Nuestro Secreto. 2

-La Negociación-

-Su mucama entró a la habitación, como todas las mañanas, traía café y panecillos, por supuesto no podría faltar el diario del día. Un rápido vistazo al diario en general, para luego enfocarse en las sociales, sonrío para sus adentros, ahí estaba él, no podía faltar una fotografía suya cada vez que salía en público y esto era escasamente, esta como otras veces, no estaba solo, lucía acompañado de una hermosa rubia, ojos azules, muy alta y esbelta silueta. No vestía de diseñador, tampoco aparentada ser refinada, eso en el fondo le complacía, sabía que solo era "una más del montón"…

-Señorita Candy, le preparé el baño, a qué hora debe estar listo el coche? Preguntaba amablemente Lipzi, su mucama…

-Saldré después del mediodía, aún debo revisar pendientes, pero te avisaré, por cierto, llama a la casa Andrew, confirma si el señor William está en casa? si te preguntan si iré a comer, diles que sí, solo que te confirmen la hora; si te dicen que no está o no llegará, no confirmes nada…

-Pero señorita si usted es…

-Lipzi! Posó su vista sin pestañar en la mucama, no debía opinar lo que no se le ha preguntado… solo has eso Lipzi, sí?

-Si señorita, como usted ordene!

-En realidad Candy no quería ver a ninguno de los Leagan en su camino y mucho menos a Elroy quien desde que apareció el mismo William, Elroy cambió radicalmente con ella, la trataba mejor e incluso la aconsejaba, pero no le gustaba visitar la enorme mansión Andrew si William no estaba presente, sus constantes viajes lo llevaban a lugares para ella desconocidos hasta entonces y cuando regresaba siempre abría un espacio para ellos, hacía dos años y medio había dejado de ser una Andrew, por su mayoría de edad ya no tenía que darles explicaciones absolutamente a nadie, tortuoso había sido el proceso para ella y su entonces entrañable amigo del alma Albert, él no podía, él no quería aceptarlo, los dos entraron en una batalla campal que desgastó la estrecha amistad que tenían desde años atrás, jamás imaginó que su pequeña rehusara el apellido que con tanto amor y protección le había dado, lo hizo para blindarla de todo y de todos… Recordaba cada discusión, cada petición, cada negociación, nunca olvidaría la tarde en el muelle cuando todo ceso, las palabras de Albert la hicieron sonreír fugazmente; "ha sido la negociación más difícil de toda mi vida"… recordaba Candy

--Tiempo atrás-

-Albert, una alegría verte después de seis largos meses…

-También lo es para mí, anoche llegue muy cansado, pero he dedicarte esta tarde solo a ti, me he quedado muy desconcertado con tu petición, saldremos y nos pondremos al corriente de todo!

-a dónde vamos?

-a donde sea, si me quedo aquí me llegará tonelada de trabajo, llamadas, reuniones y uno que otro impertinente sin invitación a molestar…

-Oh, de hecho ya has tenido tres llamadas y en la mañana llegó un mensajero del señor Sauders, recordándote la reunión con su...especial hijo

-Lo ves? Mejor sube por un abrigo, vamos a salir de inmediato!

-pero ya ordené el almuerzo…

-no importa… Sube y te espero en el auto antes que la tía baje

-mientras Albert esperaba en la sala, recordó lo incómodo que había sido ese encuentro con Sauders… sin duda al día siguiente daría por terminado todo contrato con este hombre…su hijo se había quedado prendado de Candy en una reunión donde ambos asistieron… aducía que una boda entre ellos sería ventajosa para ambas familias, si a eso era condicionada la próxima alianza económica, podría bien ir despidiéndose de todo contrato millonario entre ambos! Candy no era modena de cambio ni con él ni con nadie, jamás le haría eso a su amiga del alma...

-rápidamente Candy subió a su habitación, no solo por su abrigo, cambio a un vestuario sencillo, retocó su maquillaje, cuando bajo Albert la esperaba al pie de las escaleras internas, abrieron la puerta principal y corrieron al auto cual par de chiquillos haciendo una travesura, sabían que sería un momento disfrutado por ambos… necesitaban escapar de todos y de todo así fuese por unas horas…. Subieron al auto entre risas cómplices, manejo hasta un muelle mientras le hablaba de su viaje a Asia, el cambio de horas, se excusaba por dormir toda la mañana, habló de la comida, las personas, la pobreza, la opulencia, los buenos tratos que había hecho y quizás en un par de meses volvería… descendieron del auto, el viento era fresco, aunque la temperatura podría cambiar en cualquier momento… ahí solos podían ser ellos mismos, los trotamundos de siempre…

-Debo agradecer a Elroy que haya alejado la servidumbre de mi perímetro…

-Oh, no fue ella…

-Ah no?

