Muchísimas gracias a todos los reviews! Son la una y media de la mañana y yo estoy aquí actualizando ajajajaj

He dado vueltas y vueltas para intentar buscar algún trama, y creo ya he conseguido algo, por lo tanto aquí estoy para seguir con este fic. Pero no sé cómo terminara, normalmente siempre pienso en un final antes de empezar siquiera con un fic.

Como ultimas notas, para el ambiente de Hisana, he decidido que pondré algunos Oc que hice para otros fics, y posiblemente alguno nuevo.

Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo. Los Oc me pertenecen a mí.

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Byakuya en su forma espiritual observaba el restaurante donde trabajaba Hisana. Desde los cristales podía ver como ella iba cogiendo los pedidos de la gente y llevaba platos a otros clientes. Podía apreciar lo aparentemente tranquila que se mostraba.

Observaba sus movimientos a la hora de hacer las cosas, la sonrisa que daba a los clientes, la cual tanto añoraba. También podía ver como se reía junto a sus compañeros de trabajo, lo que hizo que en cierta manera se sintiera celoso de ellos.

Él se quedó durante toda la noche observándola desde su "escondite". Cuando ella salió de su lugar de trabajo, y se dirigió a su casa, él como si de un acosador se tratase la comenzó a seguir. Solo se paró cuando ella saco unas llaves y entro en un portal.

Byakuya observo el edificio y con cierta rabia decidió volver a la casa donde se quedaba durante su misión. Una vez en el lugar, observo que su hermana y su teniente estaban sentados en el sofá viendo algo en aquel extraño aparato para él llamado televisor.

-Nii-sama, ¿Cómo te ha ido?- pregunto Rukia refiriéndose a la misión.

-No he encontrado ningún extraño reiatsu. Te habrás confundido Renji.

-Capitán, a mí me pareció que procedía de aquella zona.

-De todas formas, creo que tendremos que seguir vigilando. Es la única pista que tenemos.- contesto Byakuya para después irse a su habitación.

-Buenas noches, nii-sama- le dijo Rukia antes de que entrara recibiendo un pequeño asentimiento como respuesta.- Renji, ¿crees que nii-sama se encuentra bien?

-Yo le veo igual que siempre.- decía con simpleza el pelirrojo.- ¿Por qué lo preguntas?

-Se está implicando mucho en la misión, demasiado diría yo. Antes le vi parado hablando con una chica. Llegue justo cuando ella se fue.

Renji la observo y pudo comprobar que ella estaba mirando el lugar por donde se había ido Byakuya. Sabía que ella estaba preocupada. Y a decir verdad, él también le había visto diferente a su capitán.

-Seguro que solo es porque quiere acabar pronto con la misión y volver a la Sociedad de Almas- le contesto para intentar tranquilizarla. Ella dirigió su mirada hacia él- no compares este piso con la mansión que tenéis los Kuchiki.- le dijo con una pequeña sonrisa.

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-Ya estoy en casa.- decía Hisana en la entrada mientras dejaba sus llaves y después se acercaba a la sala donde se encontró a una chica pelirroja tumbada en el sofa- ¿Cómo estás?- preguntaba poniéndole una mano sobre su frente.

-Fatal. Creo que me muero.- le dijo con un tono que parecía de súplica.

-Sigues con fiebre. ¿Quieres que encargue tu ataúd- le preguntó divertida.

-¿Por qué tengo que estar enferma? Me duele mucho la cabeza.

-Toma- le contesto Hisana dándole una bolsita con un pequeño tapper- me lo ha dado Tora para ti. Después tomate el medicamente y vete a la cama.

-Gracias.- decía mientras lo abría y casi de inmediato el olor a sopa de pollo impregno la habitación- Tora cocina de maravilla.

-Si- decía Hisana mientras asentía y se sentó en un sillón al lado suya- Oye Sakura, Ken ha dicho hoy que puede que despida a alguien.

-¿Qué?- se sorprendió por completo, olvidando su enfermedad- No me había dicho nada. ¿Sabes por qué?

-Solo ha dicho que no le llegan las cuentas.

-¿Otra vez? Sería una mierda que nos quedáramos sin trabajo, ¿cómo pagamos el alquiler sino?

