CAPITULO 2: "La Llegada de una Princesa" Parte 1

Un nuevo día llego, el sol comenzaba a salir en el horizonte, las aves volaban y los habitantes de Equestria se dirigían a sus trabajos en las fábricas o en el campo. En el despacho de Primer Ministro, Fleur De Verre se encontraba sentada en su escritorio y frente a ella estaba un unicornio de cuero café con bigote y melena blanca, este llevaba puesto un elegante traje. Ambos llevaban ya un rato discutiendo sobre un tema que para aquella mañana ya estaba en boca de todos los habitantes del castillo.

-Lo que usted y la princesa Cadance pretenden hacer es inaudito –dijo el unicornio molesto –no puede usted aceptar que una tipa como esa entre a nuestro reino.

-Senador White –respondió con seriedad De Verre –la decisión fue tomada debido a que era la petición final de una yegua en agonía, además las gestiones para traer a esa "tipa" como usted la llama, fue de forma legal y acorde a la ley.

-Pero se le olvido que los senadores somos la voz del pueblo, y como tal pedimos que esa yegua no entre al reino.

- ¿El pueblo lo pide? O lo pide usted.

El unicornio se quedó en silencio por unos segundos, pues, aunque no quisiera aceptarlo la Primera Ministra tenía razón. Él se levantó y se dirigió a la puerta, pero antes de salir dijo:

-Pues véalo como quiera, pero para mí y para el pueblo de Equestria, ella no es bienvenida. Que tenga buen día.

El unicornio salió por la puerta y dejo a De Verre en su despacho, está última solo se limitó a tomar un respiro para luego comenzar a ver los documentos que tenía en su escritorio.

El senador White al salir camino por uno de los pasillos del Palacio y al dar vuelta en uno de ellos se encontró con la princesa Luna. Esta lo detuvo y le pregunto:

- ¿Y qué dijo?

-La mayoría de senadores está de acuerdo con ella, lo siento majestad.

-No se preocupe señor White –dijo Luna sonriendo –hizo lo mejor que pudo. Debe haber una manera de castigarla –murmuro Luna en voz baja.

En ese momento, Luna comenzó a escuchar el tarareo de una voz femenina. Ella volteo y vio que era una de las criadas del castillo que se encontraba caminando por el pasillo y levitando un plumero.

-Buenos días princesa Luna –saludo la criada a la alicornio azul para luego seguir su camino.

-Um… creo que ya tengo una idea señor White –dijo Luna sonriendo malévolamente.

Las horas fueron pasando, los ponis de toda Equestria se encontraban realizando sus actividades normales: Los potrillos y potrancas iban a la escuela, los ponis adultos iban al trabajo y las yeguas se dedicaban a comprar el mandado.

En el cielo de la ciudad de Manehattan, un carruaje tirado por pegasos se acercaba hacia el puerto a toda velocidad mientras en el reloj ubicado cerca del muelle se comenzaban a escuchar las doce campanadas que indicaban que ya era medio día. Luego de la última campanada, el carruaje aterrizo y de este bajo Cadance acompañada por dos guardias unicornio reales, algunos habitantes se acercaron a la alicornio besándole su casco o arrodillándose ante ella.

-Hola majestad –dijo una pegaso besando su casco.

-Buenos días majestad –dijo un unicornio que vendía verduras en el muelle.

Cadance solo sonreía mientras caminaba por el muelle, pues ella no estaba acostumbrada a este tipo de halagos por parte de súbditos, incluso podría decirse que era bastante humilde.

-Majestad –dijo uno de los guardias –no quiero ofender, pero cuando dijo que viajaría a Manehattan pensé que iríamos al ayuntamiento.

-Lo sé, perdone por no decirle a que parte iríamos.

-No se preocupe majestad, la guardia siempre estará a su servicio.

Cadance asintió con la cabeza y en compañía de los guardias camino hacia la zona donde los barcos de pasajeros de diferentes naciones comenzaban a bajar anclas para que los pasajeros descendieran.

La alicornio comenzó a voltear hacia varios lados buscando el barco que transportaba a Selene, pero la mayoría de los que se encontraban anclados eran de otras naciones de Europoni.

