Capítulo 2: La subasta

Para Sora fue una sorpresa ver a Mimi entre aquellas fans. Ella parecía estar divirtiéndose con la situación.

—Vine a ayudarte —le dijo a la vez que le guiñaba un ojo —. Además es divertido ver a todas esas fans histéricas, muchas están desesperadas por una cita.

Detrás de Mimi estaba Miyako, buscó un anillo en su mano pero al no verlo dedujo que Ken no había tenido la oportunidad de pedirle matrimonio. Dudaba que de haberlo hecho lo hubiera rechazado.

Hikari también asistió. De todas ellas parecía ser la más incómoda. No le gustaban ese tipo de eventos pero no quería dejar a sus amigos solos.

—Intentamos disfrazar a los chicos pero creo que nadie se lo hubiera creído —comentó Mimi cruzada de brazos. Sora no quiso imaginarse a sus amigos disfrazados pero fue inevitable.

—Yamato será el último en ser subastado, Miyako se encargara de apagar los micrófonos de las principales amenazas — le dijo Mimi en tono confidencial mientras señalaba a las que parecían ser las más locas.

—Pero eso no sería correcto. Esta subasta se hará por una buena causa —respondió Sora en el mismo tono.

—Y lo entiendo, es solo que no querrás exponer a que Yamato sea comprado por una posible violadora. Escuché a varias decir que se unirían para comprarlo, nosotras también lo haremos pero cuando ofrezcan más de lo que podemos ofrecer allí intervendremos. No me malinterpretes, Yamato es para ti solita, que Miyako y yo tenemos novio.

—Sin contar que el dinero no será problema, con solo los patrocinadores se consiguieron muchos donativos.

A pesar de que Sora no estaba del todo conforme con la idea de Mimi terminó accediendo. Al ver a esas chicas no pudo evitar pensar lo peor, realmente parecían planear cosas extrañas.

La subasta inició y con ello los gritos de las fans. Todas las compras estuvieron muy reñidas y se consiguieron buenos donativos pero ninguna podía compararse con la de Yamato. Él era el integrante más popular del grupo y por el que muchas habían asistido.

Fue al final, como Mimi había dicho y también la más esperada. En ese momento agradeció el tener a sus amigas, la hacían sentir con más confianza.

El subastador presentó a Yamato y los gritos se dejaron escuchar. Hizo la primera propuesta y no dejaron de escucharse las propuestas. Mimi era la que más veces levantó su paleta. Sora la había acompañado a varias subastas y sabía de lo que era capaz su amiga cuando quería comprar algo.

La suma que ofrecían por Yamato se hizo grande y llegó el momento de apagar los micrófonos del grupo de chicas más entusiastas. La suma era grande, cada vez crecía más y dudaba seriamente que ellas llegaran a pagarla así como que dejaran de ofrecer más dinero.

Desde el lugar en el que estaban, Sora pudo escuchar la propuesta que harían esas chicas, definitivamente era grande, un precio excesivo y mayor a lo que ella podía pagar pero el subastador no por lo que al final ella fue la afortunada.

—No desperdicies esta oportunidad —le dijo Mimi con absoluta seriedad —. Yamato es todo tuyo, pórtense mal.

Después de esas palabras Mimi y Miyako le dieron un pequeño empujón. Ella subió la tarima y tomó, era el momento de tomar lo que había comprado. Cuando la encadenaron a Yamato sintió un flash, dirigió su mirada al público y se encontró con Hikari tomándole una fotografía.

Cuando le ofrecieron unas esposas se sintió asustado. El anfitrión le dijo que si lo deseaba a partir del día siguiente, cuando iniciara la cita podría usarlas para encadenarse a Yamato hasta que terminara la cita en la noche.

Inmediatamente las rechazó. Si eso era parte del contrato entendía porque Yamato había estado tan preocupado cuando le dijo que necesitaba que lo comprara.

Una limosina pasó por ellos para llevarlos a su destino. Esa sería la primera vez en mucho tiempo que irían a una cita sin necesidad de esconderse. La primera parada fue un restaurante, después de una larga mañana necesitaban comer algo.

Era un restaurante elegante, iba incluido en el paquete. Antes de entrar les tomaron una fotografía, necesitaban tener constancia del cumplimiento de la subaste. Luego se marcharon, le dijeron que les tomarían una fotografía al terminar la velada.

—Te compensaré por esto —le dijo Yamato mientras ella veía el menú —. Debiste gastar mucho, te pagaré lo que invertiste en la subasta.

—No es necesario, Hikari, Mimi y Miyako me ayudaron. Además era por una buena causa.

—A ellas también les pagare, aunque sea una parte, no tenían la obligación de hacerlo.

—Para mí tener una cita contigo no es una obligación —le dijo Sora antes de besar a su novio.

Ambos fueron interrumpidos por la llegada de un mesero pero eso no les molestó. Tenían un largo día por delante y sería solo para ellos dos.

El mesero tomó sus pedidos y ambos nuevamente quedaron solos. Yamato comenzó a mostrarse nervioso y ella se sintió preocupada. Sabía que algo ocupaba su mente, podía percibirlo solo con ver sus ojos.

Les entregaron su pedido y ambos continuaron comiendo. Yamato ocasionalmente dirigía su mirada a la cocina pero inmediatamente volvía verla. Hablaron de temas triviales, Yamato le contó sobre su última entrevista y ella sobre su decisión de estudiar diseño.

—Pienso enfocarme en vestidos de novia —le dijo al Ishida y notó como comenzó a toser por lo que cambió de tema —. ¿Algún proyecto grande que ocupe tu mente?

—Pienso dejar la banda para convertirme en astronauta —respondió el rubio.

Sora sabía que eso era algo que él deseaba. Varias veces lo había descubierto revisando volantes e investigando sobre astronomía pero lo que aumentó sus dudas fue el que anunciaran una gira mundial, hasta ese momento Yamato no había querido hacerla. Esa era su despedida definitiva.

—Me alegra por ti —le dijo Sora y sus palabras fueron sinceras.

—¿Qué tienes planeado? No olvides que por el día de hoy te pertenezco.

—No lo tenía planeado —respondió Sora con sinceridad —, pero podemos planearlo entre los dos.

—Me temo que hay algunas reglas, por hoy tú mandas y debo obedecerte en todo —le dijo Yamato a la vez que le extendía un contrato —. Deberas firmarlo antes de que podamos continuar con la cita.

Sora tomó el contrato y comenzó a leerlo. En apariencia era un contrato normal, tan normal como lo podía ser tratándose que subastaba a un hombre pero al final hubo algo que no podía ignorar.

"Este contrato puede extenderse por más tiempo en caso de que Sora Takenouchi esté de acuerdo en casarse con Yamato Ishida".

—¿Sabías que sería yo quien te compraría? —preguntó Sora tratando de disimular la emoción que sentía.

—Me declaro culpable —agregó Yamato —. Cuando supe de la subasta arreglé todo para que ganaras aunque tuve algo de ayuda. Y bien ¿extendemos el contrato?

Sora Takenouchi era una mujer tradicional, ella respetaba las normas y sabía que las muestras de afecto no eran bien recibidas pero en ese momento no podía importarle menos. Después de responder que sí besó a Yamato sin importarle lo que pudieran decir los demás. En ese momento solo eran ellos dos,


Notas autora:

Con este capítulo este fic ha finalizado, no tengo nada más que decir, gracias por leer.