dijo con firmeza.
"¿En serio?" Sherlock levantó una ceja. Un movimiento en el rabillo del ojo de John llamó su atención. Miró e intentó no reaccionar ante la cola azul oscuro que brillaba bajo la luna. Tragó mientras se sentaba.
"Sí. ¿Hay más como tú?"
Sherlock se encogió de hombros. "Unos cuantos."
"Hay algo… ¿Hay algo más?, ¿En el lago?"
Negó con una pequeña sonrisa. "Los peces de aquí son terribles."
John levantó sus cejas. "¿Comes pescado? No es eso...no sé, ¿canibalismo?"
"Los peces se alimentan de otros peces", explicó Sherlock, mirándolo como si fuera un idiota. "Aunque estoy pensando en probar algunas anguilas pronto." Tenía una mirada contemplativa en su rostro.
John sonrió y sacudió la cabeza. El hecho de que esto estuviera realmente pasando, que estuviera teniendo una conversación normal con alguien de otra especie era alucinante.
"Así que todas esas historias, ¿son ciertas? ¿los avistamientos, las fotos?"
Sherlock ladeo la cabeza. "¿Los humanos nos han visto?"
"¿Se supone que no deberíamos?"
"Mi especie rara vez sale a la superficie," dijo encogiéndose de hombros. "Aunque hay uno o dos casos, cada uno más… desastroso."
"¿Cómo?"
Le sonrió maliciosamente antes de desaparecer. John se levantó, y miró frenéticamente a su alrededor. Entonces, sin previo aviso, el bote se balanceó furiosamente, casi volteándose. John gritó y cayó sobre sus rodillas, aferrándose de la baranda y esperando que terminara. Paró, eventualmente, el bote crujía mientras se quedaba estático. Levantó la vista y vio a Sherlock agarrado del lateral con una sonrisa que amenazaba con romper la comisura de sus labios.
"Algo parecido a eso."
"¿Eso es todo?" desafió John. No podía negar cuan divertido era esto.
La sonrisa en la cara del hombre desapareció mientras su mirada se agudizaba, haciendo que John quedara prendado de ella. "Podría mostrarte más," murmuró, extendiendo una mano.
Casi al instante, John la tomó y se estremeció cuando el frío subió por su muñeca hasta su brazo, y se sintió siendo tirado hacia el borde. Quería mirar hacia otro lado, pero esos esos ojos azul grisáceos lo tenían prisionero, y se encontró a si mismo queriendo seguirlo.
"No." La palabra se deslizó a través de su boca sin siquiera pensar en ello, y no fue hasta ese momento que se dio cuenta que había cerrado los ojos. Cuando empezó a alejarse, la otra mano de Sherlock subió para sujetarlo de la nuca y obligarlo a quedarse.
"Sherlock. Sherlock, para."
Pero John no estaba realmente oponiendo resistencia, sus palabras no coincidiendo exactamente con sus acciones. Sherlock lo estaba acercando pero no descendiendo, logrando que la cara de John quedara a meros centímetros de la suya. John se esforzaba por mantenerse erguido, la madera chirriando bajo él en señal de protesta.
John gimoteó. "Sherlock, no puedo."
"¿Por qué no?" Ronroneó, su voz colándose en la mente de John, si es que eso fuera posible. Se sentía mareado, lo única cosa que podía sentir era la mano de Sherlock enredándose en su pelo y su aliento golpeando su piel. Tardó un momento en darse cuenta que ese fuerte sonido que nublaba sus oídos eran sus propios jadeos.
Entonces, Sherlock comenzó a tirar, y John no tuvo otra opción más que seguirlo.
"¿Qué me estás haciendo?" Susurró, su voz perdida hace tiempo. Sherlock no respondió, hundiéndose más en el agua. John tuvo que extender la mano y apoyarse en su hombro, su mano bajo el agua helada y sobre piel resbaladiza.
Sherlock se detuvo abruptamente y John pudo sentir su pulgar acariciar la parte trasera de su cabeza, el movimiento enviando escalofríos por su columna. Sus ojos se posaron en la cara de John como si de un puzzle se tratara, y luego se abrieron un poco.
"Imposible." Musitó. Su cara contorsionada entre asombro y disgusto, y se apartó de la embarcación tan rápidamente que ésta se sacudió casi tan violentamente como antes. John observó como se zambullía, la piel pálida disipándose en las oscuras profundidades.
John se levantó y miró en la misma dirección en que Sherlock había desaparecido. A pesar de saber que debía estar aliviado, su corazón dio un vuelco.
Nadó. Nadó y nadó y nadó. Tan rápido que incluso la anguila estaba teniendo dificultades para seguir su ritmo.
No. Esto no podía… no.
Una parte de Sherlock se pateó a si mismo por no haber seguido. Estaba tan cerca de terminar con el trato. Si sólo se hubiera quedado, podría haber tenido a John y todo este problema habría sido olvidado.
Pero, por supuesto, la reputación de la gente del agua se veía involucrada, y mirando esa cara, no podía hacerlo.
Hundir a John significaba matarlo. Y algo acerca de John, aun no estaba seguro qué, no le permitía llevar a cabo tal acto.
Conocía a éste humano desde hace cinco días, habiéndolo visto sólo tres de ellos, por no más de una hora cada día. ¿Cómo había ya desarrollado esos… sentimientos? Sherlock sabía de los tiempos cuando la fascinación de su gente se convirtió en algo más, algo tan extremo que se habían sacrificado a si mismos para mantener a sus humanos a salvo. Pero eso tomaba tiempo, semanas, meses. En algún lugar entre la cercanía y la calidez, su propósito original se transformó en esas ridículas emociones actuales.
Me salgo, dijo Sherlock al segundo en que la anguila se puso a su lado. La anguila se estremeció de sorpresa.
¿Perdón?
Terminé. No lo haré. No me importa si me sigues hasta el día que me muera, pero no voy a hundir a John.
Oh, querido Sherlock, la anguila canturreó, la decepción mezclada en sus palabras. Debería haber sabido que serías como el resto. Dejando que las emociones se interpongan en el camino. La anguila sacudió tristemente su cabeza. Una lástima, la verdad. Muy rápido, también, la mayoría espera por lo menos un par de semanas. A lo mejor, en ese aspecto, eres diferente. ¡Oh, bueno! Exclamó la anguila, su tono cambiando de decepción a excitación. Nos vamos a divertir mucho.
La mandíbula de Sherlock se tensó mientras se elevaba de nuevo, apenas asomándose a la superficie. John se había ido.
Sin pensarlo dos veces, Sherlock se sumergió de nuevo en el agua, donde la anguila lo esperaba.
Nota de las traductoras:
Yey!, Merman!lock. Recuerdo que había dicho que iba actualizar todos los días. Jé; sí, no soy muy confiable, y eso que los capítulos son muy cortitos. Ahora no prometo nada, pero, bueno, trataré de actualizar más rápido :D!
(Vayan a leer Role, y esperen el otro capítulo, que ahora se viene bueno)