- ¿Dónde está el barco? Ya debió haber llegado –pensó Cadance preocupada.

De repente un silbato de barco se escuchó, Cadance volteo y vio como un barco que tenía una bandera de Crinancia, se acercaba lentamente al muelle y con varios pasajeros preparados para desembarcar.

El barco se detuvo y bajo el ancla, luego unas rampas se colocaron cerca de dos puertas que se encontraban en los costados del barco. Las puertas se abrieron y los pasajeros comenzaron a descender.

Algunos de los pasajeros de dicho buque comenzaron a descender y al ver a Cadance la saludaron o en algunos casos se arrodillaban ante ella en señal de respeto. Sin embargo, Cadance se sentía un poco avergonzada e incómoda con las muestras de afecto, pues ella solo quería recoger a Selene e irse para no atraer a tantos curiosos, especialmente a los periodistas que siempre aparecían de forma inesperada en eventos políticos o privados.

Cadance volteaba hacia varios lados tratando de buscar a Selene. Ella esperaba poder reconocerla, pues la carta no tenía una fotografía o una descripción para poder identificar a la hija de Black Heart y Trixie.

Para cuando la mayoría de los pasajeros se habían retirado, Cadance estaba dándose por vencida. Ella se sentó en el muelle y cabizbaja murmuro en voz baja con un tono de decepción:

-Ah… creo que no llego hoy.

En ese momento, Cadance comenzó a escuchar los sonidos de unas pisadas. La alicornio levanto la mirada hacia el barco y vio como la última en descender del navío era una hermosa unicornio azul, melena café, con unos brazaletes de oro en su pata izquierda, portaba un vestido rojo carmesí y tenía una flor roja en su melena.

La yegua bajo lentamente mientras levitaba dos maletas de viaje.

Cadance sonrió emocionada al ver a Selene, pues nunca pensó que la hija de quien en el pasado la encerró y le quito a su esposo fuera una yegua bastante hermosa y joven, además de que por su aspecto se veía como alguien educada y bastante noble.

Los guardias que acompañaban a Cadance estaban igualmente impresionados, pues nunca habían visto a una yegua que fuera tan hermosa como Selene.

-E-Es… hermosa –dijo el guardia que había hablado con Cadance unos minutos antes.

- ¿Cuál será su nombre? –se preguntó el otro guardia que estaba igualmente hechizado por la belleza de la joven.

-Selene –respondió Cadance quien camino hacia donde estaba la chica. Al estar frente a ella le dijo emocionada - ¡Bienvenida! ¡Bienvenida!

-Uh… ¿disculpe? -preguntó la chica confundida al ver a la alicornio acercarse a ella.

-Tú eres Selene, ¿verdad?

-Am… Sí –respondió la chica confundida.

-Bienvenida a Equestria, te estábamos esperando –dijo Cadance dándole su casco –soy la princesa Cadance.

- ¡Oh! ¡Lo siento! –exclamo Selene sorprendida y arrodillándose ante la alicornio –no lo sabía, perdóneme.

-Tranquila –dijo Cadance levantándola del suelo –no tienes que hacer eso.

-P-Pero… usted es una princesa y…

-Lo sé, lo sé, pero aquí en Equestria las cosas son diferentes –Cadance volteo a ver a los guardias y asintió con la cabeza para que se acercaran.

Estos se acercaron a la alicornio rosa y dijeron al unísono:

- ¿Si majestad?

-Lleven su equipaje.

-Si majestad.

Los guardias se acercaron a Selene y con su magia tomaron las maletas que cargaba. La chica volteo a ver a Cadance y le dijo:

-Pero majestad no cree que…

-No te preocupes, tú necesitas descansar después de un viaje tan largo –respondió Cadance con ternura y tomando del casco a Selene para caminar con ella hacia la salida de los muelles.

-Y dime, ¿Qué te motivo a venir a Equestria? –pregunto Cadance.

-Pues… Arthur, un amigo de mi madre, me dijo que la última voluntad de ella era que viniera a Equestria a buscar una nueva familia.