-A ti no te va a despedir, eres su hermana.

-A Ken eso le da igual. Ni siquiera me ha dejado un mensaje para preguntarme que tal estoy. Es idiota.- suspiro para después ver a Hisana- Bueno, a ti tampoco te despedirá, sino no podrá acostarse contigo.- dijo con simpleza.

La morena miro escandalizada a la su amiga mientras su rostro cogía un tono rojizo.

-¡Sakura! La fiebre te está haciendo delirar.

-Es la verdad. Créeme le conozco mejor que a nadie. Sé cuándo se quiere llevar a una chica a la cama.

-Hoy me ha pasado algo muy raro- le comentó intentando cambiar de conversación, lo que consiguió al instante- te lo iba a contar antes, pero estabas dormida.- la pelirroja le miro atentamente esperando a que siguiera- estaba andando por la calle y de repente un chico me paró y me llamó por mi nombre.

-¿Quién era?

-No lo sé. Me dijo que se llamaba Byakuya y que nos conocíamos de hace mucho.

-Qué raro, ¿y qué le dijiste?

-Que tenía que irme.- se encogió de hombros y suspiro- Pero lo raro era como me miraba. Era extraño, me llego a incomodar.

-Olvídalo. Lo más seguro es que no te lo vuelvas a encontrar.- Hisana asintió levemente.

-Eso espero.

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Al día siguiente Byakuya se levantó temprano. Se puso su uniforme de shinigami y salió de la habitación dispuesto a abandonar el apartamento. Quería volver al edificio donde Hisana vivía. Sentía la necesidad de volver a verla de nuevo. Estaba a punto de salir cuando alguien le llamó.

-Nii-sama, ¿a dónde vas?- preguntó Rukia mientras salía de su habitación vestida con un pequeño kimono de color azul.

Byakuya la observo detenidamente para después apartar su mirada hacía la puerta que momentos antes estaba a punto de abrir.

-Iba a dar una vuelta.

-¿No vas a desayunar?- le cuestionó mientras se dirigía a la cocina.

Por suerte, Rukia había aprendido a preparar algunos platos gracias a la hermana de Ichigo durante su estancia en Karakura. Por lo tanto, aquellos días ella tendría que hacer las comidas, ya que en el Mundo Humano no disponían de sirvientes.

El moreno se dio la vuelta y la siguió. Sabía que de otra forma ella iba a preocuparse y a comenzar a cuestionarlo sobre a donde se dirigía y el por qué. Y eso era algo que prefería guardárselo para él mismo.

-Nii-sama, ¿Qué crees que tenemos que hacer hoy?

Byakuya observo a Rukia mientras pensaba en una repuesta. Aunque lo que él quería era ir al lugar donde estaba Hisana, tenía que seguir con la misión.

Aquella misión aparentaba ser sencilla. Tan solo tenían que investigar un reiatsu que se daba en un pequeño pueblo, el cual al contrario que la ciudad de Karakura, nunca hasta ahora había tenido algo de fuerza espiritual.

-El lugar no es muy grande. Si Renji ha sentido algo en aquel sitio, tiene que ser por algo. Yo seguiré investigando por allí. Vosotros ir por otro lado.- decía el hombre sin mirar a la cara a Rukia.-¿y Renji?

-Sigue dormido.- contesto ella con simpleza.

Tras desayunar, Byakuya se levantó para dirigirse a la salida. Rukia lo observaba preocupada, no podía evitar pensar que el comportamiento de su hermano había cambiado. Desde el incidente de su ejecución, su relación con Byakuya se había vuelto más estrecha. Ahora lo volvía a ver distante, al igual que 50 años atrás, y no sabía a qué se debía.

-Nii-sama ¿podría acompañarte?- le preguntó agachando un poco su mirada.

Él cerró los ojos recapacitando por un momento aquella propuesta. Si le decía que no, ella podría notar que algo le pasaba. Pero tampoco quería que ella supiera a donde se dirigía, y mucho menos que descubriera lo que él había encontrado.

-Está bien.

La chica fue a su habitación corriendo ilusionada para cambiarse de ropa. Le agradaba estar un rato a solas con Byakuya, y le alegraba que él hubiera aceptado su propuesta. Una vez fuera con su uniforme de shinigami ambos salieron del edificio con un shumpo.

