Naruto Copyright © Masashi Kishimoto
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Extensión: 1.329 palabras.


Algolagnia.
Capítulo II.
ddeıSmıle


→Deseo←


El olor a comida la despertó. Al tallar sus ojos sintió el rastro innegable de las lágrimas que seguramente había dejado escapar mientras dormía. 'No fue un sueño', se dijo a sí misma. Comprobó esperanzada que pronto su alrededor cambiara y el suelo de madera junto a la ventana con vista al roble ubicado tras su hogar estuviera allí.

Pero no estaba.

Tampoco el pelirrojo.

Por encima de todo aquello la hizo sentir mejor. Se levantó con los pies descalzos pisando sin importarle demasiado los cojines mullidos y las telas finas hechas de seda que cubrían el suelo. Llegó hasta la puerta y activando su byakugan comprobó que tras la puerta había un candado. Mordió su labio inferior queriendo no llorar pero le fue imposible. Se dejó caer frente a la puerta hecha de metal chochando su frente perlada contra ésta.

¿Por qué estaba allí?, ella no había hecho nada. No tenía nada de interesante, hasta aquél punto dudaba ser la heredera de su clan y todos sabían aquello. Aún cuando su padre la adoraba sabía que no la consideraba para tomar ése puesto, se preguntó fugazmente si su padre vendría a rescatarla o si dejaría que Neji lo hiciera. Aquello la hizo estremecer. No deseaba que la encontraran en ése estado.

Se levantó limpiando sus ojos con la manta que aún cubría su cuerpo.

Percibió el aroma del extraño y una puntada su interior le indicó que no debía sentir agrado por ése olor, sin embargo, lo sintió. Le gustó.

Borrando sus pensamientos se encaminó hasta el sanitario ubicado entre la bañera y el lavamanos. Miró reticente la puerta de entrada y decidió aprovechar con rapidez para hacer sus necesidades.

Lavó sus manos luego de terminar y cepilló sus dientes, incómoda al ver que no había un espejo. Tras una mirada en el baño improvisado se dio cuenta que la bañera estaba limpia y en el fondo mostraba unas pequeñas flores relajantes, se sonrojó pensando que nadie debía tomarse tales molestias con un rehén ¿no?, abrió la llave del agua caliente y se encaminó hacia un estante de madera comprobando que había diferentes clases de kimonos. Suspiró aliviada.

Regresó hasta cerrar la llave del agua caliente y abrió la fría, introduciendo su mano para batir el agua y por fin alcanzar la temperatura tibia que ansiaba.

El agua logró relajarla, quizá fueron las flores o tal vez el sudor que había ganado tratando de huir de aquellos ninjas le había ganado un peso a su cuerpo.


Abrió el candado sintiéndose extraño. Se preguntó cómo debía afrontar aquellas nuevas sensaciones. Hacer algo fuera de entrenar jamás había sido una opción. No disfrutaba de la compañía y sin embargo allí estaba, cerrando detrás de sí la tan pesada puerta para encontrarla vestida sobre la cama, como si lo hubiera estado esperando.

Ladeó su rostro esperando a que hablara, pero no lo hizo. Él tampoco hablaría, no tenía aprecio por aquella actividad que se le hacía tan banal. Atrajo con su mano la silla de madera y la pegó a la pared tomando asiento.

Hinata se removió inquieta. Se había decidido a preguntarle todo lo que la atormentaba, pero en su mente jamás imaginó que él llegaría a someterla con solo sus pupilas.

Tomó aire.

Gaara observó la acción con suma atención. La noche anterior ella había hecho ése movimiento dos veces. Por primera vez desde que tenía memoria había pasado la noche en vela observando algo que no era la luna. La observó a ella dormir. Incluso se había atrevido a permanecer al pie de la cama, había tocado sus lágrimas y cabello. Jamás había hecho algo así.

—¿Por qué me tienen aquí? —murmuró por lo bajo.

Gaara la observó temblar, realmente estaba asustada y no era para menos. Él podría matarla en cualquier momento.

—Así lo deseo —respondió.

Hinata frunció el ceño tratando de calmar el latir de su corazón. Observó cómo él analizaba cada movimiento de su cuerpo y temió incluso respirar.

—¿Esto no es —dudó antes de seguir, mirando hacia el suelo—… por mi clan, por mí byakugan?

—No.

Hinata abrió sus ojos de par en par. No entendía, ¿por qué, si no?, la única vez que intentaron secuestrarla fue por su línea sucesoria. 'Así lo deseo' , había dicho él.

—¿Tú me secuestraste? —su voz tembló.

—Sí.