- ¿Una nueva familia? ¿Y no te dijo cómo eran o quiénes son?

-No majestad, solo me dijo que tenía que ir a Canterlot, pero aun no sé cómo llegar. Personalmente creo que ya estoy bastante grande para vivir sola. Creo que me quedare aquí, buscare un empleo y viviré tranquilamente.

-Oh no, no, no, no –dijo Cadance negando con la cabeza –nada de eso, tú necesitas tener una familia Selene, no puedes vivir sola y en un lugar que no conoces.

-P-Pero majestad yo…

- ¡Shhh! No digas más, yo te llevare a vivir conmigo al Palacio Real.

-M-Majestad yo… no puedo aceptar algo así, ni siquiera me conoce y yo tampoco la conozco a usted.

-Te equivocas Selene –dijo Cadance parándose frente a la joven –las princesas de Equestria podemos ver el interior de nuestros súbditos, y yo veo en ti a una gran yegua. Te lo pido por favor, quédate conmigo –Cadance extendió su casco a Selene.

-Pero… -en ese momento la chica levanto la mirada y al ver los ojos de Cadance en su mente comenzó a recordar que eran muy parecidos a los de su madre, pues parecían reflejar un sentimiento materno y de amor, cosa que ella no sentía desde que era una potranca –e-está bien majestad, acepto –respondió Selene mientras una pequeña lagrima corría por su mejilla.

-No llores –dijo Cadance secando la lagrima.

-Lo siento majestad, es que… nunca me había sentido así desde que era una niña.

Cadance se quedó en silencio por unos segundos, ella sentía como su corazón era invadido por un sentimiento indescriptible, casi como sintiendo culpabilidad por ser la causante del sufrimiento de Selene. Incluso comenzó a recordar su pasado cuando la Rebelión en Equestria estaba en auge, recordó como Black Heart fue ejecutado sin que ella hiciera nada para impedirlo y peor aún recordó como tampoco hizo nada para que Selene y su madre pudiesen regresar a Equestria cuando se reestableció la paz. Ella pensaba que, si las hubiera regresado de su exilio, probablemente Trixie no estaría muerta y su hija no estaría huérfana y sin familia.

-Majestad, ¿se siente bien? –pregunto Selene secándose las lágrimas y viendo que la alicornio estaba paralizada.

-Oh sí, no te preocupes –dijo Cadance tratando de ocultar sus sentimientos, luego tomo un respiro y pregunto - ¿Tienes hambre?

-Si majestad.

-Ven –dijo la alicornio dándole su casco a Selene –conozco un buen lugar.

La yegua tomo su casco y después siguió a la alicornio rosa para dirigirse a las calles de Manehattan.

- ¿Cuántos años tienes? –pregunto Cadance a la chica.

-Diecisiete su excelencia.

-Um… puedes llamarme Cadance si quieres, no es necesario que me trates así.

-Está bien –dijo Selene un poco más confiada.

Cadance sonrió, pues estaba ganando la confianza de Selene. Después pregunto:

- ¿Estudiaste algo mientras estabas en Crinancia?

-Pues… astronomía con Arthur, un amigo de mi papá.

- ¿Y qué sabes de tu papá?

-Mi madre me contaba que era un gran guerrero, que por su bondad y honestidad se convirtió en procurador, luego cuando la princesa Celestia falleció, él se convirtió en rey y cuando nací yo, estallo una guerra y él se sacrificó por mí.

-Vaya –dijo Cadance sorprendida pues no podía creer que Trixie le había contado una historia falsa sobre su padre –bueno, sin duda alguna fue un poni increíble.

- ¿Usted conoció a mi padre? –pregunto Selene.

Cadance detuvo su caminar y de repente un recuerdo llego a su mente.

Flashback

Era de noche, Cadance se encontraba encerrada en una de las torres del Palacio Real. Ella estaba encadenada de sus patas, sus alas estaban atadas y tenía un dispositivo que bloqueaba su magia. La alicornio se encontraba llorando, sus lágrimas mojaban el piso y su melena estaba hecha un desastre.

