Música bacteriana

NINGÚN ELEMENTO DE STEVEN UNIVERSE NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN.

Capítulo 2 – Categoría 1


Esto si que era nuevo. El reloj marcaba las 5 de la tarde. Su cuerpo estaba en casa pero su mente no. Y eso era algo completamente normal, una chica… que va, una desconocida le había dado un beso de la nada. Pero mañana se iba a enterar…

-Oye tonti, deja de soñar despierta. ¿Qué ha pasado? ¿tus nuevos profesores no notaron tu perfección al primer instante?

Crystal se había sentado junto a ella en el sofá. Tenía consigo una bebida en lata y lo bebía mientras miraba la televisión. Se veía tan calmada y despreocupada, había momentos -muy pocos-, en los que quería ser ella.

-¿Siempre tienes que molestarme con esas cosas?

Con la mirada aún perdida en la pantalla donde dos sujetos se golpeaban la cabeza repetidamente con martillos gigantes, Crystal respondió.

-Siempre haces drama por eso, señorita perfección. ¿Por qué estás viendo esto?

Al fin le dedicó atención al televisor, ella lo había encendido y dejado en un canal random. Estaba actuando como una tonta y eso no era normal en ella. Debía ser un signo de locura.

-Antes había un investigación acerca de la locura…

Ring ring ring. El sonido llamó su atenión. Era su móvil que se encontraba en la mesa y que había comenzado a sonar. No tardó demasiado en llegar a él, miró la pantalla, inmediatamente reconoció el nombre que el aparato marcaba. Contestó.

-Hola Perla.

-¡Hola Sapphire! ¿Cómo estuvo tu primer día? El mío bien, el nivel de los profesores es genial, estoy muy emocionada de haber logrado entrar a esta escuela. ¡Mis nuevas compañeras son increíbles y talentosas!

Ni siquiera le había dejado contestar a su primera pregunta. Perla era una chica parlanchina y delgada que amaba el ballet, se había inscrito a la misma universidad que ella pero con la especialidad en danza clásica. La había conocido en la escuela media y se habían hecho muy buenas amigas. En más de una ocasión la lengua sincera de Perla le había metido en problemas y de no ser por su capacidad de mediación, paciencia y "política" de no peleas, no habían pasado a más de meras discusiones o mal entendidos.

-Me alegro Perla, imagino que ya hiciste nuevos amigos…

-Mmmmm aún es muy pronto para hablar de eso. La mayor parte del tiempo un tipo estuvo muy cerca de nosotras y nos estuvo coqueteando. Buff, es el único chico de la clase y lo único que hace es mirarnos y coquetear. ¿Qué molesto, no?

-S-si… Lo imagino…

Se podría decir que algo así había vivido esa mañana, con la diferencia de que le habían dado un beso. Estaba reviviendo esa imagen, hasta que Perla la sacó de sus pensamientos.

-Oye, deberíamos vernos para hablar, ya sabes, así tu podrías contarme más fácilmente tu impresión mientras comemos algún pastelillo. ¿Qué dices?

Si, definitivamente necesitaba hablar de eso con alguien, y mejor con Perla que con la latosa de su hermana. Tal vez eso le ayudaría.

-Mmm de acuerdo. ¿Te parece en una hora, en la entrada este de la Plaza Terraza?

-Perfecto. Te veo ahí.

/

Se encontraba en el autobús con dirección a la plaza. Antes de salir se había asegurado de llamar a su madre avisándole que saldría con Perla. Su madre no le había reprochado, conocía a Perla y le parecía una buena influencia para su hija. Le había dejado salir con la condición de regresar temprano y de que se asegurará de dejarle algo de dinero a Crystal para cenar. Y así lo había hecho.

No tardó demasiado en llegar. Miró su móvil, eran las 6 pm. Seguramente Perla estaría ya por llegar. Había decidido usar un pantalón de mezclilla y una blusa azul claro de tirantes. Algo fresco y cómodo, lista para la extendida charla que seguramente tendría con su amiga.

-¡Holaaa Sapph! Lamento el minuto de retraso.

Su amiga le había dado un cariñoso abrazo por la espalda. No tardó en soltarla y situarse frente a ella.

-No te preocupes, tampoco es para tanto.

Perla acomodó su cabello detrás de la oreja y le sonrió.

-Genial, ¿pastelillos o crepas?

-Crepas me parece buena idea.

