Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephanie Mayer

Bueno como prometi acá esta el segundo capitulo. Se que el primero era mucho de Mike y nada de Edward pero, de a poco será mucho de Edward y casi nada de Mike.

Hoy es fin de año por lo que les deseo que lo terminen muy bien y empiecen el 2010 aún mejor.

Porfa me encantaría saber su opinión.

*Lucia991*


II

HOGAR

Llegué a L.A, con el tiempo justo, pasé por una tienda y compré vino, gancia, cerveza, tequila (mi favorito) y un par de gaseosas. Miré el reloj antes de abrir la puerta, sólo tenía 15 minutos de retraso, pero para Alice era un montón, así que no me sorprendí cuando vino corriendo hacia mi.

-¡Oh! ¡Bells! ¡¡¡Pensé que habías tenido un accidente, o peor, que te habías olvidado!!!– sólo para ella el olvido podía ser peor que un accidente-. Apúrate debes ver como quedó nuestro hogar.

-Me gusta como suena, HOGAR; puedo acostumbrarme a esto perfectamente- Alice comenzó a reírse y me llevó a ver nuestro cuarto, estaba espectacular, la verdad no se para que estudiaría diseño, ella lo llevaba en la sangre, y de pronto me percate.. no bromeaba cuando dijo que era el más grande de todos- ¡¡¡Alice ese ropero es gigante!!! ¿Cómo hiciste para que entrara?

-Magia, ¡¡y mira... me he tomado la molestia de comprarte un montón de conjuntos para que lleves a la universidad!! ¿No pensaras andar todo el tiempo en esos jeans tuyos?- me dieron ganas de matarla, pero la mire un segundo y sus ojitos me pudieron, sabía que vestirme la hacía tan feliz, que simplemente no pude decirle nada- yo se, soy una genio!! Jaja, ven a ver el cuarto de Edward, si este te gustó el de él ha sido mi mejor trabajo.

La seguí al cuarto de su hermano y, tenía razón, había quedado genial, ni se notaba que originalmente era el lavadero. Me paralicé en cuanto vi a Edward entrando por la puerta, usando nada mas que unos shorts, enseguida me ruboricé. No estaba acostumbrada a verlo con tan poca ropa, en realidad, no estaba acostumbrada a verlo. Él no había ido a la preparatoria con nosotras así que únicamente lo veía para los cumpleaños de Alice o en alguna que otra rara ocasión. Supongo que debería acostumbrarme, ya que ahora viviríamos juntos. Por lo que también debería acostumbrarme a sonrojarme, Edward era increíblemente hermoso...¿Estaba bien ver de ese modo al hermano de mi mejor amiga? Decidí que si, de todas formas él nunca repararía en mí de esa forma. Era algo totalmente platónico.

El resto de la velada fue perfecta, Edward hizo unas hamburguesas mientras Alice y yo preparamos unos cuantos tragos. Hablamos de lo que nos esperaba en la universidad y de que tan solo nos quedaba una semana para empezar las clases; Edward estudiaría medicina; Alice, diseño, por supuesto; y yo, bueno estaba casi segura que periodismo.

Finalmente a eso de las 3 de la mañana nos fuimos a acostar, un poco emocionados por el comienzo de nuestras vidas universitarias. Me acosté en mi cama, cerré los ojos y vi una cara que me sorprendió, Edward, ¡jaja!, me reí para mi misma, seguro tomé mucho tequila, no era normal en mi fantasear con chicos. De hecho, ni siquiera fantaseé con Mike, al menos no de esa forma.

Al día siguiente me desperté con la sensación de no haber dormido nada, lo atribuí a ser la primera noche en mi nueva casa, pero yo bien sabía que era por otra cosa.

-¡Chicas! ¿Les preparo el desayuno? –¡mierda! Esa era la voz que me había hecho dormir mal. Me tendría que acostumbrar o viviría con ojeras o, mejor dicho, con más ojeras que de costumbre.