De repente la puerta se abrió y un unicornio café con traje negro camino lentamente hacia ella levitando un látigo con su magia. Cadance comenzó a temblar al ver como se acercaba.

-P-Por favor… ya no me haga daño… s-se lo suplico –dijo Cadance retrocediendo hasta topar con pared.

- ¡JEJEJEJEJEJEJE! –rio el unicornio –pero bien que andabas mandando cartas a la puta zorra de Twilight, ¿verdad? Dime –dijo el poni lamiendo el cuello de Cadance - ¿no tienes ganas de satisfacer mis deseos?

- ¡No me toque! –grito Cadance golpeando al unicornio con una de sus patas - ¡Asesino!

-Vendré mañana en la noche nuevamente Cadance –dijo el unicornio saliendo por la puerta de la torre –el procurador pudo perder una batalla, pero no la guerra ¡HAHAHAHAHAHAHAHA!

Fin del Flashback

-Princesa, ¿se siente bien? –pregunto Selene sacando a Cadance de sus recuerdos

-Sí, estoy bien –dijo Cadance sonriendo para fingir que no le pasaba nada –solo recordaba mi infancia. Y debo decirte que tú padre fue un gran poni.

- ¿En serio? –pregunto Selene sonriendo.

-Sí, era honesto, trabajador y un poni muy bondadoso.

-No sabes la alegría que me da escuchar eso de ti Cadance –dijo Selene sonriendo –siempre he escuchado cosas de mi padre, pero viniendo de ti hace que me sienta más orgulloso de él. Ojalá estuviera aquí.

-Ojalá Selene –dijo Cadance sonriendo para luego poner una cara de melancolía, pues ella sabía en su interior que estaba mintiendo, pero no quería romperle el corazón a su nueva invitada.

Cadance y Selene siguieron caminando unos minutos más hasta llegar a un restaurante ubicado cerca de los muelles.

Mientras tanto en Canterlot, en el interior de una de las varias oficinas que estaban en el Palacio Real, Luna se encontraba sentada frente a un escritorio acompañada por el senador White. Frente a ambos se encontraba un unicornio viejo, con bigote prusiano y traje negro, el cual se encontraba redactando un documento.

-Listo majestad –dijo el anciano colocando la pluma en el tintero –aquí está el certificado de adopción que usted ha pedido. Debo decirle que estoy muy feliz de que una miembro de la realeza como usted estuviera tan interesada en adoptar a una chica como ella.

-Lo sé embajador Fablet –dijo Luna sonriendo –yo siempre he querido a un hijo que tenga nacionalidad Crinancesa, y quien mejor que ella cuya madre era Equestriana. Además, por las fotos que me enseño –en ese momento Luna tomo del escritorio una foto en la que aparecía Selene sonriendo frente a la Torre Eiffel de Paris –se ve que es una yegua muy linda, educada y con un corazón tan noble.

-Y no solo noble majestad, dicen que tiene un corazón de oro, si hasta colaboro mucho en Crinancia junto con su madre dando generosas donaciones a los orfanatos y hospitales de nuestra capital.

- ¿En serio? Pues que suerte tengo que viva conmigo –dijo Luna sonriendo y viendo la foto de Selene, aunque en su interior sentía rabia y odio al ver la foto.

-Bueno majestad, ¿desea que procedamos con la lectura y firma del documento?

Luna se quedó en silencio unos segundos, tomo un respiro y asintió con la cabeza sonriendo.

-Muy bien madame –respondió Fablet para luego levitar la hoja y comenzar a leer –Ejem…Yo Luna, Princesa de Equestria, acepto adoptar a la joven Selene como mi hija, prometiendo velar por su bienestar, educarla, darle techo y alimento, una vida digna y feliz. Firma como testigo el ciudadano Senador White, y yo el embajador de Crinancia en Equestria, Monsieur Fablet firmo igualmente para otorgar la patria potestad a la ciudadana Luna. Ciudad de Canterlot, Equestria a 25 de febrero del año 2038. Por favor, firme aquí –dijo el embajador colocando el documento en el escritorio mientras le daba un cojín con tinta a Luna y White para que firmaran.