Caminando en el interior de la plaza, pasando entre personas y niños que jugaban con los animalitos motorizados que se rentaban en el lugar, Sapphire le contaba a su amiga sobre su primer día, omitiendo a la chica de los cabellos alborotados que conoció y al pequeño momento bochornoso que le hizo pasar esa mañana. Eso debía contárselo con más calma y escudándose de algún vaso de refresco para ocultar su vergüenza y transformarlo rápidamente en enojo.

Ordenaron dos crepas de chocolate con plátano y decidieron ir a la planta alta del establecimiento. Eligieron la mesa cercana a la maquina dispensadora de bebidas, estrategia que les permitía rellenar el vaso cuantas veces quisieran y sin alejarse demasiado de su mesa.

-Fue un día bastante normal, a excepción de algo… más bien de alguien.

Perla le había dado un mordisco a su crepa pero al escuchar eso, dejó de masticar.

-¿Alguien? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Era un chico? ¿Te gusta? ¿Cuándo se casan? ¿Qué vestido debo llevar?

Ahí estaba, la Perla dramática de siempre. Es por eso que debía preparar el ambiente para hablarle de eso.

-Noo, no es ningún chico. No nos vamos a casar y no tienes por qué pensar en vestidos. No empieces porque será más difícil contarte si sigues así.

-Jaja bueno, guardaba la esperanza. Pero oye… no negaste que te gusta. Interesante…

-Es que esa pregunta no viene al caso, ni siquiera te he dicho nada y ya empezaste a emparej…

El mundo se detuvo. La había divisado a lo léjos y se aproximaba con dos vasos. En ese instante se arrepintió de haber elegido ese lugar, quería simplemente ser tragada por la tierra para desaparecer. La chica que con una gorra roja con la visera hacia atrás atrapaba parte de su cabello se aproximaba. Llevaba unos pantalones de mezclilla algo sueltos y una remera negra bajo la playera a cuadros rojos y negros sin abotonar. Estaba concentrada en los vasos que tenía en las manos, hasta que levantó la mirada y la dirigió hacia ella. Una vez, dos veces. Como si lo que estuviera mirando se tratase de un espejismo. Le sonrió.

-Ay no. ¿Cómo es posible que esté aquí?

La mejor forma en la que podría protegerse en ese momento era apartar la mirada y pensar. Perla entrecerró los ojos mientras dejaba su vaso sobre la mesa.

-¿Ah?

Quería reclamarle, pero antes debía ensayar en casa lo que debía decirle, qué cara o que ademanes debería utilizar, cómo debería reaccionar. Aún no estaba lista. Seguía en ese pensamiento cuando Ruby se detuvo a su lado.

-La última persona a la que esperaba encontrar aquí eras tu Sapphy. El mundo si que es pequeño.

Ruby miró rapidamente a Perla y regresó de nuevo a Sapphire.

-Lo mismo digo.

Le había contestado sin levantar la mirada, jugaba con un pedazo de la nota de venta para distraerse. Perla notó la tensión de su amiga y decidió intervenir. Se giró desde su asiento en dirección a la Ruby y le tendió la mano.

-H-hola desconocida, mi nombre es Perla Biting. Me alegra notar que te da gusto reencontrarte con mi amiga pero algo me dice que para ella esto no es exactamente agradable.

Ruby le devolvió el saludo mientras seguía sonriendo.

-Hola, Ruby Randy, un placer, aunque no entiendo por qué, la verdad es que me gustaría que ella me lo dijera.

Había soltado la mano de Perla.

-Pues…

Si lo dejaba así Perla metería la pata como siempre y las cosas se pondrían peor de lo que para ella ya estaban. Mejor no dejarla hablar esta vez.

-Gracias Perla, yo hablaré con ella, pero no ahora, no aquí.

-Oh, si quieres podemos hablar afuera, a solas. Bueno, no exactamente a solas, hay decenas de tiendas aquí, pero tu entiendes jeje.

-No voy a dejar sola a mi amiga y tu tampoco deberías dejar sola a tu acompañante. Está mirando hacia aquí, creo que tiene mucha sed y te está esperando.

Ruby se sorprendió. Se había dado cuenta. Claro, tampoco era dificil imaginarlo, llevaba dos vasos y una mirada los seguía desde la parte final de la segunda planta. Tenía una agudeza tremenda aún en la situación de estrés en la que se encontraba.

-Cierto… jeje. No es tan importante. Ya estábamos por irnos.

