¡Hola! Bueno, la segunda parte. Espero la disfruten :) está un poco larga...ojala no me haya quedado aburrida.


Capítulo dos: ¿Es odio o amor?

-Shinku está rara.

Fue lo único que se le vino a la mente al pobre chico, que poco entendía de estas cosas. Nunca supo tratar con mujeres, pero no significaba que no le importara. Al contrario: esa mirada perturbada de la rubia siempre lograba sacar su lado más tierno.

-¿Eh? ¿Qué dices humano, desu?-preguntó una distraída Suiseiseki, que miraba al piso con aire melancólico y al parecer lo había escuchado.

-No, nada…Solo quiero saber qué le sucede ahora…

Y volvió a asomar la cabeza, preocupado, por la puerta de su habitación; Shinku se había encerrado dentro de su maletita con una triste sonrisa, y ya llevaba varias horas allí dentro.

-Hina también quiere saber, nano…-gimió la pequeña rozen, también triste.

Los tres se encontraban fuera del cuarto sentados en el piso, con el simple objetivo de no molestar a la ojiazul en su estado de apatía.

Nori llegó tipo ocho y media de la tarde a la casa; la práctica de Lacrosse y las compras lograron retrasarla…Pero cuando ofreció preparar la cena, no recibió respuestas afirmativas.

"¿Por qué…? ¿Por qué ya nada es como antes, desu…?"

-Suiseiseki… ¿También tu?-exclamó Jun, después de mirarla un buen rato.- ¡Ah no, abúrranse de estar deprimidas! Me tienen harto…

La chica de ojos ambiguos levantó la cabeza de entre sus brazos que permanecían cruzados sobre sus rodillas, y miró con furia y decepción al pelinegro, pues esperaba más comprensión de su parte.

-Era obvio que nunca te darías cuenta, desu…

Y en silencio se marchó del lugar, mientras apretaba un puño para ocultar dos gruesas lágrimas que ya corrían por su rostro de blanca porcelana.

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El ambiente en la casa de los Sakurada estaba tenso y triste; era como si alguna de ellas hubiese muerto…

Hasta Hinaichigo pronto perdió su infaltable sonrisa.

-No me gusta que todas estén así, nano-la oyeron quejarse durante el desayuno, ya que ni Shinku ni Suiseiseki se habían animado a bajar. La noche anterior, Jun escuchó unos sollozos que quizás provenían de la caja de la castaña, pues sabía muy bien que la rubia Shinku casi nunca lloraba, a menos que fuese necesario o el momento oportuno.

Mientras tanto, en la pieza de Jun, un pesado silencio gobernaba sobre cada rincón y objeto. Nada ni nadie se movía o daba señales de vida; para cualquiera que presenciara dicha escena la falta le resultaría desconcertante y, quizás, molesto.

De pronto, una maletita color café oscuro se abrió de golpe, seguida de una hermosa muñeca con aspecto de niña casi humana; respiraba rápido y casi con miedo. Tenía los ojos de colores dispares hinchados de tanto llorar, y ahora lo encontraba estúpido pero necesario.

-¡Tengo que hacer algo desu! N-no debo seguir llorando, o lamentando algo que no es…

Ni siquiera distinguió si era de día o de noche; solo pensaba en ir al cuarto del espejo y buscarla por donde fuese necesario.

El ruido alertó a Shinku, que permanecía dentro de su maleta como esperando un impulso de su hermana. Y ese momento finalmente llegó. Salió rápido y con sigilo; al parecer, la castaña no se percató que alguien la seguía y leía cada uno de sus movimientos, y más pronto que tarde llegaron juntas al cuarto del espejo.

-Shinku, aunque no lo creas desu, mis sentidos son bastante agudos… ¡Así que y-ya deja d-de seguirme desu!

-Oh… me descubriste, pero… ¿Hace cuánto tiempo?

Dudó si responder o no.

-Para serte franca desu, desde que bajamos la escalera…

-Bueno…-dijo la quinta, intentando parecer tranquila (la verdad era que estaba un poco asustada con la reacción de Suiseiseki) -¿Me permites acompañarte a buscarla?…por favor…-agregó sonrojándose un poco.

Notó que su hermana estaba rara; de pronto era más madura y seria que antes. No logró acostumbrarse a ese cambio tan brusco para cuando ella suspiró, y decidió mirarla al fin. Una débil sonrisa apareció en sus labios, y al instante respondió con un seguro "si". La ojiazul también sonrió, y así se unió en la búsqueda de la confundida Souseiseki.

-Shinku…espera… -dijo torpemente la mayor de las dos.- ¿Cómo es que tú…?

-No preguntes tanto, que con tu mirada ya me lo dices todo.-Creyó que una mentira blanca le ayudaría a encubrir la conversación entablada ayer en ese mismo lugar.

-Ah…parece que digo mucho con los ojos desu…bueno, vamos antes que Souseiseki se aleje mucho…

Y ambas atravesaron el espejo.

Buscaron y rebuscaron en todos los rincones del mundo, pero ni en su campo N había rastros de la cuarta.

-¡Rayos, desu!-gritó la pobre muñeca, golpeando un árbol cercano con mucha fuerza…tanta, que se lastimó el puño. Pero ni eso le importaba. Solo pensaba en encontrar a su hermana y encararla de una vez por todas. ¡¿Qué le sucedía?!Por qué estaba tan distante con ella…?

