II
Alice Longbottom
Cuando sabes que todo va mal
Has perdido la cuenta de las veces que has escuchado esas seis letras que desearías que te matasen. De todas formas, tampoco estás segura de poder comprender números.
Lo único que puedes hacer es gritar, como si eso sirviera de algo. Y, en los escasos segundos de tregua, mirar alrededor y sufrir un poco más, porque a tu lado hay un hombre que te suena de algo y cuyos alaridos te duelen casi tanto como la maldición cruciatus.
En uno de esos descansos, como los llama Crouch, oyes el llanto de un bebé.
Y es algo infinitamente más complejo que los números, pero tan natural que no te cuesta nada reconocerlo y dejar de pensar en ti misma para desear con la poca voluntad que te queda que no le hagan daño al emisor de ese sonido.
No a Neville.
Notas de la autora: Uf, 140 palabras justas. Y me las he visto y me las he deseado para recortarlo.