Oh. Lo había entendido. Ya sabía cual el plan de esta chica. Quería jugar con ella, jugar de la misma forma como con la que jugaba con la chica de la mesa al final y de la misma forma con la que seguramente ha jugado con cualquier otra pobre chica que cayó en sus redes en el pasado.

-Y-ya, ya.. lo entiendo.

-Sip. Si me esperas un poco puedo venir y hacerles compa…

Sapphire se levantó rápidamente. Tomó su pequeño bolso y miró a su amiga.

-Perla vámonos.

Perla estaba alucinando en colores. Esto si que era nuevo para ella.

-D-de acuerdo.

Imitando a su amiga, tomó su móvil que estaba sobre la mesa, el resto de sus cosas y esquivó a la chica de la gorra que no hizo ningún movimiento, simplemente se había quedado ahí parada sin pronunciar palabra. Bajaron las escaleras y salieron a prisa del lugar.

-Sapphire, me debes una explicación.

-Lo sé. Seré rápida, siento que estoy pensando mucho y quiero ir a casa. Escucha, hoy en la escuela, la chica que acabas de conocer se sentó a mi lado y platicamos un rato. Todo muy bien y normal, hasta que al final de la clase, de la nada simplemente me ha dado un beso y… ¡y se se fue!

-¿Te ha dado un quééééé?

-Un beso, en la mejilla. Cállate que nos están mirando.

-Uff menos mal en la mejilla. B-bueno, aún así, eso no está bien, es invadir el espacio personal haciendo cosas inapropiadas, qué le sucede, debiste decírmelo antes. Yo le hubiese dicho algunas palabras antes de…

-Es precisamente eso lo que no quiero, ya entendí de que va. Debo ser yo quien hable con ella, no tu. Sin ofender amiga, eres muy linda pero se te puede ir de las manos.

-¿Qué se me puede ir de las manos dices? ¿Qué ya entendiste de qué va? Si es más que claro de qué va. Está coqueteando contigo.

-Lo sé, pero acabo de descubrir algo más y creo que…

Ring ring. El móvil de Perla comenzó a sonar, en la pantalla dice mamá.

-Oh, lo siento. ¿Mamá? Sí, ya hemos terminado. ¿Estás afuera? ¿Por qué? No me digas eso… De acuerdo te veo ahí ahora. Si. Bye.

Sapphire miraba a su amiga, su tono de voz había cambiado, algo había pasado.

-Lo siento Sapph, debo irme mamá está afuera. La abuela se ha caído de la cama, ha llamado a mamá y se queja de un dolor muy fuerte. Debo ir ahora para allá junto con mi madre. ¿Te importa si hablamos de esto luego? ¿Estarás bien?

-Oh, adelante, ve. No te preocupes. Estaré bien, iré a casa ahora. Si me necesitas llámame, mantenme informada de tu abuela.

-Claro, cuídate, adiós.

Observó como Perla se alejaba velozmente de ella. Tal vez era mejor así, a solas pensaba mejor. Tenía que planear lo que debía decirle a Ruby. Si pensaba que podría jugar con ella como con las demás, necesitaba pensarlo de nuevo.

Salió de la plaza y llegó a la parada de autobús con dirección a su hogar. No había nadie, seguramente el autobús acababa de partir. Eran ya las 8 de la noche. Más vale que el siguiente llegara pronto, prefirió tomar asiento. De repente, sintió que alguien le tocaba el hombro.

-Creo que acaba de pasar. El siguiente tardará unos 10 minutos.

Increíble. De entre tantas personas, ella tenía que venir exactamente al mismo paradero. Suspiró.

-Dijiste que eras nueva por la ciudad, pero no lo parece. Incluso sabes los horarios.

-Es simple intuición. En mi ciudad también había autobuses, ¿sabes? Por cierto, ¿dónde está tu amiga?

Ruby rodeo el paradero para llegar frente a ella, también tomó asiento, justo a su lado. La situación se ponía incómoda.

-Tuvo que irse. Tuvo una emergencia.

-Ya veo.

Sapphire miraba el asfalto. No quería mirarle, de pronto recordó algo.

-Mmm en todo caso, yo debí hacerte esa pregunta, ¿qué pasó? ¿dónde está la tuya?

-Le he dicho que también tenía una emergencia. Supo entender y se fue a casa.

¿Qué? Ni de broma. Eso tenía que ser una mentira. Ahora si le dirigió la mirada, quería descubrirla. Ruby estaba mirando hacia la calle dónde se suponía que el autobús debía aparecer.