Fueron andando entre las calles, observando a las personas que se encontraban en el lugar. Byakuya recordaba donde estaba el edificio de Hisana, por lo que guiaba a la chica por el lado contrario del pueblo.

Sin darse cuenta, se encontraban en las afueras del pueblo en un pequeño parque. Allí tan solo había unos árboles en los cuales comenzaban a florecer algunas pequeñas flores. Un fuerte viento comenzó a soplar haciendo que las ramas de los árboles se movieran. Los dos observaron aquel maravilloso baile que la naturaleza les otorgaba.

Byakuya miró de reojo a Rukia, y se arrepintió casi al instante. Vio como ella miraba el árbol con una pequeña sonrisa en su rostro. Por lo que no pudo evitar recordar a Hisana.

Ella era una copia tan exacta a su esposa que en ocasiones no podía evitar sentirse atraído por ella. Pero a la vez había rasgos de ella que no se parecían a Hisana.

Un ejemplo de ello eran sus ojos. Los de Rukia eran de un color violeta y los de Hisana eran azul oscuro. Pero aquella diferencia no hacía más que aumentar su prohibida atracción. Era el hecho de que fueran tan iguales y a la vez tan diferentes lo que le gustaba de ella. Para él era algo difícil de explicar.

Para Byakuya el adiós de Hisana era un adiós definitivo, pero no podía evitar seguir preocupándose por ella, querer observarla para saber cómo se encontraba, porque él aún la seguía amando.

Fue aquella razón la que le hizo alejarse un poco de Rukia.

-Nii-sama ¿ocurre algo?

-No- mintió él cerrando sus ojos para no delatarse- deberíamos seguir con la misión. Se ha hecho tarde.

Y sin decirle nada más, uso shumpo para alejarse del lugar, dejando a una Rukia totalmente desconcertada y frustrada. No quería que él se fuera de allí, y mucho menos de aquella forma. Aquella mañana había sido agradable para ella, más bien, su presencia lo había sido. Pero ahora él se había ido dejándola sola, y eso le entristecía.

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Ya llegaba la hora de irse a trabajar. Sakura se había levantado casi recuperada. Aquella faceta suya de enfermarse y recuperarse tan rápido asombraba por completo a Hisana.

Las dos salieron de su apartamento y llegaron hasta el restaurante mientras hablaban de cosas triviales por todo el camino.

-¡Ya estamos aquí!- gritó Sakura entrando al local.

El lugar todavía estaba totalmente vacío, faltaba media hora para abrir el restaurante, pero tenían que ir preparándolo todo.

-¡Sakura! ¿Qué tal te encuentras?- le pregunto un chico rubio y de ojos azules mientras salía de la cocina.

-Bien. Gracias por la sopa Tora. Me sentó de maravilla.- le decía ella entregándole el tapper.

-Ni me lo agradezcas. Soy cocinero. Mi trabajo es dar de comer a la gente.- le contesto cogiendo el objeto que le daba la pelirroja y entró en la cocina.

-Vaya. Mira quien ha decidido venir a trabajar.- dijo una voz grave detrás de ella de manera indiferente.

-Hola a ti también, Ken.- decía ella girándose para ver a su hermano.- Ah, y por cierto, me encuentro mejor.

-Ya lo sé. Sino no estarías aquí.- le reprocho mientras Tora volvía donde estaban los demás.

-Oh, oh, algo me dice que se van a pelear.- le susurro a Hisana y ella asintió.

Ken y Sakura eran como el día y la noche. Él siempre había sido mucho más serio. Ken era ocho años mayor que Sakura, por lo que en muchas ocasiones creía que aquello le daba derecho a decidir por ella y a ordenarla a hacer cosas. Mientras que ella era mucho más impulsiva, caprichosa y encontraba cualquier excusa para molestar al mayor.

Pero no eran solo diferentes en el comportamiento. Nadie que no les conociera podría decir que eran hermanos. Ella era pelirroja, algo baja y con ojos de color verde, era una copia exacta de su madre. Mientras tanto, él tenía el pelo corto negro, ojos color castaño y alto, al igual que era su padre.