Ahora más que nunca Hinata deseó huir. No había duda, aquél tipo la mataría. Tragó saliva.

—¿Por qué?, ¿me matarás?

—No —Gaara cerró sus ojos, intentando calmar sus sentidos— no te mataré.

Era la primera vez que se aventuraba a responder las preguntas que le hacían. Era la primera vez que sentía un arrebato tan desgarrador como el que se acrecentaba en su pecho, quería sentir su piel, deseaba saber todo sobre ella y su imperturbable forma de ser no le permitía responderle más que simples monosílabas.

Abrió sus ojos para encontrarse con esas orbes transparentes que se humedecían ante la confusión y desesperación. Gaara se sintió ajeno a aquellos sentimientos, ¿cuál era la necesidad de saber sus razones?, mientras él tuviera claro lo que deseaba y que ella supiera que no la mataría debía estar satisfecha.

Pero allí estaba su problema, no sabía si la mataría, aún cuando ya le había dicho con convicción que no. Se conocía a la perfección, no era estable con respecto a sus sentimientos y ella lograba empeorar su situación.

Hinata se sintió un poco más calmada ante aquella afirmación, pero no pudo evitar llorar, de no ser así por qué la querría ahí.

El pelirrojo notó que algunas de las bandejas con frutas habían sido devoradas y además del desayuno. Volvió a cerrar sus ojos intentando meditar sus siguientes palabras.

—¿Tienes hambre?

Mordió su labio inferior incapaz de dirigirle la palabra y asintió. El pelirrojo bajó la mirada y luego se levantó formando un ruido exagerado que asustó a la Hyûga. Abrió la puerta y desapareció.

En un abrir y cerrar de ojos había aparecido con todo un banquete.

Hinata se sonrojó ante sus atenciones y sin pensarlo demasiado se acercó hasta él para observar lo que había traído. Gaara retrocedió frunciendo el ceño y ella se sorprendió. No volvió a moverse de su lugar hasta que él terminó de acomodar los platos sobre la mesa. Caminó en silencio hasta sentarse en la silla de madera, distante. Ella dudó en comenzar a comer, pero el hambre le pudo más.


El amanecer llegó demasiado rápido para su gusto. Acarició por última vez los rebeldes cabellos que se desplegaban por la almohada de Hinata y se encaminó hacia la puerta.

Hinata abrió sus ojos lentamente tras escuchar el golpe seco de la puerta cerrándose.

Extrañamente se sintió envuelta por el aroma del pelirrojo. Miró a su alrededor incapaz de recordar en qué momento había terminado en la cama y dormida. De inmediato se reincorporó buscándolo en su puesto habitual pero ya no estaba allí. Deseó saber qué hora sería pero sólo alcanzó a caer de nuevo en la cama y cerrar sus ojos.

La puerta sonó y se tensó, cerrando sus ojos con fuerza permaneció lo más quieta que su cuerpo le permitía ante el miedo.

Los pasos pausados de Gaara eran seguidos por la bandeja de desayuno que le traía a Hinata.

La Hyûga se tranquilizó cuando él desapareció llevándose con su presencia el aura cansina que siempre portaba. Se reincorporó una vez más y observó con cuidado el plato cubierto junto al jugo de naranja y recordó con intriga como él se había alejado de ella. ¿Por qué?, era tonto pero sospechaba que él le tenía miedo al contacto. Después de todo si lo analizaba era una persona fría y solitaria. Incluso con su familia se había mostrado hiriente.

No debía hablar con nadie y menos compartir tanto tiempo como lo hacía con ella.

De pronto sintió más que temor, sintió lástima por aquél chico y se prometió tratar de hablarle más. Quizá lograría convencerlo de sacarla de allí.


(Aquí)

(gaahina eterniti), ¡amiga!, gracias por no perder las esperanzas, ojala te guste éste capítulo y espero poder hablar contigo pronto:D. (poison girl 29), te aclaro a ti y a todas, el fic transcurre entre el primer examen ¿cunnin? Y el segundo, quise suponer que se les dio un mes a los participantes para que regresaran a tomar descanso y esas cosas u_ú, éste es el mes que Gaara le pide a Orochimaru al decirle "—Te ayudaré en la invasión de Konoha si tú me la entregas un mes antes." ¿Se entiende? ¡Dudas, pregunten! (Uzumaki zoe), jaksj,gracias:D, ojala no sean demasiados ¡Estoy tratando de acortarlo!x_x

Gracias a todas por sus reviews, me hicieron tan feliz que comí y terminé éste capítulo:D, me inspiran de verdad, me animan a escribir rápido para complacerlas (cofcof, no es una indirecta è_e).

¡besos!