-ja,ja,ja fui yo!

-hmmm pues gracias, veo que comienzas a tomar decisiones en la mansión

-te molesta Albert?

-a mí? No no hermosa, me gusta, pareciera que Elroy comienza a perder jerarquía…

-Bueno, a lo que vinimos…

-No Candy, sé que te molestarás, lo he pensado mucho y definitivamente no!

-Albert entiéndeme por favor…

-Qué ganas con esto? Vives cómoda, segura, protegida de todo mal ojo, libre de agresión, duermes bien, comes bien, vistes bien, haces lo que quieres, tienes ocupación, tienes libertad de decisión, y yo puedo viajar tranquilo sintiéndote segura, en realidad es tan malo? Además vives conmigo!

-Albert No! … Elroy está obsesionada en enseñarme todo lo que no aprendí en mi infancia ya fuese por rebeldía o lo que sea, me asfixia…

-Elroy es solo una excusa Candy…dime la verdad! Dame un argumento de peso… la mayor parte de día no la ves, solo cuando tiene que enseñarte algo…

-Vaya, te tienen bien informado, sería difícil manear a este hombre... pues si lo quieres saber, eres tú!

-Yo?... que hice de malo yo Candy?

-Bueno, tú me llevaste a vivir a la mansión después de mi regreso del hogar… pero nunca estás!

-Princesa estoy trabajando… ahora el trabajo es lo más importante…hay muchas cosas pendientes, como quisiera que todos mis sobrinos estuviesen vivos y hubieran tomado parte del control del emporio Andrew … es mi deber velar por todo el clan, pensé que lo sabias… también he iniciado mis propias inversiones…

-Dinero! Susurró Candy en voz baja…

-Dinero..? No Candy… es mi deber!

-Sabes Albert, en ocasiones siento mucha pena por ti,

-Princesa no debes…

-Es que …mejor no digo nada…

-No! dilo Candy… saca todo lo que tengas que decirme…hazlo ahora!

-Albert…me pregunto cuando formaras una familia si sigues ese tren de vida… aunque te cases nunca estarás con tu esposa, ni con tus hijos, solo los verás de tiempo en tiempo…

-"tiempo en tiempo"; por eso no lo he hecho aún…

-Oh, pensé que no había llegado el "amor a tu vida"…

-hmmm pues, creo que en eso te equivocas

-Candy se sobresaltó de inmediato, nunca se habían atrevido a hablar de esos temas… del corazón…

-quién es? indagó ella rápidamente…

-No desvíes la conversación… dime por qué quieres irte de mi lado… dame tus peticiones!

-quiero irme a vivir sola.. al Magnolia si aún lo tengo…

-NO! ese lugar ya no es apto para ti, tendría que comprar toda la estructura y vivirás sola en un edificio diseñado para seis familias… de hecho yo me mudaría a un departamento si te vas… así que no lo intentes…en tan solo horas me tendrías allí habitando contigo…

-te creo, -quiero volver a trabajar!

-ya lo haces… das servicio al hospital sin remuneración, no lo necesitas y lo sabes,

-Albert, quiero volver a valerme por mí misma, plantearme nuevas metas, nuevas amistades por ejemplo! Hay gente que conozco y no me pueden visitar como yo desearía, siempre tu tía los corre, nunca nadie es apropiado o apropiada…estoy cansada de eso…

-Nuevas amistades? Sé más específica!

-pero que hueso mas duro de roer era este hombre, ya se lo imaginaba en una negociación, pobre de sus socios... tendría que meditar sus argumentos: Abrirme al amor, por ejemplo! Quiero amar y ser amada…

-Ahí estaba el problema, él lo pudo deducir, en la mansión no tenía libertad de recibir a ningún caballero sin aprobación expedita de él o Elroy… recordaba cuando Terry la visitó meses atrás, a Elroy no le pareció apropiado, tan solo con atreverse a fumar en la sala en presencia de las damas fue suficiente para ponerle tiempo a su visita y exhortarlo a no volver si el patriarca no estaba presente! Había venido a ver a William Andrew, grata fue su sorpresa encontrarse con su pecosa, vaya! Como había cambiado, casi no la reconoce… solicitó volver, pero Madame Elroy se negó rotundamente si sus intereses eran otros… ya conocía la desgastada amistad entre estos dos, ella misma aniquiló el estado de salud de Candy cuando volvió de NY, pero ese tema lo dejaría en manos de su sobrino William, pues sabía que solo él podría manejar adecuadamente a estos dos, y sabía que Terry Graham jamás se daría por vencido!