La alicornio y el unicornio sin dudar firmaron con su casco el documento, por último, el embajador hizo lo mismo y le entrego una copia del certificado a Luna mientras que él se quedó con el documento original.

-Felicidades majestad, que la félicité de usted y su nueva hija siempre la acompañe.

-No se preocupe señor embajador –dijo Luna dándole su casco a Fablet para despedirse –le aseguro que esa felicidad siempre nos acompañara.

-Por cierto, ya sabe dónde debe ir a recogerla, ¿verdad?

-Oh no se preocupe por ello Monsieur Fablet, ya mi sobrina la princesa Cadance fue por ella y esta noche la recibiré en mi Palacio.

-Pues muchas felicidades, y que el cielo las bendiga.

-Gracias.

Luna salió de la oficina junto con White dejando al embajador continuar con sus labores diplomáticas. Ambos caminaron por el pasillo en dirección a la habitación de Luna.

-Ah… esos crinanceses son fáciles de engañar –dijo Luna sonriendo.

-Debo admitir que, para ser una princesa, usted sí que sabe actuar bien –dijo White.

-Siempre me gustó el teatro –respondió Luna con nostalgia –desde pequeña siempre participaba con mi hermana en la obra del Día de los Corazones Cálidos, aunque claro, ella no era tan buena actriz como yo.

-Y ahora que tiene a esa sucia bastarda en sus cascos, ¿Qué planea hacer con ella? ¿Matarla?

-No, una princesa como yo no puede mancharse los cascos con sangre –respondió Luna al senador –Pero, contratare a alguien para que lo haga. Sin embargo, eso será después de que… me divierta un poco con ella. Ah… ya puedo verla suplicar y arrodillarse ante mí –dijo Luna parándose frente a uno de los vitrales del Palacio. En ese momento Luna cerro los ojos y comenzó a imaginar en su mente una escena que sería digna de una novela de terror.

Mente de Luna

En dicha escena ella se encontraba en el interior de una habitación junto con Selene, solo que esta última se encontraba clavada a la pared, amordazada, su cuerno estaba cercenado y estaba completamente llena de golpes. Luna se acercó con un hierro ardiente y lo coloco lentamente en el pecho de la joven quien dio un alarido que nadie en el Palacio escuchaba.

Las lágrimas de Selene corrían por sus mejillas mientras que Luna indiferente solo continuaba el suplicio para luego retirar el hierro ardiente y dejar marcado en la piel la palabra: Traidora.

Luna le quito la mordaza a Selene y le pregunto:

- ¿Te gusto nuestro juego hija?

-P-Por favor… máteme –suplico la joven llorando –s-se lo suplico… ya no me lastime más…

-Lo lamento hija, pero tú sabes que no puedo hacer eso, una madre jamás mataría a sus propios hijos.

- ¡¿Por qué me hace esto?! ¿P-Por qué?

-Pues pregúntale eso a tus padres –respondió Luna mientras volteaba hacia atrás y asentía con la cabeza para que de las sombras saliera un grupo de guardias reales armados con lanzas –cuando tú los encuentres… ¡En el infierno!

Al gritar los guardias traspasaron a la joven con las lanzas matándola al instante. Luna se acercó al cadáver y le lanzo un escupitajo para luego salir junto con los guardias de la habitación.

-Majestad, ¿está bien? –pregunto White sacando a Luna de sus pensamientos.

-Si senador, estoy más que bien -respondió Luna sonriendo maléficamente –y ya estoy lista para recibir a mi nueva hija.

Continuara….

Bueno mis seguidores, ¿y qué les pareció este capítulo? No olviden dejar sus reviews, ya que estos me motivan a continuar las historias.

Nuevamente les recuerdo, si son nuevos o no comprenden el fanfic y los personajes que aparecen, les recomiendo leer los fanfics El Juicio de Twilight Sparkle y La Rebelión de Twilight Sparkle para que puedan comprender la historia y el universo de la misma.

Sin más que decir les recomiendo que sigan mi página de Facebook que pueden buscar como ShieldImagination97 y nos vemos en el próximo capítulo :D