-Deberías de haber avisado que no venías.

-Creo que Hisana te lo dijo.- le contesto cruzándose de brazos y observando desafiante al moreno.

-No empecéis una guerra- dijo otro chico en cuanto entro al local. Este tenía el pelo de color castaño y ojos marrones oscuros- no hace falta que empecéis a tirarlos sillas a la cabeza.

-¡Ryu!- exclamó Sakura ilusionada con una sonrisa, la cual el otro chico correspondió.

-¿Cómo estas rojita?

-Bien, gracias por preguntar- decía mientras se giraba hacia su hermano- no como otros.-le dijo con tono molesto.

Ken tan solo la ignoro y observo a sus trabajadores.

-¿Y Kaien?

-Hoy le diste el día libre, ¿recuerdas?- le contesto Ryu ganándose una mirada amenazadora por parte del mayor.

-Pues debería estar aquí. Hay algo que tengo que deciros.

-¿De qué se trata?- le preguntó Hisana.

Ken la miro durante unos segundos y después suspiro.

-Estamos perdiendo dinero. O conseguimos que suba el negocio o tendré que empezar a despedir gente.

-¿Más?- rechisto Ryu.- Ya has despedido a casi la mitad. Nosotros no podemos meter más horas para cubrir las necesarias, y encima lo hacemos gratis.

-¿Crees que no lo sé mocoso?- casi le grito, dejando a todos en completo silencio.- Dile a Kaien, que más os vale poneros las pilas, porque seguro que los siguientes que se queden sin trabajo sois vosotros.

Ryu se apretó los puños para evitar gritarle a su jefe. Si le decía cualquier cosa, acabaría en la calle antes de que terminara el día. Sakura se dio cuenta de aquello y se acercó al castaño acariciándole el brazo para tranquilizarle de algún modo.

-Y ahora- susurro Ken apartando la vista de aquellos dos- poneros a trabajar.

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Byakuya llegó al apartamento. Se maldecía una y otra vez por haberse sentido de aquella forma con Rukia, y una gran parte de él necesitaba volverá a ver a Hisana.

-Capitán- le dijo Renji cuando él llegó- ¿Dónde habéis estado?

-Investigando- dijo él en apenas un susurro.

-He vuelto a sentir ese reiatsu del mismo lugar capitán, no creo que sea una coincidencia.

-Está bien- aquella era la excusa perfecta para poder ir al restaurante.

Por lo tanto, momentos después de aquello, ambos se encontraban en sus gigais entrando al lugar.

En cuanto entraron, los dos pudieron sentir aquel reiatsu, lo que afirmaba que las sospechas de Renji eran ciertas. Se sentaron en una de las mesas. El teniente leía lo que había para comer, mientras que el capitán buscaba con la mirada a Hisana. Hasta que la encontró.

Sus miradas se cruzaron, haciendo que a ella se incomodara. Su amiga pasaba por su lado y Hisana le detuvo agarrándola del brazo.

-¿Recuerdas el chico que me paró ayer?- Sakura asintió mirándola perpleja- pues es ese.

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Y hasta aquí. Unas aclaraciones que quiero hacer.

-Kaien, como estaréis pensando, es Kaien Shiba, de alguna manera quería que él también apareciera, al igual que lo hace Hisana. No se si va muy acorde con el anime, pero en este caso quería hacerlo así.

Sobre los Oc:

-Tora aparece en un fic que hice para el reto de un foro. Para los que veáis One Piece, sería el hijo de Sanji. Para los que no veáis, ese personaje es cocinero y es un pervertido, mucho.

-Ryu y Sakura, también son del mismo reto, pero otro fic. Estos dos originalmente eran hermanos. Eran totalmente pobres (para los que ven One Piece, vivían en la Gray Terminal) y no tenían más familia. Por lo que Ryu era muy protector con Sakura, (y también era pelirrojo).

-Ken es totalmente nuevo. Llevo una buena temporada dándole vueltas a este personaje, y por fin puedo usarlo! A mi personalmente me cae mal desde siempre. Y también es la razón por la que Ryu y Sakura aquí no son hermanos. Quería que Ken fuera hermano de ella.