-Y si fuera poco, imposible olvidar la visita de Edward Sauders, un chico apuesto y multimillonario, a pesar de su peso en oro, tenía por cerebro un maní, era incapaz de llevar una conversación apropiada, no sabía de política, ni de arte, vinos, deportes… fue una visita que no tardó ni 20 minutos, para bien de Candy, solo en esta ocasión fue un alivio la intervención de Elroy.

- Quieres amar y ser amada? -NO ! William Albert Andrew no se quedaría con esa incertidumbre, hoy era el día que Candy confesaría si había alguien ese corazón y él sabría quién era a fondo…-Quién es? Preguntó sin tapujo…

-Ella lo miró fijamente… se levantó del banco, camino hacia él sin quitarle esa mirada que mostraba desafío y ¿dolor? -Se acercó a su rostro, un rostro de ángel y en momentos le parecía de demonio, logró leer su mirada, pero sus labios no tenían expresión alguna, claro… que tonta! Para descifrar qué decían, otra era la fórmula! Sonrió para sus adentros…

-no cambiemos el tema Albert…fue lo que dijiste cuando te indagué hace un momento!

-Es que… se quedó sin argumentos… pero desde cuando Candy se había tornado tan desafiante? Ahora exigía respuestas y no permitía evasivas… ¿acaso ella…? Tendría que ceder en algunas cosas, ella no era su prisionera, claro que lo haría pero a su manera!

-William Albert Andrew jamás permitiría que ella se marchara de sus vidas con las manos vacías, eso jamás! La protegería aun sin ser una Andrew, ella era libre de escoger su destino, eso incluía sus amistades, trabajo e incluso sus amores… lo había prometido el día que intervino en el compromiso de Neil y ella, "Lo siento Neil, pero Candy escogerá su propio marido, cuando así lo decida "… sí, esas fueron sus duras y cortantes palabras, palabras que le dieron un final a las ambiciones de los Leagan y a ella su libertad y poder de decisión, así era él, así era Albert su amigo …

-Tiempo actual-

Finalmente él había logrado que aceptase el hogar donde ahora residía, un chalet de lujo, pequeño pero muy céntrico y confortante, con servidumbre elementalmente necesaria, un auto, un chofer y dos guardaespaldas que no se dejarían ver a excepción de ser absolutamente necesario; la había hecho comprender, que ella estaría ligada a la familia aún sin apellido, que existía gente mala, no soportaría la idea de un secuestro o alguna agresión contra su persona, menos estando él de viaje, tendría el derecho de recibir en su casa a quien quisiera, hombres o mujeres.. a fin de cuentas eran sus amistades! Ella ganaría su propio dinero para subsistir, pero no rechazaría nada que él le diese ya fuese en regalos o envíos directos por su persona. Revisaría su estado de cuenta una vez al mes, se haría cargo de las donaciones y aportes a las obras de caridad… cumpliría su petición de no usar nada ostentoso a menos que se tratase de algún evento formal organizado por ella, poco a poco, ella se había ganado su espacio en la sociedad añeja, gente de abolengo, con caras de poliester y miradas frías, gente que tenían el corazón más duro que una piedra sílex… tiempo atrás la habían asociado con los Andrew, no recordaban bien que parentesco tenían, pero era una joven hermosa, de refinados modales, de amplia y cálida sonrisa, capaz de derretir cualquier acero que se le cruzara al frente; en cuestiones de Caridad ella era la mejor! Ablandaba a la gente, sabia con quienes relacionarse, y sí la cosa se ponía difícil, contaba con un último recurso, lo usaba cada vez que era necesario, solo bastaba una visita en su compañía y el mundo se abría a sus pies…ahora era tan conocido, muchas por él suspiraban, soñaban con ser la "próxima conquista", solo una foto y eran lanzadas al estrellato, reía para sus adentros, cuantas veces había sido partícipe de la "próxima selección" y cuantas veces se había preguntado: por qué ella no estaba en esa lista?

Bueno, hay dos pistas! creo que en el próximo si se define... Albert menos dejarla sola y desprotegida! Terry fue a visitar a su amigo y a quien se encuentra? hmmm una hermosa mujer! su pecosa ya no es más una niña...