-Suiseiseki…-titubeó Shinku algo nerviosa con la reacción de la castaña.-Mira…yo…yo hablé con ella antes de que desapareciera.

La chica de ojos dispares miró entre pícara y enojada a la rubia, que poco se intimidó con eso.

-Dime todo lo que sabes, desu… ¡Por favor te lo suplico!-dijo casi llorando, pero en un tono divertido y aliviado.

-No puedo. Le prometí no hablar nada…lo siento.

Su tono fue frío y serio, pero una promesa era una promesa.

No fue difícil descifrar la decepción en todo el rostro de Suiseiseki. Su cansado cerebro se puso de nuevo en marcha, y pronto fue descubriendo la cruel realidad; ¡Souseiseki la odiaba!

Y fue muy duro reconocerlo…demasiado. ¿Cómo no se dio cuenta antes?

Las lágrimas se le salían sin dificultad alguna, y cayó sin fuerzas contra el piso.

-Creo…creo que ya no vale la pena seguir buscando, desu…gracias por todo, Shinku. Pero he comprendido que…que…-no podía afirmarlo verbalmente. Eso si que era imposible.-que…bueno…no importa, desu.

-Ya basta, Suiseiseki.

Una sombra de pronto se hizo notar entre ambas; miraba fijo y con determinación a su hermana, pero no dijo nada más. Solo dio las gracias a Shinku mediante señas y miradas cómplices, a las que ésta respondía algo culpable.

-¡Sou…Sousei…!

-¡¿Dónde te habías metido?!-interrumpió la rubia con ímpetu; sentía mucha rabia y coraje con su hermana mayor; ¡no tenía ningún derecho para hacer sentir mal a Suiseiseki!

Le partía el corazón ver a la tercera llorando, pero ¿Qué podía hacer? No era su asunto…

-Creo que es mejor que las deje solas…

-No Shinku. Yo…necesito decirlo. Mas bien...demostrarlo.

Hubo una incómoda pausa. Suiseiseki miraba sin entender a su gemela, y pensaba en lo peor. ¿Querría iniciar un Alice Game? ¿O acaso la odiaba…? ¡¿La odiaba?!

-¡Tú me odias, verdad, desu!-gritó al fin la pobre castaña. El dolor que por tanto tiempo se había albergado en su corazón había finalmente salido a la luz. Toda su frustración se fue en aquel grito de dolor, porque las lágrimas ya no le bastaban.

-¡Pero que dices!

Y de nuevo comenzó a llorar. Shinku miraba atónita la escena, y a cada segundo que pasaba sentía más y más rabia por no entenderles y parecer una idiota.

Pero sabía una cosa, algo de que quizás ninguna estaba al tanto. T de hecho, fue la primera del trío que se percató de lo que estaba en juego.

-No seas inmadura. Nunca te he odiado…

La ojiazul lanzó una dura mirada a Souseiseki. ¿Cómo le decía eso? ¿Acaso no entendía los sentimientos de su hermana?

-Souseiseki, creo que estás siendo demasiado…

-¿Demasiado qué?

-¡Ya basta, desu! ¡Eres…eres una imbécil! ¿¡Por qué estás tan distante conmigo desu!?

Dijo esto mientras lloraba intensamente. Sentía que su pecho iba a explotar de dolor; la amaba, y recién pudo asumirlo del todo. Pero no valía la pena, porque no era correspondido. Tenía mucho en qué pensar, aunque le dolía la cabeza...

Nadie se atrevía a decir una palabra. Ni Shinku ni Souseiseki interrumpieron la triste lamentación de la tercera rozen.

Y, como por arte de magia, una idea apareció por sus mentes…la misma pregunta que hace un día ambas pensaron, y que, ahora, pronunciaron al mismo tiempo en voz baja.

-"¿Acaso Es mucho mas que amor de hermanas?"

-¡¿No vas a decir nada, desu?! ¿Ni siquiera te importaría saber que eres lo más importante en mi vida?

-No…no es eso…-ahora si que estaba confundida. Miraba constantemente a Shinku: ¿Cómo era posible que ambas pensaran en lo mismo?

-Souseiseki, sabes mejor que nadie la respuesta.

-Shinku…-dijo casi en un susurro.-Gracias...gracias por todo…espero que sea lo correcto…

Y cerró los ojos, esperando el momento oportuno…

Se acercó con suave elegancia, ignorando los gritos de la castaña. Luego, como si hubiese hecho esto desde siempre, tomó a su gemela por los hombros y la hechizó con una mirada cargada de arrepentimiento y tristeza. Luego, sin decir nada, acercó su rostro hacia la tercera, que muy confundida, ni siquiera atinó a seguirle el juego…ese juego con el que tanto había soñado y temido.

Bien. La segunda parte...Le tengo muchas críticas a Souseiseki XD no, mentira...la respeto, pero al principio fue muy dura con su gemela...no se...el final no me gusto mucho xx no se escribir escenas de amor T.T en fin...

tengo muchas ideas para continuarlo, porque...¿Creen que las demas hermanas aceptaran esa relacion? XD planeo poner un poco mas de yuri..o quizas algo asi como Shojo Ai XD solo jugar con los personajes...pero no puedo olvidar a nuestras protagonistas :S

Y para los fans de Suigintou, se les viene una sorpresita :D

gracias por leerme n.n