-¿Qué? ¿Y qué emergencia se supone que tienes tu?

Ruby giró su rostro, al fin sus miradas se encontraron. Sólo habían pasado unas horas desde la última vez que se miraron de esa forma. La intensidad se sentía en el ambiente.

-Quería hablar contigo.

Se va de las manos. Esta chica era experta en el arte del coqueteo. Sabía que hacer en el momento exacto. Tenía que pararlo.

-P-pues que sepas que…

Reflexionó. Estaban a solas, nadie los escuchaba, era el momento perfecto de hablar.

-P-pensándolo bien, creo que si deberíamos hacerlo ahora.

Ruby notó el cambio. Le dedicó de nuevo una linda sonrisa de medio lado.

-¡Excelente! ¿Qué pasa, estás enojada conmigo por lo de esta mañana?

-Claro que sí. ¿Cómo se te ocurre hacer algo así? Y para empezar, ¿por qué lo hiciste? ¿No sabes que la gente no hace eso así de la nada?

Sapphire estaba sobre actuando, era gracioso. Se le notaba a leguas el nerviosismo. ¿Es que siempre sería así? Ese pensamiento inundaba la mente de Ruby, para ella valía mucho la pena acercarse a esta chica.

-Jaja relájate. Te lo dije en ese momento, sólo quería sacarte un poco de tu seriedad, de tu aparente timidez. Quiero conocerte más allá de lo que parecer ser, porque sé que debajo de ese fleco de medio lado hay algo más que nadie ha logrado mirar.

Había dicho esas palabras sin dedicándole una mirada penetrante, casi apasionada y ahora, con una mano, Ruby se encontraba levantando lentamente el fleco para mirarle el otro ojo, tocándole deliberadamente la mejilla… Se estaba acercando peligrosamente.

-¡N-no!

Sapphire se levantó de su asiento visiblemente alterada. Ruby se había quedado con la mano al aire, bajó la mano y la cabeza.

-No hay nada que mirar, soy quien ves y punto. No vuelvas a hacerlo. A-además, ya sé quién eres y qué es lo que estás tratando de hacer.

Ruby comenzó a reir divertida.

-¿Quién soy, Sapphy? ¿Qué estoy buscando?

Quería intimidarla, no lo iba a permitir.

-Tu.. tu eres… eres de las que va conociendo y cortejando chicas por ahí, me has visto y ahora piensas que puedes hacer lo mismo conmigo. Te diré algo, ni lo intentes porque te vas a cansar.

-Cielos, eres brutal jaja. Pobres de tus pretendientes, seguramente les rompes el corazón todo el tiempo con esas palabras. Relájate, no quiero eso. Sólo quiero conocerte, es todo.

-S-si en verdad eso es lo que quieres, déjame decirte que vas por muy mal camino.

Ring, ring. El móvil de Sapphire comenzó a sonar. Era su madre. Iba a contestarle, pero Ruby le arrebató el teléfono.

-Disculpa.

-¡O-oye, no!

Miró la pantalla, oprimió el botón para bloquear por 5 segundos. El teléfono se apagó. Sapphire le miraba atónita. Ruby guardo el teléfono en el bolsillo de su playera.

-Mi sueg… ejem, tu mami tendrá que esperar. Ahora tengo la oportunidad de conocerte y no la voy a desperdiciar.

Tenía problemas, ahora con Ruby y más tarde, los tendría con su madre. Quien sea que haya hecho girar al mundo así de rápido este día que lo pare porque sería un buen momento para bajar.


Hola, soy yo de nuevo. Son las 9:38 pm. Esta tarde estaba escuchando música y sentí como mi musa inspiradora llegó. He escrito este capítulo en unas dos horas, espero haber sido lo suficientemente clara en las escenas, es complicado describirlas. Sinceramente, esto de escribir es todo un reto para mi jaja. Espero no decepcionarles. Mi propósito es actualizar cada mes y que la historia tenga poco más de 10 capítulos. Tengo un montón de cosas en la cabeza, necesito ordenarlas para mejorar este asunto. Lógicamente con esto, la longitud de la historia podría aumentar. Ojalá que sea de su agrado. :D

Nos vemos en el siguiente capítulo. Un gusto saludarles y gracias por leer mi basura. ¡Hasta la próxima!

*Un amén por la acompañante desconocida de Ruby que sólo fue mencionada en 10 líneas.* :v