EL FUNERAL
Mary abrió los ojos. No sabía dónde se encontraba, estaba muy confundía. Miró a su alrededor para ver si reconocía algo y, al girar la cabeza hacia su espalda se encontró con el hombre de pelo negro que estaba durmiendo en un sillón al lado de su cama. Fue entonces cuando la realidad se le echó encima. Sus padres estaban muertos. Las lágrimas volvieron a aflorar en sus ojos y empezó a emitir pequeños sollozos que despertaron al hombre que dormía. Él, al verla llorar se levantó en seguida del sillón, se recostó en la cama, la abrazó y la apretó contra su pecho. Ella dejó salir todas las lágrimas hasta que se le secaron los ojos. Una vez se calmó, él la apartó de su pecho y puso la mano en su mentón para levantarle suavemente la cara y dejar que sus miradas se encontrasen. Verde y negro. Él la observó unos instantes con ojos tiernos y le dijo:
- ¿Se encuentra mejor señorita Bray? ¿Desea un vaso de agua, algo para comer o alguna cosa en especial?
Mary estaba un poco desconcertada, no recordaba el nombre del hombre. Tampoco entendía por qué era tan amable con ella ni por qué la estaba cuidando. Entonces pensó en lo que él le estaba preguntado y decidió hablar.
- La verdad es que sí que hay algo que querría – lo dijo en voz muy baja con cierta timidez y nerviosismo mirando sus manos.
- Pida lo que quiera – contestó él con voz suave y amable para que ella se tranquilizase y viese que podía confiar en él.
- Me gustaría – calló unos segundos y entonces alzó la mirada para toparse directamente con sus ojos negros – me gustaría obtener respuestas.
Él se puso un poco tenso ya que Dumbledore le había dicho que esa muchacha no podía saber toda su historia y decidió que intentaría responderle el máximo de preguntas que pudiese. Así que le pidió a Mary que empezase a preguntar pero remarcándole que él no tendría todas las respuestas que ella quisiese.
- Sé que ya me lo ha dicho pero, ¿podría recordarme su nombre?
- Soy Severus Snape – ella asintió.
- ¿Dónde estoy?
- En la enfermería de la escuela Hogwarts.
En ese instante entró Dumbledore observando la escena. Al llegar dijo:
- Veo que al fin se ha despertado señorita Bray. El profesor Snape la ha estado velando durante estos tres días.
- ¿Tres días? ¿Llevo dormida tres días?
- Efectivamente.
- Tengo que irme de aquí, volver a mi casa y preparar el funeral de mis padres.
- No se preocupe por eso, nosotros ya lo hemos dispuesto todo. Celebraremos el funeral en un pequeño pueblo que se encuentra aquí al lado si a usted le parece bien, claro – le dijo Dumbledore observándola por encima de sus gafas de media luna.
Mary estaba confusa pero aceptó debido a que no veía otra opción mejor, a demás, aparte de ella no creía que nadie más fuese a ir al funeral debido a que ni sus padres ni ella tenían amigos, únicamente tenían conocidos ya que cada poco tiempo se mudaban. Podría decirse que Mary nunca había vivido más de un curso en un mismo lugar por eso nunca se molestaba en conocer a la gente.
Dumbledore le dijo que el funeral seria esa misma tarde y que tanto Snape como él la acompañarían al cementerio del pueblo. De repente Mary recordó que no sabía el nombre del pueblo y se lo pregunto.
- El pueblo se llama Hosmade – le dijo Dumbledore – si le apetece mientras yo termino unos asuntos usted tendría que comer algo y cambiarse antes de ir hacia Hosmade.
Mary asintió y Dumbledore empezó a irse pero cuando estaba a punto de salir por la puerta se giró y dijo:
- Por cierto señorita Bray, será mejor que se guarde las preguntas para esta tarde después del funeral o si lo prefiere para mañana. Así que por ahora descanse y mejórese.
Dicho esto se fue. Mary hizo ademán de levantarse per Snape la detuvo y le dijo que él le iba a buscar la comida. Snape se fue por el mismo camino que se había ido Dumbledore. En menos de un par de minutos ya estaba de vuelta. Traía una bandeja con un pudding, una par de patas de pollo y un trozo de pastel de calabaza. Snape le dejó la bandeja delante para que comenzara a comer. De repente, Mary notó que estaba muy hambrienta así que comenzó a comer en seguida. En diez minutos ya casi había terminado. Mientras ella comía, Snape se había vuelto a sentar en el sillón al lado de su cama y había estado leyendo un libro que parecía muy antiguo debido a que no se podía ni leer el título y, de vez en cuando, la iba observando.
A las cinco de la tarde volvió a aparecer Dumbledore, justo cuando Mary había terminado de prepararse. Fueron les tres andando hasta el cementerio de Hosmade. Fue un entierro corto. Snape había estado todo el tiempo sujetándole la mano a Mary pero ella no había dejado caer ni una sola lágrima más. Una vez terminado el funeral, volvieron al castillo en un completo silencio ya que todos estaban pensativos. Al llegar a la enfermería, Mary levantó la mirada hacia Dumbledore y le dijo:
- Ahora me gustaría obtener respuestas.
